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miércoles, 3 de agosto de 2011

Impuestos: Anclas al Progreso


Suponga que un grupo de mafiosos entra a su local y le exige un pago recurrente para “protegerlo” de otras bandas de mafiosos. Inmediatamente un representante de agencia de recaudación de impuestos a exigirle lo mismo y con una justificación similar.

Coincidencia? Ambas instituciones basan su operación en la coacción. La diferencia entre una y otra es que la Mafia busca rentas y el Estado basa su coacción en un idílico “contrato social” que nadie ha visto o firmado. El Estado no es la extensión de una directiva de condóminos a nivel nacional sino la herencia de milenios de despotismo y conquista.

Por lo tanto podemos decir que mientras no nos muestren nuestra firma en el tal “contrato social” es correcto llamar a los impuestos por lo que son: el robo legalizado, un atentado al derecho de propiedad de cualquier individuo.

Me sorprende y me apena cuando oigo que la gente se alegra cuando la recaudación fiscal está en alza o cuando se dice “somos pobres porque la gente evade sus impuestos”. En una economía el único sector creador de riqueza es el privado, el sector público vive parasitariamente a costa del primero. Tener una mayor presión fiscal solo significa que seremos más pobres en el futuro y dispondremos de menos bienes y servicios que mejoren nuestra calidad de vida, los salarios y las oportunidades de empleo serán menores.

Impuestos a los Ricos

Si los políticos implementan un impuesto al plástico para prevenir su uso, entonces deducimos ¿que el impuesto a la renta a empresas es para prevenir la creación de puestos de trabajo? Eso es lo que pasa con los impuestos a la renta sobre empresas y personas.

A este tipo sería mejor llamarlos impuestos a la generación de puestos de trabajo y a la productividad. Un rico no gasta sus ganancias año a año completamente en bienes de consumo de lujo efímeros (viajes exóticos, parrandas interminables o restaurantes exclusivos) ni siquiera en bienes más durables como yates, mansiones o autos clásicos. La riqueza de Gates, Buffet o Slim no está depositada en una cuenta corriente sino que tiene forma de acciones de empresas.

Tengo la impresión que los políticos tienen la idea que al cerrar el año fiscal las empresas multinacionales transfieren los millones que ganaron y los envían de vuelta a su casa matriz. La verdad es que gran parte de ese dinero es el que fondea los nuevos proyectos de la empresas. Las inversiones del año en curso son las ganancias de los capitalistas de años anteriores . Si disminuyo este monto gravándolo con onerosos impuestos menos puestos de trabajo productivos serán creados, menos herramientas se crearán para mejorar la productividad del trabajador por ende los sueldos se estancarán o crecerán de forma más lenta.

Si bien el impuesto llamado a la renta a empresas es posiblemente el que más daño causa, otros que disminuyen el capital son impuestos sobre dividendos, las ganancias de capital y todo aquel que grave al ahorrador.

Impuestos a los pobres

Son los llamados impuestos al consumo, estos impactan negativamente en las ventas de las empresas pero sobretodo en gente de escasos recursos que al ser gravados pierden un mayor porcentaje de su ingreso en impuestos. Todo impuesto cargado en una actividad genera que se demande en menor medida. Los montos recaudados son usados arbitrariamente y de acuerdo con criterios políticos sobre todo en la compra de votos.

Mientras más alto es el impuesto al valor agregado menores serán las ventas de los productos gravados y las empresas tendrán menores ingresos y consecuentemente menores ganancia. Por lo que volvemos al punto que este tipo de impuestos impedirán también que se creen empleos o herramientas de producción que mejoren la productividad. Absolutamente todos los impuestos causan alguna distorsión en la economía y a la final todos son impuestos a la renta.

Otro impuesto que está escondido al consumidor final son los aranceles, estos cumplen otros fines políticos que el de recaudar ingresos fiscales. Estos son dirigidos exclusivamente a ayudar a empresarios allegados al poder con la excusa de proteger a la industria "nacional", es el viejo mercantilismo de siempre endulzado a punta de eufemismos y nacionalismo barato.

Destino de los impuestos

Hemos visto que los impuestos no son más que el equivalente a la "vacuna" que aplican las FARC a los hacendados o la extorsión para evitar represalias de la Cosa Nostra y que tienen impactos económicos evidentes sobre el sector privado. Para justificarlos los estatistas promueven la propaganda que los impuestos son para mantener a los pobres y desposeídos víctimas del capitalismo salvaje en que vivimos. El clásico, ¿pero quien se hará cargo del huérfano y la viuda? La verdad es que los impuestos sirven para mantener en primer lugar a una clase parasitaria enorme de burócratas, en segundo lugar los suculentos negocios de proveedores estatales de bienes y servicios y lo que queda llegará de forma directa a los más pobres fomentando el clientelismo.

Se usan tan mal los impuestos que ni siquiera pueden proteger los derechos más básicos de las personas, la vida, la libertad y la propiedad; pero tienen las agallas del lanzarse a fomentar el arte, estilo de vida sanos, salvar al planeta del terrorífico "cambio climático", exportar la "democracia" a punta de misilazos, etc. Si quiere ver sus impuestos en acción piense en funcionarios alojados en hoteles cinco estrellas, con limusinas a la puerta y aviones privados para reunirse con otros burócratas para llevar a cabo sus grandiosas agendas.

El refrán popular "el que mucho abarca, poco aprieta" le calza perfectamente al Estado Omnipotente actual. Hacen de todo pero mal, la eficiencia nunca ha sido su meta. Se contentan con que la mitad mas uno de los votantes les llegue algo del expolio sobre todo si se aproxima una elección. No existe un solo servicio brindado por el sector privado que pueda ser superado por el público. En muchos ámbitos simplemente etiquetan a un servicio como bien común o "estratégico" y prohíben al sector privado ofrecerlo, de esa manera es imposible saber si realmente se esta recibiendo un buen servicio.

¿Que hay de los desvalidos? En el siglo 19 al no tener Estados Omnipotentes en los países avanzados de Occidente actuaba la caridad privada, esta no fomenta el clientelismo pues sus ingresos no dependen del saqueo y el conteo de votos sino de contribuciones voluntarias y un verdadero afán de ayudar al prójimo. Cada vez que crece el Estado desplaza aún más a este tipo de ayuda en detrimento de los más necesitados.

Solo existen dos formas de ganar dinero, la primera es sirviendo a tus semejantes ofreciendo bienes o servicios que ellos valoren, la otra es saqueándolos por medios violentos. Los impuestos siempre corresponderán al segundo grupo. Por eso la próxima vez que vea en TV a un político o burócrata haciendo un llamado a una cultura tributaria piensa que lo hace por que su sueldo depende directamente de ello y tiene listo a la policía para cobrarlo si fuera necesario.

domingo, 20 de febrero de 2011

Las Verdaderas Lecciones del Lejano Oriente

El 15 de enero se cumplieron 4 años de “Revolución Ciudadana”,  destaco que es un verdadero alivio que el régimen correista no haya tomado el camino económico de Venezuela que va rumbo a la autodestrucción de mano del coronel Chávez, o el de la isla prisión cubano como todos presentíamos hace 4 años.
 
Tampoco estamos para tirar cohetes, salvo si Ud. trabaja en la burocracia o es contratista estatal. Efectivamente existen pobres que están mucho mejor, pero en general el país crece a un ritmo mediocre a pesar del favorable contexto para los países que producen commodities. Basta compararnos con nuestros vecinos Perú y Colombia que viniendo de trasfondos más violentos y corruptos y que ahora están apresurados por recuperar el tiempo perdido y enrumbarse hacia un futuro más próspero atrayendo toda la inversión extranjera que pueden y liberalizando parcialmente sus economías. Resumiendo se puede decir que no estamos creciendo a todo nuestro potencial gracias al estatismo exacerbado e hiperactivo desplegado por el actual gobierno.
 
El gran problema del gobierno es ideológico, sueñan que pueden planificar la vida de los ecuatorianos para llevarnos al “Buen Vivir”. Ahora cambiaron su admiración por el modelo cubano de “desarrollo” (en verdad todavía creen que existe uno) por el de los tigres asiáticos. Supuestamente el gobierno al elegir que sectores y empresas favorecer con todo tipo de medidas va a generar empleo y prosperidad. Claramente es retomar el mercantilismo, siempre presente en la vida de los ecuatorianos, pero que esta vez asegurando que va a triunfar. El gran referente para el gobierno ecuatoriano entre los tigres asiáticos es el más pobre: Corea del Sur, en vez de apuntar a Hong Kong que el más rico. ¿Será porque Corea era una dictadura mientras se desarrolló?
 
 
El discurso oficial apunta a algo muy simple: el dirigismo económico si funciona y tenemos ejemplos en el extremo oriente para mostrarlo. Señalan a los supuestos modelos proteccionistas pro-exportación aplicados por estos países para salir de la pobreza. Pero en realidad tienen una visión miope del asunto, solo resaltan lo que se ajusta a su discurso estatista aminorando otras cuestiones a tomarse en cuenta.
 
Flexibilidad laboral y libertad económica
 
Taiwan o Hong Kong nunca hubieran alcanzado el nivel de desarrollo sin la flexibilización laboral que impusieron en los primeras años de su camino al desarrollo. Al no tener abundantes recursos naturales optaron por explotar su ventaja comparativa, la mano de obra barata, diligente y abundante.  Es lo que vemos ahora con los sueldos comparativamente “miserables” que se pagan en China, Vietnam o Malasia, lo mismo ocurría en Taiwan y Hong Kong décadas atrás. La flexibilidad laboral y el aumento progresivo de la productividad esta en contra la lógica del “salario digno” que quiere imponerse en Ecuador.
 
Culturalmente el asiático es proclive al orden, al ahorro y la laboriosidad. En cambio al ecuatoriano desde el gobierno central se lo incentiva a depender del Estado para sobrevivir y se sataniza al sector productivo. A eso se debe sumar la incansable propaganda marxista para alienar a trabajador para que vea a su patrono como su enemigo.
 
Cuando empezaron a crecer estos países liberalizaron sus economías, a diferencia de Ecuador que quiere mantenerse como una economía altamente intervenida. El ejemplo paradigmático es Hong Kong la nación más libre del planeta desde hace 40 años y el más próspero de todos los tigres asiáticos.
 
Por suerte existe un documental en español del sueco Johan Norberg que puede aclararnos como se puede desarrollar un país partiendo de la miseria. Se ruega al lector darle un vistazo, no tiene desperdicio:
 
El Fracaso del Dirigismo Nipón
 
Tomemos el caso paradigmático del dirigismo estatal, Japón. El credo oficial de intervencionista indica que Japón llegó a ser la potencia mundial gracias al Estado interventor, este junto con las grandes corporaciones planificaron que producir,como producir y en que cantidades logrando un éxito sin precedentes.
 
En realidad Japón se desarrolló a pesar del Estado y no gracias a él. El mayor y más evidente problema de la planificación central de la economía es de conocimiento, este al estar tan disperso es imposible de manejarse y sintetizarse en grandiosos planes quinquenales u otros por el estilo. Dado este escenario al planificador solo le queda elegir arbitrariamente que actividades empresariales ganan y cuales pierden, dejando una puerta abierta a la corrupción y al enriquecimiento de unos pocos elegidos y en el camino malograr a muchos otros empresarios que no tienen la conexión política correcta.
 
Además debemos tener en cuenta el riesgo de que estos inteligentísimos planificadores se equivoquen y luego persistan en el error al no tener en cuenta las señales del mercado que son las perdidas y las ganancias. Japón no es la excepción, ahora es una economía zombie gracias a las interminables intervenciones estatales, Brad Hall lo describe de la siguiente manera:
 

El aumento histórico y la caída del poder económico del Japón ofrecen lecciones valiosas para los EEUU y China.

En los 15 años a partir de 1965, Japón aumentó su PIB de $ 91 millones a US $ 1 billón. En 1987, cuando comencé mi tesis doctoral sobre las prácticas de gestión empresarial japonesa, los japoneses ricos habían comprado en efectivo Pebble Beach, el Rockefeller Center y había comenzado a devorar a los bancos. Muchos observadores están convencidos de que no habría como detener a Japón. Luego, en 1989, todo terminó abruptamente cuando las burbujas inmobiliaria y bursátil japonesas explosionaron.

En un intento para reiniciar su fallida economía, el gobierno japonés rescató a los grandes bancos, adoptó políticas keynesianas de estímulo y redujo las tasas de descuento a corto plazo a un poco más que cero y las retuvo allí durante años.
 
Diez años más tarde, en 1999, los gastos de estímulo de Japón superaron los $ 1,5 billones, con pocos beneficios económicos. Hoy, la deuda de Japón es del 192% del PIB, el más alto de todos los países del G-20. Y en la primera década del nuevo milenio, ajustado a la inflación el crecimiento del PIB de Japón es del 0,22%. Japón cayó y sigue sin poder ponerse de pie ....
 
... Diez años después del colapso del "milagro japonés", el profesor de Harvard y gurú de la estrategia de Michael Porter y el profesor japonés Hiroshi Takeuchi realizaron una autopsia. Sus resultados, publicados en el libro Puede Competir Japón? identificaron varias causas del fracaso económico. La más perniciosa fue la intervención del gobierno en el mercado libre.
 
... En años de auge de Japón, uno de los trabajos más prestigiosos del país era en el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI). MITI contrataba sólo 1 de cada 10.000 aspirantes. El papel del MITI era la formalización de una alianza entre el gobierno y la industria por el bien del país. MITI establecía las metas de producción (por ejemplo, duplicar la producción de acero en cinco años), asignaba las cuotas a las empresas y disponía que los bancos proporcionen los fondos. El MITI forzaba la cooperación entre las empresas y protegía las industrias objetivos de la competencia internacional. Los partidarios de la economía de libre mercado en otros países gritaron “falta”, pero Japón continuó impertérrito.
 

La filosofía del gobierno era:

1. Las exportaciones crean la riqueza nacional.

2. El gobierno debe apoyar a las industrias que aumenten las exportaciones.

3. La competencia es un desperdicio, destructivo y debe ser evitado.
 
4. Las industrias refugiadas en Japón invertirán grandes ganancias en el país para capturar cuotas del mercado internacional.
 
... La investigación detallada de Porter y Takeuchi reveló un dramático contraste en el desempeño de las industrias que no fueron objeto de influencia de parte del gobierno frente a los que si fueron.
 
El gobierno japonés ofreció poco apoyo en las industrias donde Japón es más competitivo hoy: motos, coches, equipos de audio, robótica, instrumentos musicales, cámaras y video juegos. Un ejemplo fue la entrada de Honda en los automóviles. El gobierno japonés se opuso activamente al ingreso de Honda en la atestada industria del automóvil japonés. El audaz desafío de Honda a empresas establecidas como Nissan (NSANY), Toyota Motor (TM) y Mitsubishi dio como resultado la industria más dominante de Japón.
 
Irónicamente prácticamente todas las industrias que el gobierno apoyó no se convirtieron nunca en competitivas a nivel mundial. Estas incluyen: las aeronaves, los servicios financieros, productos farmacéuticos, chocolates, software, productos no electrónicos de consumo y alimentos. En otras industrias apoyadas (tales como líneas aéreas, la banca minorista, las telecomunicaciones, la mercancía general, venta al por menor y restaurantes), Porter y Takeuchi encontraron que la productividad del trabajador era un 40% inferior a las normas de EEUU. Porter y Takeuchi afirma que "el papel del gobierno debe ser mejorar el medio ambiente para la productividad y la competencia, para no involucrarse directamente en el proceso competitivo." Leerlo completo en inglés.
 
La lección del texto anterior es clara, el Estado no puede crear deliberadamente buenos empresarios, es mejor dejar que se vuelvan competitivos por su propia cuenta. El mejor incentivo es el afán de lucro, cuando ya se ha arriesgado el dinero de uno es mejor centrarse en satisfacer al cliente para que la aventura empresarial resulte rentable. El Estado al entregar privilegios y fondos a empresas pervierte el incentivo y lo reemplaza por el de satisfacer al burócrata que te da de comer en vez de al consumidor que compra tus productos
 
Es un paso correcto mirar a países desarrollados para aprender de ellos, pero se debe tener en cuenta el cuadro completo y no solo el que se ajusta a un particular punto de vista. El punto de partida del camino a la prosperidad es un ambiente propicio para la creación y crecimiento de empresas privadas, estas son las que producen bienes y servicios que nos hacen más ricos a todos. El Estado al intervenir solo puede malograr la economía, así que señores políticos y burócratas mejor háganse a un lado para que el espíritu emprendedor empiece a florecer. Hace años lo venimos repitiendo los liberales, Laissez Faire, Laissez Passer. "Dejad hacer, dejad pasar"

domingo, 30 de enero de 2011

Neo-mercantilismo Criollo

Usando eufemismos como “sustitución de importaciones”, “desarrollo endógeno”, “apoyo a la industria nacional” el gobierno ecuatoriano esta reactivando el viejo mercantilismo, que no es más que beneficiar a sus amigotes y compinches "empresarios" disfrazándolo de "bien común" en perjuicio de consumidores y otros empresarios no alineados al régimen.

El sinsentido de medir la balanza comercial

Justifican sus medidas proteccionistas utilizando las balanzas comerciales deficitarias que el Ecuador tiene con varios países. El concepto de balanza comercial es un sinsentido que pocos se atreven a cuestionar. En el largo plazo las exportaciones tenderán a equipararse con las importaciones. Utilicemos una analogía, yo tengo una balanza deficitaria con el supermercado de mi barrio, le compro todas las semanas y ellos no me compran absolutamente nada. De seguro todos los comercios, restaurantes y gasolineras tienen una balanza superavitaria conmigo.

Yo solamente tengo una balanza comercial favorable con mi empleador, el compra mis servicios profesionales y yo no le compro nada. En el largo plazo las balanzas que mantengo de seguro seguirán en el mismo estatus pero vale aclarar que mi balanza comercial favorable comparada con la suma de las que me son deficitarias serán casi iguales en valor absoluto. No podre comprarles más de lo que gano. Esto aplica a nivel de país, no podré importar más de lo que exporto, por lo tanto al desincentivar las importaciones casi siempre reduce las exportaciones.

 

Vale la pena unas aclaraciones adicionales con respecto al tema de las importaciones:

- Los países no comercian entre sí, son los individuos los que comercian. El Ecuador no le compra a Japón autos, son ciertos ecuatorianos que prefieren un auto japonés pagado con su propia plata.

- Teniendo en cuenta lo anterior, no existe razón alguna para que el Estado te impida a ti como individuo comprar la marca que prefieres, mucho menos si es tu plata y supuestamente te pertenece y la puedes disponer libremente.

- Sumar todos los gastos de los ecuatorianos en empresas japonesas y luego la de los japoneses en empresas ecuatorianas y restarlos para ver si existe superávit o déficit comercial es un sinsentido. Esos gastos son privados y no públicos y no tienen ninguna relación entre ellos.

- Obviamente el interés para impedirte elegir libremente solo podría venir de un "empresario" interesado en su propio lucro. Este hará lobby para lograr que el Estado le favorezca con aranceles, cuotas y demás coacciones conocidas para impedir la libre elección de los consumidores.

- Cuando el empresario gracias al político haya logrado su fin de impedirte elegir libremente, ambos dirán que lo hacen por el "bien común". El "empresario" nacional al tener el mercado cautivo empeorará la calidad de sus productos y establecerá el mayor precio posible. No tiene incentivos para hacer lo contrario.

- El "empresario" creerá con el tiempo que es su sagacidad y no la mano pesada del Estado la que lo esta haciendo lucrar, se embarcará en expansiones de su industria contratando más empleados y comprando equipos. Luego permanentemente tendrá que hacer lobby para que no levanten las restricciones aduciendo que da empleo a muchos ecuatorianos.

- El consumidor ecuatoriano a diferencia del empresario y posiblemente sus empleados será mucho más pobre pues estará obligado a comprar solo lo que le dejen así esto sea mas caro y de menor calidad.

Por último si fuera coherente medir balanzas comerciales se lo debería también medir entre provincias y ciudades. Tamaña sorpresa se llevarían al medir la balanza comercial entre Quito e Ibarra o Guayaquil y Salcedo. ¿Acaso esto justificaría establecer aduanas internas? 

El problema del gobierno pasa por no entender la Ley de Asociación de Ricardo enunciada hace 200 años. Los individuos se deben especializar en aquello en lo que tienen ventajas absolutas o ventajas comparativas. De ninguna manera los ecuatorianos podrán competir en un mercado libre en zapatos con China o en autos con Japón, salvo que busquen el apoyo del Estado para perjudicar al consumidor y favorecer al “empresario” como ya he señalado en ocasiones anteriores.

Debate con la Ministra Cely

A continuación reproduzco un extracto del intercambio de ideas con la Ministra Cely llevado a cabo en la web del MCPEC, una muestra de la arrogancia que caracteriza a los políticos y burócratas que creen que pueden dirigir algo tan complicado como la economía de un país desde sus escritorios:

Cely: " Esta teoría en su modelo asume que hay competencia e información perfecta, lo que empíricamente se ha probado que no se cumple. "

Respuesta: Incorrecto, mi posición es la de la escuela austriaca, la misma que indica que es imposible tener toda la información, peor tener la información "perfecta". Teniendo en cuenta esto aún más se justifica la no intervención del Estado en la economía. Si la información esta tan dispersa entre millones de individuos que intercambian productos en los mercados día a día, ¿como es que unos cuantos burócratas pueden sintetizar toda esta información y generar políticas para el dichoso bien común?

Cely: "Mi opinión es que en el mundo real no hay "libre comercio como lo señalan los modelos Ricardianos", es decir de "texto"

Respuesta: Correcto, siempre ha existido el "empresario" mercantilista que usa al poder político para lucrar a costa del consumidor interno.

Cely: "y si usted revisa la historia de los países desarrollados y los de reciente desarrollo (tigres asiáticos, Brasil, México, India, China, entre otros), todos ellos han usado su política comercial para en ciertos periodos "proteger " el crecimiento de ciertos sectores"

Respuesta: Si esos países optaron por lastimar y seguir lastimando a sus consumidores es su problema. El tema no es proteger a la industria sino ser competitivo, no es favorecer a un sector de la clase empresarial perjudicando a los consumidores y a otros sectores no protegidos. Mi punto de vista sobre la industria protegida lo puede ver acá. ¿Como le indica al ecuatoriano que debe comprar obligado unos zapatos ambateño, solo por poner un ejemplo, a un mayor precio y posiblemente menor calidad que un zapato chino que es por el beneficio general de toda la población? Que manera tan sui generis de ayudar al pobre haciéndole pagar más por bienes de primera necesidad. Esto aplica en todos los países, por eso la protección de los agricultores europeos se traduce en precios astronómicos de la comida para el francés, alemán y español de a pie.

Cely: "En nuestro país, carente de política monetaria, las cosas son más aún complejas, y la tarea pasa por fomentar nuestras exportaciones en las que tenemos ventajas comparativas reveladas, trabajar en aquellos sectores con potencialidades y en los que han existido fallas de mercado o de gobierno"

Repuesta: Política monetario que no es más que devaluar la moneda para favorecer a los exportadores en el corto plazo, perjudicando a la totalidad de la población incluidos los propios exportadores que en el largo plazo tendrán que producir más para poder hacerse de insumos importados a mayores precios. Un sinsentido completo y que gracias a la dolarización no se puede aplicar directamente en el Ecuador, pero si indirectamente gracias a la constante depreciación del dólar gestionada por la FED.

Cely: "Para nada se intenta centralizar las decisiones de los actores empresariales o de los ciudadanos en el gobierno, tanto los ciudadanos y los empresarios cuentan con la libertad de hacerlo, sino contribuir con políticas e incentivos para desarrollar esos sectores en que existen ventajas comparativas latentes y que requieren de apoyo para que se revelen"

Respuesta: Obviamente sería un sinsentido aplicar la autarquía y suponer que se puede ayudar a todos los sectores. Los incentivos y restricciones al consumidor solo se pueden aplicar a algunos sectores e incluso empresas, posiblemente los que tengan buenas conexiones con los burócratas y políticos de AP.

Cely: El que se utilice medidas arancelarias para proteger "temporalmente" un sector, es válido solo para dos casos de nuestra estrategia: calzados y textiles, los que si tienen potencialidad para poder exportar."

Respuesta: ¿Exportar? Si tuvieran verdadero potencial exportador no necesitarían de protección. Es un absurdo, el consumidor exigiría el producto haciendo rentable a la empresa.

Cely: "Nuestra apuesta no es la de un estado centralizador de las decisiones, y peor aún de las individuales, pero si un estado que fomente la competitividad sistémica, como de hecho lo hemos hecho con inversión en infraestructura, reducción de costos de tramitología en aduana, entre otros y que contribuya al desarrollo productivo"

Respuesta: Reducir la pesada carga estatal a las empresas SI que es una buena medida para incrementar la producción sin perjudicar al consumidor y favorecer al "empresario" se le felicita por este acierto.

Cely: "Todo esto sin dejar utilizar la política productiva para reducir la inequidad en el país."

Respuesta: Paradójico, como se puede decir que se va a reducir la inequidad en el país repartiendo privilegios a empresarios para aprovecharse al máximo del consumidor ecuatoriano, sobretodo al más pobre que es el que no puede viajar como los pelucones y traer toda la ropa, zapatos, etc de afuera a precios razonables. Brasil un país proteccionista por excelencia muestra el peor índice de Gini de la región.

Cely: "Finalmente, así como hay fallas de mercado, hay fallas de gobierno, cuando las decisiones no son transparentes y son capturados por grupos de poder. En ese sentido, hacemos nuestros esfuerzos porque todos las decisiones sean públicas, se comuniquen los planes de mejora competitiva y sus indicadores, para que exista la disciplina "a la asiática" de abandonar apuestas que no cumplan con las mejoras productivas y de exportación que se deben establecer. Creo en la cooperación pública-privada para establecer estos planes de mejora competitiva, pero no en la rentista sectorial, sino pensando en el bienestar común y siempre con absoluta transparencia."

Respuesta: Otra vez la paradoja, los gobiernos anteriores otorgaban privilegios a sectores o empresas especificas, lo mismo que Uds. A los anteriores los llaman "grupos de poder", ¿como llamamos a los suyos? Difícilmente exista transparencia cuando es un burócrata o un político el que escoge ganadores y perdedores en vez del consumidor. El empresario que querrá mantener el negocio deberá abogar con coimas de todo tipo al señor del cual depende si sigue o no en el negocio.

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Para ahondar más sobre este tema, siempre controversial, les recomiendo el artículo de Walter Block defendiendo al “malicioso” importador: Parte 1, Parte 2 y Parte 3.

sábado, 23 de octubre de 2010

Reagan: Ninguna Revolución

Este artículo es un extracto de “El Libertarianismo Hoy”, por Jacob H. Huebert. Publicado en Lewrockwell.com

La percepción popular es que Ronald Reagan marcó el comienzo de una "revolución" en el gobierno, una en esencia libertaria, en la que el gobierno federal no se considera como la solución sino como el problema. Esta revolución fue considera incluso como sobreviviente a la era Reagan, esto se refleja en la declaración de Bill Clinton que "la era del gobierno grande ha terminado". Sólo con la elección de Barack Obama, los expertos opinaron, los estadounidenses de deshicieron de la ideología anti-gobierno que dominó desde que Reagan asumió la presidencia.

Esta percepción popular es incorrecta. Reagan no era liberal y no hizo nada para reforzar el liberalismo. En cambio, hizo crecer el gobierno y, en todo caso, sofocó el movimiento libertario juntando a los libertarios y a conservadores de gobierno limitado en su coalición, captando sus votos pero dándoles prácticamente nada a cambio.

En primer lugar, están las formas obvias en la que Reagan no era un libertario. Sus partidarios de la derecha religiosa favorecían políticas morales anti-liberales, y Reagan los reembolsó por su apoyo. Reagan escaló de forma drástica la guerra contra las drogas, como consecuencia el porcentaje de reclusos en prisiones federales por delitos de drogas aumentó de un 25 por ciento a 44 por ciento durante sus dos mandatos. Persiguió una política exterior intervencionista, entre otras cosas, poniendo tropas en el Líbano, apoyando a Saddam Hussein en Irak, y con la injerencia en Nicaragua en el asunto Irán-Contras.

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Un área en la que Reagan clamó a favor de la libertad personal durante su campaña fue la conscripción: se comprometió a ponerle fin en base a que "destruye los valores que nuestra sociedad se ha comprometido a defender." En 1982, sin embargo, oficialmente revirtió las posiciones, ya que, dijo, "vivimos en un mundo peligroso". (Por supuesto, era un mundo tanto más peligroso por la propia escalada nuclear de Reagan. Otro delito contra el liberalismo).

A pesar de todo, Reagan por lo menos favoreció políticas de un relativamente libre mercado, ¿no? No, en absoluto, si uno mira los resultados en lugar de la retórica. Aunque Reagan proclamó varias veces apoyar el libre comercio, la porción de las importaciones que enfrentaron restricciones aumentaron 100 por ciento en el transcurso de sus dos mandatos. Reagan arremetió contra el gasto público y el déficit mientras estaba en campaña, pero ambos se hicieron peores bajo su mandato. En 1980, último año del mandato de Jimmy Carter en la presidencia, el gobierno gastó 591 mil millones dólares y un déficit $ 73,800,000,000. En 1988, el último año de Reagan, el gobierno gastó más de $ 1 trillón, y corrió un déficit de $ 155 mil millones.

Es cierto que estas cifras no están ajustadas por inflación, pero la necesidad de ajustar sólo muestra que Reagan no pudo derrotar a la inflación, aunque para ser justos, el jefe de la Reserva Federal Paul Volcker la controló mejor que sus predecesores en la década de 1970. Reagan había prometido restaurar el patrón oro, y al asumir el cargo nombró una comisión para estudiar el tema. Pero ese grupo consistía casi en su totalidad de personas que eran conocidos por oponerse al patrón oro, por lo que sus resultados contra el oro fueron una conclusión inevitable, no hubo ningún cambio en la política monetaria, y el dólar continuó perdiendo valor. (Ron Paul y Lewis Lehrman estaban en el comité y publicaron un informe de minoría, “El Caso por el Oro”, que se mantiene en forma impresa.) El ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan - el culpable principal de la crisis económica que golpeó la economía estadounidense unos veinte años después de que Reagan dejara el cargo - fue nombrado por primera vez por Reagan y por lo tanto constituye otra parte del legado anti-libertario de Reagan.

Uno podría pensar que Reagan merece por lo menos un mínimo de reconocimiento por haber reducido impuestos, pero esto es incorrecto por dos razones.

En primer lugar, aumentar el gasto mientras se reducen los impuestos no es libertario. Si el gobierno gasta más de lo que ingresa, se tiene que imprimir o pedir prestado el dinero para cubrir la diferencia. Si el gobierno imprime el dinero, entonces los contribuyentes sufren un "impuesto inflacionario" que puede ser aún más destructivo que un impuesto ordinario. Si el gobierno pide prestado el dinero, entonces son los futuros ciudadanos los que tendrán que pagar los préstamos a través de impuestos o de inflación futura (a menos que el gobierno rechace la deuda). Y, por supuesto, todo gasto del gobierno supone un sifón de recursos del sector privado, que, a su vez, se traduce en menores bienes de consumo producidos, lo que pone en peores condiciones a toda la sociedad.

En segundo lugar, Reagan no hizo efectiva la reducción de impuestos. Reagan firmó una reducción de impuestos en 1981, que fueron en su mayoría para la minoría rica, pero esta reducción se vio compensada por un aumento inmediato de los impuestos al Seguro Social y por los efectos de "ampliación de rango", ya que la inflación empujó a la gente a los rangos de impuestos más altos. (En lugar de dar el paso libertario de la eliminación de la seguridad social obligatoria, Reagan la "salvó" al obligar a los trabajadores a pagar más.) Después de eso, Reagan continuó aumentando efectivamente los impuestos por "rellenar los huecos fiscales" en el transcurso de su presidencia. No es de extrañar, entonces que los ingresos del gobierno aumentaron de 517 mil millones dólares en 1981 a 1031 mil millones dólares en 1989 – algo que no cabría esperarse en un régimen liberal comprometido con reducir el gobierno.

¿Qué pasa con la desregulación? Las desregulaciones importantes con los que Reagan es acreditado a veces - el petróleo y la desregulación de la industria del gas, desregulación de las aerolíneas, la desregulación de camiones - fueron, de hecho, promulgadas bajo el gobierno de Carter, que fue tal vez más libertario que la Administración Reagan, si tomamos en cuenta los resultados. La desregulación de Carter convenientemente entró en vigor justo a tiempo para que Reagan tomara el crédito. Pero como Murray Rothbard dijo, "El Gipper no liberalizó nada, no abolió nada. En vez de mantener su promesa de abolir los departamentos de Energía y Educación, les fortificó e incluso terminó sus años en la oficina adicionando un nuevo puesto en el gabinete, la Secretaría de Asuntos de los Veteranos”.

Reagan y el Movimiento Libertario

Así que los años de Reagan fueron malos para la libertad y también fueron malos en muchos aspectos para el movimiento libertario. El sentimiento anti-gobierno había aumentado durante la década de 1970 como resultado de diversos factores, como Vietnam, Watergate, y las desastrosas políticas económicas. Reagan aprovechó este sentimiento en contra del gobierno y luego utilizó su posición no para avanzar la libertad, sino para restablecer el respeto al gobierno y provocar un resurgimiento del militarismo y agitar la bandera del nacionalismo - el sueño de un conservador, tal vez, pero la pesadilla de un libertario anti-estado.

Peor aún, muchos libertarios fueron absorbidos de forma temprana en la órbita de la administración, optimistas por la aparente simpatía de Reagan por las ideas libertarias. Algunos de estos defensores de las libertades se desilusionaron y se fueron de Washington, pero otros ajustaron sus prioridades para encajar y convertirse en parte del Establishment.

Reconociendo los daños después de ocho años, Rothbard denunció que "la corrupción intelectual" entre los (antiguos o casi) liberales "se extendió rápidamente, en proporción a la altura y la longitud de [sus] trabajos en la Administración Reagan. Oponentes permanente de los déficits presupuestarios comenzaron a tejer apologías sofisticadas y absurdas, ya que el gran Reagan les estaba apilando, alegando, muy parecido a los keynesianos odiados de izquierda de antaño, que "los déficits no importan".

Algunos defensores de las libertades no se unieron al gobierno, pero se acercaron a el con la esperanza de ganar influencia. En particular, el Instituto Cato, trasladó su sede de San Francisco a Washington DC en 1981. La medida hizo elevar el perfil de la organización y su gente, pero Rothbard y otros críticos liberales de las afueras de Washington dijeron que diluyeron el mensaje, a veces para mantener una circunvalar respetabilidad y para apaciguar a los benefactores ricos que buscan influencia, sobre todo a sus principales patrones (hasta la fecha), los multimillonarios del petróleo Charles y David Koch.

Lo más significativo de su traslado a Washington, es que el Cato rápida y deliberadamente se alejó de la economía pura de mercado libre de la Escuela Austríaca en favor de los enfoques más convencionales, y con esto frenó la crítica a la Reserva Federal, que por lo menos hasta hace poco era el tabú definitivo en los círculos del Establishment. La crítica a la agresiva política exterior republicana se convirtió en algo menos intensa, si no completamente abandonada. Y donde antes los antiguos libertarios habían buscado objetivos radicales, los libertarios circunvalares promovían compromisos de "políticas públicas" tales como vales escolares y las llamadas cuentas privadas de seguridad social.

Tres décadas más tarde, la decisión de algunos defensores de las libertades de tranzar con Reagan y entrar en la corriente principal de Washington" del negocio de políticas públicas no parece haber dado muchos frutos. Como resultado la libertad no ha avanzado, y es dudoso que su declive haya sido frenado. El enorme crecimiento del gobierno bajo George W. Bush, pone de manifiesto el fracaso de esta estrategia. Lamentablemente, aún después de todo esto, algunos defensores de las libertad que la conocen mejor siguen invocando a Reagan como un buen ejemplo.

Jacob H. Huebert es el autor de “El Libertarianismo Hoy” (Praeger, 2010). Es abogado, Profesor Adjunto de la Facultad de Derecho de la Ohio, de Ley en la Northern University College, y académico asociado del Instituto Mises.

Traducido por Libertario

domingo, 10 de octubre de 2010

Los Efectos Contra la Civilización del Gobierno.

Ah por los días en que los socialistas creían en el progreso material! Ya no es el caso. Ahora proponen pobreza y abogan por regulaciones para llevarla a cabo - y esperan que seamos agradecidos por ello. Considerando que el socialismo no puede realmente trabajar para lograr una mayor productividad, puede hacer lo que los socialistas "posmaterialistas" desean. Medios socialistas que trabajen para lograr estándares de vida más bajos.

De una manera extraña, esto es una traición de Karl Marx, cuya denuncia clave acerca del capitalismo era que fallaba en elevar al trabajador:

“El obrero moderno ... se hunde más y más por debajo de las condiciones de existencia de su propia clase. Se convierte en un mendigo, y el pauperismo crece más rápidamente que la población y la riqueza.”

La consigna de Lenin fue "El comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país." La medición del PIB fue una fuente de gran orgullo para los países, así como las grandes innovaciones en los viajes espaciales y la tecnología militar.

Lo mismo puede decirse con respecto a los sistemas de planificación de los gobiernos que se quedaron cortos con la nacionalización a gran escala. Durante la Era Progresista, el objetivo de la política del gobierno fue el levantamiento material de la población. La acusación de los monopolios corporativos dificultada por la legislación de competencia es que son un lastre para la competencia y por lo tanto para el crecimiento económico. El banco central fue empujado como un instrumento para alimentar el crecimiento económico y el progreso.

El New Deal, que no era más que una manifestación de la fe que prevalece en la planificación del gobierno, trató de mejorar la situación material de la humanidad. La idea de progreso estaba embebida en su estructura ideológica. Todas las comunidades rurales debían de tener carreteras y electricidad. Los agricultores debían de dejar su tierra y abrazar a la industria. Nuestro apego a la vida en las zonas rurales se debía revolucionar y todos abrazarían la tecnología moderna que fuera traída por el Estado.

Hasta con la pobreza.

En algún momento, durante los últimos 50 años, la crítica del capitalismo ha cambiado de condenar su incapacidad para distribuir la riqueza a condenar todo lo contrario. De repente, el gran pecado del capitalismo es que esta produciendo demasiado, lo que nos convierte a todos demasiado materialistas, alimentando el crecimiento económico a expensas de otros valores, difundiendo la decadencia de la clase media, y en general haciendo que la sociedad este atrapada demasiado en la productividad y el nivel de vida.

Al tomar nota de este cambio dramático, Murray N. Rothbard escribe que el punto de inflexión podría haber sido la obra de 1958 de John Kenneth Galbraith llamada La sociedad opulenta, que es una larga arenga contra el consumismo, la decadencia de la clase media, y la riqueza cada vez mayor de la media persona bajo el capitalismo. Galbraith afirmó que todo esto fue a expensas de las instituciones públicas y la infraestructura pública.

Este libro se convirtió en un éxito de ventas. Cambió la forma en que la izquierda promocionaba la intervención del gobierno y criticaba el libre mercado. Este libro fue el primero de medio siglo de libros similares que recuperaron ese espíritu rousseauniano, que se inclinan a idealizar el mundo antes de la industrialización, a jugar con la idea de que la sociedad de los cazadores-recolectores tenía mucho a su favor, a imaginar que todos viviríamos mejor si el intercambio operara únicamente a nivel de la pequeña tribu y cosechando nuestros propios alimentos, y todo lo demás que viene con el primitivismo.

El romance de la caza y la recolección

La palabra de moda para mostrar este nuevo amor para rebajar el nivel de vida y la pobreza forzada es la sostenibilidad.

Si quieres una definición de sostenibilidad, es esta: hacer retroceder los avances de la civilización por la fuerza.

Un rápido vistazo a la literatura revela cientos de títulos a lo largo de estas líneas: Sostenibilidad de Diseño: Una estrategia subversiva para la Transformación de nuestra cultura de consumo; Indicadores de Sustentabilidad: La medición de la inconmensurable; Volver a la sostenibilidad; 147 Consejos para la Enseñanza de la Sostenibilidad, Vida Verde: Una Guía Práctica para la sostenibilidad simple; El puente hacia el borde del mundo: el capitalismo, el medio ambiente, y el Cruce de la crisis a la sostenibilidad, la sostenibilidad: una imagen impresionante de lo que la vida pronto será; Permacultura: Principios y Senderos más allá de la sostenibilidad; Escenarios de futuro: ¿Cómo Comunidades pueden adaptarse a pico Cambio de Aceite y Cambio Climático.

El autor de estos dos últimos libros, David Holmgren de Australia, es una figura interesante. Él es el innovador de la idea de que tenemos que ir más allá de la sostenibilidad. Si tiene dudas acerca de la sostenibilidad, créanme que no querrán ir más allá. He estado viendo las entrevistas de YouTube de este buen tipo. Él siempre está sentado fuera, rodeado de paisajes naturales y cantos de pájaros, y él tiene este estilo de prosa espagueti que cautiva.

Él toma como axiomáticamente cierto que el petróleo, el gas y todas las formas de producción de energía modernas están llegando a su fin, ambos debido a que los combustibles fósiles se están agotando y porque la gente ya no tolera un mundo que se está calentando a niveles intolerables debido a la modernidad. No hay ningún cuestionamiento de estos supuestos básicos. En una entrevista, Holmgren hace un comentario remarcable que la tecnología ha estado en el camino equivocado durante los últimos 500 años.

Ahora, tenga en cuenta que estas opiniones no están en absoluto fuera de la corriente. Si entrevistara a la mayoría de los compradores de comestibles de la tienda “Earth Fare”, mientras hurgan por sus huevos de pollo de corral, velas de cera de oído y sándwiches de frijol hechos con pan de abono orgánico, podría encontrar un acuerdo casi universal de que él está completamente correcto. Tal es la forma ideológica de nuestro tiempo.

En una entrevista, Holmgren habla con gran optimismo sobre el futuro de los suburbios. Él dice que se puede retrotraer fácilmente para adaptarse al nuevo mundo de la sostenibilidad. Recuerde que, dice, que los estacionamientos de asfalto son muy buenos para recoger agua de lluvia para beber. Nuestros jardines se pueden convertir para cultivar nuestros propios alimentos. Nuestros garajes serán inútiles, ya no habrá coches, así que de esta manera podemos convertirlos en talleres para la fabricación de artesanías como bancos, sillas, mesas y otras cosas.

Por supuesto que hay algunos problemas con esta visión del mundo. No habrá clavos con que hacer las cosas, porque el proceso de la fabricación de clavos es uno muy complicado que requiere una gran división del trabajo y la acumulación y el uso de capital. No habrá madera, a menos que se la corte desde el patio trasero, ya que la industria de la madera como la conocemos, depende en gran medida de las herramientas eléctricas, el transporte de combustibles fósiles, y de la división del trabajo y la acumulación de capital que se extiende por muchos países.

También existe el problema de que la gente tendrá que abandonar sus puestos de trabajo para hacer todo esto de la jardinería y las artesanías, pero por supuesto no van a tener opción ya que el fin de los combustibles fósiles, dará lugar a un desempleo masivo. No estoy seguro de cómo se planea tener agua recogida de asfalto y distribuida casa por casa, excepto por los camiones, pero tal vez también tiene un plan para habilitar carruajes tirados por caballos. Por supuesto, usted tiene que hacer los carruajes y alimentar a los caballos, que representan otros problemas.

No parecen entender que su plan no es una visión romántica de un mundo reconectado con la naturaleza, sino más bien una receta para la muerte en masa a una escala sin precedentes. En su tiempo idílico de hace 500 años, sólo había 500 millones de personas con vida en el planeta. No vivían muy bien. Hoy en día, hay cerca de 7 mil millones de personas con vida en el planeta, lo que significa que tiene que llegar de alguna forma a prescindir de los 6,5 billones de personas que no se podrán sostener con la tecnología de 500 años de edad.

Por supuesto, la ironía es que mirar ese video en sí es un milagro de la tecnología moderna, habría sido inconcebible hace cinco o diez años. Además, hace diez años no hubiera sido posible para mí comprar sus libros haciendo clic en un botón en un monitor electrónico flotante, o descargarlos a mi lector electrónico en un instante o tenerlos entregados en forma física mañana por camión. Así que tal vez hay un beneficio para su plan: no hay duda de que, una vez que se lleva a cabo, David Holmgren ya no sería un autor best-seller.

La reducción de los niveles de vida por la fuerza

Es fácil descartar estas personas como excéntricos de moda. Podemos considerar sus puntos de vista como una reacción comprensible de la inquietud ideológica en una época de sobreabundancia.

Y en verdad, cualquiera es libre de rebajar su estándar de vida por elección, e incluso realizar un juramento de la pobreza y aferrarse a él. Pero es un hecho que esta tendencia ha tenido un efecto masivo en el propósito declarado y el efecto cultural de la política del gobierno en nuestro tiempo.

Dejemos de lado las afirmaciones ridículas que hemos estado escuchando desde hace dos años que de alguna manera el gobierno va a estimular la economía (por robarnos más, acumulando deudas enormes, y gastando en cualquier cosa y en todo). Esta charla sobre el estímulo es realmente una salida. La rúbrica de costumbre en las que se empuja la política del gobierno hoy en día es precisamente lo contrario: para frenar la producción, para quitarnos los electrodomésticos, y hacernos más virtuosos al forzarnos a un nivel de vida más bajo.

Esta es una ética política que reina en nuestro tiempo, y que está teniendo un efecto. Se nos dice constantemente que lo haga, consumir menos, comprar localmente, comparta el auto, y reciclar y ahorrar, deje de entregarse. Con este fin, los productos de consumo son constantemente prohibidos, todos los días. Tenemos cada vez menos opciones en el área de medicina, productos químicos, alimentos, bebidas, y de otra manera, en todos los aspectos de la vida, sector tras sector. Todo esto equivale a una regresión de todo lo que conocemos como la civilización, todo lo que asociamos con mejor vida, más saludable, más inteligente, más culta y más próspera.

Consideremos, por ejemplo, la guerra atroz, pero en curso sobre la bombilla de luz incandescente, el símbolo mismo de la idea brillante y la innovación que marcó el comienzo de la civilización como la conocemos. Nuestros señores en el gobierno han decidido que ya no los van a usar, ya que son "ineficientes" - como si los burócratas en lugar de los consumidores y los productores son los que deciden lo que es o no eficiente. La última fábrica en los Estados Unidos que hace que estas bombillas fue cerrada la semana pasada, en preparación para la prohibición de la bombilla incandescente en 2014.

Ahora, se nos dice que la iluminación fluorescente es genial porque da más luz, es mejor luz, y que consume una fracción de energía. Si todo eso fuera cierto, no habría ninguna razón para usar la fuerza en absoluto. Los reguladores podía quedarse en casa y dedicarse a otras ocupaciones como la jardinería en sus patios traseros o la elaboración de artesanías en sus garajes. El paso de la luz incandescente de las lámparas fluorescentes no sería diferente de la transición desde el iPhone 3G a 4G o Windows XP a Windows 7. Simplemente sería algo que los consumidores realizarían por su cuenta.

No necesitamos a los organismos gubernamentales para que nos digan que actualicemos de Photoshop CS4 para CS5 o de nuestro coche viejo al último modelo del Honda Accord. Mejoras y cambios de producto a producto, a lo largo de las líneas de progreso, se producen de forma natural a través de la elección del consumidor, dependiendo de la disponibilidad de recursos y la prioridad económica.

Pero los reguladores no confían en la elección humana, y no creo que haya ninguna duda de que si la elección humana hubiera prevalecido aquí, no veríamos el final de las bombillas incandescentes. La temporada navideña pasada, me sorprendí al descubrir que no podía encontrar una cadena de luces que utilizan las bombillas normales, todas las cadenas de luz eran fluorescentes. Compré lo que estaba disponible. Para mi sorpresa, el árbol de Navidad adornado con esas cosas no daba la ilusión de estar iluminado. En su lugar se veía opaco y extraño, y muy poco navideño. Se veía oscuro, no encendido. La afirmación de que la luz es superior en todos los aspectos es obviamente falsa.

Ahora, es posible que los fluorescentes en un mercado libre ganen la partida. Pero yo lo dudo seriamente, o de lo contrario ¿por qué los gobiernos del mundo tienen que conspiran y usar la fuerza para eliminar las bombillas incandescentes? Parece claro que lo que tenemos aquí es un caso en que el gobierno esta deliberadamente reemplazando a las preferencias de los consumidores, reduciendo nuestro nivel de vida, y haciéndolo con una agenda ideológica específica en mente: una que busca la fuerza para hacernos menos pudientes, para vivir más pobres, a ser más pobres, y rechazar el progreso material.

El retorno de chinches

Esta es una tendencia sumamente peligrosa en la política gubernamental. Nuestro país está sufriendo actualmente una de las consecuencias.

Había una canción que era común en la década de 1920 que decía: "Que duermas bien No dejes que te piquen los chinches." Generaciones han pensado en este como un dicho pintoresco que no tiene nada que ver con la realidad.

De hecho, las chinches fueron eliminado casi por completo de todo el planeta en la década de 1950, debido a los productos químicos modernos, para salvar vidas como el DDT, un producto químico inventado por el científico Paul Hermann Müller que trabajaba para una empresa privada suiza (Novartis) ha sido ampliamente pisoteado pero que ha salvado cientos de millones de vidas. Su prohibición desde la década de 1970, bajo la influencia de “Silent Spring” de Rachel Carson, lo ha culpado por una calamidad mundial.

Gracias en parte a esta prohibición, la malaria mata a día de hoy entre uno y tres millones de personas al año. Esto es chocante, pero no es del todo inusual en el orden de la historia. Es fácil considerar a los insectos como el mal más peligroso en esta tierra, de haber matado a mucha más gente que los gulags, las cámaras de gas, e incluso armas nucleares.

De hecho, los insectos son las únicas cosas en esta tierra que han sido más peligrosos para el bienestar humano que los gobiernos - y está realmente diciendo algo. En el siglo 14, insectos portadores de enfermedades mataron hasta un 60% de la población europea. Los Estados Unidos han tenido sus propios problemas graves con la fiebre amarilla. Nosotros no pensamos sobre esto, pero es porque no tenemos la muerte negra en este momento, debido principalmente a los logros del capitalismo.

Hoy en día estamos viviendo un retorno de chinches a nivel de epidemia. El National Pest Management Association, indica que casi todas las empresas de control de plagas dicen tener miles de nuevos informes de chinches en todo el país. Hay incluso un sitio web que los rastrea: bedbugregistry.com. Esta epidemia, es tan mala que incluso el New York Times publicó un editorial alarmado, está directamente relacionada con la prohibición de productos químicos que habían tenido bajo control a los chinches.

Hay otros productos químicos, además del DDT que controlan a las chinches, como propoxur, pero en 2007 la EPA prohibió su uso en interiores. Ahora, cualquier empresa de control de plagas que la utiliza en interiores se ve amenazada con multas y, posiblemente, con la cárcel. Es tan malo que el Departamento de Agricultura de Ohio ha rogado a la EPA por un cambio en la política, pero la EPA no se mueve. En su lugar, aconseja a las personas a "reducir el desorden en su hogar para reducir los escondites de insectos de cama", y también sugiere que "la eliminación de los hábitats de chinches." Ah, y por supuesto, la EPA sugiere que se trabaja en "la sensibilización mediante la educación."

El New York Times publicó una historia sobre como el regreso de los chinches ha desconcertado a los científicos. Más adelante en el artículo, sin embargo, el texto dice que productos químicos los podrían controlar, pero que todos los productos químicos están prohibidos. Bueno, si la respuesta la tenemos ante nosotros, pero nos está prohibido por el gobierno utilizarla, o los minoristas y los exterminadores están demasiado intimidados por la cultura política de amenazar a los que toman riesgos, no veo que hay muchos motivos para estar desconcertados por el problema. ¿Qué hay en la causa y el efecto que estas personas no entienden?

Ahora, yo no quiero entrar en una disputa sobre los productos químicos y sus efectos. Algunas personas dicen que el DDT ya no es eficaz - pero la industria del DDT en el mercado negro sigue siendo vibrante - y que hay desventajas al usar propoxur o que hay otros agentes naturales y químicos que son efectivos. Yo no soy un científico y no tengo ninguna opinión sobre si las visiones son correctas. Hay opiniones sobre todo el mapa en estas cuestiones.

Mi punto es simplemente este: el proceso de mercado que normalmente permite la innovación, el ensayo y error, y la acumulación y la aplicación de todo el conocimiento científico disponible ha sido subvertido por las instituciones gubernamentales que han supuesto saber qué es lo mejor, la planificación central del uso de productos químicos para controlar plagas. Incluso para llevar un nuevo producto químico al mercado requiere de siete años y 100 millones de dólares sólo para saltar a través de la espesura de reglamentación, que tiene un sesgo en contra del progreso, el capitalismo, y la innovación. Terminamos teniendo que confiar en los expertos y afirmaciones científicas rivales basadas en resultados de pruebas enrarecidas en lugar de los mercados.

Adiós agua caliente, Hola Basura

Otra sugerencia que escuchamos acerca de las chinches es que debemos lavar las sabanas en agua caliente. Bueno, eso estaría bien, salvo que la mayoría de las casas no tienen agua caliente del grifo. Debido a las regulaciones del gobierno, nuestros calentadores de agua caliente se suministran con una configuración por defecto que hace que el agua sea tibia. Las consecuencias de esto son devastadoras. Nuestra ropa no se limpia. Nuestros cuerpos no se limpian. Nuestros platos no se limpian. Para cambiar esto requiere que abra su calentador de agua y que configure el nivel más caliente, pero no mucha gente conoce este truco. Si le propone esto a un técnico para que lo haga por usted, el sospechara que usted es un agente provocador y huira.

A continuación llegamos al problema de la basura. La política del Gobierno es cada vez más limitar nuestros días de recogida de basura, e incluso limitar la cantidad de basura que se puede crear. Todos sabemos de los ataques y la regulación de espacio en los vertederos. Luego está el tema del reciclaje en sí, que podría tener algún mérito limitado en determinadas condiciones en un entorno de mercado. Pero bajo el gobierno, nos vemos obligados a examinar nuestra propia basura y separarla de acuerdo al tipo que el gobierno pueda procesar a través de máquinas especialmente creadas.

Ahora, ningún estudio realizado sobre el reciclado da muestra que no ahorra el dinero, sino que malgasta grandes cantidades de dinero y energía con los camiones reciclaje y las plantas procesadoras. La mayoría de las ciudades tienen montones y montones de residuos que no pueden ser reciclados. No hay nada malo con el reciclaje voluntario, rentable, pero hay mucha locura e ineficiencia sobre la planificación centralizada del reciclaje. Pero lo que más me preocupa son las implicaciones en contra de la civilización al tener que escarbar la basura con las manos, moviéndolo de un lado a otro y creando cada vez más recipientes para mantenerla por períodos cada vez más largos de tiempo.

Esto es desagradable, insalubre, y probablemente peligroso en algún nivel. La disposición de la basura ha sido un problema desde la antigüedad, y el hecho de no hacerlo bien ha llevado a la muerte y el desastre en todas las partes del mundo. Y sin embargo, quién está a cargo del control de la eliminación de la basura hoy? Sin una buena razón, el gobierno. Si el sector privado estuviera a cargo, el sistema funcionaría de manera muy diferente por cierto. Podría haber un canal que se lleve la basura de inmediato, sacándola lejos de nuestra casa y en algunos casos incinerándola. No hay manera de saber, porque el control del gobierno ha impedido el proceso de innovación, así como que detuvo el proceso de innovación química.

Ahora llegamos a uno de mis temas favoritos, el ataque a la plomería. Los datos indican que el uso doméstico del agua constituye menos del 1% del consumo total de agua. Esto incluye toda el agua que utilizamos para la ducha, lavar y regar el césped. Y, sin embargo el gobierno ha estado en una campaña de décadas para forzar el límite del uso del agua en nuestros propios hogares. Como resultado, nuestros baños ya no funcionan. La presión de agua en nuestras casas es baja. El Gobierno exige bloqueadores de agua en todas nuestras duchas, para que ni siquiera se pueda tomar una ducha decente a menos que alteres tu ducha con un taladro.

Puedo seguir con ejemplos de esta pobreza planeada. El ataque a la medicina es una amenaza muy seria. La pseudoefedrina, un regalo del cielo para los que sufren de problemas de sinusitis, ya no se puede comprar en la farmacia por cualquier cantidad. En mi propia comunidad, hay una señora que enfrenta 20 años de cárcel por la compra de 4 paquetes de Sudafed a lo largo de 12 días en varias farmacias - una acción perfectamente legal hace sólo unos años. Se nota demasiado que los medicamentos simples para la tos y dolores de los niños apenas funcionan. La mayoría han sido reducidos a la condición de los placebos bajo la gestión gubernamental de la medicina.

El ataque sobre el amianto, una sustancia maravillosa para reducir el fuego que el gobierno prohibió, a continuación impuso enormes costos para su eliminación. Resulta que la eliminación representa un riesgo mucho mayor que dejarlo. Existe un ataque a la pintura con plomo también.

Y no olvidemos el extraordinariamente malvado ataque contra el coche de gasolina con las normas CAFE, la burla de los coches más grandes y más seguros, la promoción obligatoria y financiada con impuestos de los vehículos eléctricos, y el ataque general en materia de energía, petróleo y gas, y la subvención al viento, el agua y la electricidad. ¿Y quién puede olvidar la locura de los ataques a BP por su reciente desastre petrolero del golfo? Fue un accidente, provocado por las restricciones del gobierno sobre las perforaciones en la costa y los límites de responsabilidad a las compañías petroleras. La empresa debe ser responsable por los daños, pero destruirla por completo es una locura.

Si los libros y el aprendizaje, la distribución universal de las ideas, son esenciales para la civilización, debemos estar horrorizado por lo que el gobierno ha hecho en el caso de Internet. Por primera vez en la historia hemos tenido la posibilidad de una biblioteca global de todos los libros que alguna vez ha sido impreso, todo en línea disponible para su distribución universal. Habría sido la mayor liberación de las ideas en la historia humana, consagrados en el programa conocido como Libros de Google. Las revistas sin duda habrían sido las siguientes. En cambio, el gobierno creó un riesgo moral para los rapaces intereses privados que se han acogido a la "propiedad intelectual" para destruir la posibilidad, impedir la difusión de las ideas, y lograr un retroceso literario. Es el equivalente del Estado alemán destrozando la impresora de Gutenberg apenas puesta en marcha. Y los ataques están creciendo. La ejecución de la propiedad intelectual, algo que nunca existiría en un mercado libre, es ahora la amenaza número uno a la Internet.

La libertad nos da la civilización

¿Estás viendo el patrón aquí? La planificación del Gobierno nunca fue un buen medio para hacer cualquier cosa, pero al menos hubo un momento en que se dispuso a llevar el progreso a la humanidad. Era el medio equivocado para alcanzar la meta correcta. Hoy en día, la planificación de gobierno está trabajando como un medio maliciosamente eficaz para alcanzar el objetivo equivocado: quiero decir con esto que si hay algo que el gobierno es realmente bueno haciendo es destruyendo las cosas.

Aun así, al tratar de reducir nuestro nivel de vida y llevarnos hacia atrás en el progreso de la civilización, el gobierno realmente está jugando con fuego, desatando males que son desconocidos para nosotros hoy.

No olvides nunca que no fue el gobierno sino la libertad la que nos dio la civilización. La libertad dio lugar a la innovación, la liberación del ingenio humano que construyó ciudades y amplió la división del trabajo en todo el mundo. Se triplicó el promedio de vida. Nos dio la libertad de distribución universal de los alimentos, la medicina, la música y el aprendizaje. La libertad crea la riqueza que financia nuestras iglesias, centros de investigación, asociaciones cívicas, grupos de danza, museos de arte, y reservas naturales. La libertad es lo que permite a las instituciones como el Instituto Mises de existir y experimentar un crecimiento dinámico. Sólo una sociedad libre y rica permite el florecimiento de la civilización para todos.

Joseph Schumpeter dijo que la gran tragedia del capitalismo es que produce riquezas tan abundantes que las personas tienden a darlas por sentado, imaginando que pueden entorpecer y destruir su aparato productivo, sin grandes consecuencias económicas y sociales. Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy en día. Esta tendencia a idealizar la pobreza y la sencillez y un mundo sin la tecnología moderna es una ideología que es la animación de las travesuras de muchos de los intelectuales de hoy, los políticos y burócratas que se han erigido como enemigos de todo lo que hace la vida más grande, es decir, que se erigen como enemigos de la libertad.

Sobre todo ahora, nuestros impuestos están pagando, no por la civilización, sino más bien por su destrucción.

Por Jeffrey A. Tucker.

[Este discurso fue pronunciado en el Círculo Mises, Colorado Springs, Colorado, 18 de septiembre de 2010.]

Traducido por Libertario.

viernes, 13 de marzo de 2009

Capitalismo Salvaje


Hay quienes aseguran que la crisis actual representa el fin del capitalismo salvaje. Aunque no explican con claridad en qué consiste dicho espécimen, parece que se trata de un sistema en el que las empresas hacen lo que quieren sin ningún tipo de control, el Estado está reducido a su mínima expresión, y los menos afortunados son cruelmente abandonados a su suerte. Y por razones que no entiendo muy bien, se afirma que ese es el capitalismo de Estados Unidos.

Mi posición es que así como Keynes es el resucitado que nunca murió, el capitalismo salvaje es el muerto que nunca vivió.

Comencemos con las empresas que operan sin Dios ni ley, sin controles, normas, impuestos y demás. Resulta que, entre los países de la OCDE, Estados Unidos, con una tasa corporativa de impuesto de 39.25% sólo es superado por Japón con 39.54%. El promedio de la OCDE en 2007 fue 27.6%, con clara tendencia a la baja. Mal comienzo para los salvajes.

La tasa promedio de ganancia de largo plazo del conjunto de todos los sectores económicos de EU es de 7.3% de las ventas. No es despreciable, pero nada tiene de salvaje.

Vamos a las regulaciones, esas que apenas existen. Solamente las federales costaron a las empresas 1.16 trillones de dólares en 2007. Para las grandes, el costo fue de 5,300 dólares anuales por empleado, y para las pequeñas 7,600 por empleado. El costo regulatorio casi equivale al de las ganancias brutas de todas las compañías en 2005, que fue de 1.3 trillones.

El gobierno federal tiene un cuarto de millón de funcionarios dedicados a idear y hacer cumplir regulaciones. En 2004, el gobierno creó 78 mil páginas de nuevas reglas. El presupuesto federal para este tipo de actividades fue de 41 billones en 2006. Entre 2000 y 2006 creció 46% después del ajuste por inflación. Y hay quienes llaman a esto desregulación. Salvaje, por supuesto.

Lo anterior se refiere a las regulaciones federales. Si añadimos las estatales y las locales, la cosa se complica enormemente.

En cuanto a las leyes recientes, destaca la Sarbanes-Oxley, aprobada a raíz del desastre de Enron. La mayor parte de sus efectos son francamente negativos. Sólo señalaré uno de ellos. Resulta que cierta cantidad de ejecutivos han sido procesados y condenados, no por alterar libros o estafar, sino por anunciar de buena fe estimados que no se cumplieron. ¿Estarían los miembros del Ejecutivo y del Legislativo dispuestos a que se les aplicase la misma ley?

Pasemos al Estado que, según nos dicen, ha sido reducido a su mínima expresión o está a punto de extinguirse.

Me llama la atención que hay nada menos que 35 mil lobistas registrados en Washington, que se gastan 2,100 millones anuales. ¿Para qué quieren influir sobre el legislativo y el ejecutivo si estos no pintan nada? ¿Por qué no tratan de influir sobre los verdaderos dueños del país como Exxon, Microsoft, Wal-Mart, JP Morgan Chase y demás? Misterios insondables, aunque quizás no tanto.

Con un presupuesto federal de tres trillones anuales, las oportunidades de sacar tajada son casi ilimitadas. Por ejemplo, las compañías dedicadas a la generación alternativa de energía llevan más de treinta años cobrando jugosos subsidios, pero sólo producen el 1% de la electricidad del país.

El 30% de las tierras del país son propiedad federal y un 10% adicional de propiedad estatal. Incluso hay varios estados en los que el gobierno federal tiene la mayoría de las tierras. Por ejemplo, el 86% de Nevada, el 68% de Alaska, el 64% de Utah, el 63% de Idaho, y el 61% de California. Nada mal para un Estado en vías de extinción.

Ya que hablamos de tierras, conviene notar que, según la Endangered Species Act, el gobierno puede tomar una propiedad sin pagar al dueño compensación alguna.

Veamos ahora cómo les va a los pobres en esta temible jungla. ¿Cuán pobres son los pobres en EU? Parece que no tanto. El 43% de las familias pobres son propietarias de su vivienda, con tres habitaciones, dos baños, garage y patio. Estas viviendas son mucho más amplias que las de quienes no son pobres en Europa.

El 80% de las familias pobres tienen aire acondicionado. El 75% tienen al menos un auto, y el 31% dos o más. El 62% tienen televisión por cable o satélite.

El gasto federal por cabeza para los beneficiarios del welfare es de unos 15 mil dólares anuales, o 60 mil para una familia de cuatro. Como el gobierno es tan eficiente, casi el 75% se va en burocracia y procedimientos de los casi cien programas existentes.

¿Es esto capitalismo salvaje o estatismo salvaje? ¿Será que el estatismo no puede ser salvaje por definición? Tendré que consultar a Krugman.
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