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domingo, 20 de febrero de 2011

Las Verdaderas Lecciones del Lejano Oriente

El 15 de enero se cumplieron 4 años de “Revolución Ciudadana”,  destaco que es un verdadero alivio que el régimen correista no haya tomado el camino económico de Venezuela que va rumbo a la autodestrucción de mano del coronel Chávez, o el de la isla prisión cubano como todos presentíamos hace 4 años.
 
Tampoco estamos para tirar cohetes, salvo si Ud. trabaja en la burocracia o es contratista estatal. Efectivamente existen pobres que están mucho mejor, pero en general el país crece a un ritmo mediocre a pesar del favorable contexto para los países que producen commodities. Basta compararnos con nuestros vecinos Perú y Colombia que viniendo de trasfondos más violentos y corruptos y que ahora están apresurados por recuperar el tiempo perdido y enrumbarse hacia un futuro más próspero atrayendo toda la inversión extranjera que pueden y liberalizando parcialmente sus economías. Resumiendo se puede decir que no estamos creciendo a todo nuestro potencial gracias al estatismo exacerbado e hiperactivo desplegado por el actual gobierno.
 
El gran problema del gobierno es ideológico, sueñan que pueden planificar la vida de los ecuatorianos para llevarnos al “Buen Vivir”. Ahora cambiaron su admiración por el modelo cubano de “desarrollo” (en verdad todavía creen que existe uno) por el de los tigres asiáticos. Supuestamente el gobierno al elegir que sectores y empresas favorecer con todo tipo de medidas va a generar empleo y prosperidad. Claramente es retomar el mercantilismo, siempre presente en la vida de los ecuatorianos, pero que esta vez asegurando que va a triunfar. El gran referente para el gobierno ecuatoriano entre los tigres asiáticos es el más pobre: Corea del Sur, en vez de apuntar a Hong Kong que el más rico. ¿Será porque Corea era una dictadura mientras se desarrolló?
 
 
El discurso oficial apunta a algo muy simple: el dirigismo económico si funciona y tenemos ejemplos en el extremo oriente para mostrarlo. Señalan a los supuestos modelos proteccionistas pro-exportación aplicados por estos países para salir de la pobreza. Pero en realidad tienen una visión miope del asunto, solo resaltan lo que se ajusta a su discurso estatista aminorando otras cuestiones a tomarse en cuenta.
 
Flexibilidad laboral y libertad económica
 
Taiwan o Hong Kong nunca hubieran alcanzado el nivel de desarrollo sin la flexibilización laboral que impusieron en los primeras años de su camino al desarrollo. Al no tener abundantes recursos naturales optaron por explotar su ventaja comparativa, la mano de obra barata, diligente y abundante.  Es lo que vemos ahora con los sueldos comparativamente “miserables” que se pagan en China, Vietnam o Malasia, lo mismo ocurría en Taiwan y Hong Kong décadas atrás. La flexibilidad laboral y el aumento progresivo de la productividad esta en contra la lógica del “salario digno” que quiere imponerse en Ecuador.
 
Culturalmente el asiático es proclive al orden, al ahorro y la laboriosidad. En cambio al ecuatoriano desde el gobierno central se lo incentiva a depender del Estado para sobrevivir y se sataniza al sector productivo. A eso se debe sumar la incansable propaganda marxista para alienar a trabajador para que vea a su patrono como su enemigo.
 
Cuando empezaron a crecer estos países liberalizaron sus economías, a diferencia de Ecuador que quiere mantenerse como una economía altamente intervenida. El ejemplo paradigmático es Hong Kong la nación más libre del planeta desde hace 40 años y el más próspero de todos los tigres asiáticos.
 
Por suerte existe un documental en español del sueco Johan Norberg que puede aclararnos como se puede desarrollar un país partiendo de la miseria. Se ruega al lector darle un vistazo, no tiene desperdicio:
 
El Fracaso del Dirigismo Nipón
 
Tomemos el caso paradigmático del dirigismo estatal, Japón. El credo oficial de intervencionista indica que Japón llegó a ser la potencia mundial gracias al Estado interventor, este junto con las grandes corporaciones planificaron que producir,como producir y en que cantidades logrando un éxito sin precedentes.
 
En realidad Japón se desarrolló a pesar del Estado y no gracias a él. El mayor y más evidente problema de la planificación central de la economía es de conocimiento, este al estar tan disperso es imposible de manejarse y sintetizarse en grandiosos planes quinquenales u otros por el estilo. Dado este escenario al planificador solo le queda elegir arbitrariamente que actividades empresariales ganan y cuales pierden, dejando una puerta abierta a la corrupción y al enriquecimiento de unos pocos elegidos y en el camino malograr a muchos otros empresarios que no tienen la conexión política correcta.
 
Además debemos tener en cuenta el riesgo de que estos inteligentísimos planificadores se equivoquen y luego persistan en el error al no tener en cuenta las señales del mercado que son las perdidas y las ganancias. Japón no es la excepción, ahora es una economía zombie gracias a las interminables intervenciones estatales, Brad Hall lo describe de la siguiente manera:
 

El aumento histórico y la caída del poder económico del Japón ofrecen lecciones valiosas para los EEUU y China.

En los 15 años a partir de 1965, Japón aumentó su PIB de $ 91 millones a US $ 1 billón. En 1987, cuando comencé mi tesis doctoral sobre las prácticas de gestión empresarial japonesa, los japoneses ricos habían comprado en efectivo Pebble Beach, el Rockefeller Center y había comenzado a devorar a los bancos. Muchos observadores están convencidos de que no habría como detener a Japón. Luego, en 1989, todo terminó abruptamente cuando las burbujas inmobiliaria y bursátil japonesas explosionaron.

En un intento para reiniciar su fallida economía, el gobierno japonés rescató a los grandes bancos, adoptó políticas keynesianas de estímulo y redujo las tasas de descuento a corto plazo a un poco más que cero y las retuvo allí durante años.
 
Diez años más tarde, en 1999, los gastos de estímulo de Japón superaron los $ 1,5 billones, con pocos beneficios económicos. Hoy, la deuda de Japón es del 192% del PIB, el más alto de todos los países del G-20. Y en la primera década del nuevo milenio, ajustado a la inflación el crecimiento del PIB de Japón es del 0,22%. Japón cayó y sigue sin poder ponerse de pie ....
 
... Diez años después del colapso del "milagro japonés", el profesor de Harvard y gurú de la estrategia de Michael Porter y el profesor japonés Hiroshi Takeuchi realizaron una autopsia. Sus resultados, publicados en el libro Puede Competir Japón? identificaron varias causas del fracaso económico. La más perniciosa fue la intervención del gobierno en el mercado libre.
 
... En años de auge de Japón, uno de los trabajos más prestigiosos del país era en el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI). MITI contrataba sólo 1 de cada 10.000 aspirantes. El papel del MITI era la formalización de una alianza entre el gobierno y la industria por el bien del país. MITI establecía las metas de producción (por ejemplo, duplicar la producción de acero en cinco años), asignaba las cuotas a las empresas y disponía que los bancos proporcionen los fondos. El MITI forzaba la cooperación entre las empresas y protegía las industrias objetivos de la competencia internacional. Los partidarios de la economía de libre mercado en otros países gritaron “falta”, pero Japón continuó impertérrito.
 

La filosofía del gobierno era:

1. Las exportaciones crean la riqueza nacional.

2. El gobierno debe apoyar a las industrias que aumenten las exportaciones.

3. La competencia es un desperdicio, destructivo y debe ser evitado.
 
4. Las industrias refugiadas en Japón invertirán grandes ganancias en el país para capturar cuotas del mercado internacional.
 
... La investigación detallada de Porter y Takeuchi reveló un dramático contraste en el desempeño de las industrias que no fueron objeto de influencia de parte del gobierno frente a los que si fueron.
 
El gobierno japonés ofreció poco apoyo en las industrias donde Japón es más competitivo hoy: motos, coches, equipos de audio, robótica, instrumentos musicales, cámaras y video juegos. Un ejemplo fue la entrada de Honda en los automóviles. El gobierno japonés se opuso activamente al ingreso de Honda en la atestada industria del automóvil japonés. El audaz desafío de Honda a empresas establecidas como Nissan (NSANY), Toyota Motor (TM) y Mitsubishi dio como resultado la industria más dominante de Japón.
 
Irónicamente prácticamente todas las industrias que el gobierno apoyó no se convirtieron nunca en competitivas a nivel mundial. Estas incluyen: las aeronaves, los servicios financieros, productos farmacéuticos, chocolates, software, productos no electrónicos de consumo y alimentos. En otras industrias apoyadas (tales como líneas aéreas, la banca minorista, las telecomunicaciones, la mercancía general, venta al por menor y restaurantes), Porter y Takeuchi encontraron que la productividad del trabajador era un 40% inferior a las normas de EEUU. Porter y Takeuchi afirma que "el papel del gobierno debe ser mejorar el medio ambiente para la productividad y la competencia, para no involucrarse directamente en el proceso competitivo." Leerlo completo en inglés.
 
La lección del texto anterior es clara, el Estado no puede crear deliberadamente buenos empresarios, es mejor dejar que se vuelvan competitivos por su propia cuenta. El mejor incentivo es el afán de lucro, cuando ya se ha arriesgado el dinero de uno es mejor centrarse en satisfacer al cliente para que la aventura empresarial resulte rentable. El Estado al entregar privilegios y fondos a empresas pervierte el incentivo y lo reemplaza por el de satisfacer al burócrata que te da de comer en vez de al consumidor que compra tus productos
 
Es un paso correcto mirar a países desarrollados para aprender de ellos, pero se debe tener en cuenta el cuadro completo y no solo el que se ajusta a un particular punto de vista. El punto de partida del camino a la prosperidad es un ambiente propicio para la creación y crecimiento de empresas privadas, estas son las que producen bienes y servicios que nos hacen más ricos a todos. El Estado al intervenir solo puede malograr la economía, así que señores políticos y burócratas mejor háganse a un lado para que el espíritu emprendedor empiece a florecer. Hace años lo venimos repitiendo los liberales, Laissez Faire, Laissez Passer. "Dejad hacer, dejad pasar"

domingo, 30 de enero de 2011

Neo-mercantilismo Criollo

Usando eufemismos como “sustitución de importaciones”, “desarrollo endógeno”, “apoyo a la industria nacional” el gobierno ecuatoriano esta reactivando el viejo mercantilismo, que no es más que beneficiar a sus amigotes y compinches "empresarios" disfrazándolo de "bien común" en perjuicio de consumidores y otros empresarios no alineados al régimen.

El sinsentido de medir la balanza comercial

Justifican sus medidas proteccionistas utilizando las balanzas comerciales deficitarias que el Ecuador tiene con varios países. El concepto de balanza comercial es un sinsentido que pocos se atreven a cuestionar. En el largo plazo las exportaciones tenderán a equipararse con las importaciones. Utilicemos una analogía, yo tengo una balanza deficitaria con el supermercado de mi barrio, le compro todas las semanas y ellos no me compran absolutamente nada. De seguro todos los comercios, restaurantes y gasolineras tienen una balanza superavitaria conmigo.

Yo solamente tengo una balanza comercial favorable con mi empleador, el compra mis servicios profesionales y yo no le compro nada. En el largo plazo las balanzas que mantengo de seguro seguirán en el mismo estatus pero vale aclarar que mi balanza comercial favorable comparada con la suma de las que me son deficitarias serán casi iguales en valor absoluto. No podre comprarles más de lo que gano. Esto aplica a nivel de país, no podré importar más de lo que exporto, por lo tanto al desincentivar las importaciones casi siempre reduce las exportaciones.

 

Vale la pena unas aclaraciones adicionales con respecto al tema de las importaciones:

- Los países no comercian entre sí, son los individuos los que comercian. El Ecuador no le compra a Japón autos, son ciertos ecuatorianos que prefieren un auto japonés pagado con su propia plata.

- Teniendo en cuenta lo anterior, no existe razón alguna para que el Estado te impida a ti como individuo comprar la marca que prefieres, mucho menos si es tu plata y supuestamente te pertenece y la puedes disponer libremente.

- Sumar todos los gastos de los ecuatorianos en empresas japonesas y luego la de los japoneses en empresas ecuatorianas y restarlos para ver si existe superávit o déficit comercial es un sinsentido. Esos gastos son privados y no públicos y no tienen ninguna relación entre ellos.

- Obviamente el interés para impedirte elegir libremente solo podría venir de un "empresario" interesado en su propio lucro. Este hará lobby para lograr que el Estado le favorezca con aranceles, cuotas y demás coacciones conocidas para impedir la libre elección de los consumidores.

- Cuando el empresario gracias al político haya logrado su fin de impedirte elegir libremente, ambos dirán que lo hacen por el "bien común". El "empresario" nacional al tener el mercado cautivo empeorará la calidad de sus productos y establecerá el mayor precio posible. No tiene incentivos para hacer lo contrario.

- El "empresario" creerá con el tiempo que es su sagacidad y no la mano pesada del Estado la que lo esta haciendo lucrar, se embarcará en expansiones de su industria contratando más empleados y comprando equipos. Luego permanentemente tendrá que hacer lobby para que no levanten las restricciones aduciendo que da empleo a muchos ecuatorianos.

- El consumidor ecuatoriano a diferencia del empresario y posiblemente sus empleados será mucho más pobre pues estará obligado a comprar solo lo que le dejen así esto sea mas caro y de menor calidad.

Por último si fuera coherente medir balanzas comerciales se lo debería también medir entre provincias y ciudades. Tamaña sorpresa se llevarían al medir la balanza comercial entre Quito e Ibarra o Guayaquil y Salcedo. ¿Acaso esto justificaría establecer aduanas internas? 

El problema del gobierno pasa por no entender la Ley de Asociación de Ricardo enunciada hace 200 años. Los individuos se deben especializar en aquello en lo que tienen ventajas absolutas o ventajas comparativas. De ninguna manera los ecuatorianos podrán competir en un mercado libre en zapatos con China o en autos con Japón, salvo que busquen el apoyo del Estado para perjudicar al consumidor y favorecer al “empresario” como ya he señalado en ocasiones anteriores.

Debate con la Ministra Cely

A continuación reproduzco un extracto del intercambio de ideas con la Ministra Cely llevado a cabo en la web del MCPEC, una muestra de la arrogancia que caracteriza a los políticos y burócratas que creen que pueden dirigir algo tan complicado como la economía de un país desde sus escritorios:

Cely: " Esta teoría en su modelo asume que hay competencia e información perfecta, lo que empíricamente se ha probado que no se cumple. "

Respuesta: Incorrecto, mi posición es la de la escuela austriaca, la misma que indica que es imposible tener toda la información, peor tener la información "perfecta". Teniendo en cuenta esto aún más se justifica la no intervención del Estado en la economía. Si la información esta tan dispersa entre millones de individuos que intercambian productos en los mercados día a día, ¿como es que unos cuantos burócratas pueden sintetizar toda esta información y generar políticas para el dichoso bien común?

Cely: "Mi opinión es que en el mundo real no hay "libre comercio como lo señalan los modelos Ricardianos", es decir de "texto"

Respuesta: Correcto, siempre ha existido el "empresario" mercantilista que usa al poder político para lucrar a costa del consumidor interno.

Cely: "y si usted revisa la historia de los países desarrollados y los de reciente desarrollo (tigres asiáticos, Brasil, México, India, China, entre otros), todos ellos han usado su política comercial para en ciertos periodos "proteger " el crecimiento de ciertos sectores"

Respuesta: Si esos países optaron por lastimar y seguir lastimando a sus consumidores es su problema. El tema no es proteger a la industria sino ser competitivo, no es favorecer a un sector de la clase empresarial perjudicando a los consumidores y a otros sectores no protegidos. Mi punto de vista sobre la industria protegida lo puede ver acá. ¿Como le indica al ecuatoriano que debe comprar obligado unos zapatos ambateño, solo por poner un ejemplo, a un mayor precio y posiblemente menor calidad que un zapato chino que es por el beneficio general de toda la población? Que manera tan sui generis de ayudar al pobre haciéndole pagar más por bienes de primera necesidad. Esto aplica en todos los países, por eso la protección de los agricultores europeos se traduce en precios astronómicos de la comida para el francés, alemán y español de a pie.

Cely: "En nuestro país, carente de política monetaria, las cosas son más aún complejas, y la tarea pasa por fomentar nuestras exportaciones en las que tenemos ventajas comparativas reveladas, trabajar en aquellos sectores con potencialidades y en los que han existido fallas de mercado o de gobierno"

Repuesta: Política monetario que no es más que devaluar la moneda para favorecer a los exportadores en el corto plazo, perjudicando a la totalidad de la población incluidos los propios exportadores que en el largo plazo tendrán que producir más para poder hacerse de insumos importados a mayores precios. Un sinsentido completo y que gracias a la dolarización no se puede aplicar directamente en el Ecuador, pero si indirectamente gracias a la constante depreciación del dólar gestionada por la FED.

Cely: "Para nada se intenta centralizar las decisiones de los actores empresariales o de los ciudadanos en el gobierno, tanto los ciudadanos y los empresarios cuentan con la libertad de hacerlo, sino contribuir con políticas e incentivos para desarrollar esos sectores en que existen ventajas comparativas latentes y que requieren de apoyo para que se revelen"

Respuesta: Obviamente sería un sinsentido aplicar la autarquía y suponer que se puede ayudar a todos los sectores. Los incentivos y restricciones al consumidor solo se pueden aplicar a algunos sectores e incluso empresas, posiblemente los que tengan buenas conexiones con los burócratas y políticos de AP.

Cely: El que se utilice medidas arancelarias para proteger "temporalmente" un sector, es válido solo para dos casos de nuestra estrategia: calzados y textiles, los que si tienen potencialidad para poder exportar."

Respuesta: ¿Exportar? Si tuvieran verdadero potencial exportador no necesitarían de protección. Es un absurdo, el consumidor exigiría el producto haciendo rentable a la empresa.

Cely: "Nuestra apuesta no es la de un estado centralizador de las decisiones, y peor aún de las individuales, pero si un estado que fomente la competitividad sistémica, como de hecho lo hemos hecho con inversión en infraestructura, reducción de costos de tramitología en aduana, entre otros y que contribuya al desarrollo productivo"

Respuesta: Reducir la pesada carga estatal a las empresas SI que es una buena medida para incrementar la producción sin perjudicar al consumidor y favorecer al "empresario" se le felicita por este acierto.

Cely: "Todo esto sin dejar utilizar la política productiva para reducir la inequidad en el país."

Respuesta: Paradójico, como se puede decir que se va a reducir la inequidad en el país repartiendo privilegios a empresarios para aprovecharse al máximo del consumidor ecuatoriano, sobretodo al más pobre que es el que no puede viajar como los pelucones y traer toda la ropa, zapatos, etc de afuera a precios razonables. Brasil un país proteccionista por excelencia muestra el peor índice de Gini de la región.

Cely: "Finalmente, así como hay fallas de mercado, hay fallas de gobierno, cuando las decisiones no son transparentes y son capturados por grupos de poder. En ese sentido, hacemos nuestros esfuerzos porque todos las decisiones sean públicas, se comuniquen los planes de mejora competitiva y sus indicadores, para que exista la disciplina "a la asiática" de abandonar apuestas que no cumplan con las mejoras productivas y de exportación que se deben establecer. Creo en la cooperación pública-privada para establecer estos planes de mejora competitiva, pero no en la rentista sectorial, sino pensando en el bienestar común y siempre con absoluta transparencia."

Respuesta: Otra vez la paradoja, los gobiernos anteriores otorgaban privilegios a sectores o empresas especificas, lo mismo que Uds. A los anteriores los llaman "grupos de poder", ¿como llamamos a los suyos? Difícilmente exista transparencia cuando es un burócrata o un político el que escoge ganadores y perdedores en vez del consumidor. El empresario que querrá mantener el negocio deberá abogar con coimas de todo tipo al señor del cual depende si sigue o no en el negocio.

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Para ahondar más sobre este tema, siempre controversial, les recomiendo el artículo de Walter Block defendiendo al “malicioso” importador: Parte 1, Parte 2 y Parte 3.

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Qué le ha hecho el Gobierno a nuestras familias? (2/2)

Se puede ver la primera parte de este artículo aquí.

Entre 1935 y 1975, la agenda interna de los Myrdals guió a trompicones la evolución del Estado de bienestar sueco. Los períodos de activismo político y burocrático de 1935 a 1938, de 1944 hasta 1948, y de 1965 hasta 1973, fueron interrumpidos por la evidente y tenaz resistencia de la población sueca, o por restricciones presupuestarias que retrasaron su plena aplicación. Sin embargo, al final del proceso, la mayoría de los elementos de la agenda de la familia Myrdal estaban en su lugar.

¿Cuáles fueron los resultados concretos? Con la familia despojada, por mandato del Estado de todas las funciones productivas, de todas las funciones de seguro y el bienestar y de casi todas las funciones del consumo, causó poca sorpresa que cada vez menos suecos decidieran vivir en familia. La tasa de nupcialidad cayó a un mínimo histórico entre las naciones modernas, mientras que la proporción de adultos que vivían solos se disparó. En el centro de Estocolmo, por ejemplo, las dos terceras partes de la población vivían en hogares unipersonales a mediados de la década de 1980. Con los costos y beneficios de los niños totalmente socializados y con los beneficios económicos naturales de los matrimonios deliberadamente eliminados por ley, el sostenimiento de los niños fue separado también del matrimonio: en 1990, más de la mitad de los nacimientos suecos se encontraban fuera del matrimonio.

También los niños disfrutaron como "derechos" una parcela grande de beneficios aportados por el Estado: atención médica y dental gratuita, transporte público abundante y barato, comidas gratis, educación gratuita e incluso "defensores del niño" estatales a su disposición para intervenir cuando los padres excedieran sus límites. Los niños tampoco necesitaban de una "familia": el Estado ahora se desempeñaba como su padre real.

En efecto, el sociólogo de la Universidad de Rutgers David Poponoe sugiere que el término "Estado de bienestar" no hace justicia a esta forma de total dependencia personal en el gobierno. En su lugar, utiliza la etiqueta, "sociedad clientelista", para describir a una nación "en la que los ciudadanos son mayoritariamente clientes de un grupo grande de empleados públicos que se ocupan de ellos durante toda su vida."

En Suecia, las personas mayores son "libres" de la potencial dependencia sobre sus hijos mayores; bebés, niños pequeños y adolescentes son "libres" de la dependencia de sus padres para la protección y apoyo básico; los adultos son "libres" de las obligaciones significativas ya sea para sus padres biológicos, o para sus hijos, y los hombres y las mujeres son "libres" de cualquiera de las promesas mutuas, alguna vez incorporadas en el matrimonio. Esta "libertad" ha venido a cambio de una dependencia universal y común con el Estado, y la burocratización casi completa de lo que había sido la vida familiar. Von Mises tenía razón: demostró que aquí no existe "camino medio", más bien, Suecia representa una versión más completa y por lo tanto más opresiva del doméstico orden socialista, una que supera en su integridad incluso a la de la Unión Soviética. Pero el Estado moderno de bienestar sueco contiene sus propias contradicciones, problemas que están llegando a un primer plano.

Para empezar, la "contradicción demográfica" del Estado del bienestar no es tan fácil de desterrar. En un orden democrático de búsqueda de rentas, los que controlan el mayor número de votos disfrutan de una mayor ganancia. Incluso en Suecia, sigue siendo cierto que votan los mayores mientras los niños no lo hacen. Mientras que en Suecia la "política familiar" ha sido lo suficientemente eficaz como para destruir a la familia como una entidad independiente, no ha tenido éxito en poner fin al flujo neto de los programas estatales y los ingresos de los relativamente jóvenes a los relativamente viejos.

En segundo lugar, el estado clientelista no puede proporcionar toda la atención necesaria en una sociedad, simplemente porque sería demasiado costoso. Sin embargo, al mismo tiempo, las familias en el Estado de bienestar son sancionadas cuando prestan atención a los suyos por cuenta propia, porque con ello renuncian a los beneficios de la atención pública y son recompensados con la atención pública sólo cuando dejar de dar atención basada en la familia. El oficial del Estado de bienestar danés Bent Andersen explicó el problema de esta manera:

El estado del bienestar racionalmente fundado tiene una contradicción intrínseca: para poder cumplir con las funciones previstas, los ciudadanos deben abstenerse de explotar a su máximo los servicios y prestaciones, es decir, deben comportarse irracionalmente, motivados por controles sociales informales, que sin embargo, tienden a desaparecer a medida que crece el Estado de bienestar.

Esta contradicción ha sido la fuerza impulsora detrás de la reciente rebelión contra el estado clientelista moderno, una rebelión que comenzó (entre los países escandinavos) en Dinamarca y Noruega a través del éxito electoral de los partidos anti-estatistas Progreso, y que ahora se ha extendido a Suecia. Apenas el mes pasado, los socialdemócratas suecos sufrieron una derrota política importante, perdieron el poder en las elecciones nacionales a favor de una coalición de centro-derecha, unidos por un compromiso común para reducir el Estado de bienestar. Particularmente sorprendente fue la aparición de dos nuevos partidos, que ganaron bloques de escaños en el Riksdag sueco (o Parlamento) por primera vez.

Estado de bienestar 2

La primera de ellas, la Democracia Cristiana, hizo del lamentable estado de la vida familiar sueca su tema central de plataforma. Hicieron un llamamiento para una reducción en la interferencia burocrática en las relaciones familiares, y el fin de los incentivos estatales que alientan los nacimientos fuera del matrimonio y desalientan el cuidado de los padres hacia los niños. El otro partido, llamado la Nueva Democracia, combina temas libertarios de fuertes reducciones fiscales, fuertes reducciones de beneficios, y el fin de la ayuda extranjera con medidas destinadas a frenar la inmigración. En conjunto, estos nuevos grupos mantienen el equilibrio del poder parlamentario. La eliminación de las prestaciones sociales rara vez ha tenido éxito en cualquier país moderno, pero por primera vez desde 1930 los suecos tienen la oportunidad de recuperar un cierto grado de autonomía familiar y libertad personal.

Por todos los signos, entonces, parecería que el modelo sueco, "el camino del medio", la tercera opción, ha sido desacreditado en el momento mismo que el comunismo, la “otra” vía, se ha derrumbado. Desafortunadamente, sin embargo, el modelo sueco vive y pronto puede prosperar en los Estados Unidos, donde la lógica y los argumentos utilizados por el Myrdals en la década de 1930 están a punto de tener éxito político.

En un volumen de 1991, titulado “When the Bough Breaks”, emitido por Basic Books (la editorial preeminentemente neo-conservadora), la economista Sylvia Ann Hewlett, escribe: "En el mundo [moderno], no sólo son los niños "inútiles" para sus padres, ellos implican grandes gastos de dinero. Las estimaciones del costo de criar a un hijo están en el rango de $ 171.000 a $ 265.000. A cambio de esos gastos, "se espera un niño provea amor, sonrisas y satisfacción emocional," pero no dinero o trabajo. "

Continúa: "Lo que nos lleva a un dilema crítico en América Esperamos que los padres gasten cantidades extraordinarias de dinero y energía en la crianza de sus hijos, cuando es la sociedad en general la que recoge las recompensas materiales Los costos son privados, los beneficios son cada vez más… públicos.... En la edad moderna, confiar en la vinculación irracional de los padres para financiar la empresa de criar niños es un negocio arriesgado, temerario y cruel. Es hora de que aprendamos a compartir los costos y las cargas de la crianza de nuestros hijos. Es tiempo para tomar parte de la responsabilidad colectiva para la próxima generación."

Hewlett va a diseñar una nueva agenda para América, incluyendo el permiso parental mandatorio, acceso gratuito garantizado a la atención de salud materno-infantil, la provisión estatal de cuidado infantil de calidad, más "inversión en educación," importantes subvenciones para vivienda de familias con niños, y así sucesivamente.

¿Le suena familiar? Debería, estos son los argumentos básicos y el orden del día propuestos para los suecos por Alva y Gunnar Myrdal, en 1934, aunque despojados de su más radicales retórica abiertamente socialista. Sin embargo, este es un libro que llevó al Presidente (retirado) de Procter and Gamble, Owen Butler, a afirmar que: "La conclusión es ineludible, a menos que invirtamos más sabiamente en nuestros niños hoy en día, el futuro económico y social de la nación está en peligro. " Estos son también los argumentos que están dominando la llamada “nueva política de los niños” en Washington.

Al mismo tiempo, "la política social de prevención" se ha convertido en el grito de guerra de otros proponentes americanos del cambio. Los argumentos suenan familiares: la ayuda de los funcionarios del Estado al principio de la vida es más económico y más eficaz que la ayuda más tarde, mientras más larga es la espera antes de descubrir los síntomas de estrés más costoso será; las intervenciones tempranas presentan el problema de toda inversión en crecimiento el cual es que los dividendos vendrán después ", etc, etc. Todo esto suena razonable de cierta manera, pero el producto final será una pesadilla burocrática del gobierno y la virtual destrucción de la familia en América.

En el informe de septiembre de la Junta Consultiva sobre el Maltrato y el Abandono Infantil en EE.UU se capta el sabor de este inminente nuevo orden americano. Este panel, nombrado exclusivamente por los gobiernos de Reagan y Bush, denomina al abuso infantil una "emergencia nacional", y añade: "Ningún otro problema puede ser igual en su poder para causar o exacerbar una serie de males sociales." La principal conclusión del informe es que los gobiernos federal y estatal han dedicado demasiado tiempo a la investigación de casos sospechosos de abuso, sino que el gobierno federal debe centrarse en la prevención del abuso y el abandono antes de que sucedan. La Junta recomienda que el Gobierno Federal desarrolle de inmediato un programa nacional de "visitas domiciliarias" a todos los nuevos padres y sus bebés por los trabajadores de salud del gobierno y los investigadores sociales, que identificarán a los abusadores potenciales y los ayudarán.

Además de este planteamiento de un "burócrata de bienestar en cada hogar", la Junta hace un llamamiento para una "política nacional de protección de la infancia", donde el gobierno federal garantice el derecho de todos los niños a vivir en un ambiente seguro con herramientas apropiadas para su aplicación.

Hewlett esta en lo correcto, por supuesto, acerca de las fallas en la seguridad social estadounidense existente: hemos socializado el valor económico de los niños pero hemos dejado los costes individuales a los padres. Los Estados Unidos en 1991, como Suecia en 1934, tienen una versión incompleta del modelo de Estado de bienestar puro. Ella acierta también al indicar que esto tiene un precio: el número de niños estadounidenses nacidos cada año dentro del matrimonio se ha estancado a lo largo de los años ochentas a un nivel del 30 por ciento por debajo de la tasa de crecimiento cero. Los estadounidenses simplemente no están invirtiendo su tiempo y su dinero en más de uno o dos niños, en gran parte porque no es digno de su tiempo. (La tasa de natalidad general, es cierto, ha subido un poco, pero esto se debe enteramente a la fuerte alza en el número de los nacimientos fuera del matrimonio de 665.000 en 1980 a más de 1.000.000 en 1990, estos nacimientos al parecer son subvencionados por el sistema de bienestar también.)

Pero hay una alternativa a la "solución sueca". Es una de la que la Dra. Hewlett se niega a hablar, y es la que los Myrdals calificaron de "más allá del debate razonable" hace sesenta años. Esta opción se llama "sociedad libre", en donde en lugar de completar el sistema de bienestar estatal clientelista mediante la extensión de los tentáculos burocráticos completamente alrededor de los niños, en lugar desmantela lo que ya lo han hecho. El programa es simple, radical y pragmáticamente anti-burocrático:

- Acabar con la educación obligatoria y controlada por el Estado, dejando la formación y educación de los hijos a sus propios padres o tutores legales.

- Abolir las leyes de trabajo infantil, una vez más razonando que los padres o tutores son los mejores jueces de los intereses y el bienestar de los niños, mucho mejor que cualquier combinación de los burócratas del Estado.

- Desmantelar el sistema de Seguridad Social, dejando la protección o la seguridad en la vejez que se proporcionen nuevamente por los individuos y sus familias.

Estos actos restauraran los beneficios económicos de los niños hacia los padres, y así podrán poner fin a la contradicción anti-niños que está en el centro del incompleto Estado de bienestar.

La mayoría de los comentaristas responden que estas acciones serían imposibles, inconcebibles en una sociedad industrial moderna. Teniendo en cuenta las realidades y complejidades del mundo moderno, dirán que el resultado será el caos si nos ocupamos en estas actividades reaccionarias.

Mi respuesta sería apuntar a grupos dispersos en los Estados Unidos, que por algún capricho histórico sorprendente o algún milagro político, todavía habitan una de las pocas "zonas de libertad" que sobreviven bajo ese régimen "imposible".

Un ejemplo inesperado pero interesante es el de los Amish, que vencieron las amenazas del gobierno a sus prácticas especiales de educación limitada (es decir, la escuela sólo por profesores Amish y sólo hasta el octavo grado), que hacen un uso intensivo de mano de obra infantil y que evitan por principio la Seguridad Social (así como la asistencia social del gobierno a las granjas). No sólo los Amish han logrado sobrevivir en un entorno de mercado industrial, sino que han prosperado. Sus familias son tres veces más grandes que el promedio americano. Cuando enfrentan una competencia leal, sus fincas producen beneficios en "momentos buenos y malos."

Su tasa de ahorro es extraordinariamente alta. Sus prácticas agrícolas, desde cualquier punto de vista ambiental, son ejemplares, marcada por una gestión comprometida de la tierra y la evitación de los productos químicos y fertilizantes artificiales. En un momento en que el número de agricultores estadounidenses ha caído fuertemente, las colonias agrícolas amish se han extendido ampliamente, desde una base en el sureste de Pennsylvania a Ohio, Indiana, Iowa, Michigan, Wisconsin y Minnesota.

Es cierto que relativamente pocos estadounidenses contemporáneos optan por vivir como los Amish, dada una verdadera libertad de elección. Por otra parte, nadie puede estar seguro de lo que Estados Unidos sería si los ciudadanos fueran liberados de la norma burocrática sobre las familias que comenzó a imponerse aquí hace más de cien años, comenzando con el auge de la escuela pública obligatoria.

Sin embargo no tengo absolutamente ninguna duda que bajo un régimen de verdadera libertad las familias serían más fuertes, los niños más abundantes y los hombres y mujeres más felices y contentos. Para mí, eso es suficiente.

[Publicado el 06 de enero 2004, a partir de un documento que fue escrito e impreso en 1991]

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Allan Carlson, autor de "El experimento de Suecia en la política familiar y de Familia: Reflexiones sobre la crisis social americana”, es presidente del Howard Center en Rockford, Illinois. Escribió este artículo para la conferencia Williamsburg del Instituto Mises sobre "La economía política de la burocracia." Allan@profam.org

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿Qué le ha hecho el Gobierno a nuestras familias? (1/2)

por Allan Carlson

El destino de las familias y los niños en Suecia muestra la verdad de la observación de Ludwig von Mises de que "no hay compromiso" posible entre el capitalismo y el socialismo. Aquí muestro cómo el crecimiento del estado de bienestar se puede ver como la transferencia de la función de "dependencia" de las familias a los empleados estatales. El proceso comenzó en Suecia en el siglo 19, a través de la socialización del tiempo económico de los niños a través de asistencia a la escuela, la prohibición del trabajo infantil, y las leyes estatales de pensión por vejez. Estos cambios, a su vez, crearon incentivos para tener solo unos pocos, o ningún hijo. En la década de 1930, los socialdemócratas Gunnar y Alva Myrdal utilizaron la consiguiente "crisis de despoblación" para argumentar a favor de la plena socialización de la crianza de los hijos. Su "política familiar", implementada durante los próximos cuarenta años, casi destruyó a la familia autónoma en Suecia, sustituyéndola por una "sociedad cliente", donde los ciudadanos son clientes de los empleados públicos. Mientras que ahora Suecia está tratando de salir de la trampa del Estado de Bienestar, los viejos argumentos de la socialización de los niños han llegado a los Estados Unidos.

En su volumen corto, Burocracia, Ludwig von Mises señala que el socialismo moderno "sostiene al individuo en estricto control desde el vientre a la tumba", mientras que "los niños y adolescentes están firmemente integrados en el aparato de control global del Estado." En otro contexto, el contrasta "el capitalismo" con el "socialismo", y concluye: "No hay compromiso posible entre estos dos sistemas contrario a la falacia popular no hay un término medio, no es posible un tercer sistema como un modelo orden social permanente". Mis observaciones se centran en la validez de esta última declaración, viéndola a través de la suerte de la familia y los niños en el Estado moderno sueco, quintaesencia del Estado "termino medio".

Al observar a  Suecia, nos encontramos con un caso clásico de la manipulación burocrática para destruir el principal rival del Estado como foco de lealtad: la familia. Viendo esta rivalidad entre el Estado y la familia, es importante entender que un nivel básico de "dependencia" es constante en todas las sociedades. En toda comunidad humana, hay bebés y niños, personas de edad muy avanzada, individuos que tienen discapacidades severas, y otras personas que están gravemente enfermos. Estas personas no pueden cuidar de sí mismos. Sin la ayuda de otros, morirían. Toda sociedad debe tener una forma de cuidar a estos dependientes. Bajo el dominio de la libertad, la institución natural de la familia (junto con el apoyo de las comunidades locales y organizaciones voluntarias), proveen la protección y el cuidado que estos "dependientes" necesitan. De hecho, es en la autonomía de la familia-y sólo en la familia-donde el principio socialista puro realmente funciona: a cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades.

El aumento del estado de bienestar se puede describir como la transferencia constante de la función de "dependencia" de la familia al estado; de personas unidas por lazos de sangre, matrimonio o adopción a personas ligadas a empleados públicos. El proceso se inició en Suecia a mediados del siglo 19, a través de proyectos burocráticos que comenzaron a desmantelar los vínculos entre padres e hijos. En el modelo clásico, la primera afirmación del control estatal de los niños se produjo en la década de 1840, con la aprobación de una ley de asistencia escolar obligatoria. Si bien fue justificada como una medida para mejorar el conocimiento y el bienestar de la gente, la dinámica más profunda era la socialización de tiempo de los niños, a través de la hipótesis de que los burócratas funcionarios del Estado, el reino de Suecia, sabían mejor que los padres cómo deben pasar los niños el tiempo, y que de los padres no se podía esperar confiar para proteger a sus niños de la explotación.

El siguiente paso llegó en 1912, con la legislación que prohibió el trabajo infantil en las fábricas, y hasta cierto punto en las granjas. Una vez más, el supuesto implícito era que los funcionarios del estado de bienestar son mejores jueces de la utilización del tiempo de los niños, y tienen más compasión hacia los niños que los padres tienen o pudieran tener.

El paso final llegó casi al mismo tiempo, cuando el gobierno sueco puso en marcha un programa de jubilación o pensiones de jubilación que rápidamente se convirtió en universal. El acto fundamental aquí es la socialización de otra función de la dependencia, esta vez, la dependencia de la "viejos" y los "débiles" en los adultos maduros. Por eternidades, el cuidado de los ancianos ha sido un asunto de familia. En adelante, sería la preocupación del estado. Tomando todas estas reformas en conjunto, el efecto neto fue el socializar el valor económico de los niños. La economía natural de la familia, y el valor que los niños habían traído a sus padres, ya sea como trabajadores en la empresa familiar o como "póliza de seguro" para la vejez fue despojado. Los padres se quedaron todavía con los costos de crianza de los hijos, pero la ganancia económica que eventualmente representaría había sido tomada por "la sociedad", es decir, el Estado burocrático.

El resultado previsible de este cambio, como un economista de la "Escuela de Gary Becker," le diría, sería una disminución de la demanda por niños, y eso es exactamente lo que ocurrió en Suecia. A partir de finales de 1800, la fertilidad sueca entró en caída libre y en 1935, Suecia tuvo la menor tasa de natalidad en el mundo, por debajo del nivel de crecimiento cero, donde una generación sólo se las puede arreglar para reemplazarse a sí misma.

La teoría estándar de la transición demográfica ha sido durante mucho tiempo que esta caída en la tasa de natalidad era la consecuencia necesaria e inevitable de la industrialización moderna: que los incentivos de una economía capitalista perturban las relaciones familiares tradicionales. Si bien es cierto que la estructura familiar tradicional se enfrenta a un nuevo tipo de estrés en la sociedad industrial, trabajos más recientes sugieren que el mayor desafío-de hecho-se deriva del crecimiento del Estado.

Observando la experiencia de muchas naciones, el demógrafo de la Universidad de Princeton Norman Ryder, rastreó la causa central común de disminución de la fecundidad a la introducción de la educación pública masiva. "La educación de las generaciones jóvenes es una influencia subversiva", dice. "Las organizaciones políticas, como las organizaciones económicas, demandan lealtad y tratan de neutralizar el particularismo de la familia. Hay una lucha entre la familia y el estado por la mente de los jóvenes", donde la escuela pública obligatoria sirve como "el principal instrumento para la enseñanza de la ciudadanía en una apelación directa a los niños sobre las cabezas de sus padres." Confirmando la validez universal del ejemplo sueco, Ryder añade que si bien la educación obligatoria eleva el costo a los padres de los niños, la prohibición de trabajo infantil reduce aún más su valor económico. Por otra parte, un sistema estatal de seguridad social reduce los vínculos naturales entre las generaciones de una familia en otro sentido, dejando en primer lugar al Estado como el nuevo lugar de lealtad.

Si bien el sistema de familia de una nación puede reorganizarse, por un tiempo, alrededor de la unidad de reproducción nuclear "marido y mujer", incluso esa base de independencia finalmente se disuelve. El resultado final de la intervención estatal, Ryder señala, es cada vez menor fertilidad, con las personas viviendo solos una relación de dependencia con el gobierno.

Las contradicciones inherentes a esta forma de organización social llenaron Suecia a principios de 1930. Con la tasa de natalidad habiendo caído por debajo del nivel de crecimiento cero, los conservadores suecos reaccionaron de forma frenética sobre la "amenaza de la despoblación," y la desaparición de niños suecos. Estas voces argumentaron que la raíz del problema era la dislocación espiritual, o el declive del cristianismo, o el aumento del materialismo, o el egoísmo personal. Nadie, ni una sola alma en la derecha política se centró en los problemas que se recogen en la legislación educativa y social de los últimos 90 años. Así mientras la "crisis demográfica" se extendía en Suecia, la oportunidad estaba madura para la demagogia y la explotación.
En esta situación transitaron dos jóvenes científicos sociales suecos, Gunnar Myrdal y su esposa, Alva Myrdal. Antes de pasar a su uso y abuso de la cuestión de la población, permítanme decir unas cuantas cosas sobre su origen y las influencias ejercidas sobre su trabajo.

El paternalismo burocrático ha tenido una larga historia en Suecia, con raíces en el aparato estatal construido por los Reyes Vasa en el siglo 16, fue avanzado a través de la trituración de la autonomía regional en la estela de la fracasada revuelta de Nils Dacke en la década de 1540. Sin embargo, los Myrdals representaban algo nuevo, y "muy del siglo 20." Ellos eran los científicos sociales, intelectuales de la academia, dedicados a un nuevo tipo de activismo estatal. Como Alva Myrdal se explicó: "La política ha sido ahora... sometida al control de de la lógica y los conocimientos técnicos y así se ha visto obligada a convertirse, en esencia, en ingeniería social constructiva."

En segundo lugar, a pesar de que los estadounidenses han sido acosados por los reiterados comentarios sobre la sabiduría del "modelo sueco", es importante observar cómo gran parte del estado de bienestar sueco se basaba en la experimentación en América. Ambos Myrdals pasaron el año académico 1929-1930, los últimos meses de "Era Progresista", en un viaje a Estados Unidos, las becas fueron proporcionadas por el Laura Spelman Rockefeller Foundation. Durante este tiempo, Alva Myrdal cayó bajo la influencia de la llamada "escuela de Chicago de la sociología." William Ogburn, en particular, la impresiono con su opinión de que el Estado y la escuela habían crecido inevitablemente a costa de la familia, y que la familia se enfrentaba a una progresiva "pérdida de funciones", ya que se retiró de la necesidad histórica a una preocupación exclusiva con la personalidad. Alva Myrdal pasó un tiempo considerable en el Instituto de Desarrollo Infantil de la Universidad de Columbia y visitó preescolares experimentales y guarderías que operaban con subvenciones de la Fundación Rockefeller, ejemplos de paternidad social que la impresionaron profundamente.

Por su parte, el trabajo de Gunnar Myrdal en Columbia y en la Universidad de Chicago le hizo consciente del potencial político enorme que encontraría en Suecia con el emergente debate sobre la "Crisis de Población".

En un importante artículo de 1932, "El dilema de política social," para la revista de vanguardia sueca, Spektrum, Gunnar Myrdal puso el dedo en la palanca de la política necesaria. Comenzó delineando el compromiso en Europa antes de 1914 de un "socialismo infundido de liberalismo" con un " liberalismo infundido de socialismo." Bajo este acuerdo, dijo, el liberalismo del siglo 19 había abandonado su pesimismo malthusiano y el dogmatismo de libre mercado y en su lugar había abrazado la necesidad de reformas para proteger a los trabajadores, mientras que los socialistas habían renunciado a los objetivos de la revolución y la redistribución masiva de la propiedad, expresando su satisfacción con medidas incrementales para ayudar a la clase obrera.

La Primera Guerra Mundial, sin embargo, había roto este compromiso. Myrdal declaró que el liberalismo clásico había muerto y sus partidarios diseminados. También argumentó que era necesario que el movimiento de trabajadores volviera a radicalizarse, y buscar un nuevo tipo de política social. Bajo el antiguo compromiso, Myrdal señaló, la política social ha sido orientada por los síntomas, dando ayuda a los pobres o a los enfermos. La nueva política social, declaró, debe ser de naturaleza preventiva. Los científicos sociales, utilizando técnicas modernas de investigación, tienen en su poder utilizar el Estado para prevenir que emerjan patologías sociales. Cuando se basan en premisas de valor orientadas al humano y la ciencia racional, dijo, esta política social de prevención conlleva a un "matrimonio natural" de la técnica correcta con la solución política radical. Myrdal señaló específicamente la crisis de población de Suecia, como una oportunidad para el análisis sociológico racional para producir ideas eficaces y radicales para el cambio aplicado vía el Estado.

Los Myrdals plasmaron este programa en su bestseller de 1934, “Crisis en la Cuestión de la Población”, un volumen brillantemente argumentado que transformó sustancialmente a Suecia. Mientras que los conservadores suecos siguieron preocupándose por la inmoralidad sexual, la Myrdals apuntaron directamente a las contradicciones creadas por un Estado de bienestar incompleto. Las acciones anteriores del gobierno, tales como la asistencia escolar obligatoria, la prohibición del trabajo infantil, y las pensiones públicas de vejez, admitieron ellos, habían arrancado el valor de los niños a los padres. Pero los costos de los niños se quedaron en casa. En consecuencia, los niños se habían convertido en la principal causa de la pobreza. Teniendo en cuenta los incentivos establecidos por el Estado, las mismas personas que contribuyeron de mayor manera a la supervivencia de la nación teniendo niños fueron arrastrados a la pobreza, a viviendas de mala calidad, mala nutrición, y limitadas oportunidades recreativas. Una elección voluntaria entre la pobreza con niños o un nivel de vida más alto sin ellos era lo que las parejas jóvenes ahora enfrentaban. Los adultos jóvenes se vieron obligados a sostener a los jubilados y a los necesitados a través del sistema de bienestar del Estado, y también a los niños a los que dieron vida. Bajo esta carga múltiple, ellos habían optado por reducir el número de niños como el único factor sobre el que tenían control. El resultado para Suecia fue la despoblación y el fantasma de la extinción nacional.

De acuerdo con el Myrdals, sólo había dos alternativas. La primera era el desmantelamiento de la educación estatal, las leyes de trabajo infantil, y las pensiones de vejez con el fin de restaurar la autonomía de la familia, era "ni siquiera digno de ser discutido." La otra alternativa, y la más práctica fue sólo completar el estado de bienestar, y eliminar los desincentivos existentes a los niños, socializando virtualmente todos los costes directos que intervienen en su nacimiento y crianza. El argumento real fue algo como esto: con el fin de resolver los problemas causados, en gran parte por las intervenciones estatales previas, el gobierno ahora necesita intervenir por completo.

Esto significó un compromiso con un nuevo tipo de asistencialismo: "Se trata de una política de prevención social, estrechamente guiada por el objetivo de elevar la calidad de materiales humanos, y al mismo tiempo llevar un efecto radical en las políticas de redistribución para hacer una parte importante de la carga de apoyo a los niños una preocupación de toda la sociedad." La burocracia estatal nunca había disfrutado antes de ese mandato. Por la naturaleza misma de la palabra, una política "preventiva" dio la apertura a todas las familias suecas para apoyo, escrutinio y control. Uno nunca sabe dónde puede ocurrir un problema: por lo tanto, las medidas universales de intervención burocrática se deben implementar para hacer que la prevención sea una realidad.

Haciendo hincapié en este imperativo, los Myrdals concluyeron: "la cuestión de la población queda transformada en el argumento más eficaz para una remodelación completa socialista y radical de la sociedad." La alternativa, dijeron simplemente, era la extinción nacional.

Su programa abarca subsidios estatales universales de ropa para niños, un plan de seguro médico universal, un derecho universal al cuidado de niños, campamentos de verano operados por el Estado para los niños, desayunos y almuerzos escolares, vivienda de familia financiada por el estado, bonos para cubrir los costes indirectos de tener hijos, préstamos matrimoniales, expansión de la maternidad del Estado y servicios de parteras, planificación económica centralizada, y así sucesivamente. Su objetivo era, en efecto, la socialización del consumo, proporcionando a todas las familias un determinado conjunto uniforme de servicios estatales determinados de manera racional, gestionados por los empleados públicos, y financiados a través de impuestos sobre los ricos y los que no tenían hijos.

Las críticas de que su programa amenazaba a la familia trajo una respuesta típicamente contundente: "la pequeña familia moderna es ... casi patológica", dijeron los Myrdals. "Los viejos ideales deben morir con las generaciones que los apoyaron."

Llamamientos a la autonomía y libertad de la familia evocaron respuestas igualmente mordaces. Los Myrdals denunciaron que el "falso deseo individualista" de los padres por la "libertad" para criar a sus hijos tenía un origen poco saludable: "... gran parte de los irritantes patéticos que defienden " la libertad individual y la responsabilidad " de su propia familia, se basan en una disposición sádica para extender esta "libertad" a un derecho sin límites y sin control para dominar a los demás."

Con el fin de educar niños aptos para un mundo socialmente cooperativo ", debemos liberar a los niños más de nosotros mismos", entregándoles a expertos estatales certificados en el cuidado y la formación. La guardería colectiva a cargo de expertos controladas por el Estado, en lugar de la pequeña familia patológica, estaba más en consonancia con los objetivos adecuados para la eliminación de las clases sociales y la creación de una sociedad basada en la democracia económica.

viernes, 22 de octubre de 2010

El Mito de la Propiedad Pública

Por Murray Rothbard, Power and Market, Capítulo 5

Todos hemos escuchado mucho acerca de propiedad "pública". Cada vez que el gobierno es dueño de la propiedad, de hecho, u opera una empresa, se conoce como "propiedad pública". Cuando los recursos naturales son vendidos o entregados a la empresa privada, nos enteramos de que el "dominio público" ha sido "entregado" a estrechos intereses privados.

La inferencia es que cuando el gobierno es dueño de cualquier cosa, "nosotros" - todos los miembros de lo público – poseemos acciones de igual valor de esa propiedad. Frente a esto están los mezquinos intereses de la mera propiedad "privada".

Hemos visto, dado que un sistema económico socialista no puede calcular lo económico, un socialista recalcitrante debe estar preparado para presenciar la desaparición de gran parte de la población de la tierra, quedando sólo una subsistencia primitiva para los sobrevivientes. Sin embargo, un hombre que identifica al gobierno con la propiedad pública puede estar contento con extender el ámbito de la propiedad estatal a pesar de la pérdida de eficiencia o utilidad social que conlleva.

Esta equivalencia, sin embargo, es totalmente falaz. La propiedad es el máximo control y la dirección de un recurso. El dueño de una propiedad es su director final, independientemente de las ficciones legales que indiquen lo contrario. En una sociedad puramente libre, los recursos tan abundantes que sirven como condiciones generales de bienestar de la humanidad quedan sin dueño. Los recursos escasos, por otra parte, serán tomados como propiedad basándose en los siguientes principios: la libre propiedad de cada persona de sí mismo, la auto-propiedad de lo que una persona crea o transforma; titularidad inicial de terrenos anteriormente sin dueño por ser su primer usuario o transformador.

Propiedad del gobierno significa simplemente que el oficialismo gobernante posee la propiedad. Los altos funcionarios son los que dirigen el uso de la propiedad, y por lo tanto la poseen. El "público" no posee ninguna parte de la propiedad. Cualquier ciudadano que lo duda puede tratar de apropiarse para su uso individual de su parte alícuota de la propiedad "pública" y, a continuación tratar de argumentar su caso ante los tribunales.

Se puede objetar que los accionistas individuales de las empresas no pueden hacer esto si, por ejemplo, por las normas de la empresa, un accionista de General Motors no se le permite tomar un coche en lugar de dividendos en efectivo a cambio de sus acciones. Sin embargo, los accionistas son propietarios de su empresa, y este ejemplo demuestra precisamente nuestro punto. Para el accionista puede salir de su empresa, puede vender sus acciones de General Motors a otra persona. El sujeto que pertenece a un gobierno no puede salir de este, no puede vender sus "acciones" de la Oficina de Correos porque no tiene dichas acciones. Como FA Harper dijo sucintamente: "El corolario del derecho de propiedad es el derecho de des-propiedad. Así que si no puedo vender una cosa, es evidente que en realidad no lo poseo."

Cualquiera que sea la forma de gobierno, los gobernantes son los verdaderos dueños de la propiedad. Sin embargo, en una democracia o, en el largo plazo bajo cualquier forma de gobierno, los gobernantes son transitorios. Siempre se puede perder una elección o ser derrocado por un golpe de Estado. Por lo tanto, ningún funcionario del gobierno se refiere a sí mismo como algo más que un dueño transitorio. Como resultado, mientras que un propietario privado, seguro de su propiedad y dueño de su valor de capital, planea la utilización de sus recursos durante un largo período de tiempo, el funcionario de gobierno debe ordeñar la propiedad tan pronto como pueda, ya que no tiene la seguridad de la misma.

Asimismo, el funcionario arraigado debe hacer lo mismo, ningún funcionario del gobierno puede vender el valor capitalizado de la propiedad, como los propietarios privados pueden. En resumen, los funcionarios del gobierno poseen el uso de los recursos, pero no su valor de capital (excepto en el caso de la "propiedad privada" de una monarquía hereditaria). Cuando sólo el uso corriente puede ser de propiedad, pero no el recurso en sí mismo, allí rápidamente se producirá un agotamiento antieconómico de los recursos, ya que será beneficio de nadie su conservación durante un período de tiempo largo y en beneficio de cada propietario para usarlo tan pronto como sea posible. De la misma manera, los funcionarios del gobierno consumen sus bienes lo más rápidamente posible.

Es curioso que casi todos los escritores cotorreen sobre la idea de que los propietarios privados, que poseen preferencia en el tiempo, toman la "visión a corto plazo", mientras que los funcionarios del gobierno únicamente tomar la "visión a largo plazo" y asignar la propiedad para promover el "bienestar general". La verdad es exactamente la contraria. El individuo privado, seguro de su propiedad y de sus recursos de capital, puede mirar a largo plazo, ya que él quiere mantener el valor de capital de sus recursos. Es el funcionario del gobierno el que debe arranchar y correr, el que debe saquear la propiedad mientras está al mando.

Traducido por Libertario

sábado, 16 de octubre de 2010

El Gobierno en Negocios

Por Murray Rothbard. Publicado en The Freeman, Sept/1956

En medio de la prosperidad de todo el país, algunos de los problemas económicos y sociales mantienen molesto al público. En todo el país, adoptan la misma forma. ¿Cuáles son? La congestión del tráfico, carreteras inadecuadas, hacinamiento en las escuelas, la delincuencia juvenil, la escasez de agua. Estas cuestiones resultan problemáticas en muchos aspectos, sobre todo, parecen crean conflictos. Feroces batallas están en su apogeo entre los grupos militaristas estadounidenses. Algunos quieren educación "progresista", otros quieren mezclas distintas de tradiciones. Algunos quieren que el socialismo se enseñe en las escuelas, otros favorecen la libre empresa. Algunos quieren religión en las escuelas, y otros proclaman la separación de Iglesia y Estado. Algunos estadounidenses quieren agua fluorada, y otros la quieren al natural.

¿Hay algo especial sobre el agua o la educación que crea problemas insolubles? ¿Cómo puede ser que no hay argumentaciones fuertes sobre qué tipo de acero o de automóviles a producir, no hay batallas sobre el tipo de periódicos para imprimir? La respuesta: Existe algo especial para los problemas de escolarización y suministro de agua estos son ejemplos de lo que sucede cuando el gobierno, en lugar de la empresa privada, opera un negocio.

¿Alguna vez has oído hablar de una empresa privada que propone para "resolver" una escasez del producto que vende decir a la gente que compre menos? Por supuesto que no. Las empresas privadas reciben con satisfacción a sus clientes, y se expanden cuando su producto genera gran demanda, sirviendo y beneficiando a sus clientes y a sí mismas. Únicamente el gobierno "resuelve" el problema del tráfico en sus calles, sacando a los camiones (o vehículos particulares o autobuses) de las vías. De acuerdo con este principio, la solución "ideal" para la congestión del tráfico sería prohibir por ley todos los vehículos! Y, sin embargo, estas son las sugerencias que uno espera de la gestión del gobierno.

¿Existe la congestión del tráfico? Prohibir todos los coches! ¿La escasez de agua? Beber menos agua! ¿Déficit Postal? Cortar las entregas de correo a una al día! ¿Delincuencia en las zonas urbanas? Imponer toques de queda! Ningún proveedor privado podría permanecer en el negocio si rechaza los deseos de sus clientes. Pero cuando el gobierno es el proveedor, en lugar de guiarse por lo que el cliente quiere, le dirige a hacer con menos o prescindir del servicio. Mientras que el lema de la empresa privada es "el cliente siempre tiene la razón", el lema del gobierno es "el público no importa!"

 burocracia

Los conflictos y la amargura son inherentes a la operación del gobierno. Imagine qué pasaría si todos los periódicos se publicaran por el gobierno. En primer lugar, porque es una operación del gobierno obtiene sus ingresos de impuestos coercitivos en lugar del pago voluntario por los servicios prestados, no está obligado a ser eficiente en el servicio al consumidor.

Y, en segundo lugar, los conflictos entre grupos de contribuyentes sobre la política editorial, el contenido de noticias, e incluso el tamaño tabloide o regular. "Derechistas", "izquierdistas", "centristas", cada uno sería obligado a pagar por el papel, naturalmente, tratarían de regular la política del diario.

En el mercado libre, por el contrario, cada grupo financia y apoya su producto preferido, ya sea un diario, la escuela, o un paquete de alimentos para bebés. Los socialistas, empresarios libres, progresistas, tradicionalistas, aficionados a los chismes, y los amantes del ajedrez-, todos encuentran las escuelas, el papel o las revistas que satisfacen sus necesidades. Las preferencias tienen rienda suelta, y nadie está obligado a tomar un producto no deseado. Cada preferencia política, todas las variedades de sabor, están satisfechas. En lugar de una mayoría o el poder político tiranizando a una minoría, cada individuo puede tener tanto como pueda permitirse y precisamente lo que él desee.

La respuesta estándar del gobierno a las acusaciones de ineficiencia o la escasez es culpa del público: "Los contribuyentes no nos van a dar más dinero" El público, literalmente, tiene que ser obligado a entregar más dinero de impuestos para carreteras, escuelas, etc. Sin embargo, una vez más, surge la pregunta: "¿Por qué la empresa privada no tiene estos problemas?" ¿Por qué las empresas de televisión o las empresas siderúrgicas no tienen problemas para encontrar capital para su expansión? Debido a que los consumidores pagan por las vigas de acero y televisión, y los ahorradores, como resultado, pueden ganar dinero invirtiendo en esos negocios. Para las empresas que atienden al público con éxito es fácil obtener capital para expandirse, las que no tienen éxito, las empresas ineficientes, por supuesto, van a la quiebra. En el gobierno, no hay beneficios para los inversores y no hay castigo para los operadores ineficientes. Nadie invierte, por lo tanto, nadie puede asegurar que las plantas exitosas se expandan y las fracasadas desaparezcan. Estas son algunas de las razones por las cuales el gobierno debe aumentar su "capital", literalmente, vía reclutamiento.

Mucha gente piensa que estos problemas podrían resolverse si tan sólo "el gobierno se manejara como un negocio." Y por ello abogan por elevar las tarifas postales hasta que la Oficina Postal "genere beneficios." Por supuesto, los usuarios estarían tomando dinero de los contribuyentes. Pero hay errores fatales en esta idea de que el gobierno opere como un negocio. En primer lugar, un servicio del gobierno no se puede ejecutar como un negocio, porque el capital es reclutado del contribuyente. No hay forma de evitar eso. (Financiarse vía la emisión de bonos todavía se basa en la potestad tributaria para redimir esos bonos.) En segundo lugar, las ganancias de las empresas privadas se realizan mediante la constante reducción de costes. El Gobierno no necesita reducir los costos, sino que puede reducir sus servicios o simplemente elevar los precios. Los servicios del Gobierno son siempre un monopolio o semi-monopolio. A veces, como en el caso de la Oficina de Correos, es un monopolio obligatorio donde la competencia es ilegal. Si no es ilegal, la competencia privada se ve estrangulada por los impuestos para cubrir el déficit de explotación y obtener capital para la operación del gobierno que además tiene exención de impuestos.

Hay otro problema crítico en la operación del gobierno de los negocios. Las empresas privadas son modelos de eficiencia en gran parte debido a que el libre mercado establece los precios que les permitan calcular, que deben hacer para obtener ganancias y evitar pérdidas. Por lo tanto, el "capitalismo" libre tiende a fijar los precios de tal manera que los productos estén bien repartidos entre todas las ramas intrincadas y las zonas de producción que conforman la economía moderna. El cálculo de ganancias y pérdidas capitalista hace posible esta maravilla y sin planificación central por parte de agencia alguna. De hecho, los planificadores centrales, estando privados de la información precisa sobre precios, no pueden calcular, por lo que no podrían mantener una economía moderna de producción en masa. En pocas palabras, no pueden planear. No hay forma de medir el éxito de un producto que los clientes se ven obligados a comprar. Y todas las veces que los gobiernos entran en un negocio, distorsionan los precios un poco más, y sesgan el cálculo. En resumen, una empresa del gobierno introduce una perturbada isla de cálculo caótico en el sistema económico.

No es de extrañar, entonces, que los problemas económicos se centren en las empresas estatales. La propiedad del gobierno genera conflictos insolubles, ineficiencia inevitable, y la reducción del nivel de vida. La propiedad privada trae la paz, armonía mutua, gran eficiencia y mejoras notables en los estándares de vida.

Traducido por Libertario

domingo, 10 de octubre de 2010

Los Efectos Contra la Civilización del Gobierno.

Ah por los días en que los socialistas creían en el progreso material! Ya no es el caso. Ahora proponen pobreza y abogan por regulaciones para llevarla a cabo - y esperan que seamos agradecidos por ello. Considerando que el socialismo no puede realmente trabajar para lograr una mayor productividad, puede hacer lo que los socialistas "posmaterialistas" desean. Medios socialistas que trabajen para lograr estándares de vida más bajos.

De una manera extraña, esto es una traición de Karl Marx, cuya denuncia clave acerca del capitalismo era que fallaba en elevar al trabajador:

“El obrero moderno ... se hunde más y más por debajo de las condiciones de existencia de su propia clase. Se convierte en un mendigo, y el pauperismo crece más rápidamente que la población y la riqueza.”

La consigna de Lenin fue "El comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país." La medición del PIB fue una fuente de gran orgullo para los países, así como las grandes innovaciones en los viajes espaciales y la tecnología militar.

Lo mismo puede decirse con respecto a los sistemas de planificación de los gobiernos que se quedaron cortos con la nacionalización a gran escala. Durante la Era Progresista, el objetivo de la política del gobierno fue el levantamiento material de la población. La acusación de los monopolios corporativos dificultada por la legislación de competencia es que son un lastre para la competencia y por lo tanto para el crecimiento económico. El banco central fue empujado como un instrumento para alimentar el crecimiento económico y el progreso.

El New Deal, que no era más que una manifestación de la fe que prevalece en la planificación del gobierno, trató de mejorar la situación material de la humanidad. La idea de progreso estaba embebida en su estructura ideológica. Todas las comunidades rurales debían de tener carreteras y electricidad. Los agricultores debían de dejar su tierra y abrazar a la industria. Nuestro apego a la vida en las zonas rurales se debía revolucionar y todos abrazarían la tecnología moderna que fuera traída por el Estado.

Hasta con la pobreza.

En algún momento, durante los últimos 50 años, la crítica del capitalismo ha cambiado de condenar su incapacidad para distribuir la riqueza a condenar todo lo contrario. De repente, el gran pecado del capitalismo es que esta produciendo demasiado, lo que nos convierte a todos demasiado materialistas, alimentando el crecimiento económico a expensas de otros valores, difundiendo la decadencia de la clase media, y en general haciendo que la sociedad este atrapada demasiado en la productividad y el nivel de vida.

Al tomar nota de este cambio dramático, Murray N. Rothbard escribe que el punto de inflexión podría haber sido la obra de 1958 de John Kenneth Galbraith llamada La sociedad opulenta, que es una larga arenga contra el consumismo, la decadencia de la clase media, y la riqueza cada vez mayor de la media persona bajo el capitalismo. Galbraith afirmó que todo esto fue a expensas de las instituciones públicas y la infraestructura pública.

Este libro se convirtió en un éxito de ventas. Cambió la forma en que la izquierda promocionaba la intervención del gobierno y criticaba el libre mercado. Este libro fue el primero de medio siglo de libros similares que recuperaron ese espíritu rousseauniano, que se inclinan a idealizar el mundo antes de la industrialización, a jugar con la idea de que la sociedad de los cazadores-recolectores tenía mucho a su favor, a imaginar que todos viviríamos mejor si el intercambio operara únicamente a nivel de la pequeña tribu y cosechando nuestros propios alimentos, y todo lo demás que viene con el primitivismo.

El romance de la caza y la recolección

La palabra de moda para mostrar este nuevo amor para rebajar el nivel de vida y la pobreza forzada es la sostenibilidad.

Si quieres una definición de sostenibilidad, es esta: hacer retroceder los avances de la civilización por la fuerza.

Un rápido vistazo a la literatura revela cientos de títulos a lo largo de estas líneas: Sostenibilidad de Diseño: Una estrategia subversiva para la Transformación de nuestra cultura de consumo; Indicadores de Sustentabilidad: La medición de la inconmensurable; Volver a la sostenibilidad; 147 Consejos para la Enseñanza de la Sostenibilidad, Vida Verde: Una Guía Práctica para la sostenibilidad simple; El puente hacia el borde del mundo: el capitalismo, el medio ambiente, y el Cruce de la crisis a la sostenibilidad, la sostenibilidad: una imagen impresionante de lo que la vida pronto será; Permacultura: Principios y Senderos más allá de la sostenibilidad; Escenarios de futuro: ¿Cómo Comunidades pueden adaptarse a pico Cambio de Aceite y Cambio Climático.

El autor de estos dos últimos libros, David Holmgren de Australia, es una figura interesante. Él es el innovador de la idea de que tenemos que ir más allá de la sostenibilidad. Si tiene dudas acerca de la sostenibilidad, créanme que no querrán ir más allá. He estado viendo las entrevistas de YouTube de este buen tipo. Él siempre está sentado fuera, rodeado de paisajes naturales y cantos de pájaros, y él tiene este estilo de prosa espagueti que cautiva.

Él toma como axiomáticamente cierto que el petróleo, el gas y todas las formas de producción de energía modernas están llegando a su fin, ambos debido a que los combustibles fósiles se están agotando y porque la gente ya no tolera un mundo que se está calentando a niveles intolerables debido a la modernidad. No hay ningún cuestionamiento de estos supuestos básicos. En una entrevista, Holmgren hace un comentario remarcable que la tecnología ha estado en el camino equivocado durante los últimos 500 años.

Ahora, tenga en cuenta que estas opiniones no están en absoluto fuera de la corriente. Si entrevistara a la mayoría de los compradores de comestibles de la tienda “Earth Fare”, mientras hurgan por sus huevos de pollo de corral, velas de cera de oído y sándwiches de frijol hechos con pan de abono orgánico, podría encontrar un acuerdo casi universal de que él está completamente correcto. Tal es la forma ideológica de nuestro tiempo.

En una entrevista, Holmgren habla con gran optimismo sobre el futuro de los suburbios. Él dice que se puede retrotraer fácilmente para adaptarse al nuevo mundo de la sostenibilidad. Recuerde que, dice, que los estacionamientos de asfalto son muy buenos para recoger agua de lluvia para beber. Nuestros jardines se pueden convertir para cultivar nuestros propios alimentos. Nuestros garajes serán inútiles, ya no habrá coches, así que de esta manera podemos convertirlos en talleres para la fabricación de artesanías como bancos, sillas, mesas y otras cosas.

Por supuesto que hay algunos problemas con esta visión del mundo. No habrá clavos con que hacer las cosas, porque el proceso de la fabricación de clavos es uno muy complicado que requiere una gran división del trabajo y la acumulación y el uso de capital. No habrá madera, a menos que se la corte desde el patio trasero, ya que la industria de la madera como la conocemos, depende en gran medida de las herramientas eléctricas, el transporte de combustibles fósiles, y de la división del trabajo y la acumulación de capital que se extiende por muchos países.

También existe el problema de que la gente tendrá que abandonar sus puestos de trabajo para hacer todo esto de la jardinería y las artesanías, pero por supuesto no van a tener opción ya que el fin de los combustibles fósiles, dará lugar a un desempleo masivo. No estoy seguro de cómo se planea tener agua recogida de asfalto y distribuida casa por casa, excepto por los camiones, pero tal vez también tiene un plan para habilitar carruajes tirados por caballos. Por supuesto, usted tiene que hacer los carruajes y alimentar a los caballos, que representan otros problemas.

No parecen entender que su plan no es una visión romántica de un mundo reconectado con la naturaleza, sino más bien una receta para la muerte en masa a una escala sin precedentes. En su tiempo idílico de hace 500 años, sólo había 500 millones de personas con vida en el planeta. No vivían muy bien. Hoy en día, hay cerca de 7 mil millones de personas con vida en el planeta, lo que significa que tiene que llegar de alguna forma a prescindir de los 6,5 billones de personas que no se podrán sostener con la tecnología de 500 años de edad.

Por supuesto, la ironía es que mirar ese video en sí es un milagro de la tecnología moderna, habría sido inconcebible hace cinco o diez años. Además, hace diez años no hubiera sido posible para mí comprar sus libros haciendo clic en un botón en un monitor electrónico flotante, o descargarlos a mi lector electrónico en un instante o tenerlos entregados en forma física mañana por camión. Así que tal vez hay un beneficio para su plan: no hay duda de que, una vez que se lleva a cabo, David Holmgren ya no sería un autor best-seller.

La reducción de los niveles de vida por la fuerza

Es fácil descartar estas personas como excéntricos de moda. Podemos considerar sus puntos de vista como una reacción comprensible de la inquietud ideológica en una época de sobreabundancia.

Y en verdad, cualquiera es libre de rebajar su estándar de vida por elección, e incluso realizar un juramento de la pobreza y aferrarse a él. Pero es un hecho que esta tendencia ha tenido un efecto masivo en el propósito declarado y el efecto cultural de la política del gobierno en nuestro tiempo.

Dejemos de lado las afirmaciones ridículas que hemos estado escuchando desde hace dos años que de alguna manera el gobierno va a estimular la economía (por robarnos más, acumulando deudas enormes, y gastando en cualquier cosa y en todo). Esta charla sobre el estímulo es realmente una salida. La rúbrica de costumbre en las que se empuja la política del gobierno hoy en día es precisamente lo contrario: para frenar la producción, para quitarnos los electrodomésticos, y hacernos más virtuosos al forzarnos a un nivel de vida más bajo.

Esta es una ética política que reina en nuestro tiempo, y que está teniendo un efecto. Se nos dice constantemente que lo haga, consumir menos, comprar localmente, comparta el auto, y reciclar y ahorrar, deje de entregarse. Con este fin, los productos de consumo son constantemente prohibidos, todos los días. Tenemos cada vez menos opciones en el área de medicina, productos químicos, alimentos, bebidas, y de otra manera, en todos los aspectos de la vida, sector tras sector. Todo esto equivale a una regresión de todo lo que conocemos como la civilización, todo lo que asociamos con mejor vida, más saludable, más inteligente, más culta y más próspera.

Consideremos, por ejemplo, la guerra atroz, pero en curso sobre la bombilla de luz incandescente, el símbolo mismo de la idea brillante y la innovación que marcó el comienzo de la civilización como la conocemos. Nuestros señores en el gobierno han decidido que ya no los van a usar, ya que son "ineficientes" - como si los burócratas en lugar de los consumidores y los productores son los que deciden lo que es o no eficiente. La última fábrica en los Estados Unidos que hace que estas bombillas fue cerrada la semana pasada, en preparación para la prohibición de la bombilla incandescente en 2014.

Ahora, se nos dice que la iluminación fluorescente es genial porque da más luz, es mejor luz, y que consume una fracción de energía. Si todo eso fuera cierto, no habría ninguna razón para usar la fuerza en absoluto. Los reguladores podía quedarse en casa y dedicarse a otras ocupaciones como la jardinería en sus patios traseros o la elaboración de artesanías en sus garajes. El paso de la luz incandescente de las lámparas fluorescentes no sería diferente de la transición desde el iPhone 3G a 4G o Windows XP a Windows 7. Simplemente sería algo que los consumidores realizarían por su cuenta.

No necesitamos a los organismos gubernamentales para que nos digan que actualicemos de Photoshop CS4 para CS5 o de nuestro coche viejo al último modelo del Honda Accord. Mejoras y cambios de producto a producto, a lo largo de las líneas de progreso, se producen de forma natural a través de la elección del consumidor, dependiendo de la disponibilidad de recursos y la prioridad económica.

Pero los reguladores no confían en la elección humana, y no creo que haya ninguna duda de que si la elección humana hubiera prevalecido aquí, no veríamos el final de las bombillas incandescentes. La temporada navideña pasada, me sorprendí al descubrir que no podía encontrar una cadena de luces que utilizan las bombillas normales, todas las cadenas de luz eran fluorescentes. Compré lo que estaba disponible. Para mi sorpresa, el árbol de Navidad adornado con esas cosas no daba la ilusión de estar iluminado. En su lugar se veía opaco y extraño, y muy poco navideño. Se veía oscuro, no encendido. La afirmación de que la luz es superior en todos los aspectos es obviamente falsa.

Ahora, es posible que los fluorescentes en un mercado libre ganen la partida. Pero yo lo dudo seriamente, o de lo contrario ¿por qué los gobiernos del mundo tienen que conspiran y usar la fuerza para eliminar las bombillas incandescentes? Parece claro que lo que tenemos aquí es un caso en que el gobierno esta deliberadamente reemplazando a las preferencias de los consumidores, reduciendo nuestro nivel de vida, y haciéndolo con una agenda ideológica específica en mente: una que busca la fuerza para hacernos menos pudientes, para vivir más pobres, a ser más pobres, y rechazar el progreso material.

El retorno de chinches

Esta es una tendencia sumamente peligrosa en la política gubernamental. Nuestro país está sufriendo actualmente una de las consecuencias.

Había una canción que era común en la década de 1920 que decía: "Que duermas bien No dejes que te piquen los chinches." Generaciones han pensado en este como un dicho pintoresco que no tiene nada que ver con la realidad.

De hecho, las chinches fueron eliminado casi por completo de todo el planeta en la década de 1950, debido a los productos químicos modernos, para salvar vidas como el DDT, un producto químico inventado por el científico Paul Hermann Müller que trabajaba para una empresa privada suiza (Novartis) ha sido ampliamente pisoteado pero que ha salvado cientos de millones de vidas. Su prohibición desde la década de 1970, bajo la influencia de “Silent Spring” de Rachel Carson, lo ha culpado por una calamidad mundial.

Gracias en parte a esta prohibición, la malaria mata a día de hoy entre uno y tres millones de personas al año. Esto es chocante, pero no es del todo inusual en el orden de la historia. Es fácil considerar a los insectos como el mal más peligroso en esta tierra, de haber matado a mucha más gente que los gulags, las cámaras de gas, e incluso armas nucleares.

De hecho, los insectos son las únicas cosas en esta tierra que han sido más peligrosos para el bienestar humano que los gobiernos - y está realmente diciendo algo. En el siglo 14, insectos portadores de enfermedades mataron hasta un 60% de la población europea. Los Estados Unidos han tenido sus propios problemas graves con la fiebre amarilla. Nosotros no pensamos sobre esto, pero es porque no tenemos la muerte negra en este momento, debido principalmente a los logros del capitalismo.

Hoy en día estamos viviendo un retorno de chinches a nivel de epidemia. El National Pest Management Association, indica que casi todas las empresas de control de plagas dicen tener miles de nuevos informes de chinches en todo el país. Hay incluso un sitio web que los rastrea: bedbugregistry.com. Esta epidemia, es tan mala que incluso el New York Times publicó un editorial alarmado, está directamente relacionada con la prohibición de productos químicos que habían tenido bajo control a los chinches.

Hay otros productos químicos, además del DDT que controlan a las chinches, como propoxur, pero en 2007 la EPA prohibió su uso en interiores. Ahora, cualquier empresa de control de plagas que la utiliza en interiores se ve amenazada con multas y, posiblemente, con la cárcel. Es tan malo que el Departamento de Agricultura de Ohio ha rogado a la EPA por un cambio en la política, pero la EPA no se mueve. En su lugar, aconseja a las personas a "reducir el desorden en su hogar para reducir los escondites de insectos de cama", y también sugiere que "la eliminación de los hábitats de chinches." Ah, y por supuesto, la EPA sugiere que se trabaja en "la sensibilización mediante la educación."

El New York Times publicó una historia sobre como el regreso de los chinches ha desconcertado a los científicos. Más adelante en el artículo, sin embargo, el texto dice que productos químicos los podrían controlar, pero que todos los productos químicos están prohibidos. Bueno, si la respuesta la tenemos ante nosotros, pero nos está prohibido por el gobierno utilizarla, o los minoristas y los exterminadores están demasiado intimidados por la cultura política de amenazar a los que toman riesgos, no veo que hay muchos motivos para estar desconcertados por el problema. ¿Qué hay en la causa y el efecto que estas personas no entienden?

Ahora, yo no quiero entrar en una disputa sobre los productos químicos y sus efectos. Algunas personas dicen que el DDT ya no es eficaz - pero la industria del DDT en el mercado negro sigue siendo vibrante - y que hay desventajas al usar propoxur o que hay otros agentes naturales y químicos que son efectivos. Yo no soy un científico y no tengo ninguna opinión sobre si las visiones son correctas. Hay opiniones sobre todo el mapa en estas cuestiones.

Mi punto es simplemente este: el proceso de mercado que normalmente permite la innovación, el ensayo y error, y la acumulación y la aplicación de todo el conocimiento científico disponible ha sido subvertido por las instituciones gubernamentales que han supuesto saber qué es lo mejor, la planificación central del uso de productos químicos para controlar plagas. Incluso para llevar un nuevo producto químico al mercado requiere de siete años y 100 millones de dólares sólo para saltar a través de la espesura de reglamentación, que tiene un sesgo en contra del progreso, el capitalismo, y la innovación. Terminamos teniendo que confiar en los expertos y afirmaciones científicas rivales basadas en resultados de pruebas enrarecidas en lugar de los mercados.

Adiós agua caliente, Hola Basura

Otra sugerencia que escuchamos acerca de las chinches es que debemos lavar las sabanas en agua caliente. Bueno, eso estaría bien, salvo que la mayoría de las casas no tienen agua caliente del grifo. Debido a las regulaciones del gobierno, nuestros calentadores de agua caliente se suministran con una configuración por defecto que hace que el agua sea tibia. Las consecuencias de esto son devastadoras. Nuestra ropa no se limpia. Nuestros cuerpos no se limpian. Nuestros platos no se limpian. Para cambiar esto requiere que abra su calentador de agua y que configure el nivel más caliente, pero no mucha gente conoce este truco. Si le propone esto a un técnico para que lo haga por usted, el sospechara que usted es un agente provocador y huira.

A continuación llegamos al problema de la basura. La política del Gobierno es cada vez más limitar nuestros días de recogida de basura, e incluso limitar la cantidad de basura que se puede crear. Todos sabemos de los ataques y la regulación de espacio en los vertederos. Luego está el tema del reciclaje en sí, que podría tener algún mérito limitado en determinadas condiciones en un entorno de mercado. Pero bajo el gobierno, nos vemos obligados a examinar nuestra propia basura y separarla de acuerdo al tipo que el gobierno pueda procesar a través de máquinas especialmente creadas.

Ahora, ningún estudio realizado sobre el reciclado da muestra que no ahorra el dinero, sino que malgasta grandes cantidades de dinero y energía con los camiones reciclaje y las plantas procesadoras. La mayoría de las ciudades tienen montones y montones de residuos que no pueden ser reciclados. No hay nada malo con el reciclaje voluntario, rentable, pero hay mucha locura e ineficiencia sobre la planificación centralizada del reciclaje. Pero lo que más me preocupa son las implicaciones en contra de la civilización al tener que escarbar la basura con las manos, moviéndolo de un lado a otro y creando cada vez más recipientes para mantenerla por períodos cada vez más largos de tiempo.

Esto es desagradable, insalubre, y probablemente peligroso en algún nivel. La disposición de la basura ha sido un problema desde la antigüedad, y el hecho de no hacerlo bien ha llevado a la muerte y el desastre en todas las partes del mundo. Y sin embargo, quién está a cargo del control de la eliminación de la basura hoy? Sin una buena razón, el gobierno. Si el sector privado estuviera a cargo, el sistema funcionaría de manera muy diferente por cierto. Podría haber un canal que se lleve la basura de inmediato, sacándola lejos de nuestra casa y en algunos casos incinerándola. No hay manera de saber, porque el control del gobierno ha impedido el proceso de innovación, así como que detuvo el proceso de innovación química.

Ahora llegamos a uno de mis temas favoritos, el ataque a la plomería. Los datos indican que el uso doméstico del agua constituye menos del 1% del consumo total de agua. Esto incluye toda el agua que utilizamos para la ducha, lavar y regar el césped. Y, sin embargo el gobierno ha estado en una campaña de décadas para forzar el límite del uso del agua en nuestros propios hogares. Como resultado, nuestros baños ya no funcionan. La presión de agua en nuestras casas es baja. El Gobierno exige bloqueadores de agua en todas nuestras duchas, para que ni siquiera se pueda tomar una ducha decente a menos que alteres tu ducha con un taladro.

Puedo seguir con ejemplos de esta pobreza planeada. El ataque a la medicina es una amenaza muy seria. La pseudoefedrina, un regalo del cielo para los que sufren de problemas de sinusitis, ya no se puede comprar en la farmacia por cualquier cantidad. En mi propia comunidad, hay una señora que enfrenta 20 años de cárcel por la compra de 4 paquetes de Sudafed a lo largo de 12 días en varias farmacias - una acción perfectamente legal hace sólo unos años. Se nota demasiado que los medicamentos simples para la tos y dolores de los niños apenas funcionan. La mayoría han sido reducidos a la condición de los placebos bajo la gestión gubernamental de la medicina.

El ataque sobre el amianto, una sustancia maravillosa para reducir el fuego que el gobierno prohibió, a continuación impuso enormes costos para su eliminación. Resulta que la eliminación representa un riesgo mucho mayor que dejarlo. Existe un ataque a la pintura con plomo también.

Y no olvidemos el extraordinariamente malvado ataque contra el coche de gasolina con las normas CAFE, la burla de los coches más grandes y más seguros, la promoción obligatoria y financiada con impuestos de los vehículos eléctricos, y el ataque general en materia de energía, petróleo y gas, y la subvención al viento, el agua y la electricidad. ¿Y quién puede olvidar la locura de los ataques a BP por su reciente desastre petrolero del golfo? Fue un accidente, provocado por las restricciones del gobierno sobre las perforaciones en la costa y los límites de responsabilidad a las compañías petroleras. La empresa debe ser responsable por los daños, pero destruirla por completo es una locura.

Si los libros y el aprendizaje, la distribución universal de las ideas, son esenciales para la civilización, debemos estar horrorizado por lo que el gobierno ha hecho en el caso de Internet. Por primera vez en la historia hemos tenido la posibilidad de una biblioteca global de todos los libros que alguna vez ha sido impreso, todo en línea disponible para su distribución universal. Habría sido la mayor liberación de las ideas en la historia humana, consagrados en el programa conocido como Libros de Google. Las revistas sin duda habrían sido las siguientes. En cambio, el gobierno creó un riesgo moral para los rapaces intereses privados que se han acogido a la "propiedad intelectual" para destruir la posibilidad, impedir la difusión de las ideas, y lograr un retroceso literario. Es el equivalente del Estado alemán destrozando la impresora de Gutenberg apenas puesta en marcha. Y los ataques están creciendo. La ejecución de la propiedad intelectual, algo que nunca existiría en un mercado libre, es ahora la amenaza número uno a la Internet.

La libertad nos da la civilización

¿Estás viendo el patrón aquí? La planificación del Gobierno nunca fue un buen medio para hacer cualquier cosa, pero al menos hubo un momento en que se dispuso a llevar el progreso a la humanidad. Era el medio equivocado para alcanzar la meta correcta. Hoy en día, la planificación de gobierno está trabajando como un medio maliciosamente eficaz para alcanzar el objetivo equivocado: quiero decir con esto que si hay algo que el gobierno es realmente bueno haciendo es destruyendo las cosas.

Aun así, al tratar de reducir nuestro nivel de vida y llevarnos hacia atrás en el progreso de la civilización, el gobierno realmente está jugando con fuego, desatando males que son desconocidos para nosotros hoy.

No olvides nunca que no fue el gobierno sino la libertad la que nos dio la civilización. La libertad dio lugar a la innovación, la liberación del ingenio humano que construyó ciudades y amplió la división del trabajo en todo el mundo. Se triplicó el promedio de vida. Nos dio la libertad de distribución universal de los alimentos, la medicina, la música y el aprendizaje. La libertad crea la riqueza que financia nuestras iglesias, centros de investigación, asociaciones cívicas, grupos de danza, museos de arte, y reservas naturales. La libertad es lo que permite a las instituciones como el Instituto Mises de existir y experimentar un crecimiento dinámico. Sólo una sociedad libre y rica permite el florecimiento de la civilización para todos.

Joseph Schumpeter dijo que la gran tragedia del capitalismo es que produce riquezas tan abundantes que las personas tienden a darlas por sentado, imaginando que pueden entorpecer y destruir su aparato productivo, sin grandes consecuencias económicas y sociales. Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy en día. Esta tendencia a idealizar la pobreza y la sencillez y un mundo sin la tecnología moderna es una ideología que es la animación de las travesuras de muchos de los intelectuales de hoy, los políticos y burócratas que se han erigido como enemigos de todo lo que hace la vida más grande, es decir, que se erigen como enemigos de la libertad.

Sobre todo ahora, nuestros impuestos están pagando, no por la civilización, sino más bien por su destrucción.

Por Jeffrey A. Tucker.

[Este discurso fue pronunciado en el Círculo Mises, Colorado Springs, Colorado, 18 de septiembre de 2010.]

Traducido por Libertario.

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