Este blog tiene por objeto proveer al lector material relacionado al pensamiento anarcocapitalista, en especial el vinculado a de la escuela austriaca de economía; la cual se basa en la acción humana y sus 3 pilares (Vida, Propiedad y Libertad). Por ende criticaré toda forma de colectivismo(fascismo, comunismo, socialismo).
jueves, 2 de agosto de 2012
El Verdadero Liberalismo
Estamos conscientes de la mala prensa que rodea al liberalismo, pero es porque la educación pública y los medios de comunicación han reducido el debate ideológico a dos opciones: derecha o izquierda. La supuesta derecha es abierta a la libre empresa y desdeña del Estado y la izquierda dice representa a los desposeídos y busca la igualdad de ingresos. Eso es muy cómodo para reducir el debate pero resulta insostenible si uno entra en los detalles.
En la realidad tenemos a supuestos progresistas como Clinton y Obama firmando TLCs con otros países, a los socialistas chilenos manteniendo el régimen económico liberal heredado de Pinochet o los protestantes del movimiento 15M español en las calles defendiendo el Estado de Bienestar establecido por Francisco Franco. Es interesante ver a peronistas en la Argentina y a los autodenominados humanistas de izquierda en el Ecuador enriquecer a los industriales de sus naciones, mientras tratan de sustituir las importaciones y mantener balanzas de pagos favorables. También vale destacar que fue el PP de Aznar quien se resistió a privatizar las pensiones jubilares en España.
Como vemos existe un entramado muy complejo para definir izquierda y derecha, el eje correcto debería ser entre mayor libertad económica y menor intervención estatal a lo opuesto. Para eso debemos ser claros cual es el verdadero significado del liberalismo .Hemos reunido varias lecturas para ello, Alberto Benegas Lynch (H) nos indicará como es que el liberalismo es el respeto al prójimo, Antonio Máscaro nos indicará como el decálogo del Manifiesto Comunista esta cumplido casi en su totalidad tomando a España como ejemplo. Luego Enrique Ghersi nos revela todo acerca del denostado neoliberalismo, el empresario Fred Kofman nos indicará la evolución del liberalismo al libertarismo y sus diferencias.
Manuel Ayau fundador de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala dará un vistazo a las diferencias entre capitalismo y socialismo, Álvaro Vargas Llosa nos mostrará la verdadera naturaleza del asesino e ídolo de juventudes: Che Guevara, José Ignacio del Castillo nos contará como Marx fue refutado mientras vivía pero lastimosamente esto no fue suficiente para evitar la pérdida de 100 millones de vidas en el siglo XX .
A continuación Robert Higgs se encargará de puntualizar los 6 errores más gruesos de la teoría Keynesiana que ahora es parte de la corriente dominante en todas las escuelas de economía del mundo. Juan Fernando Carpio, uno de nuestros miembros, nos indicará porque técnicamente es imposible que el socialismo funcione como se demostró con el desmoronamiento de la URSS y la Caída del Muro de Berlín.
Luego en cuatro cortos artículos Juan Ramón Rallo director del think thank español Juan de Mariana nos explicará porque el consumismo no es capitalismo, como se origina la riqueza, como es que el socialismo mantiene a gran parte de África en la miseria y por último como es que la ayuda para el desarrollo resulta contraproducente.
Manuel Ayau nos guiará a través de las diferencias entre el mercantilismo, que es la colusión de la empresa privada y el Estado, y el liberalismo. Irónicamente al mercantilismo ahora se lo conoce como socialdemocracia o la famosa "tercera vía". Seguidamente Ian Vasquez y Michael Matheson dejarán claro que tanto el FMI como el Banco Mundial no tienen nada de liberales. Finalmente Albert Espuglas nos contará como vivirían los pobres en una sociedad libre.
Estas lecturas son apenas un aperitivo, hay muchísimo material disponible, pueden validarlo en este repositorio de artículos cortos para ahondar más. Solo les puedo decir que una vez que uno entiende el verdadero liberalismo difícilmente puede volver atrás en su posición política y económica. Les invito a hacer la prueba. El archivo en cuatro formatos muy populares (DOC, PDF, IPAD y Kindle) se encuentra aquí. Que lo disfruten.
miércoles, 19 de octubre de 2011
¿Ley para Competencia o Premio a los Malos Perdedores?
Paco Velasco asambleísta del partido nacionalsocialista Alianza País resume perfectamente el espíritu de la ley con las siguientes palabras:
"De una empresa bebidas refrescantes que tiene el 81 por ciento del mercado y que lo poco que queda deja que se repartan entre las 155 restantes. Eso no es justo y no lo permitiremos."
Velasco habla de The Coca Cola Company que a través de su subsidiaria en el país domina el mercado de bebidas, un mercado donde las únicas barreras las pone el Estado a través de registros sanitarios, fiscales, etc. Al parecer al señor Velasco le importa muy poco las preferencias de los clientes, el Estado debe entrometerse y dividir ese mercado en 1/156 para cada empresa, eso si sería justo.
Crítica a la llamada "ley de defensa de la competencia".
Cobrar más que los competidores es abuso de posición dominante.
Cobrar menos es competencia desleal (dumping).
Cobrar igual es muestra de confabulación. (Cartel)
Pasemos a analizar algunos ejemplos paradigmáticos de juicios antitrust en USA:
Si se analiza un poco más a fondo nos damos cuenta que el entramado de leyes antimonopolio es un sinsentido que sirve para proteger a empresas perdedoras de su competencia, como había anotado antes la Escuela Austriaca ve al Estado como el único ente que puede establecer monopolios u oligopolios. Solo el Estado tiene la facultad de imponer licencias, permisos, aranceles, cuotas de importación y privilegios de varias índoles a empresarios, supuestamente nacionales, para protegerlos de la competencia de afuera e incluso de la local.
Extrañamente los mismos políticos que mantienen esos privilegios, asumen que en un mercado libre de regulación es inevitable la formación de monopolios y la consecuente afectación a la competencia. Que mejor manera de terminar ilustrando tamaño sin sentido que con un poema:
TOM SMITH Y LA INCREÍBLE MÁQUINA DE HACER PAN de R.W. Grant
Esta peregrina historia
trata del buen Tom Smith
que le quitó el hambre al mundo
y pasó de héroe a vil.
Tom fabricaba juguetes
eran su especialidad
por eso a todos asombra
cuando se pone a hacer pan.
La máquina que ha inventado
no es de poco más o menos:
hace el pan casi de balde,
en rebanadas y envuelto.
¿Imagináis el milagro?
¿Calculáis las consecuencias?
Al fin come el mundo entero
gracias a Smith y su ciencia.
Le recibe el Presidente,
todo el mundo le festeja,
y honores y distinciones
llueven sobre su cabeza.
Pero ¿hay algo tan voluble
como la cochina fama?
De Tom, héroe hoy,
nadie se acuerda mañana.
El tiempo vuela; y Smith,
aunque se ha hecho millonario,
no es ya nadie para quienes
comen su pan a diario.
"¿De dónde viene ese pan?"
le preguntáis a la gente;
y ellos comen y se extrañan:
"¡Ah!, ¿pero no lo hubo siempre?"
La verdad es que eso a Smith
no llega a quitarle el sueño,
pues piensa:"Todo va bien:
yo rico y ellos contentos"
¿Qué todo va bien, Smith?
No contaba con el destino.
Si no, ved lo que pasó
a partir de aquella fecha.
en que, al subir los impuestos,
y aun sin irse de la mano,
tuvo que subir el pan
¡Ahora cuesta ya un centavo!
"¿Qué pasa?", clama la gente.
"¿Qué pretende el muy infame?
¿Quiere apilar más millones a costa de nuestra hambre?"
(Vean su caricatura -gran panza, hocico porcino quitando el pan de la boca a un famélico chiquillo.)
Como el Pueblo es lo primero,
nadie lo podrá discutir
que en asuntos de esta clase
a él le toca decidir.
Intervienen presurosos
los agentes del gobierno,
y lo que encuentran les pasma:
El "trust del pan", nada menos.
La cosa se pone seria,
y, curándose en salud,
Smith decide pasarse
por la oficina antitrust.
Allá va, sombrero en mano:
"Les han engañado a ustedes.
No he quebrantado la ley".
Pero el funcionario advierte:
En época tan compleja
no basta la ley, hermano.
Es mucho más eficaz
dejarlo de nuestra mano.
Y por si usted no se encuentra
ducho en estos menesteres,
le diré cuál es la norma
para que de una vez se entere:
Aumento ilegal de precio
es cobrar más que un colega,
pero si cobra usted de menos
es desleal competencia.
Y téngalo bien presente,
no haya en esto confusión:
Si cobran todo lo mismo
será confabulación.
Debe competir, es cierto,
pero ande con pies de plomo,
pues si conquista el mercado
¡qué más claro monopolio!"
¿Precio abusivo o escaso?
El uno al otro no quita.
Si el Bien Público está en juego,
¿por qué no la parejita?
Y, pues no cuesta trabajo,
a mayor abundamiento
le añaden el monopolio.
¡Hay que hacer un escarmiento!
"¡Cinco años!" truena el juez
"y bien pudieran ser más.
Hay que enseñar a esta gente
respeto a la sociedad".
Ahora el pan lo hace el gobierno,
y -no es preciso decirlo todo
está bien controlado
y el público protegido.
Claro que el pan sale a dólar.
Pero el Estado lo vende
a medio centavo. (El resto lo paga el contribuyente.)
viernes, 29 de abril de 2011
La Pelea del Siglo. Hayek vs. Keynes
domingo, 20 de febrero de 2011
Las Verdaderas Lecciones del Lejano Oriente
El aumento histórico y la caída del poder económico del Japón ofrecen lecciones valiosas para los EEUU y China.
En los 15 años a partir de 1965, Japón aumentó su PIB de $ 91 millones a US $ 1 billón. En 1987, cuando comencé mi tesis doctoral sobre las prácticas de gestión empresarial japonesa, los japoneses ricos habían comprado en efectivo Pebble Beach, el Rockefeller Center y había comenzado a devorar a los bancos. Muchos observadores están convencidos de que no habría como detener a Japón. Luego, en 1989, todo terminó abruptamente cuando las burbujas inmobiliaria y bursátil japonesas explosionaron.
En un intento para reiniciar su fallida economía, el gobierno japonés rescató a los grandes bancos, adoptó políticas keynesianas de estímulo y redujo las tasas de descuento a corto plazo a un poco más que cero y las retuvo allí durante años.Diez años más tarde, en 1999, los gastos de estímulo de Japón superaron los $ 1,5 billones, con pocos beneficios económicos. Hoy, la deuda de Japón es del 192% del PIB, el más alto de todos los países del G-20. Y en la primera década del nuevo milenio, ajustado a la inflación el crecimiento del PIB de Japón es del 0,22%. Japón cayó y sigue sin poder ponerse de pie ....... Diez años después del colapso del "milagro japonés", el profesor de Harvard y gurú de la estrategia de Michael Porter y el profesor japonés Hiroshi Takeuchi realizaron una autopsia. Sus resultados, publicados en el libro Puede Competir Japón? identificaron varias causas del fracaso económico. La más perniciosa fue la intervención del gobierno en el mercado libre.... En años de auge de Japón, uno de los trabajos más prestigiosos del país era en el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI). MITI contrataba sólo 1 de cada 10.000 aspirantes. El papel del MITI era la formalización de una alianza entre el gobierno y la industria por el bien del país. MITI establecía las metas de producción (por ejemplo, duplicar la producción de acero en cinco años), asignaba las cuotas a las empresas y disponía que los bancos proporcionen los fondos. El MITI forzaba la cooperación entre las empresas y protegía las industrias objetivos de la competencia internacional. Los partidarios de la economía de libre mercado en otros países gritaron “falta”, pero Japón continuó impertérrito.La filosofía del gobierno era:
1. Las exportaciones crean la riqueza nacional.
2. El gobierno debe apoyar a las industrias que aumenten las exportaciones.
3. La competencia es un desperdicio, destructivo y debe ser evitado.4. Las industrias refugiadas en Japón invertirán grandes ganancias en el país para capturar cuotas del mercado internacional.... La investigación detallada de Porter y Takeuchi reveló un dramático contraste en el desempeño de las industrias que no fueron objeto de influencia de parte del gobierno frente a los que si fueron.El gobierno japonés ofreció poco apoyo en las industrias donde Japón es más competitivo hoy: motos, coches, equipos de audio, robótica, instrumentos musicales, cámaras y video juegos. Un ejemplo fue la entrada de Honda en los automóviles. El gobierno japonés se opuso activamente al ingreso de Honda en la atestada industria del automóvil japonés. El audaz desafío de Honda a empresas establecidas como Nissan (NSANY), Toyota Motor (TM) y Mitsubishi dio como resultado la industria más dominante de Japón.Irónicamente prácticamente todas las industrias que el gobierno apoyó no se convirtieron nunca en competitivas a nivel mundial. Estas incluyen: las aeronaves, los servicios financieros, productos farmacéuticos, chocolates, software, productos no electrónicos de consumo y alimentos. En otras industrias apoyadas (tales como líneas aéreas, la banca minorista, las telecomunicaciones, la mercancía general, venta al por menor y restaurantes), Porter y Takeuchi encontraron que la productividad del trabajador era un 40% inferior a las normas de EEUU. Porter y Takeuchi afirma que "el papel del gobierno debe ser mejorar el medio ambiente para la productividad y la competencia, para no involucrarse directamente en el proceso competitivo." Leerlo completo en inglés.
domingo, 30 de enero de 2011
Neo-mercantilismo Criollo
Usando eufemismos como “sustitución de importaciones”, “desarrollo endógeno”, “apoyo a la industria nacional” el gobierno ecuatoriano esta reactivando el viejo mercantilismo, que no es más que beneficiar a sus amigotes y compinches "empresarios" disfrazándolo de "bien común" en perjuicio de consumidores y otros empresarios no alineados al régimen.
El sinsentido de medir la balanza comercial
Justifican sus medidas proteccionistas utilizando las balanzas comerciales deficitarias que el Ecuador tiene con varios países. El concepto de balanza comercial es un sinsentido que pocos se atreven a cuestionar. En el largo plazo las exportaciones tenderán a equipararse con las importaciones. Utilicemos una analogía, yo tengo una balanza deficitaria con el supermercado de mi barrio, le compro todas las semanas y ellos no me compran absolutamente nada. De seguro todos los comercios, restaurantes y gasolineras tienen una balanza superavitaria conmigo.
Yo solamente tengo una balanza comercial favorable con mi empleador, el compra mis servicios profesionales y yo no le compro nada. En el largo plazo las balanzas que mantengo de seguro seguirán en el mismo estatus pero vale aclarar que mi balanza comercial favorable comparada con la suma de las que me son deficitarias serán casi iguales en valor absoluto. No podre comprarles más de lo que gano. Esto aplica a nivel de país, no podré importar más de lo que exporto, por lo tanto al desincentivar las importaciones casi siempre reduce las exportaciones.

Vale la pena unas aclaraciones adicionales con respecto al tema de las importaciones:
- Los países no comercian entre sí, son los individuos los que comercian. El Ecuador no le compra a Japón autos, son ciertos ecuatorianos que prefieren un auto japonés pagado con su propia plata.
- Teniendo en cuenta lo anterior, no existe razón alguna para que el Estado te impida a ti como individuo comprar la marca que prefieres, mucho menos si es tu plata y supuestamente te pertenece y la puedes disponer libremente.
- Sumar todos los gastos de los ecuatorianos en empresas japonesas y luego la de los japoneses en empresas ecuatorianas y restarlos para ver si existe superávit o déficit comercial es un sinsentido. Esos gastos son privados y no públicos y no tienen ninguna relación entre ellos.
- Obviamente el interés para impedirte elegir libremente solo podría venir de un "empresario" interesado en su propio lucro. Este hará lobby para lograr que el Estado le favorezca con aranceles, cuotas y demás coacciones conocidas para impedir la libre elección de los consumidores.
- Cuando el empresario gracias al político haya logrado su fin de impedirte elegir libremente, ambos dirán que lo hacen por el "bien común". El "empresario" nacional al tener el mercado cautivo empeorará la calidad de sus productos y establecerá el mayor precio posible. No tiene incentivos para hacer lo contrario.
- El "empresario" creerá con el tiempo que es su sagacidad y no la mano pesada del Estado la que lo esta haciendo lucrar, se embarcará en expansiones de su industria contratando más empleados y comprando equipos. Luego permanentemente tendrá que hacer lobby para que no levanten las restricciones aduciendo que da empleo a muchos ecuatorianos.
- El consumidor ecuatoriano a diferencia del empresario y posiblemente sus empleados será mucho más pobre pues estará obligado a comprar solo lo que le dejen así esto sea mas caro y de menor calidad.
Por último si fuera coherente medir balanzas comerciales se lo debería también medir entre provincias y ciudades. Tamaña sorpresa se llevarían al medir la balanza comercial entre Quito e Ibarra o Guayaquil y Salcedo. ¿Acaso esto justificaría establecer aduanas internas?
El problema del gobierno pasa por no entender la Ley de Asociación de Ricardo enunciada hace 200 años. Los individuos se deben especializar en aquello en lo que tienen ventajas absolutas o ventajas comparativas. De ninguna manera los ecuatorianos podrán competir en un mercado libre en zapatos con China o en autos con Japón, salvo que busquen el apoyo del Estado para perjudicar al consumidor y favorecer al “empresario” como ya he señalado en ocasiones anteriores.
Debate con la Ministra Cely
A continuación reproduzco un extracto del intercambio de ideas con la Ministra Cely llevado a cabo en la web del MCPEC, una muestra de la arrogancia que caracteriza a los políticos y burócratas que creen que pueden dirigir algo tan complicado como la economía de un país desde sus escritorios:
Cely: " Esta teoría en su modelo asume que hay competencia e información perfecta, lo que empíricamente se ha probado que no se cumple. "
Respuesta: Incorrecto, mi posición es la de la escuela austriaca, la misma que indica que es imposible tener toda la información, peor tener la información "perfecta". Teniendo en cuenta esto aún más se justifica la no intervención del Estado en la economía. Si la información esta tan dispersa entre millones de individuos que intercambian productos en los mercados día a día, ¿como es que unos cuantos burócratas pueden sintetizar toda esta información y generar políticas para el dichoso bien común?
Cely: "Mi opinión es que en el mundo real no hay "libre comercio como lo señalan los modelos Ricardianos", es decir de "texto"
Respuesta: Correcto, siempre ha existido el "empresario" mercantilista que usa al poder político para lucrar a costa del consumidor interno.
Cely: "y si usted revisa la historia de los países desarrollados y los de reciente desarrollo (tigres asiáticos, Brasil, México, India, China, entre otros), todos ellos han usado su política comercial para en ciertos periodos "proteger " el crecimiento de ciertos sectores"
Respuesta: Si esos países optaron por lastimar y seguir lastimando a sus consumidores es su problema. El tema no es proteger a la industria sino ser competitivo, no es favorecer a un sector de la clase empresarial perjudicando a los consumidores y a otros sectores no protegidos. Mi punto de vista sobre la industria protegida lo puede ver acá. ¿Como le indica al ecuatoriano que debe comprar obligado unos zapatos ambateño, solo por poner un ejemplo, a un mayor precio y posiblemente menor calidad que un zapato chino que es por el beneficio general de toda la población? Que manera tan sui generis de ayudar al pobre haciéndole pagar más por bienes de primera necesidad. Esto aplica en todos los países, por eso la protección de los agricultores europeos se traduce en precios astronómicos de la comida para el francés, alemán y español de a pie.
Cely: "En nuestro país, carente de política monetaria, las cosas son más aún complejas, y la tarea pasa por fomentar nuestras exportaciones en las que tenemos ventajas comparativas reveladas, trabajar en aquellos sectores con potencialidades y en los que han existido fallas de mercado o de gobierno"
Repuesta: Política monetario que no es más que devaluar la moneda para favorecer a los exportadores en el corto plazo, perjudicando a la totalidad de la población incluidos los propios exportadores que en el largo plazo tendrán que producir más para poder hacerse de insumos importados a mayores precios. Un sinsentido completo y que gracias a la dolarización no se puede aplicar directamente en el Ecuador, pero si indirectamente gracias a la constante depreciación del dólar gestionada por la FED.
Cely: "Para nada se intenta centralizar las decisiones de los actores empresariales o de los ciudadanos en el gobierno, tanto los ciudadanos y los empresarios cuentan con la libertad de hacerlo, sino contribuir con políticas e incentivos para desarrollar esos sectores en que existen ventajas comparativas latentes y que requieren de apoyo para que se revelen"
Respuesta: Obviamente sería un sinsentido aplicar la autarquía y suponer que se puede ayudar a todos los sectores. Los incentivos y restricciones al consumidor solo se pueden aplicar a algunos sectores e incluso empresas, posiblemente los que tengan buenas conexiones con los burócratas y políticos de AP.
Cely: El que se utilice medidas arancelarias para proteger "temporalmente" un sector, es válido solo para dos casos de nuestra estrategia: calzados y textiles, los que si tienen potencialidad para poder exportar."
Respuesta: ¿Exportar? Si tuvieran verdadero potencial exportador no necesitarían de protección. Es un absurdo, el consumidor exigiría el producto haciendo rentable a la empresa.
Cely: "Nuestra apuesta no es la de un estado centralizador de las decisiones, y peor aún de las individuales, pero si un estado que fomente la competitividad sistémica, como de hecho lo hemos hecho con inversión en infraestructura, reducción de costos de tramitología en aduana, entre otros y que contribuya al desarrollo productivo"
Respuesta: Reducir la pesada carga estatal a las empresas SI que es una buena medida para incrementar la producción sin perjudicar al consumidor y favorecer al "empresario" se le felicita por este acierto.
Cely: "Todo esto sin dejar utilizar la política productiva para reducir la inequidad en el país."
Respuesta: Paradójico, como se puede decir que se va a reducir la inequidad en el país repartiendo privilegios a empresarios para aprovecharse al máximo del consumidor ecuatoriano, sobretodo al más pobre que es el que no puede viajar como los pelucones y traer toda la ropa, zapatos, etc de afuera a precios razonables. Brasil un país proteccionista por excelencia muestra el peor índice de Gini de la región.
Cely: "Finalmente, así como hay fallas de mercado, hay fallas de gobierno, cuando las decisiones no son transparentes y son capturados por grupos de poder. En ese sentido, hacemos nuestros esfuerzos porque todos las decisiones sean públicas, se comuniquen los planes de mejora competitiva y sus indicadores, para que exista la disciplina "a la asiática" de abandonar apuestas que no cumplan con las mejoras productivas y de exportación que se deben establecer. Creo en la cooperación pública-privada para establecer estos planes de mejora competitiva, pero no en la rentista sectorial, sino pensando en el bienestar común y siempre con absoluta transparencia."
Respuesta: Otra vez la paradoja, los gobiernos anteriores otorgaban privilegios a sectores o empresas especificas, lo mismo que Uds. A los anteriores los llaman "grupos de poder", ¿como llamamos a los suyos? Difícilmente exista transparencia cuando es un burócrata o un político el que escoge ganadores y perdedores en vez del consumidor. El empresario que querrá mantener el negocio deberá abogar con coimas de todo tipo al señor del cual depende si sigue o no en el negocio.
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Para ahondar más sobre este tema, siempre controversial, les recomiendo el artículo de Walter Block defendiendo al “malicioso” importador: Parte 1, Parte 2 y Parte 3.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Injusta Prosperidad Artificial
La ciudad de Ambato se ha convertido, según nos dicen, en la muestra empírica de las bondades del modelo proteccionista aplicado por el gobierno ecuatoriano. Al parecer la sustitución de importaciones ha hecho de la ciudad una joya: tiene bajo desempleo y su industria florece. Específicamente el caso de éxito se centra en su industria de calzado.
Es indudable que la industria del calzado crece como nunca gracias a los aranceles impuestos a las importaciones de zapatos desde el extranjero. Imponer un arancel a productos que podríamos importar de afuera beneficia a la industria nacional que fabrica ese producto; incluso si la industria nacional que fabrica ese producto es muy ineficiente y sus precios poco competitivos.
Dada esta ventaja artificial quien resulta perjudicado es el consumidor. Miles de consumidores tendrán que pagar más por un producto de calidad inferior o a un precio mayor al que podría encontrar en un mercado libre de aranceles. El perjuicio esta distribuido en los miles de consumidores de zapatos a nivel nacional. Las medida proteccionista protegerá a centenas o decenas de productores. Esto no hace más que propiciar la desigualdad dándole un mercado cautivo a uno o varios empresarios.
Parafraseando a Frederic Bastiat, el agudo intelectual francés del siglo XIX, este es el típico caso donde lo que “se ve” está concentrado en unos pocos beneficiarios y es fácil de identificar y lo que “no se ve” es decir el perjuicio esta disperso en muchos afectados y es difícil de identificar.
Henry Hazlitt en su libro “La Economía en Una Lección” nos indica que aparte de los consumidores existe un segundo grupo de afectados por esta medida, otros empresarios:
El arancel ha sido definido como un medio de beneficiar al productor a expensas del consumidor. Ello es correcto en un sentido. Los partidarios del arancel piensan solamente en los intereses de los fabricantes directamente beneficiados por los derechos de que se trata. Olvidan, desde luego, el interés del consumidor, al que directamente perjudica el pago de tales gravámenes. Pero es equivocado examinar el problema arancelario como si se tratase de un conflicto de intereses entre consumidores y fabricantes, considerados en su conjunto. Es cierto que los aranceles perjudican a todos los consumidores en cuanto tales. Pero es equivocado suponer que benefician a todos los fabricantes en cuanto tales. Por el contrario, como acabamos de ver, subvencionan a los fabricantes protegidos a expensas de todos los demás fabricantes nacionales y particularmente de aquellos que poseen un mercado potencial de exportación más amplio.
Ilustremos con un ejemplo lo que indica por Hazlitt, digamos que por ejemplo los aranceles elevan una cantidad de dólares a todos los pares de zapatos, adicionalmente el precio de los zapatos nacionales sube porque los empresarios tienen un mercado cautivo. En resumen el ecuatoriano deberá desembolsar un monto mayor de sus ingresos para comprar zapatos. En otras palabras lo que esta a la vista es todos los puestos de trabajo que no crearon o se destruyeron cuando se dejar de consumir bienes y servicios con ese dinero extra que le quedaba al consumidor al adquirir un par de zapatos importados baratos. Antes con el mismo dinero que compraba un par de zapatos y unas medias, ahora solo nos alcanza para los zapatos.
Esto hace más pobre al consumidor pues tendrá solo los zapatos (posiblemente de menor calidad) y si quiere las medias tendrá que abonar dinero extra, también hace más pobre al comerciante de las medias que verá reducidas sus ventas o al desempleado que podría haber sido empleado en la industria de medias.
Los teóricos del proteccionismo que es el otro nombre para el mercantilismo, el corporativismo o la sustitución de importaciones justifican sus medidas indicando que al importar productos del exterior las industrias nacionales son afectadas en sus ingresos y por ende el desempleo aumenta. Hay dos aclaraciones a esta verdad; la primera para contrarrestar este efecto la industria nacional, ya sin la protección artificial del Estado, deberá ofrecer un mejor producto a un menor precio; pues solo así se convertirá en la primera opción de compra para los consumidores ecuatorianos. La única manera de hacerlo es siendo más competitivos y eficientes. Otra opción es que se dediquen a producir algo en lo que si puedan competir.
Si no podemos competir con los chinos en zapatos, juguetes y baratijas; debemos cerrar esas industrias en el Ecuador y dedicarnos a producir lo que nos resulte más ventajoso y en lo que seamos más productivos. Debemos aprovechar la división del trabajo global que nos permite comprar al menor precio posible un bien o servicio.
La segunda, efectivamente un mercado libre produce perdedores específicamente los trabajadores y empresarios ligados a las industrias que no pueden competir con los productos fabricados en el extranjero. Pero en este caso tenemos dos claros beneficiarios: los consumidores que conseguirán un producto a un mejor precio por lo cual tendrán mas dinero en su bolsillo para destinarlo a consumir otros bienes o servicios. De esta manera se benefician los empresarios y trabajadores que producen otros productos y servicios a los que los consumidores destinarán su dinero extra. No existe un aumento del desempleo sino un desplazamiento de los trabajadores de las industrias afectadas, por ejemplo la del calzado, a las empresas cuyas actividades se verán beneficiadas.
La realidad es que se esta engañando a mucha gente haciéndole creer que al limitar las opciones de compra de los consumidores por arte de magia aparecen productivos empresarios que a su vez disminuyen el desempleo al contratar empleados. Esta prosperidad artificial, un verdadero juego de suma cero, solo favorece a sus directos implicados pero empobrece al país como conjunto. Nuevamente cito a Henry Hazlitt:
Hemos visto que el sobreprecio que los consumidores pagan por un artículo protegido reduce en una suma igual su capacidad adquisitiva para comprar otros artículos. No se deriva de ello ganancia alguna para la industria del país considerada en su conjunto. Pero como resultado de tal barrera artificial levantada contra los productos extranjeros, el trabajo, el capital y la tierra son desviados de las producciones más rentables a otras que ofrecen menores perspectivas. Por lo tanto, como consecuencia de los obstáculos arancelarios, la productividad media del trabajo y del capital nacional queda reducida.
Como conclusión todo arancel favorece a pocos interesados a cambio de perjudicar a un número grande de consumidores que estará tan disperso como para tomar cartas en el asunto y reclamar al respecto. El beneficio debería estar del lado del consumidor, que somos todos, mas no del productor con conexiones políticas. Si en verdad no se quiere favorecer a grupos de presión determinados se debería apoyar un verdadero libre mercado sin aranceles, cuotas de importación u otras barreras al comercio. No se debería dar protección artificial a industrias nacionales ruinosas que sin esta no durarían mucho tiempo en el mercado a costa de otras empresas más eficientes y competitivas.
lunes, 8 de noviembre de 2010
El Importador (3/3)
Por Walter Block, tomado de “Defending the Undefendable”, Capítulo 23. Ver la primera parte y la segunda parte.
Consideremos ahora una situación que superficialmente parece la pesadilla de los proteccionistas hecha realidad. Imaginemos que hay un país que puede producir mejor en todas las industrias. Supongamos que Japón (el cuco de la ILGWU), puede producir todo más eficientemente que América, no sólo las banderas, guantes de béisbol, radios, televisores, coches, y las grabadoras de cinta, sino todo. ¿Sería válida la afirmación de la ILGWU de que se debería restringir el comercio, entonces?
La respuesta es que nunca es justificable restringir el comercio entre dos adultos consientes, o incluso entre naciones de adultos consientes, definitivamente no en razón de que el comercio perjudicará a una de ellas. Porque si para un parte el comercio es dañino, simplemente lo podría negar. La prohibición no sería necesaria. Y si ambas partes dan su consentimiento para el comercio, con qué derecho cualquier tercero lo puede prohibir. La prohibición sería el equivalente a una negación de la vida adulta de una o ambas partes de la transacción, por tratarlos como menores de edad que no tienen el sentido o el derecho a contraer obligaciones contractuales.
A pesar de todos los argumentos morales, los proteccionistas todavía querrán prohibir el comercio sobre la base de que un desastre se produciría si eso no se realizara. Tomemos la situación de que existe entre Estados Unidos y Japón las condiciones de pesadilla que han estipulado. Supuestamente, Japón exportará bienes y servicios, sin importar nada de los Estados Unidos. Esto traería prosperidad a la industria japonesa, y depresión a la nuestra. Finalmente, Japón supliría todas nuestras necesidades y, como no habría exportaciones para contrarrestar esta situación, la industria norteamericana llegaría machacada a pararse. El desempleo se elevaría a proporciones epidémicas y habría una dependencia completa en Japón.
Esta descripción puede parecer un poco absurda, sin embargo la historia del proteccionismo en los Estados Unidos y el éxito de la campaña ILGWU, indican que tales "pesadillas" prevalecen de mayor manera de lo que cabría imaginar. Tal vez este sueño horrible prevalece porque es más fácil achicarse en horror antes que hacerle frente.
Al contemplar esta pesadilla, se plantea la cuestión de qué usarán los estadounidenses para comprar productos japoneses. No pueden utilizar el oro (o cualquiera otro metal precioso), porque el oro en sí mismo es una mercancía. Si los estadounidenses utilizarían oro para pagar las importaciones el efecto es que exportarían oro. Esto iría en contra de la pérdida de empleos debido a las importaciones, y estaríamos de vuelta a la situación prototípica. Los estadounidenses podrían pierden puestos de trabajo en radios y televisiones, pero aumentarían en la extracción de oro.
La economía estadounidense se asemejaría a la de Sudáfrica, que paga por sus importaciones en gran medida con las exportaciones de oro. El único medio adicional de pago sería en forma de dólares de los Estados Unidos. Pero, ¿qué harían los japoneses con los dólares? Sólo hay tres posibilidades: podrían devolver estos dólares a nosotros como pago de nuestras exportaciones a ellos, podrían mantener el dinero, o podrían gastar en productos de países distintos a los Estados Unidos. Si optaron por la última alternativa, los países con los que comerciaron tienen las mismas tres opciones: gastar en los Estados Unidos, el acaparamiento, o gastar en otros países, y así sucesivamente para los países con los que comercien a su vez. Si dividimos el mundo en dos partes; los Estados Unidos y todos los demás países, podemos ver que las tres posibilidades se reducen a dos: o el papel moneda que enviamos vuelve a comprar nuestros productos o no.
Supongamos que la "peor" posibilidad sucede, que nada del dinero vuelve a estimular nuestras exportaciones. Lejos de ser un desastre, como los proteccionistas afirman, esto en realidad sería un bendición absoluta! Los dólares de papel que enviamos al extranjero serían sólo eso, papel sin valor. Y ni siquiera se podría gastar tanto papel simplemente se podría imprimir dólares con ceros extra. Así, en la pesadilla de la ILGWU, Japón nos enviaría los productos de su industria, y nosotros enviaríamos tan solo piezas de papel verde con muchos ceros impresos en ellos al Japón. Sería un gran ejemplo de desprendimiento. La negativa de los extranjeros para sacar provecho de sus dólares correspondería a un gran regalo para los Estados Unidos. Nosotros recibiríamos los productos, y ellos recibirían papeles sin valor!
A diferencia de las fantasías de la ILGWU y los grupos proteccionistas, los destinatarios de regalos grandes no suelen sufrir agonías indecibles. Israel ha recibido reparaciones de Alemania durante muchos años, y regalos de los Estados Unidos, sin ningún tipo de efectos nocivos evidentes. El país receptor no tiene qué interrumpir su propia producción. Porque los deseos de cualquier población son infinitas. Si los japoneses dieran un automóvil Toyota a todas las personas en los Estados Unidos, ellos quisieran pronto dos, tres o muchos Toyotas. Evidentemente, es inconcebible que los japoneses (o cualquier otra persona) sean tan abnegados que incluso lleguen a tratar de satisfacer todos los deseos del pueblo estadounidense sin recompensa. Sin embargo, sólo si tuvieran éxito en esta tarea imposible todas las industrias nacionales colapsarían, porque entonces todo el mundo tendría todo lo que quisiera.
Pero en este caso imaginario, el colapso de la industria nacional sería algo para ser alabado, no condenado. La gente en el Estados Unidos suspendería toda la producción sólo si sentiría que tiene suficientes posesiones materiales y que seguirá teniéndolas en el futuro. Tal situación no sólo no es horrible, sería bien recibida por los estadounidenses como lo más cercano a una utopía.
En realidad los japoneses y otros no se contentaran con acumular los dólares que se les dio como pago por sus productos. Tan pronto como sus saldos en dólares se pongan por encima del nivel que elijan, ellos usarán los dólares estimulando así las exportaciones de manufacturas de los Estados Unidos. Podrían comprar productos estadounidenses y por lo tanto estimular directamente las exportaciones americanas.
O puede ser que demanden oro por sus dólares (un "ataque" al dólar), que requeriría una devaluación que haría las exportaciones americanas más competitivas en los mercados mundiales. De cualquier manera, los dólares volverían a los Estados Unidos, y nuestras industrias nacionales se verían estimuladas. La pérdida de empleos debido a las importaciones serían contrarrestadas por los aumentos en otras partes, tal como en el caso de Vermont y Florida.
¿Por qué comerciaría Japón con un país cuya producción es menos eficiente que la suya? Debido a la diferencia entre lo que se denomina la ventaja absoluta y ventaja comparativa. El comercio tiene lugar entre dos pares (Países, estados, ciudades, pueblos, barrios, calles, personas) no de acuerdo con su capacidad absoluta para producir, sino de acuerdo con su capacidad relativa. El ejemplo clásico es el de la mejor abogada de la ciudad que también es la mejor mecanógrafa. Esta persona tiene una ventaja absoluta sobre su secretaria en la prestación tanto de los servicios jurídicos como de los mecanográficos. Sin embargo, la abogada decide especializarse en la profesión en la que tiene una ventaja comparativa, la ley. Supongamos que es 100 veces tan buena abogada como su secretaria, pero sólo dos veces más eficiente como mecanógrafa. Es más ventajoso para ella ejercer la profesión jurídica, y contratar (o comerciar con) una mecanógrafa. La secretaria tiene una ventaja comparativa en escribir: tiene tan sólo el 1 por ciento de la eficacia en derecho frente a su empleadora, pero es la mitad de buena como ella escribiendo. Ella es capaz de ganarse la vida mediante el comercio a pesar de que es más pobre en ambas habilidades.
El Japón que hemos estado imaginando tiene una ventaja absoluta en la producción de todos los bienes. Pero cuando los japoneses vuelven con nuestros dólares hacia nosotros a cambio de nuestros productos, Estados Unidos exportará los bienes en los que tiene una ventaja comparativa. Si somos la mitad de buenos como los japoneses en la producción de trigo, pero sólo una cuarta parte tan buenos en la producción de aparatos de radio, exportaremos trigo como pago de nuestra importación de aparatos de radio. Y así ganamos todos.
Por lo tanto, no importa qué situación se prevé, incluso en las más extremas, el argumento proteccionista resulta inadecuado. Pero debido a la potencia emocional de su influencia, los importadores han sido vilipendiados. Por su persistencia en una tarea que es intrínsecamente útil, los importadores deben ser considerados como los grandes benefactores que son.
jueves, 4 de noviembre de 2010
El Importador (2/3)
Por Walter Block, tomado de “Defending the Undefendable”, Capítulo 23. Ver la primera parte.
Otra razón de peso para rechazar el argumento proteccionista es que no toma en cuenta las exportaciones. Es cierto que por cada bandera estadounidense o un guante de béisbol importado en este país, algunos trabajos domésticos se perderán. Pero lo que los proteccionistas convenientemente olvidan es que por cada empleo perdido en una rama de producción nacional debido a la competencia de las importaciones, un trabajo puede ser añadido en una industria de exportación.
Supongamos que los estados de Vermont y Florida son autosuficientes. Ambos producen, entre otras cosas, jarabe de arce y naranjas. Debido a las diferentes condiciones climáticas, el jarabe de arce es escaso y caro en la Florida, y las naranjas son escasas y costosas en Vermont. Las naranjas de Vermont tienen que ser cultivadas en invernaderos, y el jarabe de arce de Florida viene de los árboles de arce criados en refrigeradores de gran tamaño. ¿Qué pasaría si el comercio se iniciara repentinamente entre los dos estados? Vermont, por supuesto empezaría a importar naranjas y Florida jarabe de arce. La ILGWU, o cualquier otro grupo de presión proteccionistas entrarían en escena, rápidamente señalando que la importación de jarabe de arce en Florida arruinará en ese Estado a la pequeña industria de jarabe de arce, y la importación de naranjas en Vermont arruinará la industria de naranja allí. Los proteccionistas ignoran el hecho de los trabajos que ganaría Florida en la industria de la naranja, y en Vermont, la industria del jarabe de arce. Centrarían la atención en los puestos de trabajo perdidos debido a las importaciones e ignorarían por completo los puestos de trabajo obtenidos por las exportaciones. Por supuesto, es cierto que ciertos trabajos se perdieron en Vermont en la industria de naranja y en la industria de jarabe de arce en la Florida. Pero no es menos cierto que aumentaron puestos de trabajo de la industria de la miel de arce de Vermont y en la industria de la naranja en Florida.
Bien puede haber menos puestos de trabajo disponibles en las industrias de ambos estados ya cada vez mayor cantidad de naranjas se pueden hacer con menos mano de obra en la Florida que en Vermont, y el jarabe de arce se puede fabricar de manera más eficiente en Vermont que en la Florida. Pero lejos de ser un mal efecto, este es uno de los beneficios del comercio! Los trabajadores liberados de estas industrias estarán disponibles para proyectos que no podían llevarse a cabo antes. Por ejemplo, si un sistema moderno de transporte no existe, y la industria tiene que encomendarse a personas que lleven 100 libras cargas sobre sus espaldas, cientos y miles de personas tendrían que ser retirados de otros campos para colmar las necesidades de la industria del transporte. Por lo tanto, muchos proyectos y las industrias tendrían que ser abandonados. Con los métodos modernos, se necesitan menos trabajadores. Este personal adicional por lo tanto es libre de moverse a otras áreas, con todos los consiguientes beneficios para la sociedad.
Sea o no que existan menos puestos de trabajo en las industrias de la naranja y de jarabe de arce en Vermont y Florida en la análisis final depende de la forma en que las personas deseen gastar sus nuevos ingresos. Sólo si estas personas decidieran gastar todos los ingresos adicionales en naranjas y jarabe de arce extras es que el empleo total en estas dos industrias no va a cambiar después de el comercio comience. Por ende, el mismo número de trabajadores producirían más jarabe de arce y más naranjas. Más probable, sin embargo, es que el pueblo tomará la decisión de dedicar parte de sus ingresos adicionales a estos dos bienes, y el resto a otros bienes. En ese caso, el empleo en estas dos áreas se reducirá un poco (aun cuando la fuerza de trabajo disminuida puede ser capaz de producir más que antes), pero el empleo se incrementará en las industrias cuyos productos son más buscados por los consumidores.
Visto en su totalidad, la apertura del comercio entre los dos regiones beneficia a ambas. Aunque el empleo caiga en las industrias suplantadas por las importaciones, se levantará en las industrias de exportación y en las nuevas industrias en desarrollo debido a la disponibilidad de trabajadores. Pero los proteccionistas no están del todo equivocados. El comercio crea problemas en las industrias suplantadas y algunos trabajadores se verán perjudicados a corto plazo. Por ejemplo, ya no serán de gran demanda en Vermont especialistas en la producción de naranjas, o para los floridanos que producen jarabe de arce. Habrá puestos de trabajo para estas personas en otras industrias, pero ya que tendrán que entrar en estos campos como principiantes, probablemente tendrán que aceptar un recorte salarial. También necesitaran posiblemente un considerable entrenamiento. Entonces surge la pregunta: ¿Quién va a pagar por el entrenamiento, y quien debe soportar la pérdida asociada con los salarios más bajos en la nueva industria? Los proteccionistas, por supuesto, estarán a favor de que el gobierno o los capitalistas paguen la cuenta. Pero esto no se justifica.
En primer lugar, cabe señalar que sólo los trabajadores cualificados se enfrentan a un recorte de salario debido al movimiento a una nueva industria. Los otros entran en la nueva industria casi al mismo nivel que aquel con el que funcionaban en la antigua. En lugar de barrer los pisos de un planta de jarabe de arce, barrerán tal vez los pisos de una fábrica textil. El trabajador calificado, por el contrario, tiene habilidades específicas que son de mayor uso en un sector que en otro. Él no es igualmente útil en la nueva industria, y no puede exigir el mismo salario.
En segundo lugar, se debe entender que el trabajador calificado es un inversor, al igual que el capitalista. El capitalista invierte en cosas materiales, y el trabajador invierte en sus habilidades. Todos los inversores tienen una cosa en común, y es que el rendimiento de su inversión es incierta. De hecho, cuanto mayor sea el riesgo, más puede ganar el inversionista. En el ejemplo dado, parte de la razón por la que los productores expertos de naranja en Vermont y los productores expertos de miel de arce en la Florida ganaban sueldos altos, antes de la llegada de los intercambios comerciales entre los estados, fue el riesgo de que algún día el comercio podría comenzar.
¿Deberían los productores expertos de naranja, ahora que deben dejar la industria en la que se les pagaba muy bien por ser especialistas, ser subvencionados para la instrucción y por el salario recortado que deben aceptar en el ínterin? ¿O deberían sufragar los gastos y pérdidas por sí mismos? Parece claro que cualquier subvención sería un intento de mantener al trabajador calificado en el estilo al que se había acostumbrado, sin pedirle que afronte los riesgos que hicieron tal alto nivel de vida posible en primer lugar. Adicionalmente, un subsidio sale de los ingresos fiscales que están pagando principalmente los pobres, constituiría una subvención obligado a ricos trabajadores cualificados de parte de los trabajadores pobres y sin capacitación.
lunes, 1 de noviembre de 2010
El Importador (1/3)
Por Walter Block, tomado de “Defending the Undefendable”, Capítulo 23
La Unión Internacional de Trabajadores de la Confección de Ropa para Damas (ILGWU) ha lanzado recientemente una inusual, extensa, y costosa campaña de publicidad. Por racista y xenófoba no tiene paralelo. El tema de la campaña es que los "Extranjeros" (deshonestos e indignos) están tomando los trabajos de los estadounidenses (honestos, honrados y francos). Tal vez el anuncio más famoso de la serie es el que representa un bandera de Estados Unidos por encima de la leyenda "Made in Japan." Otro presenta una imagen de un guante de béisbol, con la leyenda "El Gran Juego Antiamericano". El texto de acompañamiento explica que los guantes de béisbol y las banderas de Estados Unidos son importados.
La razón de ser, se nos dice, para estos duros ataques a las importaciones es que crean desempleo en Estados Unidos. Y en un nivel superficial, el argumento parece plausible. Después de todo, cada bandera americana o guante de béisbol que se podría haber producido en el país, pero por el contrario fue importado, representa trabajo que podría haber sido producido por estadounidenses. Ciertamente, esto significa menos empleo para los trabajadores estadounidenses. Si el argumento se limitara a este aspecto, el caso para la restricción de la ILGWU, si no la prohibición de las importaciones, estaría correctamente definido.
El argumento, sin embargo, es falaz, y las consecuencias a la que conduce lógicamente son claramente erróneas. La premisa que justifica el proteccionismo a nivel nacional también lo justifica a nivel estatal. Vamos a ignorar la imposibilidad política (inconstitucionalidad) de que un Estado establezca tarifas entre éste y otros estados. Esto es, después de todo, irrelevante para el argumento económico de la ILGWU en contra del comercio libre. Teóricamente, ningún estado podría justificar su política en la misma forma que una nación puede. Por ejemplo, el estado de Montana podría prohibir las importaciones procedentes de otros Estados sobre la base de que representan trabajos que Montana podría tener. Un programa llamado "Comprar Montana" se podría poner en orden. Sería tan ilógico y poco sólido como la campaña ILGWU de "Buy American".
El argumento, sin embargo, no se agota en el ámbito estatal. Se puede, con igual justificación, aplicarlo a las ciudades. Considere la importación de un guante de béisbol a la ciudad de Billings, Montana. La producción de este ítem podría haber creado empleo para un habitante de Billings, pero no fue así. Por el contrario, creó puestos de trabajo, por ejemplo, para los ciudadanos de Roundup, Montana, donde fue fabricado. Los padres de la ciudad de Billings podrían tomar la posición de la ILGWU y "patrióticamente" declarar una moratoria sobre los intercambios entre los ciudadanos de su ciudad y los agresores económicos del exterior de Roundup. Esta tarifa, como las de las subdivisiones políticos más grandes, estaría diseñada para salvaguardar los puestos de trabajo de los ciudadanos.
Pero no hay razón lógica para detener el proceso en el nivel de ciudad . La tesis de la ILGWU lógicamente puede extenderse a los barrios en Billings, o a las calles dentro de los barrios. "Comprar Elm Calle " o "Paren la exportación de puestos de trabajo a la calle Maple” podrían convertirse en los gritos de batalla de los proteccionistas. Del mismo modo, los habitantes de cualquier bloque de Elm Street podrían usarlos en contra de sus vecinos del otro lado de la calle. Y aun allí el argumento no se detendría. Tendríamos que concluir que se aplica incluso a los individuos. Para clarificar, cada vez que una persona hace una compra, esta renunciando a la fabricación de la misma. Cada vez que compra zapatos, un par de pantalones, un guante de béisbol, o una bandera, esta creando oportunidades de empleo para otra persona y, por lo tanto, excluyendo a aquellas propias. Así, la lógica interna del alegato proteccionista de la ILGWU conduce a insistir en la autosuficiencia absoluta, a un total interés económico en la renuncia a comerciar con todas las demás personas, y la auto-producción de todos los elementos necesarios para el bienestar.
Es evidente que este punto de vista es absurdo. Todo el tejido de la civilización se basa en el apoyo mutuo, la cooperación y los intercambios entre personas. Abogar por el cese de todo el comercio es un disparate, y sin embargo, esto es lo que inevitablemente persigue la posición proteccionista. Si el argumento a favor de la prohibición del comercio a nivel nacional es aceptable, no hay punto de parada lógica en el plano del estado, la ciudad, el barrio, la calle, o el bloque. La que como último lugar de parada es el individuo, porque el individuo es la unidad más pequeña posible. Premisas que conducen inevitablemente a una conclusión absurda son ellas misma absurdas. Por lo tanto, sin bien el argumento proteccionista podría parecer a primera vista convincente, hay algo terriblemente erróneo en él.
En concreto, la esencia de la falacia es un malentendido sobre la naturaleza y la función del libre comercio. El comercio que a nuestro juicio, supera al fuego, la rueda, y el pulgar oponible en la explicación de la superioridad del hombre sobre los animales. Para él y solamente él hace la especialización y la división del trabajo posible.
En su vida diaria las personas consumen prácticamente cientos de miles de artículos diferentes cada año. Si no fuera por la especialización, cada persona se vería obligada a fabricar estos elementos por sí mismo. Esto sería una tarea imposible. De hecho, las personas ni siquiera serían capaces de producir suficientes alimentos para sí mismos, por no hablar de producir todos los demás bienes que pudieran desear. La producción eficiente de alimentos comprende la producción de otras muchas cosas, incluyendo bienes de capital. La producción de estas cosas involucraría a cada persona en la fabricación de todos los elementos que son ahora distribuidos a la totalidad de una población.
Es muy cierto que sin el fuego, la rueda, y pulgares oponibles, la humanidad se encontraría en un estado lamentable. Pero sin especialización, sería imposible prácticamente para cualquier persona, incluso alimentarse por sí mismo, todo el mundo enfrentaría a la perspectiva de la inanición y la muerte.
Con la especialización, cada persona puede limitar sus esfuerzos productivos a aquellas áreas en las que se desempeña mejor. Pero el comercio es el eje que mantiene al sistema unido. Sin la posibilidad de comercio, la gente acumularía enormes cantidades de imperdibles inservibles, clips de papel, o lo que sea. Sin la posibilidad de comercio, los incentivos para la especialización y la división del trabajo se habrían ido. Todo el mundo se vería obligado al intento de suicidio de llegar a ser autosuficientes.
Traducido por Libertario
sábado, 16 de octubre de 2010
El Gobierno en Negocios
Por Murray Rothbard. Publicado en The Freeman, Sept/1956
En medio de la prosperidad de todo el país, algunos de los problemas económicos y sociales mantienen molesto al público. En todo el país, adoptan la misma forma. ¿Cuáles son? La congestión del tráfico, carreteras inadecuadas, hacinamiento en las escuelas, la delincuencia juvenil, la escasez de agua. Estas cuestiones resultan problemáticas en muchos aspectos, sobre todo, parecen crean conflictos. Feroces batallas están en su apogeo entre los grupos militaristas estadounidenses. Algunos quieren educación "progresista", otros quieren mezclas distintas de tradiciones. Algunos quieren que el socialismo se enseñe en las escuelas, otros favorecen la libre empresa. Algunos quieren religión en las escuelas, y otros proclaman la separación de Iglesia y Estado. Algunos estadounidenses quieren agua fluorada, y otros la quieren al natural.
¿Hay algo especial sobre el agua o la educación que crea problemas insolubles? ¿Cómo puede ser que no hay argumentaciones fuertes sobre qué tipo de acero o de automóviles a producir, no hay batallas sobre el tipo de periódicos para imprimir? La respuesta: Existe algo especial para los problemas de escolarización y suministro de agua estos son ejemplos de lo que sucede cuando el gobierno, en lugar de la empresa privada, opera un negocio.
¿Alguna vez has oído hablar de una empresa privada que propone para "resolver" una escasez del producto que vende decir a la gente que compre menos? Por supuesto que no. Las empresas privadas reciben con satisfacción a sus clientes, y se expanden cuando su producto genera gran demanda, sirviendo y beneficiando a sus clientes y a sí mismas. Únicamente el gobierno "resuelve" el problema del tráfico en sus calles, sacando a los camiones (o vehículos particulares o autobuses) de las vías. De acuerdo con este principio, la solución "ideal" para la congestión del tráfico sería prohibir por ley todos los vehículos! Y, sin embargo, estas son las sugerencias que uno espera de la gestión del gobierno.
¿Existe la congestión del tráfico? Prohibir todos los coches! ¿La escasez de agua? Beber menos agua! ¿Déficit Postal? Cortar las entregas de correo a una al día! ¿Delincuencia en las zonas urbanas? Imponer toques de queda! Ningún proveedor privado podría permanecer en el negocio si rechaza los deseos de sus clientes. Pero cuando el gobierno es el proveedor, en lugar de guiarse por lo que el cliente quiere, le dirige a hacer con menos o prescindir del servicio. Mientras que el lema de la empresa privada es "el cliente siempre tiene la razón", el lema del gobierno es "el público no importa!"
Los conflictos y la amargura son inherentes a la operación del gobierno. Imagine qué pasaría si todos los periódicos se publicaran por el gobierno. En primer lugar, porque es una operación del gobierno obtiene sus ingresos de impuestos coercitivos en lugar del pago voluntario por los servicios prestados, no está obligado a ser eficiente en el servicio al consumidor.
Y, en segundo lugar, los conflictos entre grupos de contribuyentes sobre la política editorial, el contenido de noticias, e incluso el tamaño tabloide o regular. "Derechistas", "izquierdistas", "centristas", cada uno sería obligado a pagar por el papel, naturalmente, tratarían de regular la política del diario.
En el mercado libre, por el contrario, cada grupo financia y apoya su producto preferido, ya sea un diario, la escuela, o un paquete de alimentos para bebés. Los socialistas, empresarios libres, progresistas, tradicionalistas, aficionados a los chismes, y los amantes del ajedrez-, todos encuentran las escuelas, el papel o las revistas que satisfacen sus necesidades. Las preferencias tienen rienda suelta, y nadie está obligado a tomar un producto no deseado. Cada preferencia política, todas las variedades de sabor, están satisfechas. En lugar de una mayoría o el poder político tiranizando a una minoría, cada individuo puede tener tanto como pueda permitirse y precisamente lo que él desee.
La respuesta estándar del gobierno a las acusaciones de ineficiencia o la escasez es culpa del público: "Los contribuyentes no nos van a dar más dinero" El público, literalmente, tiene que ser obligado a entregar más dinero de impuestos para carreteras, escuelas, etc. Sin embargo, una vez más, surge la pregunta: "¿Por qué la empresa privada no tiene estos problemas?" ¿Por qué las empresas de televisión o las empresas siderúrgicas no tienen problemas para encontrar capital para su expansión? Debido a que los consumidores pagan por las vigas de acero y televisión, y los ahorradores, como resultado, pueden ganar dinero invirtiendo en esos negocios. Para las empresas que atienden al público con éxito es fácil obtener capital para expandirse, las que no tienen éxito, las empresas ineficientes, por supuesto, van a la quiebra. En el gobierno, no hay beneficios para los inversores y no hay castigo para los operadores ineficientes. Nadie invierte, por lo tanto, nadie puede asegurar que las plantas exitosas se expandan y las fracasadas desaparezcan. Estas son algunas de las razones por las cuales el gobierno debe aumentar su "capital", literalmente, vía reclutamiento.
Mucha gente piensa que estos problemas podrían resolverse si tan sólo "el gobierno se manejara como un negocio." Y por ello abogan por elevar las tarifas postales hasta que la Oficina Postal "genere beneficios." Por supuesto, los usuarios estarían tomando dinero de los contribuyentes. Pero hay errores fatales en esta idea de que el gobierno opere como un negocio. En primer lugar, un servicio del gobierno no se puede ejecutar como un negocio, porque el capital es reclutado del contribuyente. No hay forma de evitar eso. (Financiarse vía la emisión de bonos todavía se basa en la potestad tributaria para redimir esos bonos.) En segundo lugar, las ganancias de las empresas privadas se realizan mediante la constante reducción de costes. El Gobierno no necesita reducir los costos, sino que puede reducir sus servicios o simplemente elevar los precios. Los servicios del Gobierno son siempre un monopolio o semi-monopolio. A veces, como en el caso de la Oficina de Correos, es un monopolio obligatorio donde la competencia es ilegal. Si no es ilegal, la competencia privada se ve estrangulada por los impuestos para cubrir el déficit de explotación y obtener capital para la operación del gobierno que además tiene exención de impuestos.
Hay otro problema crítico en la operación del gobierno de los negocios. Las empresas privadas son modelos de eficiencia en gran parte debido a que el libre mercado establece los precios que les permitan calcular, que deben hacer para obtener ganancias y evitar pérdidas. Por lo tanto, el "capitalismo" libre tiende a fijar los precios de tal manera que los productos estén bien repartidos entre todas las ramas intrincadas y las zonas de producción que conforman la economía moderna. El cálculo de ganancias y pérdidas capitalista hace posible esta maravilla y sin planificación central por parte de agencia alguna. De hecho, los planificadores centrales, estando privados de la información precisa sobre precios, no pueden calcular, por lo que no podrían mantener una economía moderna de producción en masa. En pocas palabras, no pueden planear. No hay forma de medir el éxito de un producto que los clientes se ven obligados a comprar. Y todas las veces que los gobiernos entran en un negocio, distorsionan los precios un poco más, y sesgan el cálculo. En resumen, una empresa del gobierno introduce una perturbada isla de cálculo caótico en el sistema económico.
No es de extrañar, entonces, que los problemas económicos se centren en las empresas estatales. La propiedad del gobierno genera conflictos insolubles, ineficiencia inevitable, y la reducción del nivel de vida. La propiedad privada trae la paz, armonía mutua, gran eficiencia y mejoras notables en los estándares de vida.
Traducido por Libertario
domingo, 10 de octubre de 2010
Los Efectos Contra la Civilización del Gobierno.
Ah por los días en que los socialistas creían en el progreso material! Ya no es el caso. Ahora proponen pobreza y abogan por regulaciones para llevarla a cabo - y esperan que seamos agradecidos por ello. Considerando que el socialismo no puede realmente trabajar para lograr una mayor productividad, puede hacer lo que los socialistas "posmaterialistas" desean. Medios socialistas que trabajen para lograr estándares de vida más bajos.
De una manera extraña, esto es una traición de Karl Marx, cuya denuncia clave acerca del capitalismo era que fallaba en elevar al trabajador:
“El obrero moderno ... se hunde más y más por debajo de las condiciones de existencia de su propia clase. Se convierte en un mendigo, y el pauperismo crece más rápidamente que la población y la riqueza.”
La consigna de Lenin fue "El comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país." La medición del PIB fue una fuente de gran orgullo para los países, así como las grandes innovaciones en los viajes espaciales y la tecnología militar.
Lo mismo puede decirse con respecto a los sistemas de planificación de los gobiernos que se quedaron cortos con la nacionalización a gran escala. Durante la Era Progresista, el objetivo de la política del gobierno fue el levantamiento material de la población. La acusación de los monopolios corporativos dificultada por la legislación de competencia es que son un lastre para la competencia y por lo tanto para el crecimiento económico. El banco central fue empujado como un instrumento para alimentar el crecimiento económico y el progreso.
El New Deal, que no era más que una manifestación de la fe que prevalece en la planificación del gobierno, trató de mejorar la situación material de la humanidad. La idea de progreso estaba embebida en su estructura ideológica. Todas las comunidades rurales debían de tener carreteras y electricidad. Los agricultores debían de dejar su tierra y abrazar a la industria. Nuestro apego a la vida en las zonas rurales se debía revolucionar y todos abrazarían la tecnología moderna que fuera traída por el Estado.
Hasta con la pobreza.
En algún momento, durante los últimos 50 años, la crítica del capitalismo ha cambiado de condenar su incapacidad para distribuir la riqueza a condenar todo lo contrario. De repente, el gran pecado del capitalismo es que esta produciendo demasiado, lo que nos convierte a todos demasiado materialistas, alimentando el crecimiento económico a expensas de otros valores, difundiendo la decadencia de la clase media, y en general haciendo que la sociedad este atrapada demasiado en la productividad y el nivel de vida.
Al tomar nota de este cambio dramático, Murray N. Rothbard escribe que el punto de inflexión podría haber sido la obra de 1958 de John Kenneth Galbraith llamada La sociedad opulenta, que es una larga arenga contra el consumismo, la decadencia de la clase media, y la riqueza cada vez mayor de la media persona bajo el capitalismo. Galbraith afirmó que todo esto fue a expensas de las instituciones públicas y la infraestructura pública.
Este libro se convirtió en un éxito de ventas. Cambió la forma en que la izquierda promocionaba la intervención del gobierno y criticaba el libre mercado. Este libro fue el primero de medio siglo de libros similares que recuperaron ese espíritu rousseauniano, que se inclinan a idealizar el mundo antes de la industrialización, a jugar con la idea de que la sociedad de los cazadores-recolectores tenía mucho a su favor, a imaginar que todos viviríamos mejor si el intercambio operara únicamente a nivel de la pequeña tribu y cosechando nuestros propios alimentos, y todo lo demás que viene con el primitivismo.
El romance de la caza y la recolección
La palabra de moda para mostrar este nuevo amor para rebajar el nivel de vida y la pobreza forzada es la sostenibilidad.
Si quieres una definición de sostenibilidad, es esta: hacer retroceder los avances de la civilización por la fuerza.
Un rápido vistazo a la literatura revela cientos de títulos a lo largo de estas líneas: Sostenibilidad de Diseño: Una estrategia subversiva para la Transformación de nuestra cultura de consumo; Indicadores de Sustentabilidad: La medición de la inconmensurable; Volver a la sostenibilidad; 147 Consejos para la Enseñanza de la Sostenibilidad, Vida Verde: Una Guía Práctica para la sostenibilidad simple; El puente hacia el borde del mundo: el capitalismo, el medio ambiente, y el Cruce de la crisis a la sostenibilidad, la sostenibilidad: una imagen impresionante de lo que la vida pronto será; Permacultura: Principios y Senderos más allá de la sostenibilidad; Escenarios de futuro: ¿Cómo Comunidades pueden adaptarse a pico Cambio de Aceite y Cambio Climático.
El autor de estos dos últimos libros, David Holmgren de Australia, es una figura interesante. Él es el innovador de la idea de que tenemos que ir más allá de la sostenibilidad. Si tiene dudas acerca de la sostenibilidad, créanme que no querrán ir más allá. He estado viendo las entrevistas de YouTube de este buen tipo. Él siempre está sentado fuera, rodeado de paisajes naturales y cantos de pájaros, y él tiene este estilo de prosa espagueti que cautiva.
Él toma como axiomáticamente cierto que el petróleo, el gas y todas las formas de producción de energía modernas están llegando a su fin, ambos debido a que los combustibles fósiles se están agotando y porque la gente ya no tolera un mundo que se está calentando a niveles intolerables debido a la modernidad. No hay ningún cuestionamiento de estos supuestos básicos. En una entrevista, Holmgren hace un comentario remarcable que la tecnología ha estado en el camino equivocado durante los últimos 500 años.
Ahora, tenga en cuenta que estas opiniones no están en absoluto fuera de la corriente. Si entrevistara a la mayoría de los compradores de comestibles de la tienda “Earth Fare”, mientras hurgan por sus huevos de pollo de corral, velas de cera de oído y sándwiches de frijol hechos con pan de abono orgánico, podría encontrar un acuerdo casi universal de que él está completamente correcto. Tal es la forma ideológica de nuestro tiempo.
En una entrevista, Holmgren habla con gran optimismo sobre el futuro de los suburbios. Él dice que se puede retrotraer fácilmente para adaptarse al nuevo mundo de la sostenibilidad. Recuerde que, dice, que los estacionamientos de asfalto son muy buenos para recoger agua de lluvia para beber. Nuestros jardines se pueden convertir para cultivar nuestros propios alimentos. Nuestros garajes serán inútiles, ya no habrá coches, así que de esta manera podemos convertirlos en talleres para la fabricación de artesanías como bancos, sillas, mesas y otras cosas.
Por supuesto que hay algunos problemas con esta visión del mundo. No habrá clavos con que hacer las cosas, porque el proceso de la fabricación de clavos es uno muy complicado que requiere una gran división del trabajo y la acumulación y el uso de capital. No habrá madera, a menos que se la corte desde el patio trasero, ya que la industria de la madera como la conocemos, depende en gran medida de las herramientas eléctricas, el transporte de combustibles fósiles, y de la división del trabajo y la acumulación de capital que se extiende por muchos países.
También existe el problema de que la gente tendrá que abandonar sus puestos de trabajo para hacer todo esto de la jardinería y las artesanías, pero por supuesto no van a tener opción ya que el fin de los combustibles fósiles, dará lugar a un desempleo masivo. No estoy seguro de cómo se planea tener agua recogida de asfalto y distribuida casa por casa, excepto por los camiones, pero tal vez también tiene un plan para habilitar carruajes tirados por caballos. Por supuesto, usted tiene que hacer los carruajes y alimentar a los caballos, que representan otros problemas.
No parecen entender que su plan no es una visión romántica de un mundo reconectado con la naturaleza, sino más bien una receta para la muerte en masa a una escala sin precedentes. En su tiempo idílico de hace 500 años, sólo había 500 millones de personas con vida en el planeta. No vivían muy bien. Hoy en día, hay cerca de 7 mil millones de personas con vida en el planeta, lo que significa que tiene que llegar de alguna forma a prescindir de los 6,5 billones de personas que no se podrán sostener con la tecnología de 500 años de edad.
Por supuesto, la ironía es que mirar ese video en sí es un milagro de la tecnología moderna, habría sido inconcebible hace cinco o diez años. Además, hace diez años no hubiera sido posible para mí comprar sus libros haciendo clic en un botón en un monitor electrónico flotante, o descargarlos a mi lector electrónico en un instante o tenerlos entregados en forma física mañana por camión. Así que tal vez hay un beneficio para su plan: no hay duda de que, una vez que se lleva a cabo, David Holmgren ya no sería un autor best-seller.
La reducción de los niveles de vida por la fuerza
Es fácil descartar estas personas como excéntricos de moda. Podemos considerar sus puntos de vista como una reacción comprensible de la inquietud ideológica en una época de sobreabundancia.
Y en verdad, cualquiera es libre de rebajar su estándar de vida por elección, e incluso realizar un juramento de la pobreza y aferrarse a él. Pero es un hecho que esta tendencia ha tenido un efecto masivo en el propósito declarado y el efecto cultural de la política del gobierno en nuestro tiempo.
Dejemos de lado las afirmaciones ridículas que hemos estado escuchando desde hace dos años que de alguna manera el gobierno va a estimular la economía (por robarnos más, acumulando deudas enormes, y gastando en cualquier cosa y en todo). Esta charla sobre el estímulo es realmente una salida. La rúbrica de costumbre en las que se empuja la política del gobierno hoy en día es precisamente lo contrario: para frenar la producción, para quitarnos los electrodomésticos, y hacernos más virtuosos al forzarnos a un nivel de vida más bajo.
Esta es una ética política que reina en nuestro tiempo, y que está teniendo un efecto. Se nos dice constantemente que lo haga, consumir menos, comprar localmente, comparta el auto, y reciclar y ahorrar, deje de entregarse. Con este fin, los productos de consumo son constantemente prohibidos, todos los días. Tenemos cada vez menos opciones en el área de medicina, productos químicos, alimentos, bebidas, y de otra manera, en todos los aspectos de la vida, sector tras sector. Todo esto equivale a una regresión de todo lo que conocemos como la civilización, todo lo que asociamos con mejor vida, más saludable, más inteligente, más culta y más próspera.
Consideremos, por ejemplo, la guerra atroz, pero en curso sobre la bombilla de luz incandescente, el símbolo mismo de la idea brillante y la innovación que marcó el comienzo de la civilización como la conocemos. Nuestros señores en el gobierno han decidido que ya no los van a usar, ya que son "ineficientes" - como si los burócratas en lugar de los consumidores y los productores son los que deciden lo que es o no eficiente. La última fábrica en los Estados Unidos que hace que estas bombillas fue cerrada la semana pasada, en preparación para la prohibición de la bombilla incandescente en 2014.
Ahora, se nos dice que la iluminación fluorescente es genial porque da más luz, es mejor luz, y que consume una fracción de energía. Si todo eso fuera cierto, no habría ninguna razón para usar la fuerza en absoluto. Los reguladores podía quedarse en casa y dedicarse a otras ocupaciones como la jardinería en sus patios traseros o la elaboración de artesanías en sus garajes. El paso de la luz incandescente de las lámparas fluorescentes no sería diferente de la transición desde el iPhone 3G a 4G o Windows XP a Windows 7. Simplemente sería algo que los consumidores realizarían por su cuenta.
No necesitamos a los organismos gubernamentales para que nos digan que actualicemos de Photoshop CS4 para CS5 o de nuestro coche viejo al último modelo del Honda Accord. Mejoras y cambios de producto a producto, a lo largo de las líneas de progreso, se producen de forma natural a través de la elección del consumidor, dependiendo de la disponibilidad de recursos y la prioridad económica.
Pero los reguladores no confían en la elección humana, y no creo que haya ninguna duda de que si la elección humana hubiera prevalecido aquí, no veríamos el final de las bombillas incandescentes. La temporada navideña pasada, me sorprendí al descubrir que no podía encontrar una cadena de luces que utilizan las bombillas normales, todas las cadenas de luz eran fluorescentes. Compré lo que estaba disponible. Para mi sorpresa, el árbol de Navidad adornado con esas cosas no daba la ilusión de estar iluminado. En su lugar se veía opaco y extraño, y muy poco navideño. Se veía oscuro, no encendido. La afirmación de que la luz es superior en todos los aspectos es obviamente falsa.
Ahora, es posible que los fluorescentes en un mercado libre ganen la partida. Pero yo lo dudo seriamente, o de lo contrario ¿por qué los gobiernos del mundo tienen que conspiran y usar la fuerza para eliminar las bombillas incandescentes? Parece claro que lo que tenemos aquí es un caso en que el gobierno esta deliberadamente reemplazando a las preferencias de los consumidores, reduciendo nuestro nivel de vida, y haciéndolo con una agenda ideológica específica en mente: una que busca la fuerza para hacernos menos pudientes, para vivir más pobres, a ser más pobres, y rechazar el progreso material.
El retorno de chinches
Esta es una tendencia sumamente peligrosa en la política gubernamental. Nuestro país está sufriendo actualmente una de las consecuencias.
Había una canción que era común en la década de 1920 que decía: "Que duermas bien No dejes que te piquen los chinches." Generaciones han pensado en este como un dicho pintoresco que no tiene nada que ver con la realidad.
De hecho, las chinches fueron eliminado casi por completo de todo el planeta en la década de 1950, debido a los productos químicos modernos, para salvar vidas como el DDT, un producto químico inventado por el científico Paul Hermann Müller que trabajaba para una empresa privada suiza (Novartis) ha sido ampliamente pisoteado pero que ha salvado cientos de millones de vidas. Su prohibición desde la década de 1970, bajo la influencia de “Silent Spring” de Rachel Carson, lo ha culpado por una calamidad mundial.
Gracias en parte a esta prohibición, la malaria mata a día de hoy entre uno y tres millones de personas al año. Esto es chocante, pero no es del todo inusual en el orden de la historia. Es fácil considerar a los insectos como el mal más peligroso en esta tierra, de haber matado a mucha más gente que los gulags, las cámaras de gas, e incluso armas nucleares.
De hecho, los insectos son las únicas cosas en esta tierra que han sido más peligrosos para el bienestar humano que los gobiernos - y está realmente diciendo algo. En el siglo 14, insectos portadores de enfermedades mataron hasta un 60% de la población europea. Los Estados Unidos han tenido sus propios problemas graves con la fiebre amarilla. Nosotros no pensamos sobre esto, pero es porque no tenemos la muerte negra en este momento, debido principalmente a los logros del capitalismo.
Hoy en día estamos viviendo un retorno de chinches a nivel de epidemia. El National Pest Management Association, indica que casi todas las empresas de control de plagas dicen tener miles de nuevos informes de chinches en todo el país. Hay incluso un sitio web que los rastrea: bedbugregistry.com. Esta epidemia, es tan mala que incluso el New York Times publicó un editorial alarmado, está directamente relacionada con la prohibición de productos químicos que habían tenido bajo control a los chinches.
Hay otros productos químicos, además del DDT que controlan a las chinches, como propoxur, pero en 2007 la EPA prohibió su uso en interiores. Ahora, cualquier empresa de control de plagas que la utiliza en interiores se ve amenazada con multas y, posiblemente, con la cárcel. Es tan malo que el Departamento de Agricultura de Ohio ha rogado a la EPA por un cambio en la política, pero la EPA no se mueve. En su lugar, aconseja a las personas a "reducir el desorden en su hogar para reducir los escondites de insectos de cama", y también sugiere que "la eliminación de los hábitats de chinches." Ah, y por supuesto, la EPA sugiere que se trabaja en "la sensibilización mediante la educación."
El New York Times publicó una historia sobre como el regreso de los chinches ha desconcertado a los científicos. Más adelante en el artículo, sin embargo, el texto dice que productos químicos los podrían controlar, pero que todos los productos químicos están prohibidos. Bueno, si la respuesta la tenemos ante nosotros, pero nos está prohibido por el gobierno utilizarla, o los minoristas y los exterminadores están demasiado intimidados por la cultura política de amenazar a los que toman riesgos, no veo que hay muchos motivos para estar desconcertados por el problema. ¿Qué hay en la causa y el efecto que estas personas no entienden?
Ahora, yo no quiero entrar en una disputa sobre los productos químicos y sus efectos. Algunas personas dicen que el DDT ya no es eficaz - pero la industria del DDT en el mercado negro sigue siendo vibrante - y que hay desventajas al usar propoxur o que hay otros agentes naturales y químicos que son efectivos. Yo no soy un científico y no tengo ninguna opinión sobre si las visiones son correctas. Hay opiniones sobre todo el mapa en estas cuestiones.
Mi punto es simplemente este: el proceso de mercado que normalmente permite la innovación, el ensayo y error, y la acumulación y la aplicación de todo el conocimiento científico disponible ha sido subvertido por las instituciones gubernamentales que han supuesto saber qué es lo mejor, la planificación central del uso de productos químicos para controlar plagas. Incluso para llevar un nuevo producto químico al mercado requiere de siete años y 100 millones de dólares sólo para saltar a través de la espesura de reglamentación, que tiene un sesgo en contra del progreso, el capitalismo, y la innovación. Terminamos teniendo que confiar en los expertos y afirmaciones científicas rivales basadas en resultados de pruebas enrarecidas en lugar de los mercados.
Adiós agua caliente, Hola Basura
Otra sugerencia que escuchamos acerca de las chinches es que debemos lavar las sabanas en agua caliente. Bueno, eso estaría bien, salvo que la mayoría de las casas no tienen agua caliente del grifo. Debido a las regulaciones del gobierno, nuestros calentadores de agua caliente se suministran con una configuración por defecto que hace que el agua sea tibia. Las consecuencias de esto son devastadoras. Nuestra ropa no se limpia. Nuestros cuerpos no se limpian. Nuestros platos no se limpian. Para cambiar esto requiere que abra su calentador de agua y que configure el nivel más caliente, pero no mucha gente conoce este truco. Si le propone esto a un técnico para que lo haga por usted, el sospechara que usted es un agente provocador y huira.
A continuación llegamos al problema de la basura. La política del Gobierno es cada vez más limitar nuestros días de recogida de basura, e incluso limitar la cantidad de basura que se puede crear. Todos sabemos de los ataques y la regulación de espacio en los vertederos. Luego está el tema del reciclaje en sí, que podría tener algún mérito limitado en determinadas condiciones en un entorno de mercado. Pero bajo el gobierno, nos vemos obligados a examinar nuestra propia basura y separarla de acuerdo al tipo que el gobierno pueda procesar a través de máquinas especialmente creadas.
Ahora, ningún estudio realizado sobre el reciclado da muestra que no ahorra el dinero, sino que malgasta grandes cantidades de dinero y energía con los camiones reciclaje y las plantas procesadoras. La mayoría de las ciudades tienen montones y montones de residuos que no pueden ser reciclados. No hay nada malo con el reciclaje voluntario, rentable, pero hay mucha locura e ineficiencia sobre la planificación centralizada del reciclaje. Pero lo que más me preocupa son las implicaciones en contra de la civilización al tener que escarbar la basura con las manos, moviéndolo de un lado a otro y creando cada vez más recipientes para mantenerla por períodos cada vez más largos de tiempo.
Esto es desagradable, insalubre, y probablemente peligroso en algún nivel. La disposición de la basura ha sido un problema desde la antigüedad, y el hecho de no hacerlo bien ha llevado a la muerte y el desastre en todas las partes del mundo. Y sin embargo, quién está a cargo del control de la eliminación de la basura hoy? Sin una buena razón, el gobierno. Si el sector privado estuviera a cargo, el sistema funcionaría de manera muy diferente por cierto. Podría haber un canal que se lleve la basura de inmediato, sacándola lejos de nuestra casa y en algunos casos incinerándola. No hay manera de saber, porque el control del gobierno ha impedido el proceso de innovación, así como que detuvo el proceso de innovación química.
Ahora llegamos a uno de mis temas favoritos, el ataque a la plomería. Los datos indican que el uso doméstico del agua constituye menos del 1% del consumo total de agua. Esto incluye toda el agua que utilizamos para la ducha, lavar y regar el césped. Y, sin embargo el gobierno ha estado en una campaña de décadas para forzar el límite del uso del agua en nuestros propios hogares. Como resultado, nuestros baños ya no funcionan. La presión de agua en nuestras casas es baja. El Gobierno exige bloqueadores de agua en todas nuestras duchas, para que ni siquiera se pueda tomar una ducha decente a menos que alteres tu ducha con un taladro.
Puedo seguir con ejemplos de esta pobreza planeada. El ataque a la medicina es una amenaza muy seria. La pseudoefedrina, un regalo del cielo para los que sufren de problemas de sinusitis, ya no se puede comprar en la farmacia por cualquier cantidad. En mi propia comunidad, hay una señora que enfrenta 20 años de cárcel por la compra de 4 paquetes de Sudafed a lo largo de 12 días en varias farmacias - una acción perfectamente legal hace sólo unos años. Se nota demasiado que los medicamentos simples para la tos y dolores de los niños apenas funcionan. La mayoría han sido reducidos a la condición de los placebos bajo la gestión gubernamental de la medicina.
El ataque sobre el amianto, una sustancia maravillosa para reducir el fuego que el gobierno prohibió, a continuación impuso enormes costos para su eliminación. Resulta que la eliminación representa un riesgo mucho mayor que dejarlo. Existe un ataque a la pintura con plomo también.
Y no olvidemos el extraordinariamente malvado ataque contra el coche de gasolina con las normas CAFE, la burla de los coches más grandes y más seguros, la promoción obligatoria y financiada con impuestos de los vehículos eléctricos, y el ataque general en materia de energía, petróleo y gas, y la subvención al viento, el agua y la electricidad. ¿Y quién puede olvidar la locura de los ataques a BP por su reciente desastre petrolero del golfo? Fue un accidente, provocado por las restricciones del gobierno sobre las perforaciones en la costa y los límites de responsabilidad a las compañías petroleras. La empresa debe ser responsable por los daños, pero destruirla por completo es una locura.
Si los libros y el aprendizaje, la distribución universal de las ideas, son esenciales para la civilización, debemos estar horrorizado por lo que el gobierno ha hecho en el caso de Internet. Por primera vez en la historia hemos tenido la posibilidad de una biblioteca global de todos los libros que alguna vez ha sido impreso, todo en línea disponible para su distribución universal. Habría sido la mayor liberación de las ideas en la historia humana, consagrados en el programa conocido como Libros de Google. Las revistas sin duda habrían sido las siguientes. En cambio, el gobierno creó un riesgo moral para los rapaces intereses privados que se han acogido a la "propiedad intelectual" para destruir la posibilidad, impedir la difusión de las ideas, y lograr un retroceso literario. Es el equivalente del Estado alemán destrozando la impresora de Gutenberg apenas puesta en marcha. Y los ataques están creciendo. La ejecución de la propiedad intelectual, algo que nunca existiría en un mercado libre, es ahora la amenaza número uno a la Internet.
La libertad nos da la civilización
¿Estás viendo el patrón aquí? La planificación del Gobierno nunca fue un buen medio para hacer cualquier cosa, pero al menos hubo un momento en que se dispuso a llevar el progreso a la humanidad. Era el medio equivocado para alcanzar la meta correcta. Hoy en día, la planificación de gobierno está trabajando como un medio maliciosamente eficaz para alcanzar el objetivo equivocado: quiero decir con esto que si hay algo que el gobierno es realmente bueno haciendo es destruyendo las cosas.
Aun así, al tratar de reducir nuestro nivel de vida y llevarnos hacia atrás en el progreso de la civilización, el gobierno realmente está jugando con fuego, desatando males que son desconocidos para nosotros hoy.
No olvides nunca que no fue el gobierno sino la libertad la que nos dio la civilización. La libertad dio lugar a la innovación, la liberación del ingenio humano que construyó ciudades y amplió la división del trabajo en todo el mundo. Se triplicó el promedio de vida. Nos dio la libertad de distribución universal de los alimentos, la medicina, la música y el aprendizaje. La libertad crea la riqueza que financia nuestras iglesias, centros de investigación, asociaciones cívicas, grupos de danza, museos de arte, y reservas naturales. La libertad es lo que permite a las instituciones como el Instituto Mises de existir y experimentar un crecimiento dinámico. Sólo una sociedad libre y rica permite el florecimiento de la civilización para todos.
Joseph Schumpeter dijo que la gran tragedia del capitalismo es que produce riquezas tan abundantes que las personas tienden a darlas por sentado, imaginando que pueden entorpecer y destruir su aparato productivo, sin grandes consecuencias económicas y sociales. Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy en día. Esta tendencia a idealizar la pobreza y la sencillez y un mundo sin la tecnología moderna es una ideología que es la animación de las travesuras de muchos de los intelectuales de hoy, los políticos y burócratas que se han erigido como enemigos de todo lo que hace la vida más grande, es decir, que se erigen como enemigos de la libertad.
Sobre todo ahora, nuestros impuestos están pagando, no por la civilización, sino más bien por su destrucción.
[Este discurso fue pronunciado en el Círculo Mises, Colorado Springs, Colorado, 18 de septiembre de 2010.]
Traducido por Libertario.

