Tiempo para publicar un clásico de Bastiat, si reuniríamos a Viteri, Borja, Cely de demás economistas del régimen de seguro llegarían a la misma conclusión.
un reporte económico al Señor Presidente,
preparado por sus ministros.
Preocupados en extremo por el libre comercio y la competencia que esa situación impone en la industria nacional, nos permitimos remitir a usted este reporte que, en última instancia persigue la creación de empleos.
Efectivamente, nuestra intención es la creación de empleos, es decir, elevar el índice de empleo y con este motivo, solicitamos a usted se sirva enviar una iniciativa de ley a nuestro honorable congreso, estableciendo la prohibición del uso de la mano derecha dentro de las actividades productivas nacionales. Es decir, nos referimos a la mano derecha de nuestros trabajadores, quienes a partir de la fecha de emisión de la ley solicitada se verán impedidos de usar la referida mano derecha.
Como fundamento sólido de nuestra petición, ofrecemos el siguiente razonamiento, mismo que ya ha sido utilizado innumerables veces dentro de nuestros planes económicos.
Nadie puede dudar que cuanto más se trabaja, más riqueza se genera. Esta realidad se complementa con otra realidad que es la de reconocer sin lugar a dudas que cuantas más dificultades se tienen más se trabaja. Corolario indiscutible de esas premisas es la conclusión de que cuanto más dificultades se tienen para trabajar, más riqueza se crea. Nuestras políticas proteccionistas han dado mil veces su aprobación a este silogismo.
Dentro de nuestro reporte, incluimos, desde luego, una proyección económica que da aún mayor fuerza a nuestra propuesta. Si en nuestro país hay 10 millones de trabajadores, resulta evidente que existen 20 millones de manos trabajando. Si fuese prohibido el uso de la mano derecha, entonces tendremos en funciones sólo a 10 millones de manos, lo que haría necesario el empleo de otros 10 millones de manos. Eso haría necesaria la contratación de otros 10 millones de trabajadores. Así, probamos de nuevo que las dificultades elevan el trabajo.
La mencionada ley que prohibiera el uso de la mano derecha tendría amplios beneficios, pues se crearían de inmediato una gran cantidad de trabajos nuevos para satisfacer la demanda actual de bienes y servicios. Desde luego, el mayor número de empleos elevaría los salarios y haría desaparecer a la pobreza.
Podría criticarse que esta ley produciría una elevación en los precios de los artículos, lo que es cierto, pero no debemos poner atención en esto, pues mil veces hemos rehusado comprar fuera de nuestras fronteras lo que aquí cuesta más producir. Además, esta ley que proponemos sigue la tradición del gobierno cuya meta es la creación de empleos, por lo que la vemos como una idea moral y democrática.
La idea que proponemos tiene, sin embargo, algunos peligros. Podemos, por ejemplo, anticipar las acciones futuras de grupos que pidan la libertad de la mano derecha. Pero lo peor, sin duda, viene de un escenario probable en el futuro. Debemos estar preparados para que dentro de varios años los trabajadores hayan desarrollado grandes habilidades para trabajar con la mano izquierda y nuestro plan de creación de empleos enfrente ese obstáculo.
Por esto es que deberemos tomar medidas en el futuro, como la emisión de una ley que prohíba el uso de ambas manos de los trabajadores y limite su acción al uso de un pie.
Lo que hemos hecho es crear una propuesta de ley que tiene su fundamento en la idea que la intensidad del trabajo es lo que crea la riqueza.