... hacen pensar sobre el deporte del fútbol y el interés en él por buena parte de los europeos y latinoamericanos.
El fútbol, como la mayoría de los deportes representa en el ámbito del juego el ideal de una sociedad liberal.
Reglas claras y sencillas. El estado, representado en árbitros y jueces, ejercen su intervención sólo para asegurar el cumplimiento de las reglas de forma igualitaria para todos los participantes. Cada equipo está librado a su suerte y al resultado de su esfuerzo. Los mejores y más aptos ganan y obtienen la gloria, los perdedores deben reformular se estrategia para ganar la próxima vez y así evitar desaparecer como potenciales competidores en el futuro.

Es curioso que una actividad de este tipo, como el fútbol, sea tan seguida por sociedades estatistas como la europea o la latinoamericana.
Muchos dirán que se trata de un juego, no es la vida real. No está en juego la vida y el destino de las personas, sólo quién gana una copa.
Es cierto.
Pero hay una gran contradicción en los hechos.
Los europeos y latinoamericanos concuerdan en que para llegar a ser un campeón, un gran equipo, hay que competir en las condiciones descriptas arriba. Sin intervención abusiva de los jueces, aplicando una justicia independiente y librando a cada participante a sus capacidades.
Sin embargo a nivel de país, los europeos y latinoamericanos seguimos pensando que para triunfar en el mundo, para lograr formar países grandes y poderosos debemos apelar a subvenciones, estados desproporcionados, líderes caudillescos y medidas que todo el tiempo regulan la actividad privada.
¿Cómo sería el fútbol si los árbitros fallaran arbitrariamente a favor de cierto equipo?
¿Quién seguiría hinchando por River, el Real Madrid o la selección de su país si las asociaciones de fútbol establecieran en forma centralizada el sueldo de los delanteros o los defensores?
¿Qué sería del deporte más popular del mundo si los jugadores se contrataran según criterios de cupos raciales o de sexo sin importar la destreza en el juego?
El éxito o el fracaso de los equipos en estos casos hipotéticos sería tal vez un reflejo de lo que ocurre en estos momentos con muchos países que no se resignan a que la sociedad se comporte un poco como en un partido de fútbol.