Este blog tiene por objeto proveer al lector material relacionado al pensamiento anarcocapitalista, en especial el vinculado a de la escuela austriaca de economía; la cual se basa en la acción humana y sus 3 pilares (Vida, Propiedad y Libertad). Por ende criticaré toda forma de colectivismo(fascismo, comunismo, socialismo).
jueves, 2 de agosto de 2012
El Verdadero Liberalismo
Estamos conscientes de la mala prensa que rodea al liberalismo, pero es porque la educación pública y los medios de comunicación han reducido el debate ideológico a dos opciones: derecha o izquierda. La supuesta derecha es abierta a la libre empresa y desdeña del Estado y la izquierda dice representa a los desposeídos y busca la igualdad de ingresos. Eso es muy cómodo para reducir el debate pero resulta insostenible si uno entra en los detalles.
En la realidad tenemos a supuestos progresistas como Clinton y Obama firmando TLCs con otros países, a los socialistas chilenos manteniendo el régimen económico liberal heredado de Pinochet o los protestantes del movimiento 15M español en las calles defendiendo el Estado de Bienestar establecido por Francisco Franco. Es interesante ver a peronistas en la Argentina y a los autodenominados humanistas de izquierda en el Ecuador enriquecer a los industriales de sus naciones, mientras tratan de sustituir las importaciones y mantener balanzas de pagos favorables. También vale destacar que fue el PP de Aznar quien se resistió a privatizar las pensiones jubilares en España.
Como vemos existe un entramado muy complejo para definir izquierda y derecha, el eje correcto debería ser entre mayor libertad económica y menor intervención estatal a lo opuesto. Para eso debemos ser claros cual es el verdadero significado del liberalismo .Hemos reunido varias lecturas para ello, Alberto Benegas Lynch (H) nos indicará como es que el liberalismo es el respeto al prójimo, Antonio Máscaro nos indicará como el decálogo del Manifiesto Comunista esta cumplido casi en su totalidad tomando a España como ejemplo. Luego Enrique Ghersi nos revela todo acerca del denostado neoliberalismo, el empresario Fred Kofman nos indicará la evolución del liberalismo al libertarismo y sus diferencias.
Manuel Ayau fundador de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala dará un vistazo a las diferencias entre capitalismo y socialismo, Álvaro Vargas Llosa nos mostrará la verdadera naturaleza del asesino e ídolo de juventudes: Che Guevara, José Ignacio del Castillo nos contará como Marx fue refutado mientras vivía pero lastimosamente esto no fue suficiente para evitar la pérdida de 100 millones de vidas en el siglo XX .
A continuación Robert Higgs se encargará de puntualizar los 6 errores más gruesos de la teoría Keynesiana que ahora es parte de la corriente dominante en todas las escuelas de economía del mundo. Juan Fernando Carpio, uno de nuestros miembros, nos indicará porque técnicamente es imposible que el socialismo funcione como se demostró con el desmoronamiento de la URSS y la Caída del Muro de Berlín.
Luego en cuatro cortos artículos Juan Ramón Rallo director del think thank español Juan de Mariana nos explicará porque el consumismo no es capitalismo, como se origina la riqueza, como es que el socialismo mantiene a gran parte de África en la miseria y por último como es que la ayuda para el desarrollo resulta contraproducente.
Manuel Ayau nos guiará a través de las diferencias entre el mercantilismo, que es la colusión de la empresa privada y el Estado, y el liberalismo. Irónicamente al mercantilismo ahora se lo conoce como socialdemocracia o la famosa "tercera vía". Seguidamente Ian Vasquez y Michael Matheson dejarán claro que tanto el FMI como el Banco Mundial no tienen nada de liberales. Finalmente Albert Espuglas nos contará como vivirían los pobres en una sociedad libre.
Estas lecturas son apenas un aperitivo, hay muchísimo material disponible, pueden validarlo en este repositorio de artículos cortos para ahondar más. Solo les puedo decir que una vez que uno entiende el verdadero liberalismo difícilmente puede volver atrás en su posición política y económica. Les invito a hacer la prueba. El archivo en cuatro formatos muy populares (DOC, PDF, IPAD y Kindle) se encuentra aquí. Que lo disfruten.
viernes, 15 de junio de 2012
¿Se está gestando un nuevo modelo económico en el mundo?
La experiencia muestra que a mayor libertad económica, mejores opciones de desarrollo se ofrecen a sus habitantes; y una menor libertad económica promete penurias y miserias. Basta comparar la Alemania Federal y Oriental o Corea del Sur y Corea del Norte. Lastimosamente gran parte de los gobernantes desdeñen la historia. Entonces podríamos preguntarnos si vamos hacia mayor o menor libertad económica. Lamentablemente, no hay buenas noticias.
Los EEUU, el otrora exitoso experimento de libertad económica, ahora va rumbo a la bancarrota moral y financiera, a medida que su gobierno asfixia a sus ciudadanos con una deuda sideral, impuestos estratosféricos y regulaciones contradictorias. Por otro lado, Venezuela, Cuba y otros disímiles añoran con nostalgia la planificación centralizada de la extinta URSS.
La respuesta a la pregunta entonces s dependería de dónde se vive. Pareciera ser que solo las pequeñas naciones como Suiza u Hong Kong están destinadas a mantener su libertad económica. China e India se alejan a paso lento del socialismo, pero en Occidente, el Estado gana terreno. Ojalá enrumbe y esquive un final dramático como el griego. Solamente la sociedad recobrando espacios cooptados por el Estado, podrá generar prosperidad y estabilidad a largo plazo. Se necesita un sector privado vibrante y no una pesadilla burocrática.
martes, 19 de abril de 2011
Próxima Especie en Extinción: El Libro Impreso
Hace un mes compre por Internet el lector electrónico de libros Kindle de Amazon, estoy más que satisfecho. Es impresionante como he retomado la lectura de libros en este dispositivo pensado exclusivamente para el lector empedernido. Incluye un diccionario que puede consultarse sin salir de la hoja del libro que uno este leyendo y un navegador de Internet para realizar consultas en la Wikipedia. A diferencia del Ipad u otros dispositivos la vista no se cansa debido a que es un dispositivo de tinta electrónica que no emite luz.
Cual es el futuro? Pues me supongo que un Kindle a colores. La pasividad de las editoriales hispanas con respecto a estos aparatos es algo digno de destacarse. La realidad es que prácticamente no existen libros en español para ningún lector electrónico, cuando llegue esta revolución a Latinoamérica habrá mas de un sorprendido.
Pero bueno si se animan a comprarlo les tengo un montón de libros gratuitos para el Kindle aquí entre ellos las obras maestras Human Action de Mises, Man, Economy and State de Rothbard, Money, Bank Credit and Economic Cycles del profesor Huerta de Soto y The Theory of Socialism and Capitalism del Hoppe.
jueves, 17 de febrero de 2011
How Capitalism Saved America
Este libro constituye una excelente introducción al capitalismo y su gran aporte a la historia de los EEUU, fue escrito por Thomas J. DiLorenzo, un economista e historiador que pertenece al Mises Institute. Si tienen oportunidad no duden en comprarlo. Francisco Ibero (@fi50) tuvo el acierto de realizar pequeños resúmenes de los capítulos principales, mismos que enlazo a continuación:
- Cómo el capitalismo enriqueció a los trabajadores
- La verdad sobre los "Robber Barons"
- ¿Qué causó la Gran Depresión?
- Cómo el New Deal casi acabó con el capitalismo(1)
martes, 18 de enero de 2011
Marx, Cerveza y Empleo en Ecuador
Era un 12 de diciembre de 2010, en plena final de fútbol ecuatoriano. Liga Deportiva Universitaria acababa de proclamarse campeón del fútbol ecuatoriano. Solo faltaba cerveza para festejar. Lastimosamente, algunos hinchas no encontraron con qué satisfacer su sed, las tiendas estaban desabastecidas de la popular Pilsener. Una jueza decidió que la mayor cervecería ecuatoriana cierre sus operaciones por varios días hasta que cancele cerca de 90 millones de dólares en utilidades que debía a casi1000 ex-empleados.![]()
La sentencia, por un lado, reafirmó la mentalidad anti-empresa imperante en el país, y, por otro, puso en evidencia el mito popular del supuesto “neoliberalismo” imperante en décadas pasadas.
La medida en cuestión beneficia con la repartición del 15% de las utilidades generadas cada año por la empresa a sus empleados.
La norma que establece el “reparto de utilidades” es muy beneficiosa para las finanzas familiares de los empleados que reciben su porcentaje.
La vocación marxista de dicha norma es clara: se debe devolver al empleado la “plusvalía” que el empresario le extrae al contratarlo.
Si fuésemos coherentes, la repartición de utilidades a los empleados se la debería considerar como parte del impuesto a la renta que pagan las empresas, porque significa de un pago impuesto por el Estado en atención a su nivel de renta. Lo único que cambia es el destinatario: en vez del fisco, el dinero pasa a manos del trabajador. Por tanto, en el caso especifico del Ecuador, deberíamos hablar entonces de un impuesto a la renta del 40%, y no de uno del 25%.
En este punto podemos analizar brevemente cómo las intervenciones estatales en el mercado laboral perjudican a la larga a los que quieren beneficiar: los empleados.
¿Por qué un mayor impuesto a la renta deriva en menores salarios?
Los salarios aumentan a medida que crece la tasa de capitalización (inversiones en bienes de capital), esto quiere decir que mientras más y mejores herramientas posea una empresa para su producción ésta podrá pagar mejores salarios debido a que cada empleado producirá más en menor tiempo. Por eso es que un trabajador automotriz en EEUU gana muchísimo más que uno en Ecuador, porque seguramente su fábrica estará casi por completo robotizada.
La tasa de capitalización se incrementa invirtiendo las utilidades generadas con anterioridad. Y al reducir el monto de estas simplemente se está condenando a los empleados a tener un menor nivel de productividad y por ende a un salario menor. Si en verdad se quisiera aumentar y mejorar el empleo, entonces se debería dar todas las facilidades a los capitalistas para retener sus ganancias que posteriormente serán invertidas, antes que imponer trabas e imposiciones que solo pueden generar desempleo y bajos salarios.
Wladimir Kraus en su artículo, ¿Quién explota a quién?, lo describe de la siguiente manera:
El gasto productivo de los empresarios y capitalistas en la forma de pago de salarios y compras de bienes de capital no sólo crea una clase distinta de asalariados, sino también al mismo tiempo generan las condiciones necesarias para una mayor productividad física de un determinado número de personas dispuestos a trabajar por salarios, elevando los salarios reales.
Las instituciones del capitalismo como el sistema económico monetario y el sistema de propiedad privada permiten a aquellos individuos en una sociedad humana que son más inteligentes, productivos y prudentes que otros aplicar su propio trabajo y el de otros para la tarea de la producción por lo tanto mejorar sus propias vidas y también, y en una medida enormemente mayor, la vida de otras personas que son menos capaces.
Me gustaría concluir con una pregunta: ¿quién de hecho “explota” a quien? Los empresarios y los capitalistas explotan a los trabajadores, o los trabajadores viven básicamente de la inteligencia, la productividad, y la prudencia de los empresarios y los capitalistas?
¿Por qué las “conquistas sociales” generan desempleo?
El código laboral marxista vigente en Ecuador define claramente al empresario como enemigo del empleado y por esa razón este último debe ser protegido por el Estado. El trabajo es un derecho y se enumera varias conquistas sociales que evitan la explotación laboral, entre ellas el seguro social obligatorio, las indemnizaciones por despido, sobresueldos y prohibiciones de despido bajo circunstancias especificas.
Pongamos en claro que al trabajador se le tenderá a pagar su aporte al proceso productivo. Ergo, mientras más importante sea su aporte mayor será su paga. Es lo que se conoce en economía como la “productividad marginal”. Todas las famosas “conquistas sociales” salen de la propia producción de cada empleado, al momento que estas sobrepasen lo que el trabajador aporta a la empresa este será despedido o la diferencia tomada de la producción de otros trabajadores reduciendo así los salarios de todos.
Una de las supuestas conquistas sociales más populares es el salario mínimo, este por desconocimiento o demagogia de los políticos que lo manejan no considera la productividad marginal de cada empleado. Al elevarlo coactivamente expulsa del mercado laboral a todos aquellos cuya productividad marginal es menor al salario mínimo. Los grupos más afectados en este caso son los pobres sin conocimientos técnicos y los jóvenes recién integrados al mercado laboral.
En muchas partes, pero especialmente en el tercer mundo, se ataca al empresario como el enemigo de los empleados gracias al desconocimiento del importante rol del empresario. Este absorbe la incertidumbre, luego pacta voluntariamente el salario con sus trabajadores (el cual como ya indiqué depende de su aporte a la producción), les paga mes a mes (muchas veces a cargo de sus ahorros previos) incluso cuando el proceso productivo aún no sea rentable o no este finalizado.
Nuevamente cito a Kraus:
Los trabajadores requieren de los capitalistas porque no pueden o no quieren esperar hasta la maduración de la totalidad del valor del producto de su trabajo en bienes de consumo. Desde esta perspectiva, la función básica de un capitalista parece ser simplemente la de un buen vendedor que comercia bienes de consumo presentes terminados a cambio de mercancías sin terminar en el futuro “. , los trabajadores sólo tienen un valor descontado, que sigue siendo supuestamente igual al valor de su producto marginal, de lo que eventualmente se convertirá en bienes presentes en valor total del mercado y los capitalistas obtendrán la diferencia de ingresos de intereses. Podemos decir, usando una expresión popular entre los economistas, que los capitalistas realizan una función de “espera” .
Analizando detenidamente se puede apreciar que los empleados son los que más necesitan de empresarios y no al revés. El marxismo sindical por años ha invertido esta verdad para beneficio de unos cuantos líderes sindicales y en detrimento de la gran mayoría de empleados. No sorprende que casi 6 de cada 10 ecuatorianos carezca de un empleo formal, gracias a un código laboral que impide la creación de puestos de trabajo con sus innumerables “conquistas sociales”.
sábado, 16 de octubre de 2010
El Gobierno en Negocios
Por Murray Rothbard. Publicado en The Freeman, Sept/1956
En medio de la prosperidad de todo el país, algunos de los problemas económicos y sociales mantienen molesto al público. En todo el país, adoptan la misma forma. ¿Cuáles son? La congestión del tráfico, carreteras inadecuadas, hacinamiento en las escuelas, la delincuencia juvenil, la escasez de agua. Estas cuestiones resultan problemáticas en muchos aspectos, sobre todo, parecen crean conflictos. Feroces batallas están en su apogeo entre los grupos militaristas estadounidenses. Algunos quieren educación "progresista", otros quieren mezclas distintas de tradiciones. Algunos quieren que el socialismo se enseñe en las escuelas, otros favorecen la libre empresa. Algunos quieren religión en las escuelas, y otros proclaman la separación de Iglesia y Estado. Algunos estadounidenses quieren agua fluorada, y otros la quieren al natural.
¿Hay algo especial sobre el agua o la educación que crea problemas insolubles? ¿Cómo puede ser que no hay argumentaciones fuertes sobre qué tipo de acero o de automóviles a producir, no hay batallas sobre el tipo de periódicos para imprimir? La respuesta: Existe algo especial para los problemas de escolarización y suministro de agua estos son ejemplos de lo que sucede cuando el gobierno, en lugar de la empresa privada, opera un negocio.
¿Alguna vez has oído hablar de una empresa privada que propone para "resolver" una escasez del producto que vende decir a la gente que compre menos? Por supuesto que no. Las empresas privadas reciben con satisfacción a sus clientes, y se expanden cuando su producto genera gran demanda, sirviendo y beneficiando a sus clientes y a sí mismas. Únicamente el gobierno "resuelve" el problema del tráfico en sus calles, sacando a los camiones (o vehículos particulares o autobuses) de las vías. De acuerdo con este principio, la solución "ideal" para la congestión del tráfico sería prohibir por ley todos los vehículos! Y, sin embargo, estas son las sugerencias que uno espera de la gestión del gobierno.
¿Existe la congestión del tráfico? Prohibir todos los coches! ¿La escasez de agua? Beber menos agua! ¿Déficit Postal? Cortar las entregas de correo a una al día! ¿Delincuencia en las zonas urbanas? Imponer toques de queda! Ningún proveedor privado podría permanecer en el negocio si rechaza los deseos de sus clientes. Pero cuando el gobierno es el proveedor, en lugar de guiarse por lo que el cliente quiere, le dirige a hacer con menos o prescindir del servicio. Mientras que el lema de la empresa privada es "el cliente siempre tiene la razón", el lema del gobierno es "el público no importa!"
Los conflictos y la amargura son inherentes a la operación del gobierno. Imagine qué pasaría si todos los periódicos se publicaran por el gobierno. En primer lugar, porque es una operación del gobierno obtiene sus ingresos de impuestos coercitivos en lugar del pago voluntario por los servicios prestados, no está obligado a ser eficiente en el servicio al consumidor.
Y, en segundo lugar, los conflictos entre grupos de contribuyentes sobre la política editorial, el contenido de noticias, e incluso el tamaño tabloide o regular. "Derechistas", "izquierdistas", "centristas", cada uno sería obligado a pagar por el papel, naturalmente, tratarían de regular la política del diario.
En el mercado libre, por el contrario, cada grupo financia y apoya su producto preferido, ya sea un diario, la escuela, o un paquete de alimentos para bebés. Los socialistas, empresarios libres, progresistas, tradicionalistas, aficionados a los chismes, y los amantes del ajedrez-, todos encuentran las escuelas, el papel o las revistas que satisfacen sus necesidades. Las preferencias tienen rienda suelta, y nadie está obligado a tomar un producto no deseado. Cada preferencia política, todas las variedades de sabor, están satisfechas. En lugar de una mayoría o el poder político tiranizando a una minoría, cada individuo puede tener tanto como pueda permitirse y precisamente lo que él desee.
La respuesta estándar del gobierno a las acusaciones de ineficiencia o la escasez es culpa del público: "Los contribuyentes no nos van a dar más dinero" El público, literalmente, tiene que ser obligado a entregar más dinero de impuestos para carreteras, escuelas, etc. Sin embargo, una vez más, surge la pregunta: "¿Por qué la empresa privada no tiene estos problemas?" ¿Por qué las empresas de televisión o las empresas siderúrgicas no tienen problemas para encontrar capital para su expansión? Debido a que los consumidores pagan por las vigas de acero y televisión, y los ahorradores, como resultado, pueden ganar dinero invirtiendo en esos negocios. Para las empresas que atienden al público con éxito es fácil obtener capital para expandirse, las que no tienen éxito, las empresas ineficientes, por supuesto, van a la quiebra. En el gobierno, no hay beneficios para los inversores y no hay castigo para los operadores ineficientes. Nadie invierte, por lo tanto, nadie puede asegurar que las plantas exitosas se expandan y las fracasadas desaparezcan. Estas son algunas de las razones por las cuales el gobierno debe aumentar su "capital", literalmente, vía reclutamiento.
Mucha gente piensa que estos problemas podrían resolverse si tan sólo "el gobierno se manejara como un negocio." Y por ello abogan por elevar las tarifas postales hasta que la Oficina Postal "genere beneficios." Por supuesto, los usuarios estarían tomando dinero de los contribuyentes. Pero hay errores fatales en esta idea de que el gobierno opere como un negocio. En primer lugar, un servicio del gobierno no se puede ejecutar como un negocio, porque el capital es reclutado del contribuyente. No hay forma de evitar eso. (Financiarse vía la emisión de bonos todavía se basa en la potestad tributaria para redimir esos bonos.) En segundo lugar, las ganancias de las empresas privadas se realizan mediante la constante reducción de costes. El Gobierno no necesita reducir los costos, sino que puede reducir sus servicios o simplemente elevar los precios. Los servicios del Gobierno son siempre un monopolio o semi-monopolio. A veces, como en el caso de la Oficina de Correos, es un monopolio obligatorio donde la competencia es ilegal. Si no es ilegal, la competencia privada se ve estrangulada por los impuestos para cubrir el déficit de explotación y obtener capital para la operación del gobierno que además tiene exención de impuestos.
Hay otro problema crítico en la operación del gobierno de los negocios. Las empresas privadas son modelos de eficiencia en gran parte debido a que el libre mercado establece los precios que les permitan calcular, que deben hacer para obtener ganancias y evitar pérdidas. Por lo tanto, el "capitalismo" libre tiende a fijar los precios de tal manera que los productos estén bien repartidos entre todas las ramas intrincadas y las zonas de producción que conforman la economía moderna. El cálculo de ganancias y pérdidas capitalista hace posible esta maravilla y sin planificación central por parte de agencia alguna. De hecho, los planificadores centrales, estando privados de la información precisa sobre precios, no pueden calcular, por lo que no podrían mantener una economía moderna de producción en masa. En pocas palabras, no pueden planear. No hay forma de medir el éxito de un producto que los clientes se ven obligados a comprar. Y todas las veces que los gobiernos entran en un negocio, distorsionan los precios un poco más, y sesgan el cálculo. En resumen, una empresa del gobierno introduce una perturbada isla de cálculo caótico en el sistema económico.
No es de extrañar, entonces, que los problemas económicos se centren en las empresas estatales. La propiedad del gobierno genera conflictos insolubles, ineficiencia inevitable, y la reducción del nivel de vida. La propiedad privada trae la paz, armonía mutua, gran eficiencia y mejoras notables en los estándares de vida.
Traducido por Libertario
domingo, 10 de octubre de 2010
Los Efectos Contra la Civilización del Gobierno.
Ah por los días en que los socialistas creían en el progreso material! Ya no es el caso. Ahora proponen pobreza y abogan por regulaciones para llevarla a cabo - y esperan que seamos agradecidos por ello. Considerando que el socialismo no puede realmente trabajar para lograr una mayor productividad, puede hacer lo que los socialistas "posmaterialistas" desean. Medios socialistas que trabajen para lograr estándares de vida más bajos.
De una manera extraña, esto es una traición de Karl Marx, cuya denuncia clave acerca del capitalismo era que fallaba en elevar al trabajador:
“El obrero moderno ... se hunde más y más por debajo de las condiciones de existencia de su propia clase. Se convierte en un mendigo, y el pauperismo crece más rápidamente que la población y la riqueza.”
La consigna de Lenin fue "El comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país." La medición del PIB fue una fuente de gran orgullo para los países, así como las grandes innovaciones en los viajes espaciales y la tecnología militar.
Lo mismo puede decirse con respecto a los sistemas de planificación de los gobiernos que se quedaron cortos con la nacionalización a gran escala. Durante la Era Progresista, el objetivo de la política del gobierno fue el levantamiento material de la población. La acusación de los monopolios corporativos dificultada por la legislación de competencia es que son un lastre para la competencia y por lo tanto para el crecimiento económico. El banco central fue empujado como un instrumento para alimentar el crecimiento económico y el progreso.
El New Deal, que no era más que una manifestación de la fe que prevalece en la planificación del gobierno, trató de mejorar la situación material de la humanidad. La idea de progreso estaba embebida en su estructura ideológica. Todas las comunidades rurales debían de tener carreteras y electricidad. Los agricultores debían de dejar su tierra y abrazar a la industria. Nuestro apego a la vida en las zonas rurales se debía revolucionar y todos abrazarían la tecnología moderna que fuera traída por el Estado.
Hasta con la pobreza.
En algún momento, durante los últimos 50 años, la crítica del capitalismo ha cambiado de condenar su incapacidad para distribuir la riqueza a condenar todo lo contrario. De repente, el gran pecado del capitalismo es que esta produciendo demasiado, lo que nos convierte a todos demasiado materialistas, alimentando el crecimiento económico a expensas de otros valores, difundiendo la decadencia de la clase media, y en general haciendo que la sociedad este atrapada demasiado en la productividad y el nivel de vida.
Al tomar nota de este cambio dramático, Murray N. Rothbard escribe que el punto de inflexión podría haber sido la obra de 1958 de John Kenneth Galbraith llamada La sociedad opulenta, que es una larga arenga contra el consumismo, la decadencia de la clase media, y la riqueza cada vez mayor de la media persona bajo el capitalismo. Galbraith afirmó que todo esto fue a expensas de las instituciones públicas y la infraestructura pública.
Este libro se convirtió en un éxito de ventas. Cambió la forma en que la izquierda promocionaba la intervención del gobierno y criticaba el libre mercado. Este libro fue el primero de medio siglo de libros similares que recuperaron ese espíritu rousseauniano, que se inclinan a idealizar el mundo antes de la industrialización, a jugar con la idea de que la sociedad de los cazadores-recolectores tenía mucho a su favor, a imaginar que todos viviríamos mejor si el intercambio operara únicamente a nivel de la pequeña tribu y cosechando nuestros propios alimentos, y todo lo demás que viene con el primitivismo.
El romance de la caza y la recolección
La palabra de moda para mostrar este nuevo amor para rebajar el nivel de vida y la pobreza forzada es la sostenibilidad.
Si quieres una definición de sostenibilidad, es esta: hacer retroceder los avances de la civilización por la fuerza.
Un rápido vistazo a la literatura revela cientos de títulos a lo largo de estas líneas: Sostenibilidad de Diseño: Una estrategia subversiva para la Transformación de nuestra cultura de consumo; Indicadores de Sustentabilidad: La medición de la inconmensurable; Volver a la sostenibilidad; 147 Consejos para la Enseñanza de la Sostenibilidad, Vida Verde: Una Guía Práctica para la sostenibilidad simple; El puente hacia el borde del mundo: el capitalismo, el medio ambiente, y el Cruce de la crisis a la sostenibilidad, la sostenibilidad: una imagen impresionante de lo que la vida pronto será; Permacultura: Principios y Senderos más allá de la sostenibilidad; Escenarios de futuro: ¿Cómo Comunidades pueden adaptarse a pico Cambio de Aceite y Cambio Climático.
El autor de estos dos últimos libros, David Holmgren de Australia, es una figura interesante. Él es el innovador de la idea de que tenemos que ir más allá de la sostenibilidad. Si tiene dudas acerca de la sostenibilidad, créanme que no querrán ir más allá. He estado viendo las entrevistas de YouTube de este buen tipo. Él siempre está sentado fuera, rodeado de paisajes naturales y cantos de pájaros, y él tiene este estilo de prosa espagueti que cautiva.
Él toma como axiomáticamente cierto que el petróleo, el gas y todas las formas de producción de energía modernas están llegando a su fin, ambos debido a que los combustibles fósiles se están agotando y porque la gente ya no tolera un mundo que se está calentando a niveles intolerables debido a la modernidad. No hay ningún cuestionamiento de estos supuestos básicos. En una entrevista, Holmgren hace un comentario remarcable que la tecnología ha estado en el camino equivocado durante los últimos 500 años.
Ahora, tenga en cuenta que estas opiniones no están en absoluto fuera de la corriente. Si entrevistara a la mayoría de los compradores de comestibles de la tienda “Earth Fare”, mientras hurgan por sus huevos de pollo de corral, velas de cera de oído y sándwiches de frijol hechos con pan de abono orgánico, podría encontrar un acuerdo casi universal de que él está completamente correcto. Tal es la forma ideológica de nuestro tiempo.
En una entrevista, Holmgren habla con gran optimismo sobre el futuro de los suburbios. Él dice que se puede retrotraer fácilmente para adaptarse al nuevo mundo de la sostenibilidad. Recuerde que, dice, que los estacionamientos de asfalto son muy buenos para recoger agua de lluvia para beber. Nuestros jardines se pueden convertir para cultivar nuestros propios alimentos. Nuestros garajes serán inútiles, ya no habrá coches, así que de esta manera podemos convertirlos en talleres para la fabricación de artesanías como bancos, sillas, mesas y otras cosas.
Por supuesto que hay algunos problemas con esta visión del mundo. No habrá clavos con que hacer las cosas, porque el proceso de la fabricación de clavos es uno muy complicado que requiere una gran división del trabajo y la acumulación y el uso de capital. No habrá madera, a menos que se la corte desde el patio trasero, ya que la industria de la madera como la conocemos, depende en gran medida de las herramientas eléctricas, el transporte de combustibles fósiles, y de la división del trabajo y la acumulación de capital que se extiende por muchos países.
También existe el problema de que la gente tendrá que abandonar sus puestos de trabajo para hacer todo esto de la jardinería y las artesanías, pero por supuesto no van a tener opción ya que el fin de los combustibles fósiles, dará lugar a un desempleo masivo. No estoy seguro de cómo se planea tener agua recogida de asfalto y distribuida casa por casa, excepto por los camiones, pero tal vez también tiene un plan para habilitar carruajes tirados por caballos. Por supuesto, usted tiene que hacer los carruajes y alimentar a los caballos, que representan otros problemas.
No parecen entender que su plan no es una visión romántica de un mundo reconectado con la naturaleza, sino más bien una receta para la muerte en masa a una escala sin precedentes. En su tiempo idílico de hace 500 años, sólo había 500 millones de personas con vida en el planeta. No vivían muy bien. Hoy en día, hay cerca de 7 mil millones de personas con vida en el planeta, lo que significa que tiene que llegar de alguna forma a prescindir de los 6,5 billones de personas que no se podrán sostener con la tecnología de 500 años de edad.
Por supuesto, la ironía es que mirar ese video en sí es un milagro de la tecnología moderna, habría sido inconcebible hace cinco o diez años. Además, hace diez años no hubiera sido posible para mí comprar sus libros haciendo clic en un botón en un monitor electrónico flotante, o descargarlos a mi lector electrónico en un instante o tenerlos entregados en forma física mañana por camión. Así que tal vez hay un beneficio para su plan: no hay duda de que, una vez que se lleva a cabo, David Holmgren ya no sería un autor best-seller.
La reducción de los niveles de vida por la fuerza
Es fácil descartar estas personas como excéntricos de moda. Podemos considerar sus puntos de vista como una reacción comprensible de la inquietud ideológica en una época de sobreabundancia.
Y en verdad, cualquiera es libre de rebajar su estándar de vida por elección, e incluso realizar un juramento de la pobreza y aferrarse a él. Pero es un hecho que esta tendencia ha tenido un efecto masivo en el propósito declarado y el efecto cultural de la política del gobierno en nuestro tiempo.
Dejemos de lado las afirmaciones ridículas que hemos estado escuchando desde hace dos años que de alguna manera el gobierno va a estimular la economía (por robarnos más, acumulando deudas enormes, y gastando en cualquier cosa y en todo). Esta charla sobre el estímulo es realmente una salida. La rúbrica de costumbre en las que se empuja la política del gobierno hoy en día es precisamente lo contrario: para frenar la producción, para quitarnos los electrodomésticos, y hacernos más virtuosos al forzarnos a un nivel de vida más bajo.
Esta es una ética política que reina en nuestro tiempo, y que está teniendo un efecto. Se nos dice constantemente que lo haga, consumir menos, comprar localmente, comparta el auto, y reciclar y ahorrar, deje de entregarse. Con este fin, los productos de consumo son constantemente prohibidos, todos los días. Tenemos cada vez menos opciones en el área de medicina, productos químicos, alimentos, bebidas, y de otra manera, en todos los aspectos de la vida, sector tras sector. Todo esto equivale a una regresión de todo lo que conocemos como la civilización, todo lo que asociamos con mejor vida, más saludable, más inteligente, más culta y más próspera.
Consideremos, por ejemplo, la guerra atroz, pero en curso sobre la bombilla de luz incandescente, el símbolo mismo de la idea brillante y la innovación que marcó el comienzo de la civilización como la conocemos. Nuestros señores en el gobierno han decidido que ya no los van a usar, ya que son "ineficientes" - como si los burócratas en lugar de los consumidores y los productores son los que deciden lo que es o no eficiente. La última fábrica en los Estados Unidos que hace que estas bombillas fue cerrada la semana pasada, en preparación para la prohibición de la bombilla incandescente en 2014.
Ahora, se nos dice que la iluminación fluorescente es genial porque da más luz, es mejor luz, y que consume una fracción de energía. Si todo eso fuera cierto, no habría ninguna razón para usar la fuerza en absoluto. Los reguladores podía quedarse en casa y dedicarse a otras ocupaciones como la jardinería en sus patios traseros o la elaboración de artesanías en sus garajes. El paso de la luz incandescente de las lámparas fluorescentes no sería diferente de la transición desde el iPhone 3G a 4G o Windows XP a Windows 7. Simplemente sería algo que los consumidores realizarían por su cuenta.
No necesitamos a los organismos gubernamentales para que nos digan que actualicemos de Photoshop CS4 para CS5 o de nuestro coche viejo al último modelo del Honda Accord. Mejoras y cambios de producto a producto, a lo largo de las líneas de progreso, se producen de forma natural a través de la elección del consumidor, dependiendo de la disponibilidad de recursos y la prioridad económica.
Pero los reguladores no confían en la elección humana, y no creo que haya ninguna duda de que si la elección humana hubiera prevalecido aquí, no veríamos el final de las bombillas incandescentes. La temporada navideña pasada, me sorprendí al descubrir que no podía encontrar una cadena de luces que utilizan las bombillas normales, todas las cadenas de luz eran fluorescentes. Compré lo que estaba disponible. Para mi sorpresa, el árbol de Navidad adornado con esas cosas no daba la ilusión de estar iluminado. En su lugar se veía opaco y extraño, y muy poco navideño. Se veía oscuro, no encendido. La afirmación de que la luz es superior en todos los aspectos es obviamente falsa.
Ahora, es posible que los fluorescentes en un mercado libre ganen la partida. Pero yo lo dudo seriamente, o de lo contrario ¿por qué los gobiernos del mundo tienen que conspiran y usar la fuerza para eliminar las bombillas incandescentes? Parece claro que lo que tenemos aquí es un caso en que el gobierno esta deliberadamente reemplazando a las preferencias de los consumidores, reduciendo nuestro nivel de vida, y haciéndolo con una agenda ideológica específica en mente: una que busca la fuerza para hacernos menos pudientes, para vivir más pobres, a ser más pobres, y rechazar el progreso material.
El retorno de chinches
Esta es una tendencia sumamente peligrosa en la política gubernamental. Nuestro país está sufriendo actualmente una de las consecuencias.
Había una canción que era común en la década de 1920 que decía: "Que duermas bien No dejes que te piquen los chinches." Generaciones han pensado en este como un dicho pintoresco que no tiene nada que ver con la realidad.
De hecho, las chinches fueron eliminado casi por completo de todo el planeta en la década de 1950, debido a los productos químicos modernos, para salvar vidas como el DDT, un producto químico inventado por el científico Paul Hermann Müller que trabajaba para una empresa privada suiza (Novartis) ha sido ampliamente pisoteado pero que ha salvado cientos de millones de vidas. Su prohibición desde la década de 1970, bajo la influencia de “Silent Spring” de Rachel Carson, lo ha culpado por una calamidad mundial.
Gracias en parte a esta prohibición, la malaria mata a día de hoy entre uno y tres millones de personas al año. Esto es chocante, pero no es del todo inusual en el orden de la historia. Es fácil considerar a los insectos como el mal más peligroso en esta tierra, de haber matado a mucha más gente que los gulags, las cámaras de gas, e incluso armas nucleares.
De hecho, los insectos son las únicas cosas en esta tierra que han sido más peligrosos para el bienestar humano que los gobiernos - y está realmente diciendo algo. En el siglo 14, insectos portadores de enfermedades mataron hasta un 60% de la población europea. Los Estados Unidos han tenido sus propios problemas graves con la fiebre amarilla. Nosotros no pensamos sobre esto, pero es porque no tenemos la muerte negra en este momento, debido principalmente a los logros del capitalismo.
Hoy en día estamos viviendo un retorno de chinches a nivel de epidemia. El National Pest Management Association, indica que casi todas las empresas de control de plagas dicen tener miles de nuevos informes de chinches en todo el país. Hay incluso un sitio web que los rastrea: bedbugregistry.com. Esta epidemia, es tan mala que incluso el New York Times publicó un editorial alarmado, está directamente relacionada con la prohibición de productos químicos que habían tenido bajo control a los chinches.
Hay otros productos químicos, además del DDT que controlan a las chinches, como propoxur, pero en 2007 la EPA prohibió su uso en interiores. Ahora, cualquier empresa de control de plagas que la utiliza en interiores se ve amenazada con multas y, posiblemente, con la cárcel. Es tan malo que el Departamento de Agricultura de Ohio ha rogado a la EPA por un cambio en la política, pero la EPA no se mueve. En su lugar, aconseja a las personas a "reducir el desorden en su hogar para reducir los escondites de insectos de cama", y también sugiere que "la eliminación de los hábitats de chinches." Ah, y por supuesto, la EPA sugiere que se trabaja en "la sensibilización mediante la educación."
El New York Times publicó una historia sobre como el regreso de los chinches ha desconcertado a los científicos. Más adelante en el artículo, sin embargo, el texto dice que productos químicos los podrían controlar, pero que todos los productos químicos están prohibidos. Bueno, si la respuesta la tenemos ante nosotros, pero nos está prohibido por el gobierno utilizarla, o los minoristas y los exterminadores están demasiado intimidados por la cultura política de amenazar a los que toman riesgos, no veo que hay muchos motivos para estar desconcertados por el problema. ¿Qué hay en la causa y el efecto que estas personas no entienden?
Ahora, yo no quiero entrar en una disputa sobre los productos químicos y sus efectos. Algunas personas dicen que el DDT ya no es eficaz - pero la industria del DDT en el mercado negro sigue siendo vibrante - y que hay desventajas al usar propoxur o que hay otros agentes naturales y químicos que son efectivos. Yo no soy un científico y no tengo ninguna opinión sobre si las visiones son correctas. Hay opiniones sobre todo el mapa en estas cuestiones.
Mi punto es simplemente este: el proceso de mercado que normalmente permite la innovación, el ensayo y error, y la acumulación y la aplicación de todo el conocimiento científico disponible ha sido subvertido por las instituciones gubernamentales que han supuesto saber qué es lo mejor, la planificación central del uso de productos químicos para controlar plagas. Incluso para llevar un nuevo producto químico al mercado requiere de siete años y 100 millones de dólares sólo para saltar a través de la espesura de reglamentación, que tiene un sesgo en contra del progreso, el capitalismo, y la innovación. Terminamos teniendo que confiar en los expertos y afirmaciones científicas rivales basadas en resultados de pruebas enrarecidas en lugar de los mercados.
Adiós agua caliente, Hola Basura
Otra sugerencia que escuchamos acerca de las chinches es que debemos lavar las sabanas en agua caliente. Bueno, eso estaría bien, salvo que la mayoría de las casas no tienen agua caliente del grifo. Debido a las regulaciones del gobierno, nuestros calentadores de agua caliente se suministran con una configuración por defecto que hace que el agua sea tibia. Las consecuencias de esto son devastadoras. Nuestra ropa no se limpia. Nuestros cuerpos no se limpian. Nuestros platos no se limpian. Para cambiar esto requiere que abra su calentador de agua y que configure el nivel más caliente, pero no mucha gente conoce este truco. Si le propone esto a un técnico para que lo haga por usted, el sospechara que usted es un agente provocador y huira.
A continuación llegamos al problema de la basura. La política del Gobierno es cada vez más limitar nuestros días de recogida de basura, e incluso limitar la cantidad de basura que se puede crear. Todos sabemos de los ataques y la regulación de espacio en los vertederos. Luego está el tema del reciclaje en sí, que podría tener algún mérito limitado en determinadas condiciones en un entorno de mercado. Pero bajo el gobierno, nos vemos obligados a examinar nuestra propia basura y separarla de acuerdo al tipo que el gobierno pueda procesar a través de máquinas especialmente creadas.
Ahora, ningún estudio realizado sobre el reciclado da muestra que no ahorra el dinero, sino que malgasta grandes cantidades de dinero y energía con los camiones reciclaje y las plantas procesadoras. La mayoría de las ciudades tienen montones y montones de residuos que no pueden ser reciclados. No hay nada malo con el reciclaje voluntario, rentable, pero hay mucha locura e ineficiencia sobre la planificación centralizada del reciclaje. Pero lo que más me preocupa son las implicaciones en contra de la civilización al tener que escarbar la basura con las manos, moviéndolo de un lado a otro y creando cada vez más recipientes para mantenerla por períodos cada vez más largos de tiempo.
Esto es desagradable, insalubre, y probablemente peligroso en algún nivel. La disposición de la basura ha sido un problema desde la antigüedad, y el hecho de no hacerlo bien ha llevado a la muerte y el desastre en todas las partes del mundo. Y sin embargo, quién está a cargo del control de la eliminación de la basura hoy? Sin una buena razón, el gobierno. Si el sector privado estuviera a cargo, el sistema funcionaría de manera muy diferente por cierto. Podría haber un canal que se lleve la basura de inmediato, sacándola lejos de nuestra casa y en algunos casos incinerándola. No hay manera de saber, porque el control del gobierno ha impedido el proceso de innovación, así como que detuvo el proceso de innovación química.
Ahora llegamos a uno de mis temas favoritos, el ataque a la plomería. Los datos indican que el uso doméstico del agua constituye menos del 1% del consumo total de agua. Esto incluye toda el agua que utilizamos para la ducha, lavar y regar el césped. Y, sin embargo el gobierno ha estado en una campaña de décadas para forzar el límite del uso del agua en nuestros propios hogares. Como resultado, nuestros baños ya no funcionan. La presión de agua en nuestras casas es baja. El Gobierno exige bloqueadores de agua en todas nuestras duchas, para que ni siquiera se pueda tomar una ducha decente a menos que alteres tu ducha con un taladro.
Puedo seguir con ejemplos de esta pobreza planeada. El ataque a la medicina es una amenaza muy seria. La pseudoefedrina, un regalo del cielo para los que sufren de problemas de sinusitis, ya no se puede comprar en la farmacia por cualquier cantidad. En mi propia comunidad, hay una señora que enfrenta 20 años de cárcel por la compra de 4 paquetes de Sudafed a lo largo de 12 días en varias farmacias - una acción perfectamente legal hace sólo unos años. Se nota demasiado que los medicamentos simples para la tos y dolores de los niños apenas funcionan. La mayoría han sido reducidos a la condición de los placebos bajo la gestión gubernamental de la medicina.
El ataque sobre el amianto, una sustancia maravillosa para reducir el fuego que el gobierno prohibió, a continuación impuso enormes costos para su eliminación. Resulta que la eliminación representa un riesgo mucho mayor que dejarlo. Existe un ataque a la pintura con plomo también.
Y no olvidemos el extraordinariamente malvado ataque contra el coche de gasolina con las normas CAFE, la burla de los coches más grandes y más seguros, la promoción obligatoria y financiada con impuestos de los vehículos eléctricos, y el ataque general en materia de energía, petróleo y gas, y la subvención al viento, el agua y la electricidad. ¿Y quién puede olvidar la locura de los ataques a BP por su reciente desastre petrolero del golfo? Fue un accidente, provocado por las restricciones del gobierno sobre las perforaciones en la costa y los límites de responsabilidad a las compañías petroleras. La empresa debe ser responsable por los daños, pero destruirla por completo es una locura.
Si los libros y el aprendizaje, la distribución universal de las ideas, son esenciales para la civilización, debemos estar horrorizado por lo que el gobierno ha hecho en el caso de Internet. Por primera vez en la historia hemos tenido la posibilidad de una biblioteca global de todos los libros que alguna vez ha sido impreso, todo en línea disponible para su distribución universal. Habría sido la mayor liberación de las ideas en la historia humana, consagrados en el programa conocido como Libros de Google. Las revistas sin duda habrían sido las siguientes. En cambio, el gobierno creó un riesgo moral para los rapaces intereses privados que se han acogido a la "propiedad intelectual" para destruir la posibilidad, impedir la difusión de las ideas, y lograr un retroceso literario. Es el equivalente del Estado alemán destrozando la impresora de Gutenberg apenas puesta en marcha. Y los ataques están creciendo. La ejecución de la propiedad intelectual, algo que nunca existiría en un mercado libre, es ahora la amenaza número uno a la Internet.
La libertad nos da la civilización
¿Estás viendo el patrón aquí? La planificación del Gobierno nunca fue un buen medio para hacer cualquier cosa, pero al menos hubo un momento en que se dispuso a llevar el progreso a la humanidad. Era el medio equivocado para alcanzar la meta correcta. Hoy en día, la planificación de gobierno está trabajando como un medio maliciosamente eficaz para alcanzar el objetivo equivocado: quiero decir con esto que si hay algo que el gobierno es realmente bueno haciendo es destruyendo las cosas.
Aun así, al tratar de reducir nuestro nivel de vida y llevarnos hacia atrás en el progreso de la civilización, el gobierno realmente está jugando con fuego, desatando males que son desconocidos para nosotros hoy.
No olvides nunca que no fue el gobierno sino la libertad la que nos dio la civilización. La libertad dio lugar a la innovación, la liberación del ingenio humano que construyó ciudades y amplió la división del trabajo en todo el mundo. Se triplicó el promedio de vida. Nos dio la libertad de distribución universal de los alimentos, la medicina, la música y el aprendizaje. La libertad crea la riqueza que financia nuestras iglesias, centros de investigación, asociaciones cívicas, grupos de danza, museos de arte, y reservas naturales. La libertad es lo que permite a las instituciones como el Instituto Mises de existir y experimentar un crecimiento dinámico. Sólo una sociedad libre y rica permite el florecimiento de la civilización para todos.
Joseph Schumpeter dijo que la gran tragedia del capitalismo es que produce riquezas tan abundantes que las personas tienden a darlas por sentado, imaginando que pueden entorpecer y destruir su aparato productivo, sin grandes consecuencias económicas y sociales. Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy en día. Esta tendencia a idealizar la pobreza y la sencillez y un mundo sin la tecnología moderna es una ideología que es la animación de las travesuras de muchos de los intelectuales de hoy, los políticos y burócratas que se han erigido como enemigos de todo lo que hace la vida más grande, es decir, que se erigen como enemigos de la libertad.
Sobre todo ahora, nuestros impuestos están pagando, no por la civilización, sino más bien por su destrucción.
[Este discurso fue pronunciado en el Círculo Mises, Colorado Springs, Colorado, 18 de septiembre de 2010.]
Traducido por Libertario.
domingo, 4 de julio de 2010
Los Magníficos Anarcocapitalistas?
La 'A' en la elogiada serie de televisión de los 80s probablemente proviene de Anarco-capitalista.
La serie (y ahora película) Los Magníficos apoya la idea de ley natural, rechaza la tradición nominalista, rechaza el relativismo tanto por razones éticas como por epistemológicas, apoya el espíritu empresarial y el libre mercado, elogia la división del trabajo y la economía monetaria, construye su moral en el axioma de la no-agresión, rechaza la necesidad de la regulación económica, socava al propio gobierno por la demostración de sus fracasos, y muestra cómo la sociedad está determinada por la acción humana.
En primer lugar, Los Magníficos es una organización clandestina ilegal y anti-gubernamental de personas que escaparon de la cárcel. Están fuera de la ley, seguramente no pagan impuestos, y, en muchos episodios, el ejército de EE.UU. los está persiguiendo. ¿Son estos individuos una banda de matones? No, en absoluto. Ellos son retratados como héroes positivos y el aparato del gobierno se presenta como la institución que injustamente intenta encarcelarlos.
Los Magníficos no respetan el derecho positivo, ya que esta invención estatal es la responsable de su difícil situación. Sin embargo, toda la serie se basa en la idea de que los valores éticos son fácilmente reconocibles que no pueden ser cuestionados por ningún ser humano, incluso por el Estado. No hay relativismo moral o relativismo epistemológico, ya que se sabe exactamente qué es lo correcto y lo qué es incorrecto, y nuestro intelecto nos concede la capacidad de reconocerlo. Ningún veredicto, proyecto de ley, o voluntad de un general puede cambiar este hecho. Las instituciones oficiales no pueden ocultar la naturaleza de las cosas y nadie tiene el poder de cambiarlas. Esto corresponde claramente a la idea de ley natural, en gran medida expresada por Bastiat - el derecho positivo que niega la ley natural sólo puede tener una sola consecuencia: perversión de la ley. Por lo tanto, Los Magníficos creen con razón que los valores éticos son universales y estos no cambian, que deben ser respetados en cualquier momento por cualquier persona.
Una de las frases más famosas de la serie es la referencia a un "crimen que no cometieron". Durante la guerra de Vietnam los soldados recibieron la orden de su coronel de robar un banco. Cuando terminaron su trabajo, se enteraron de que sus bases fueron destruidas. Era imposible para ellos demostrar que actuaron como el coronel les dijo que lo hicieran. El gobierno de EE.UU., entonces, decidió ejercer una acción penal por este delito. Aquí tenemos otro gran ejemplo de como la ley positiva pervierte la ley natural. Cuando los individuos que actúan por su cuenta hacen algo mal, se considera un "crimen". Pero si el gobierno se involucra en un comportamiento delictivo, de repente desaparece la figura de "crimen". Uno de los ejemplos famosos es de los impuestos por supuesto. El estado se hace cargo de ingreso de las personas sin su consentimiento, pero si algún particular toma el dinero de alguien sin su consentimiento, se le considera un "criminal". Este es un ejemplo clásico de la producción verbal de la ley, una creencia hobbesiana de que se puede cambiar o crear la ley.
Toda la filosofía de Los Magníficos yace bajo el axioma de no agresión. Jamás inician una conquista de la propiedad de otra persona, sin importar los beneficios que obtendrían. Nunca defienden a verdaderos agresores. En cambio, la gente contra la cual se inició una agresión siempre los contratan. Esta característica es totalmente esencial para ellos para tomar cualquier trabajo. En los episodios se involucran en el análisis empresarial para averiguar lo que está sucediendo, quién es responsable de qué y cómo se inició la agresión. Por otra parte, Los Magníficos siempre trabajan con el consentimiento de las personas que fueron atacadas, a diferencia del Estado, que se concede a sí mismo el derecho a decidir a quien defender.
Es evidente que "Los magníficos" es un ejemplo de creatividad anarquista, pero sin duda de la versión capitalista, no la izquierdista. Las acciones de los integrantes se basan en una avanzada división del trabajo, se refiere tanto a la organización interna como la externa, ya que Los Magníficos obviamente utilizan el mercado externo a fin de lograr sus resultados. Los clientes son en su mayoría personas que no son buenos en la producción de seguridad, sino que dedican su tiempo a producir otras cosas. Con sus ingresos ellos contratan a otros con ventajas comparativas -Los Magníficos- para proteger su legítima vida y propiedad.
Los Magníficos es una organización anarquista y anti-izquierdista que se basa en el cálculo económico. En cierto sentido, Los Magníficos son una empresa benéfica mejor organizada, que tiene sus salidas y entradas. Cada proceso de producción requiere de capital monetario para los factores de producción que son necesarios para pagar armas, combustible, personas contratadas, y otros recursos. Para que todo el proceso sea rentable Los Magníficos, naturalmente, ponen precio a su producto: el servicio de seguridad. Así que olvidemos la idea de que tienen algo que ver con el anarquismo de izquierda. Este servicio de seguridad está organizado sobre una base completamente comercial. Todos los bienes económicos son escasos, por lo que uno tiene que pagar un precio por ellos.
El anarquismo de la Los Magníficos es claramente de tipo austriaco, no neoclásico. De los bienes producidos por supuesto, ellos tienen una rentabilidad, como cualquier otro servicio de utilidad. Esto no significa que en cualquier momento y en cualquier lugar Los Magníficos actuarán como un propietario de empresa según los neoclásicos, buscando sólo los más bajos insumos y los mayores ingresos. Como es siempre el caso con los capitalistas reales, Los Magníficos a veces ofrecen sus servicios a un precio más bajo o incluso con carácter de beneficencia. Por lo tanto vemos que Los magníficos son un claro ejemplo de homo agens, eligiendo medios y fines, no homo economicus, que responden automáticamente a márgenes de ganancia. En otras palabras, aunque el cálculo económico es esencial para su buen funcionamiento, hay límites a ese cálculo. Ciertas cosas se valoran sin referencia a precios de mercado.
Los éxitos de Los Magníficos son impresionantes a pesar de que el gobierno los ha censurado. Por otra parte, no sólo son perseguidos por la ley oficial, sino que, lo que es aún más estimulante, son una organización completamente desregulada. Pensemos en ello: no obtuvieron permiso del gobierno para actuar, ningún funcionario del gobierno los está sometiendo a un control estatal, no tienen libros de contabilidad y tampoco abogados, no tienen que dar explicaciones o informes a cualquier político. Ellos sólo hacen su trabajo produciendo y entregando bienes que son demandados por personas pacíficas. ¿Y adivinen qué? Sin la regulación gubernamental sus logros son increíbles.
Los Magníficos demuestran también que el fenómeno llamado 'colado' o en otro caso "efectos externos positivos", es completamente irrelevante para la producción de seguridad. La teoría estatista afirma que la producción de seguridad debe ser suministrada por medidas coercitivas de carácter monopólico ya que todas las personas se benefician de ellas, pero no pueden autoexcluirse si deciden no pagar. Con Los Magníficos no hay ningún problema con eso. Por supuesto que hay ciertas personas que se beneficiarán de sus acciones a pesar del hecho de que no pagarán un centavo. Cualquier agencia de seguridad está haciendo un favor a cualquier persona respetando los derechos de propiedad aunque no todas las personas pagan a esa organización. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que "Los magníficos" trabajan correctamente de modo voluntario y encuentran a sus clientes sin monopolizar el uso de la fuerza. Se puede encontrar con éxito a los clientes sin hacer obligatorios sus servicios.
El resultado de todo lo anterior es una visión pro-mercado de la empresa privada y la producción estatal de bienes, lo único que logra el segundo es un fracaso gubernamental. Los Magníficos serán contratados porque el gobierno, a pesar de recaudar impuestos, no es capaz de ayudar a las personas a defenderse. En lugar de perseguir eficazmente a los criminales, el gobierno está más interesado en perseguir a los empresarios de verdad. Afortunadamente, Los Magníficos se permiten hacer el ridículo de ellos, más notoriamente escapando de su custodia con grandes sonrisas en sus rostros. El jefe del equipo es Hannibal Smith, gran líder, planificador brillante, una élite natural, que constantemente fuma su cigarro, un símbolo de su desafío contra la ética puritana socialista de nuestro tiempo.
Por Machaj Mateusz para el Mises Institute, traducido por Danny Ayala Hinojosa
viernes, 25 de junio de 2010
Poder y Mercado. Una Travesía Personal al Anarcocapitalismo
Recuerdo haber iniciado este blog como penitencia por haber votado por Correa y lo llame “Libertad Ecuador” con una clara inclinación liberal clásica. Con el paso de los años el título se me ha quedado corto y he decidido cambiarlo por “Poder y Mercado”. Tomo el título de un libro de Murray Rothbard donde ataca todas las intervenciones estatistas desde una perspectiva anarcocapitalista. (Como no elegirlo si en el prefacio indica “Si Ud. Odia al Estado, Lea Este Libro…”).
Me ha tomado más de 3 años mi transformación política a golpe de lectura. Miles de artículos (para demostrarlo visiten mi cuenta de twitter, leo cada artículo que comparto) y decenas de libros. He llegado a la conclusión que no se puede coordinar la cooperación social por vía democrática que siempre termina siendo la tiranía de las mayorías o mejor dicho el saqueo de grupos organizados contra grupos desorganizados.
Soy ahora profundamente anarquista y anti-estatista. Esto no significa que apoyo el caos sino la ausencia de un ente coactivo y violento como el Estado. Soy partidario del autogobierno y del voluntarismo. El Estado solo puede crecer y crecer basta ver lo que pasa en los EEUU para darse cuenta que es imposible dar marcha atrás cuando hay intereses creados, el Estado Limitado terminó destruyéndose de intervención en intervención.
Cualquier política económica exitosa puede ser echada al tacho de basura vía legislación y con beneplácito de los votantes siempre ávidos que les llegue algo de la “redistribución de la riqueza” o las prestaciones del Estado de “Bienestar”.
Hasta hace uno año todavía pensaba que existían políticos liberales, pero la verdad es que todos son lo mismo salvo por el grado de intervención que quieren aplicar. Me repugnan los políticos de todas las tendencias, tipos despreciables que tienden a creerse superiores a los demás. Detrás de todo político existe un ingeniero social dispuesto a recortar las libertades civiles y económicas en nombre del bien “común”.
Mucha ha tenido que ver mi giro del liberalismo clásico al anarquismo de mercado las constantes visitas al Mises Institute y las lecciones de economía por audio del profesor Huerta de Soto, ha sido un segundo despertar ideológico el primero fue dejar de ser Idiota.
lunes, 19 de abril de 2010
Por qué el socialismo empobrece a África
Por Juan Ramón Rallo
La semana pasada analizamos detalladamente cuáles eran las causas de la riqueza. No ha habido sociedad en la historia de la humanidad que no se haya enriquecido siguiendo el camino trazado: división del trabajo y del conocimiento, intercambios voluntarios y acumulación de capital.
A su vez, perfilamos que la globalización abre las posibilidades. La división del trabajo ya no tiene que ajustarse a los estrechos límites de un país como España, sino que la especialización puede realizarse a nivel europeo, incluso mundial, aumentando su eficiencia. Cada individuo, en cualquier parte del mundo, puede producir, tras un análisis empresarial de las necesidades de los consumidores, aquello para lo que está más capacitado, sabiendo que podrá venderlo a las más lejanas sociedades. Por último, el capital puede invertirse por todo el orbe de una manera más adecuada en atención a su productividad y a los costes asociados.
En este sentido, por ejemplo, si una guerra devastara toda la riqueza alemana, la recuperación económica sería rápida. Los alemanes estarían forzados al principio a aceptar bajos salarios, ya que sus bienes de capital habrían desaparecido y, por tanto, su productividad sería baja (unos salarios más elevados que la productividad significarían que el empresario está pagando más de lo que espera obtener vendiendo el producto). Estos bajos salarios permitirían a los empresarios españoles producir en Alemania lo mismo que en España, pero a un menor coste. Es más, podrían producir en Alemania y seguir vendiendo la producción a sociedades ricas como España o Reino Unido.
Por tanto, la inversión extranjera en bienes de capital empezaría a reconstruir todo el equipo productivo alemán que había sido destruido con la guerra, y ello, a su vez, provocaría un incremento de los salarios. De esta manera, la situación de pobreza postbélica sería rápidamente revertida. Alemania volvería a ser una sociedad rica, gracias a la globalización. Algo similar, de hecho, ocurrió tras la II Guerra Mundial.
Con todo, muchos han sido los intentos por hacernos creer que el Plan Marshall salvó a Europa de la miseria. Hong Kong, por ejemplo, era por aquel entonces una ciudad paupérrima, y no recibió ningún tipo de Plan Marshall; hoy, gracias a sus libres mercados, interiores y exteriores, es la región más rica y libre del mundo. Fueron, pues, las inversiones empresariales las que reconstruyeron la riqueza Europea, no los planes de algunos políticos iluminados.
Ahora bien, si todo esto es así, ¿por qué África sigue siendo pobre?
Propiedad privada y estabilidad institucional
En el anterior artículo aseguramos que no puede haber riqueza sin propiedad privada. Si yo no soy propietario de una trozo tierra, no podré incorporarlo a mis planes como medio hacia mis fines y, por tanto, no podré considerarlo riqueza. La propiedad común hace imposible que el individuo satisfaga sus fines y, especialmente, dificulta la consecución de fines muy lejanos.
La ausencia de seguridad jurídica sobre la posibilidad de retener los bienes, así como sus rendimientos, crea un perverso incentivo cortoplacista a saquear las propiedades comunes. Lo que es del común es del ningún, reza el refranero español. En teoría económica, a este fenómeno se lo conoce como "Tragedia de los Comunes", expresión acuñada por Garrett Hardin.
La explicación no puede ser más simple. Sin seguridad jurídica yo no puedo incluir un bien en mis planes a largo plazo, pues ignoro si tal bien habrá sido ya usado por otra persona con anterioridad. Es más, en realidad sólo podré dar algún uso a ese bien si lo utilizo antes que los demás, si lo empleo para planes muy inmediatos (ya que, en caso contrario, serán otros quienes lo empleen). Así, se produce una carrera entre los potenciales usuarios para ver quién esquilma antes el bien, es decir, quién lo integra antes en sus planes.
El resultado es la progresiva degradación de la "riqueza natural", que no llegará a convertirse jamás en "riqueza humana". No sólo eso: nadie estará dispuesto a invertir en capital si no tiene la seguridad de que podrá rentabilizarlo.
En África la gran mayoría de las tierras son comunales. Nadie acepta sacrificar su riqueza presente en unas tierras cuyos rendimientos revertirán sobre otras personas que no han invertido. La tendencia, por tanto, es a limitar al máximo el esfuerzo laboral propio para consumir los bienes obtenidos por los compañeros de trabajo. Si el reparto de frutos no depende del esfuerzo individual sino del resultado común, ¿puede esperarse otra cosa que el parasitismo?
Pero esto, a su vez, incide sobre los otros dos medios a través de los que se genera la riqueza: la división del trabajo y la acumulación de capital.
Como hemos dicho, ningún africano emprenderá proyectos empresariales de muy lejano alcance por la enorme inseguridad jurídica que rodea la retención de los medios necesarios para acometerlos. La división del trabajo es un proyecto empresarial de largo alcance; aun en su forma más simple, cada persona deberá esperar a que otros adquieran sus productos para poder consumir aquello que realmente desea. Hay que producir, intercambiar lo producido por dinero y luego comprar el bien deseado.
Sin derechos de propiedad bien definidos, el individuo ignora si podrá completar el proceso: bien podría perder la propiedad de sus mercancías o la del dinero obtenido. Por ello, cada persona tratará de proveerse de aquello que necesita directamente; no pretenderá especializarse en satisfacer las necesidades ajenas. Retrocedemos, así, a una economía de subsistencia donde la división social del trabajo y del conocimiento ha desaparecido.
De la misma manera, la ausencia de instituciones estables que garanticen el derecho de propiedad (las frecuentes guerras civiles, las férreas dictaduras y las recurrentes expropiaciones nacionalizadoras) desalientan tanto a los propios africanos como a los occidentales de invertir allí su riqueza en forma de capital. Recordemos que la inversión en capital supone sacrificar riqueza presente para obtener una renta futura que compense el sacrificio actual. La ausencia de propiedad, pues, no sólo vuelve incierta la propiedad sobre ese conjunto de rentas futuras, sino sobre la inversión de capital que da lugar a las mismas.
Sin derechos de propiedad la riqueza se esfuma, la división de trabajo se resquebraja y el capital desaparece en cuanto a tal.
El proteccionismo occidental
La responsabilidad de los africanos, y especialmente de sus políticos, es manifiesta. La ausencia de instituciones y el fomento de dictaduras anticapitalistas es la razón de fondo de la pobreza en África. Sin embargo, la inexistencia de dichas instituciones no significa que no puedan aparecer y formarse. La inversión occidental, por ejemplo, promovería el respeto por la propiedad privada, el esfuerzo individual y la iniciativa empresarial. Los africanos empezarían a imitar y copiar las provechosas conductas occidentales, aprendiendo a aumentar su propio bienestar sin atacar el de los demás.
El problema es que los africanos se han convertido en víctimas del proteccionismo occidental. En el primer artículo dijimos que el progreso económico necesitaba de libertad de movimientos de personas, mercancías y capitales, esto es, de globalización. Pues bien, a pesar de que la izquierda no deje de repetir lo contrario, la globalización se encuentra en un estadio extraordinariamente primitivo.
Los aranceles europeos y norteamericanos están matando a África (no en vano, en las pasadas elecciones europeas Coalición Liberal utilizó el contundente slogan de "La PAC mata"). No se trata, solamente, de que el proteccionismo impide a los africanos vender sus productos en los mercados occidentales a precios más elevados de los que podrían obtener en los mercados locales: el perjuicio de los aranceles va mucho más allá.
Dado que los empresarios occidentales saben que, en caso de trasladar sus plantas a África, no van a poder vender sus productos en Europa, los incentivos a la inversión occidental en África desaparecen. En otras palabras, si el empresario tiene la ventaja de producir barato en África y se ve constreñido a vender barato "en África", la razón para invertir en una zona inestable e insegura, con márgenes de beneficio similares a los occidentales, es escasa.
Así, las sociedades africanas no pueden recurrir al ahorro occidental para financiar sus estructuras de capital; al no existir libre comercio, la libertad de movimientos de capital se marchita.
Y sin ella difícilmente podrá África prosperar a corto plazo. Por un lado, porque las empresas occidentales no ejercerán su necesaria función de liderazgo, generando de manera espontánea las instituciones y comportamientos pautados previamente descritos. Por otro, porque sin el capital occidental, como ya dijimos, los africanos son incapaces de explotar su inmensa "riqueza natural". La izquierda puede frotarse las manos ante los sustanciosos recursos naturales africanos, pero sin el capital occidental son del todo accesorios e inútiles.
Pero, finalmente, y sobre todo, porque los africanos no tienen capacidad para acumular a corto plazo el ahorro necesario como para emprender inversiones en capital. Europa necesitó varios siglos para obtenerlo; a Asia, en cambio, le han bastado unas pocas décadas, gracias al excedente de ahorro occidental. África debería seguir el mismo camino, si los políticos, europeos y africanos, no distorsionaran la libertad empresarial.
Además, si recordamos las conclusiones del artículo anterior, no nos será difícil comprender algunas de las consecuencias de la política arancelaria. Dijimos que había dos opciones para conseguir aumentar el nivel de vida de los africanos: o bien los empresarios occidentales invertían en África, donde los salarios son bajos, para vender sus productos en Europa, o bien los africanos acuden allí donde los salarios son elevados.
Ante la imposibilidad de la primera opción, la segunda vía de escape aparece como el único camino. No es extraño, pues, que Europa, ante sus irresponsables aranceles, esté padeciendo enormes oleadas de inmigración. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Si el capital no puede acudir allí donde el salario es barato, el trabajo acudirá allí donde el salario es alto.
En el caso de que los políticos europeos quisieran realmente reducir la creciente inmigración que padece Europa, nada hay más urgente que eliminar los gravosos aranceles comunitarios. No ya sólo porque empobrezcan a los africanos, sino porque hacen lo propio con los consumidores europeos, forzados a pagar un precio superior al que hubieran desembolsado sin arancel.
Vemos, pues, cómo el ataque al libre comercio repercute necesariamente sobre el movimiento de capitales y la división social del trabajo. Ninguna restricción de las libertades es inocua, todas provocan una serie de acontecimientos sociales, a cada cual más nocivo: y es que los problemas de la inmigración en occidente se ven, a su vez, agravados por otra serie de políticas intervencionistas.
Para terminar con la pobreza y la inmigración descontrolada debemos reestablecer el libre comercio que caracterizó al siglo XIX, el de mayor expansión económica de la historia. Sólo así los empresarios occidentales decidirán invertir en África, facilitando la emergencia del respeto a la propiedad privada y de una clase empresarial nativa que liderará en el futuro el desarrollo de sus sociedades. El libre comercio, además, permitirá a los africanos acumular sus propios ahorros, lo que a su vez dará lugar a una clase capitalista africana.
Ninguna de estas propuestas ha sido planteada por el Live 8 y el G-8. En su lugar, hemos escuchado propuestas tan pintorescas como la Tasa Tobin, la condonación de la deuda externa, la escolarización obligatoria de la población y, sobre todo, la ayuda externa estatal a través del 0’7%. ¿Tienen estas propuestas algún viso de viabilidad o simplemente acrecentarán el problema original de la pobreza? Lo explicaremos en el próximo artículo.
sábado, 17 de abril de 2010
El Origen de la Riqueza
Por Juan Ramón Rallo
La pobreza está de moda. Los movimientos antiglobalización, los conciertos del Live 8 y los líderes políticos más poderosos del planeta parecen haber redescubierto que hay gente en el mundo que pasa hambre. Nuestro insigne presidente del Gobierno incluso ha relacionado, por enésima vez, pobreza con terrorismo (y ello a pesar de que ninguno de los 18 países más pobres del mundo acoja o financie grupos terroristas).
Cometen todos ellos, sin embargo, un error fundamental al afrontar el problema. Instalados en una sociedad inmensamente rica gracias al progreso capitalista, los occidentales contemplamos la pobreza como un fenómeno "extraño". La pobreza, se suela pensar, no es propia del siglo XXI, no es propia del hombre.
Con todo, pocas cosas hay más humanas que la pobreza. El hombre nace solo y muere solo, dice el refranero popular. Si bien no deja de ser cierto, más apropiado sería señalar que el hombre nace sin nada: todas las comodidades de las que disfrutará a lo largo de su vida habrán sido directamente producidas por los hombres.
Lo realmente extraordinario e inusual no es la pobreza, sino la riqueza. Richard Cantillon tituló uno de sus libros Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, y Adam Smith Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones; ambos economistas se preguntaban de dónde procedía el extraño fenómeno del comercio y de la riqueza entre las naciones. Buscaban sus causas, su naturaleza.
Gracias al capitalismo, en Occidente la riqueza se ha impuesto como norma, y la pobreza como marginal excepción. Los europeos se extrañan de que alguno de sus compatriotas no tenga agua corriente, lavadora, cuarto de baño, línea telefónica, televisión y, en muchos casos, un automóvil. Son elementos tan corrientes aquí como preciados y extraños en los países pobres.
Todo ello ha provocado que hoy en día contemplemos la riqueza como algo natural al hombre. En Europa los niños vienen a un mundo rico, donde no morirán de hambre y gozarán a lo largo de su vida de las mayores comodidades.
Si bien es cierto que la pobreza es el estado natural del hombre, no lo es menos que la reducción de la pobreza es, igualmente, el proceso consustancial del hombre empresarial, del capitalismo. Cuando al ser humano se le permite emplear la razón para buscar su bienestar personal sin esclavizar o robar a sus congéneres (esto es, cuando se forman las instituciones capitalistas), con su propia perspicacia consigue aumentar de manera progresiva su riqueza y su felicidad.
Los economistas del siglo XVIII se preguntaron cuáles eran las causas de que el hombre abandonara su natural estado de pobreza; los economistas liberales del siglo XX se han preguntado, a su vez, cuál era la causa de que el mismo capitalismo que salvó América y Europa no hiciera lo propio con el resto del mundo. Ciertamente, había unas causas (propiedad privada) que permitían al hombre prosperar, pero al mismo tiempo había otras (intervencionismo estatal) que contrarrestaban a las primeras. Quien probablemente sea el mejor economista del siglo XX, Ludwig von Mises, lo resumió así: "El Gobierno no puede enriquecer al hombre, pero sí puede empobrecerlo".
Por tanto, las preguntas deben plantearse en el siguiente orden: ¿cómo se enriquece el ser humano?, ¿qué mecanismos detienen ese proceso creador y dinámico? Una vez hecho esto podremos estudiar y comprender con más detenimiento por qué las propuestas de la banda del 8 (Live 8 y G-8) son absolutamente inútiles y contrarias al crecimiento económico.
¿Qué es la riqueza?
La característica esencial del ser humano es su acción. El hombre actúa para perseguir unos fines a través de unos medios. Al satisfacer sus fines logra bienestar y satisfacción, pero para ello tiene que trabajar previamente en la búsqueda y creación de los medios adecuados.
Así, definiremos la riqueza como la creciente disponibilidad de medios para la satisfacción de los fines. De esta definición en apariencia tan simple debemos destacar tres conclusiones.
Primero, no hay riqueza sin propiedad privada. Los fines son por naturaleza individuales, son concebidos y proyectados por una mente individual. La mente social no existe. Los políticos, por ejemplo, aseguran que sus planes satisfacen el bienestar general, pero siguen siendo sus planes, concebidos y creados por sus propias mentes. Si los fines son individuales, la existencia y naturaleza de los medios estará en función de esos fines, y en consecuencia deberán poder ser controlados y dirigidos hacia sus propios fines por el individuo.
Si yo quiero comerme una manzana pero no dispongo de ella, sino que es propiedad de mi vecino, no soy rico. De la misma manera, si no hay propiedad privada reconocida nadie me garantiza el acceso a una manzana; deberé luchar con mi vecino, y sólo al "apropiármela" (al convertirla en mi propiedad) podré decir que soy rico y satisfacer mi fin, "comer una manzana".
Segundo, una sociedad puede ser rica aun cuando en apariencia no disponga de muchos bienes materiales. Los amish norteamericanos no disponen, voluntariamente, de ninguno de los grandes adelantos del siglo XX. No carecen de riqueza, dado que tienen suficientes medios para satisfacer sus fines. En cambio, los países comunistas decían disponer de los mayores adelantos pero eran tremendamente pobres, ya que los fines de sus habitantes no podían satisfacerse, al no existir la propiedad privada.
Tercero, un país no es rico en función de los elementos materiales de que disponga, sino del uso que los individuos puedan hacer de ellos. África no es rica por disponer de oro, diamantes, petróleos y demás recursos naturales; los africanos, hoy por hoy, son incapaces de utilizarlos, y no les son en absoluto útiles. Sería como señalar que una empresa es rica porque posee todo el níquel del núcleo de la tierra, aun cuando no le resulta alcanzable.
Así pues, para contestar a nuestra primera cuestión tendremos que preguntarnos cuáles son las causas de las crecientes disponibilidades de medios, es decir, cuáles son las causas de la riqueza.
Propiedad privada, empresarialidad y bienes de capital
Hemos dicho que convenía distinguir entre "riqueza natural" y "riqueza humana". Aquélla sólo se convierte en ésta cuando el hombre domina y se apropia de la riqueza natural. Lo importante, por tanto, es que el ser humano domine su entorno a través de su trabajo, esto es, que incorpore "la riqueza natural" a sus planes. Sin embargo, si cada individuo pretendiera abarcar la totalidad de sus fines lo tendría bastante complicado. No sólo debería ejercer de agricultor, también de sastre, alfarero, transportista, mecánico, electricista, informático o arquitecto. Dado que las habilidades del hombre, y sobre todo su tiempo, no le permiten dedicarse a todas esas labores, el ser humano empezó a relacionarse con sus semejantes. Surgió así la sociedad, y la división social del trabajo y del conocimiento.
Cada ser humano pasaría a especializarse en una tarea, de manera que intercambiaría con el resto los bienes en que, a su vez, se hubieran especializado. Sin embargo, este sistema tenía un pequeño problema (que, en realidad, es su gran virtud): cada individuo debía ser suficientemente perspicaz como para conocer las necesidades de los otros individuos. Si cometía un error (por ejemplo, fabricar máquinas de escribir en la era de los ordenadores) no tendría nada que intercambiar con el resto, de manera que se quedaría sin nada.
Por ello, resulta lógico que algunos individuos prefieran asegurarse durante un tiempo una fuente estable de ingresos, evitando esta arriesgada actividad. Así, algunos individuos (trabajadores por cuenta ajena) deciden trabajar para otros (capitalistas) a cambio de una renta estable (salario) que no proviene de la venta de los productos, sino de sus patrimonios personales. Sin embargo, no por ello los trabajadores dejan de actuar empresarialmente: buscarán los salarios más elevados y se especializarán en las ocupaciones que crean que tienen un mayor futuro.
En otras palabras, cada individuo, antes de satisfacer sus propios fines, tenía que pensar e ingeniárselas para conocer y satisfacer las necesidades ajenas. Los vínculos sociales se refuerzan y los individuos se vuelven interdependientes.
Pero la especialización individual todavía no es capaz de explicar plenamente las causas de la riqueza. Por mucho que se especialice un individuo, su capacidad para satisfacer las necesidades ajenas tiene un límite temporal. Cada individuo, con sus propias manos, no puede ampliar continuamente la producción: necesita de herramientas (bienes de capital) con las que trabajar más eficientemente.
Los bienes de capital, pues, permiten ampliar la riqueza a través de varios mecanismos. Primero, los seres humanos devienen más productivos (más medios); segundo, pueden alcanzar "riquezas naturales" que previamente no podían usar (por ejemplo, el "oro negro" es inútil sin refinerías de petróleo); tercero, dado que los bienes de capital se utilizan como medios para obtener otros medios, podemos considerarlos a sí mismos como riqueza (si bien una riqueza más alejada del fin del individuo).
Aparentemente, los bienes de capital vendrían a ser la piedra filosofal que tanto buscaban los alquimistas. Sin embargo, su producción tiene un inconveniente: mientras se produce un bien de capital no se está produciendo un bien de consumo, por tanto los fines de muchas personas tienen que retrasarse. Si un panadero decide dedicar sus trabajadores a ampliar la capacidad y la potencia de sus hornos durante varios meses, los consumidores se quedarán sin pan. Sólo habrá dos maneras de evitar esta desagradable situación: que el panadero haya acumulado stocks de pan para varios meses o que contrate más trabajadores.
No obstante, aunque recurra a la segunda opción, fijémonos que los consumidores se quedarán sin los bienes de consumo que esos trabajadores hubieran podido producir. De este modo, la única manera de producir bienes de capital es el ahorro de los consumidores. Son ellos los que han de estar dispuestos a retrasar su consumo durante un tiempo para que éste sea mayor en el futuro.
Conviene tener presente en este punto que la investigación tecnológica (el famoso I+D) no es más que una inversión en capital, equivalente a que el panadero contrate a dos ingenieros para que diseñen un horno de mayor capacidad.
El camino hacia la riqueza, por tanto, es el siguiente: división del trabajo, intercambios voluntarios y acumulación de capital. Si extendemos esto a nivel internacional obtenemos la libre circulación de personas, mercancías y capitales, esto es, la famosa globalización.
Si hay un país extraordinariamente pobre, los empresarios y capitalistas de los países ricos trasladarán allí sus líneas productivas (libre movimiento de capitales), conocedores de que podrán producir barato para vender caro en Occidente (libre movimiento de mercancías). O bien, como alternativa, los trabajadores de los países pobres se trasladarán allí donde los salarios sean altos (libre circulación de personas), aumentando la producción y, por tanto, la riqueza.
La capacidad de un país pobre para salir de la pobreza sin inversión extranjera a corto plazo es muy reducida. Europa tardó siglos en que su ahorro cristalizara en una revolución industrial (esto es, en una masiva inversión en capital). El camino más rápido para acabar con la pobreza es recurrir a la inversión exterior, al ahorro occidental (como, por ejemplo, hizo España durante los años 60), atraída por sus bajos salarios.
La inversión extranjera siempre mejora la situación de los países pobres, los enriquecerá. Los supuestos salarios de miseria tienen que ser, forzosamente, superiores a los que percibían antes de que el empresario apareciera en el país (si no, nadie querría trabajar para él). Y así, cuando se multiplica la inversión extranjera en un país pobre los salarios empiezan a aumentar a un gran ritmo, ya que en caso contrario los empresarios entrantes no conseguirían contratar a ningún trabajador nuevo y los empresarios residentes no conseguirían retenerlos.
Éstas son las causas de la riqueza, la carrera hacia lo más alto de nuestro bienestar. El capitalismo y su expansión globalizadora reducen de manera expansiva la pobreza. Los europeos siguieron este camino, los estadounidenses siguieron este camino, los asiáticos están siguiendo este camino. Las hambrunas han desaparecido en estas zonas del mundo, y el bienestar se multiplica década a década.
Sin embargo, África sigue siendo pobre. Las causas de la riqueza parece que no operan allí. ¿Por qué? La respuesta está estrechamente relacionada con los mecanismos que contrarrestan la creación de riqueza. Cabe, pues, estudiar cómo la carrera hacia la cima puede convertirse en la caída hacia el infierno. Pero esto lo haremos la semana que viene.
