Posiblemente el economista del siglo pasado que mayor daño haya hecho es John Maynard Keynes. Su influencia nefasta sobre las políticas económicas a partir de la Gran Depresión puede resumirse en el desbocado gasto público con la subsecuente perdida de valor adquisitivo de la moneda (inflación) y la condena a pagar impuestos draconianos para las futuras generaciones debido a las abultadas deudas soberanas de todos los estados de bienestar. Todo con la excusa de mantener la demanda agregada.
El keynesianismo podría resumirse como un refrito de ideas viejas como la inflación y el mercantilismo y la supuesta refutación de otras como la Ley de Say. Ya lo decía Mises: “La mayor contribución de Lord Keynes no consistió en desarrollar nuevas ideas, sino en ‘escapar de las viejas’”
Cuando se presenta una crisis como la actual, los keynesianos tienen listas sus recetas: Inflar la oferta monetaria y expandir el crédito para elevar el consumo. Para lograr esto se puede contratar a las personas inactivas para cavar huecos y volverlos a tapar o ingresar a un conflicto mundial para salir de la depresión mediante el gasto bélico. La causa de la crisis es muy simple para los keynesianos, los “espíritus animales” de los empresarios, algo así como una locura generalizada que los obliga a dejar de invertir sin mayores explicaciones. Si sus recetas fallan alegarán que no se gasto lo suficiente y pare de contar.
Keynes solo dio teoría económica al deseo de los políticos por mas poder por eso lo adoran en los círculos estatistas de todo el mundo. El provee el justificativo perfecto para el intervencionismo estatal o en otras palabras el fascismo económico. El mismo lo puso de manifiesto en el prólogo a la edición alemana de su más famosa obra “Teoría General del empleo, el interés y el dinero” , en 1936, en plena época nazi:
“La teoría de la producción global, que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia y un grado considerable de laissez-faire”.
Les dejo con dos videos interesantes sobre los sin sentidos de Keynes, el primero el famosísimo rap del debate de Keynes vs. Hayek sobre la crisis crediticia:
El segundo es la refutación por el profesor Huerta de Soto de la “Paradoja del Ahorro” keynesiana. Aquella que indica que el ahorro es perverso para la sociedad y que el gasto público es lo máximo:
Adicionalmente adjunto varios enlaces a artículos en contra de Keynes que pueden servir para obtener una visión general sobre las políticas contra sentido común que recetaba este señor:
Keynes era keynesiano
Ilusiones de la época de Keynes
Lord Keynes y la Ley de SayHazlitt y el fracaso de la economía keynesiana