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jueves, 5 de julio de 2012

¿Odian los progresistas el progreso?

Hace un par de años este gobierno  tuvo un batalla con las doras, aquellas impresionantes máquinas con las que nuestras abuelas hubieran soñado. Estas que ayudan a ahorrar tiempo y esfuerzo físico para usarlo en cultivar un hobby, pasar más tiempo con la familia o simplemente descansar. En vez de trabajar en una extenuante jornada de lavado contra una piedra o gastar horas después del almuerzo familiar restregando platos o barriendo el piso hasta destruirse la espalda; hoy una ama de casa puede mejorar su calidad de vida con lavadoras, secadoras, aspiradoras, etc. Pero esto no es importante para el ingeniero social que sabe lo que nos conviene mejor que nosotros mismos, en aquella ocasión el bienintencionado burócrata de turno no permitió que los pobres puedan costearlas aduciendo que eran bienes suntuarios.

Luego fue el intento de prohibir los calefones de agua a gas, al parecer bañarse en agua apenas tibia en invierno en la sierra ecuatoriana era algo digno del nuevo hombre socialista. Por suerte la medida no prosperó. Ahora se ha declarado una guerra a los celulares, televisores de última generación, autos entre otros. Se aduce un problema ambiental que ni siquiera es evidente, no se ha sabido de personas muertas o enfermas por intoxicación de litio o cadmio. Y si esto fuera cierto ¿por qué no se prohibir las laptos? Estas contaminan como 10 celulares e incluso más, o qué tal prohibir los juguetes de niños, nadie puede negar que sean objetos suntuarios que generan muchísimo desperdicio plástico y encima usan pilas con químicos igual de peligrosos.

Tomemos el caso de los celulares, posiblemente los aparatos que más han revolucionado la forma en la que nos comunicamos, un smarthphone es una oficina móvil y hasta el más sencillo modelo de celular permite comunicarnos donde estemos con nuestros seres queridos, el trabajo y demás. Supuestamente para estos que se hacen llamar progresistas lo más importante es el ahorro de energía y el manejo de los desechos posteriores que la calidad de vida de las personas.

Pero analicemos otras opciones que a mi opinión resultan evidentes para tomar esta medida. La primera es que todo indicaría que  el régimen busca aumentar los ingresos por impuestos. El ecuatoriano promedio, que es muy bueno para cuidar su bolsillo pero no el del prójimo, empezó  a traer celulares por correo Courier y con familiares del extranjero para evadir los draconianos aranceles con los que se gravan a este tipo de equipos que terminan multiplicando el precio del mismo. La realidad es muy simple si en el Ecuador un Blackberry cuesta alrededor de 450 dólares y en EEUU el mismo llega a costar 170 dólares, pagar hasta de 50 dólares por el envió significaba un ahorro sustancial. A la final obligar a todo a comprar celulares carísimos resulta en un aumento de ingresos por impuestos. Cada vez nosotros más pobres y el Estado más rico. Una medida que incentivará a los delincuentes a asaltar casas y personas dado que los celulares y televisores se transforman en bienes de lujo.

La segunda es favorecer consciente o inconscientemente a un grupo empresarial poco competitivo. Sorpresivamente una empresa ensambladora de celulares está lista para duplicar su producción y apoya la medida en pos de la industria nacional. El viejo mercantilismo está de vuelta, favorecer a unos pocos afectando a muchos. Capitalismo solo para mis amigos “emprendedores” y socialismo para los consumidores.

La tercera es la tan mentada balanza comercial deficitaria que como hemos explicado es un sinsentido. Para importar necesariamente tengo que exportar, solo los individuos comercian y reciben a cambio riqueza (bien o servicio) por su dinero, sumar todos esos intercambios personales y llevarlos a una cuestión nacional no tiene la menor lógica.

Por el momento la gran mayoría de ecuatorianos seguirá pensando que hace patria comprando un celular carísimo y de mala calidad, un auto inseguro y costoso, pagando una fortuna en los juguetes para sus hijos o usando el "Sígueme Sígueme" en vez de un perfume de marca. Así lo único que les puedo recomendar es que cuiden sus celulares, los señores del gobierno y sus amigos están a la expectativa de que lo pierdas.

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Ley para Competencia o Premio a los Malos Perdedores?

Una vez más el gobierno ecuatoriano ha decidido copiar otra mala legislación presente en otros países, hablo de la famosa ley anti monopolio. Como es costumbre van un poco más allá de la clásica defensa de empresas perdedoras o incompetentes, el gobierno ecuatoriano pretende adicionalmente regular acuerdos voluntarios entre clientes y empresas como las tarjetas de afiliación para obtener descuentos; y acuerdos comerciales como plazos, multas o formas de pago con sus proveedores.


Paco Velasco asambleísta del partido nacionalsocialista Alianza País resume perfectamente el espíritu de la ley con las siguientes palabras:

"De una empresa bebidas refrescantes que tiene el 81 por ciento del mercado y que lo poco que queda deja que se repartan entre las 155 restantes. Eso no es justo y no lo permitiremos."

Velasco habla de The Coca Cola Company que a través de su subsidiaria en el país domina el mercado de bebidas, un mercado donde las únicas barreras las pone el Estado a través de registros sanitarios, fiscales, etc. Al parecer al señor Velasco le importa muy poco las preferencias de los clientes, el Estado debe entrometerse y dividir ese mercado en 1/156 para cada empresa, eso si sería justo.

Revisemos la teoría económica para validar si es correcto lo que indica el asambleísta. Para la competencia existe una definición correcta y otra errónea. ¿Es la competencia una situación o un proceso? La palabra viene del latín “Cumpetitio” que significa concurrencia múltiple de peticiones sobre un bien al que hay que asignar un dueño. La definición correcta es la de proceso dinámico en el que los empresarios rivalizan por descubrir y aprovechar oportunidades de ganancia (desajustes sociales) antes de que desaparezcan al ser aprovechadas por otros emprendedores.

La visión de la escuela austriaca de economía contrasta con la situación de "competencia perfecta" que definen los economistas matemáticos del equilibrio, estos definen erróneamente la "competencia perfecta" como una situación con múltiples oferentes de exactamente el mismo producto y al mismo precio.

Consecuentemente cada definición de competencia implica una definición distinta de monopolio. La definición errónea implica definir el monopolio como una situación estática donde hay sólo un vendedor de un producto.

Estos "monopolistas", según los economistas matemáticos, podrían imponer precios artificialmente altos en perjuicio de los consumidores. Cuando existen pocos competidores, a criterio de estos economistas, hay que combatir otro monstruo aquel que llaman oligopolio.

Tomando la definición correcta solo existe monopolio cuando se impide por la fuerza del Estado el libre ejercicio empresarial en alguna parcela de la sociedad. El predominio de una empresa no es perjudicial para los consumidores, es una señal de que ninguna otra empresa satisface a los clientes como ella lo hace.


En resumen los economistas matemáticos ven el tema de la competencia como una foto de la distribución del mercado y partiendo de ahí establecen arbitrariamente posiciones dominantes para luego aplicar sanciones en favor de los más incompetentes. El economista de la escuela austriaca basa su análisis en las barreras de entrada impuestas por el Estado a los agentes económicos a un mercado determinado.

Crítica a la llamada "ley de defensa de la competencia".

La competencia es el libre ejercicio empresarial y ya está defendida por los principios tradicionales del derecho. Las actuales leyes de defensa de la "competencia" utilizan el concepto matemático (erróneo) de competencia, entienden el monopolio como la presencia de un único vendedor y persiguen a las empresas que mejor sirven a la sociedad. La ley criminaliza a las empresas hagan lo que hagan. Por ejemplo:

Cobrar más que los competidores es abuso de posición dominante.

Cobrar menos es competencia desleal (dumping).

Cobrar igual es muestra de confabulación. (Cartel)

Pasemos a analizar algunos ejemplos paradigmáticos de juicios antitrust en USA:


1. La participación de mercado de la Standar Oil (1911) venía cayendo décadas antes del juicio antimonopolio. Cabe recalcar además que existían 137 empresas competidoras al momento del juicio, unas tan grandes que perduran hasta hoy como Shell o Texaco (llamada ahora Chevron).

2. En 1945 sancionaron a ALCOA literalmente por expandir rápidamente su producción y tener mejores procesos que otras empresas del ramo que le permitieron reducir sus costos y por ende sus precios, en resumen por ser competitiva.


3. En 2001 los burócratas de USA intentaron “ayudar” al consumidor demandando a Microsoft por distribuir el Internet Explorer de forma gratuita. Es digno de destacar que los consumidores no fueron los que solicitaron el juicio al señor Gates, sino un competidor (Netscape) tal como en todos los casos anteriores .

Si se analiza un poco más a fondo nos damos cuenta que el entramado de leyes antimonopolio es un sinsentido que sirve para proteger a empresas perdedoras de su competencia, como había anotado antes la Escuela Austriaca ve al Estado como el único ente que puede establecer monopolios u oligopolios. Solo el Estado tiene la facultad de imponer licencias, permisos, aranceles, cuotas de importación y privilegios de varias índoles a empresarios, supuestamente nacionales, para protegerlos de la competencia de afuera e incluso de la local.

Extrañamente los mismos políticos que mantienen esos privilegios, asumen que en un mercado libre de regulación es inevitable la formación de monopolios y la consecuente afectación a la competencia. Que mejor manera de terminar ilustrando tamaño sin sentido que con un poema:

TOM SMITH Y LA INCREÍBLE MÁQUINA DE HACER PAN de R.W. Grant



Esta peregrina historia
trata del buen Tom Smith
que le quitó el hambre al mundo
y pasó de héroe a vil.

Tom fabricaba juguetes
eran su especialidad
por eso a todos asombra
cuando se pone a hacer pan.

La máquina que ha inventado
no es de poco más o menos:
hace el pan casi de balde,
en rebanadas y envuelto.

¿Imagináis el milagro?
¿Calculáis las consecuencias?

Al fin come el mundo entero
gracias a Smith y su ciencia.

Le recibe el Presidente,
todo el mundo le festeja,
y honores y distinciones
llueven sobre su cabeza.

Pero ¿hay algo tan voluble
como la cochina fama?

De Tom, héroe hoy,
nadie se acuerda mañana.

El tiempo vuela; y Smith,
aunque se ha hecho millonario,
no es ya nadie para quienes
comen su pan a diario.

"¿De dónde viene ese pan?"
le preguntáis a la gente;
y ellos comen y se extrañan:

"¡Ah!, ¿pero no lo hubo siempre?"

La verdad es que eso a Smith
no llega a quitarle el sueño,
pues piensa:"Todo va bien:
yo rico y ellos contentos"

¿Qué todo va bien, Smith?

No contaba con el destino.

Si no, ved lo que pasó
a partir de aquella fecha.
en que, al subir los impuestos,
y aun sin irse de la mano,
tuvo que subir el pan

¡Ahora cuesta ya un centavo!

"¿Qué pasa?", clama la gente.

"¿Qué pretende el muy infame?

¿Quiere apilar más millones a costa de nuestra hambre?"

(Vean su caricatura -gran panza, hocico porcino quitando el pan de la boca a un famélico chiquillo.)

Como el Pueblo es lo primero,
nadie lo podrá discutir
que en asuntos de esta clase
a él le toca decidir.

Intervienen presurosos
los agentes del gobierno,
y lo que encuentran les pasma:

El "trust del pan", nada menos.

La cosa se pone seria,
 y, curándose en salud,
Smith decide pasarse
por la oficina antitrust.

Allá va, sombrero en mano:

"Les han engañado a ustedes.
No he quebrantado la ley".

Pero el funcionario advierte:

En época tan compleja
no basta la ley, hermano.

Es mucho más eficaz
dejarlo de nuestra mano.

Y por si usted no se encuentra
ducho en estos menesteres,
le diré cuál es la norma
para que de una vez se entere:

Aumento ilegal de precio
es cobrar más que un colega,
pero si cobra usted de menos
es desleal competencia.

Y téngalo bien presente,
no haya en esto confusión:

Si cobran todo lo mismo
 será confabulación.

Debe competir, es cierto,
pero ande con pies de plomo,
pues si conquista el mercado

¡qué más claro monopolio!"

¿Precio abusivo o escaso?

El uno al otro no quita.

Si el Bien Público está en juego,

¿por qué no la parejita?

Y, pues no cuesta trabajo,
a mayor abundamiento
le añaden el monopolio.

¡Hay que hacer un escarmiento!

"¡Cinco años!" truena el juez

"y bien pudieran ser más.
Hay que enseñar a esta gente
respeto a la sociedad".

Ahora el pan lo hace el gobierno,
y -no es preciso decirlo todo
está bien controlado
y el público protegido.

Claro que el pan sale a dólar.

Pero el Estado lo vende
a medio centavo. (El resto lo paga el contribuyente.)

domingo, 20 de febrero de 2011

Las Verdaderas Lecciones del Lejano Oriente

El 15 de enero se cumplieron 4 años de “Revolución Ciudadana”,  destaco que es un verdadero alivio que el régimen correista no haya tomado el camino económico de Venezuela que va rumbo a la autodestrucción de mano del coronel Chávez, o el de la isla prisión cubano como todos presentíamos hace 4 años.
 
Tampoco estamos para tirar cohetes, salvo si Ud. trabaja en la burocracia o es contratista estatal. Efectivamente existen pobres que están mucho mejor, pero en general el país crece a un ritmo mediocre a pesar del favorable contexto para los países que producen commodities. Basta compararnos con nuestros vecinos Perú y Colombia que viniendo de trasfondos más violentos y corruptos y que ahora están apresurados por recuperar el tiempo perdido y enrumbarse hacia un futuro más próspero atrayendo toda la inversión extranjera que pueden y liberalizando parcialmente sus economías. Resumiendo se puede decir que no estamos creciendo a todo nuestro potencial gracias al estatismo exacerbado e hiperactivo desplegado por el actual gobierno.
 
El gran problema del gobierno es ideológico, sueñan que pueden planificar la vida de los ecuatorianos para llevarnos al “Buen Vivir”. Ahora cambiaron su admiración por el modelo cubano de “desarrollo” (en verdad todavía creen que existe uno) por el de los tigres asiáticos. Supuestamente el gobierno al elegir que sectores y empresas favorecer con todo tipo de medidas va a generar empleo y prosperidad. Claramente es retomar el mercantilismo, siempre presente en la vida de los ecuatorianos, pero que esta vez asegurando que va a triunfar. El gran referente para el gobierno ecuatoriano entre los tigres asiáticos es el más pobre: Corea del Sur, en vez de apuntar a Hong Kong que el más rico. ¿Será porque Corea era una dictadura mientras se desarrolló?
 
 
El discurso oficial apunta a algo muy simple: el dirigismo económico si funciona y tenemos ejemplos en el extremo oriente para mostrarlo. Señalan a los supuestos modelos proteccionistas pro-exportación aplicados por estos países para salir de la pobreza. Pero en realidad tienen una visión miope del asunto, solo resaltan lo que se ajusta a su discurso estatista aminorando otras cuestiones a tomarse en cuenta.
 
Flexibilidad laboral y libertad económica
 
Taiwan o Hong Kong nunca hubieran alcanzado el nivel de desarrollo sin la flexibilización laboral que impusieron en los primeras años de su camino al desarrollo. Al no tener abundantes recursos naturales optaron por explotar su ventaja comparativa, la mano de obra barata, diligente y abundante.  Es lo que vemos ahora con los sueldos comparativamente “miserables” que se pagan en China, Vietnam o Malasia, lo mismo ocurría en Taiwan y Hong Kong décadas atrás. La flexibilidad laboral y el aumento progresivo de la productividad esta en contra la lógica del “salario digno” que quiere imponerse en Ecuador.
 
Culturalmente el asiático es proclive al orden, al ahorro y la laboriosidad. En cambio al ecuatoriano desde el gobierno central se lo incentiva a depender del Estado para sobrevivir y se sataniza al sector productivo. A eso se debe sumar la incansable propaganda marxista para alienar a trabajador para que vea a su patrono como su enemigo.
 
Cuando empezaron a crecer estos países liberalizaron sus economías, a diferencia de Ecuador que quiere mantenerse como una economía altamente intervenida. El ejemplo paradigmático es Hong Kong la nación más libre del planeta desde hace 40 años y el más próspero de todos los tigres asiáticos.
 
Por suerte existe un documental en español del sueco Johan Norberg que puede aclararnos como se puede desarrollar un país partiendo de la miseria. Se ruega al lector darle un vistazo, no tiene desperdicio:
 
El Fracaso del Dirigismo Nipón
 
Tomemos el caso paradigmático del dirigismo estatal, Japón. El credo oficial de intervencionista indica que Japón llegó a ser la potencia mundial gracias al Estado interventor, este junto con las grandes corporaciones planificaron que producir,como producir y en que cantidades logrando un éxito sin precedentes.
 
En realidad Japón se desarrolló a pesar del Estado y no gracias a él. El mayor y más evidente problema de la planificación central de la economía es de conocimiento, este al estar tan disperso es imposible de manejarse y sintetizarse en grandiosos planes quinquenales u otros por el estilo. Dado este escenario al planificador solo le queda elegir arbitrariamente que actividades empresariales ganan y cuales pierden, dejando una puerta abierta a la corrupción y al enriquecimiento de unos pocos elegidos y en el camino malograr a muchos otros empresarios que no tienen la conexión política correcta.
 
Además debemos tener en cuenta el riesgo de que estos inteligentísimos planificadores se equivoquen y luego persistan en el error al no tener en cuenta las señales del mercado que son las perdidas y las ganancias. Japón no es la excepción, ahora es una economía zombie gracias a las interminables intervenciones estatales, Brad Hall lo describe de la siguiente manera:
 

El aumento histórico y la caída del poder económico del Japón ofrecen lecciones valiosas para los EEUU y China.

En los 15 años a partir de 1965, Japón aumentó su PIB de $ 91 millones a US $ 1 billón. En 1987, cuando comencé mi tesis doctoral sobre las prácticas de gestión empresarial japonesa, los japoneses ricos habían comprado en efectivo Pebble Beach, el Rockefeller Center y había comenzado a devorar a los bancos. Muchos observadores están convencidos de que no habría como detener a Japón. Luego, en 1989, todo terminó abruptamente cuando las burbujas inmobiliaria y bursátil japonesas explosionaron.

En un intento para reiniciar su fallida economía, el gobierno japonés rescató a los grandes bancos, adoptó políticas keynesianas de estímulo y redujo las tasas de descuento a corto plazo a un poco más que cero y las retuvo allí durante años.
 
Diez años más tarde, en 1999, los gastos de estímulo de Japón superaron los $ 1,5 billones, con pocos beneficios económicos. Hoy, la deuda de Japón es del 192% del PIB, el más alto de todos los países del G-20. Y en la primera década del nuevo milenio, ajustado a la inflación el crecimiento del PIB de Japón es del 0,22%. Japón cayó y sigue sin poder ponerse de pie ....
 
... Diez años después del colapso del "milagro japonés", el profesor de Harvard y gurú de la estrategia de Michael Porter y el profesor japonés Hiroshi Takeuchi realizaron una autopsia. Sus resultados, publicados en el libro Puede Competir Japón? identificaron varias causas del fracaso económico. La más perniciosa fue la intervención del gobierno en el mercado libre.
 
... En años de auge de Japón, uno de los trabajos más prestigiosos del país era en el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI). MITI contrataba sólo 1 de cada 10.000 aspirantes. El papel del MITI era la formalización de una alianza entre el gobierno y la industria por el bien del país. MITI establecía las metas de producción (por ejemplo, duplicar la producción de acero en cinco años), asignaba las cuotas a las empresas y disponía que los bancos proporcionen los fondos. El MITI forzaba la cooperación entre las empresas y protegía las industrias objetivos de la competencia internacional. Los partidarios de la economía de libre mercado en otros países gritaron “falta”, pero Japón continuó impertérrito.
 

La filosofía del gobierno era:

1. Las exportaciones crean la riqueza nacional.

2. El gobierno debe apoyar a las industrias que aumenten las exportaciones.

3. La competencia es un desperdicio, destructivo y debe ser evitado.
 
4. Las industrias refugiadas en Japón invertirán grandes ganancias en el país para capturar cuotas del mercado internacional.
 
... La investigación detallada de Porter y Takeuchi reveló un dramático contraste en el desempeño de las industrias que no fueron objeto de influencia de parte del gobierno frente a los que si fueron.
 
El gobierno japonés ofreció poco apoyo en las industrias donde Japón es más competitivo hoy: motos, coches, equipos de audio, robótica, instrumentos musicales, cámaras y video juegos. Un ejemplo fue la entrada de Honda en los automóviles. El gobierno japonés se opuso activamente al ingreso de Honda en la atestada industria del automóvil japonés. El audaz desafío de Honda a empresas establecidas como Nissan (NSANY), Toyota Motor (TM) y Mitsubishi dio como resultado la industria más dominante de Japón.
 
Irónicamente prácticamente todas las industrias que el gobierno apoyó no se convirtieron nunca en competitivas a nivel mundial. Estas incluyen: las aeronaves, los servicios financieros, productos farmacéuticos, chocolates, software, productos no electrónicos de consumo y alimentos. En otras industrias apoyadas (tales como líneas aéreas, la banca minorista, las telecomunicaciones, la mercancía general, venta al por menor y restaurantes), Porter y Takeuchi encontraron que la productividad del trabajador era un 40% inferior a las normas de EEUU. Porter y Takeuchi afirma que "el papel del gobierno debe ser mejorar el medio ambiente para la productividad y la competencia, para no involucrarse directamente en el proceso competitivo." Leerlo completo en inglés.
 
La lección del texto anterior es clara, el Estado no puede crear deliberadamente buenos empresarios, es mejor dejar que se vuelvan competitivos por su propia cuenta. El mejor incentivo es el afán de lucro, cuando ya se ha arriesgado el dinero de uno es mejor centrarse en satisfacer al cliente para que la aventura empresarial resulte rentable. El Estado al entregar privilegios y fondos a empresas pervierte el incentivo y lo reemplaza por el de satisfacer al burócrata que te da de comer en vez de al consumidor que compra tus productos
 
Es un paso correcto mirar a países desarrollados para aprender de ellos, pero se debe tener en cuenta el cuadro completo y no solo el que se ajusta a un particular punto de vista. El punto de partida del camino a la prosperidad es un ambiente propicio para la creación y crecimiento de empresas privadas, estas son las que producen bienes y servicios que nos hacen más ricos a todos. El Estado al intervenir solo puede malograr la economía, así que señores políticos y burócratas mejor háganse a un lado para que el espíritu emprendedor empiece a florecer. Hace años lo venimos repitiendo los liberales, Laissez Faire, Laissez Passer. "Dejad hacer, dejad pasar"

domingo, 30 de enero de 2011

Neo-mercantilismo Criollo

Usando eufemismos como “sustitución de importaciones”, “desarrollo endógeno”, “apoyo a la industria nacional” el gobierno ecuatoriano esta reactivando el viejo mercantilismo, que no es más que beneficiar a sus amigotes y compinches "empresarios" disfrazándolo de "bien común" en perjuicio de consumidores y otros empresarios no alineados al régimen.

El sinsentido de medir la balanza comercial

Justifican sus medidas proteccionistas utilizando las balanzas comerciales deficitarias que el Ecuador tiene con varios países. El concepto de balanza comercial es un sinsentido que pocos se atreven a cuestionar. En el largo plazo las exportaciones tenderán a equipararse con las importaciones. Utilicemos una analogía, yo tengo una balanza deficitaria con el supermercado de mi barrio, le compro todas las semanas y ellos no me compran absolutamente nada. De seguro todos los comercios, restaurantes y gasolineras tienen una balanza superavitaria conmigo.

Yo solamente tengo una balanza comercial favorable con mi empleador, el compra mis servicios profesionales y yo no le compro nada. En el largo plazo las balanzas que mantengo de seguro seguirán en el mismo estatus pero vale aclarar que mi balanza comercial favorable comparada con la suma de las que me son deficitarias serán casi iguales en valor absoluto. No podre comprarles más de lo que gano. Esto aplica a nivel de país, no podré importar más de lo que exporto, por lo tanto al desincentivar las importaciones casi siempre reduce las exportaciones.

 

Vale la pena unas aclaraciones adicionales con respecto al tema de las importaciones:

- Los países no comercian entre sí, son los individuos los que comercian. El Ecuador no le compra a Japón autos, son ciertos ecuatorianos que prefieren un auto japonés pagado con su propia plata.

- Teniendo en cuenta lo anterior, no existe razón alguna para que el Estado te impida a ti como individuo comprar la marca que prefieres, mucho menos si es tu plata y supuestamente te pertenece y la puedes disponer libremente.

- Sumar todos los gastos de los ecuatorianos en empresas japonesas y luego la de los japoneses en empresas ecuatorianas y restarlos para ver si existe superávit o déficit comercial es un sinsentido. Esos gastos son privados y no públicos y no tienen ninguna relación entre ellos.

- Obviamente el interés para impedirte elegir libremente solo podría venir de un "empresario" interesado en su propio lucro. Este hará lobby para lograr que el Estado le favorezca con aranceles, cuotas y demás coacciones conocidas para impedir la libre elección de los consumidores.

- Cuando el empresario gracias al político haya logrado su fin de impedirte elegir libremente, ambos dirán que lo hacen por el "bien común". El "empresario" nacional al tener el mercado cautivo empeorará la calidad de sus productos y establecerá el mayor precio posible. No tiene incentivos para hacer lo contrario.

- El "empresario" creerá con el tiempo que es su sagacidad y no la mano pesada del Estado la que lo esta haciendo lucrar, se embarcará en expansiones de su industria contratando más empleados y comprando equipos. Luego permanentemente tendrá que hacer lobby para que no levanten las restricciones aduciendo que da empleo a muchos ecuatorianos.

- El consumidor ecuatoriano a diferencia del empresario y posiblemente sus empleados será mucho más pobre pues estará obligado a comprar solo lo que le dejen así esto sea mas caro y de menor calidad.

Por último si fuera coherente medir balanzas comerciales se lo debería también medir entre provincias y ciudades. Tamaña sorpresa se llevarían al medir la balanza comercial entre Quito e Ibarra o Guayaquil y Salcedo. ¿Acaso esto justificaría establecer aduanas internas? 

El problema del gobierno pasa por no entender la Ley de Asociación de Ricardo enunciada hace 200 años. Los individuos se deben especializar en aquello en lo que tienen ventajas absolutas o ventajas comparativas. De ninguna manera los ecuatorianos podrán competir en un mercado libre en zapatos con China o en autos con Japón, salvo que busquen el apoyo del Estado para perjudicar al consumidor y favorecer al “empresario” como ya he señalado en ocasiones anteriores.

Debate con la Ministra Cely

A continuación reproduzco un extracto del intercambio de ideas con la Ministra Cely llevado a cabo en la web del MCPEC, una muestra de la arrogancia que caracteriza a los políticos y burócratas que creen que pueden dirigir algo tan complicado como la economía de un país desde sus escritorios:

Cely: " Esta teoría en su modelo asume que hay competencia e información perfecta, lo que empíricamente se ha probado que no se cumple. "

Respuesta: Incorrecto, mi posición es la de la escuela austriaca, la misma que indica que es imposible tener toda la información, peor tener la información "perfecta". Teniendo en cuenta esto aún más se justifica la no intervención del Estado en la economía. Si la información esta tan dispersa entre millones de individuos que intercambian productos en los mercados día a día, ¿como es que unos cuantos burócratas pueden sintetizar toda esta información y generar políticas para el dichoso bien común?

Cely: "Mi opinión es que en el mundo real no hay "libre comercio como lo señalan los modelos Ricardianos", es decir de "texto"

Respuesta: Correcto, siempre ha existido el "empresario" mercantilista que usa al poder político para lucrar a costa del consumidor interno.

Cely: "y si usted revisa la historia de los países desarrollados y los de reciente desarrollo (tigres asiáticos, Brasil, México, India, China, entre otros), todos ellos han usado su política comercial para en ciertos periodos "proteger " el crecimiento de ciertos sectores"

Respuesta: Si esos países optaron por lastimar y seguir lastimando a sus consumidores es su problema. El tema no es proteger a la industria sino ser competitivo, no es favorecer a un sector de la clase empresarial perjudicando a los consumidores y a otros sectores no protegidos. Mi punto de vista sobre la industria protegida lo puede ver acá. ¿Como le indica al ecuatoriano que debe comprar obligado unos zapatos ambateño, solo por poner un ejemplo, a un mayor precio y posiblemente menor calidad que un zapato chino que es por el beneficio general de toda la población? Que manera tan sui generis de ayudar al pobre haciéndole pagar más por bienes de primera necesidad. Esto aplica en todos los países, por eso la protección de los agricultores europeos se traduce en precios astronómicos de la comida para el francés, alemán y español de a pie.

Cely: "En nuestro país, carente de política monetaria, las cosas son más aún complejas, y la tarea pasa por fomentar nuestras exportaciones en las que tenemos ventajas comparativas reveladas, trabajar en aquellos sectores con potencialidades y en los que han existido fallas de mercado o de gobierno"

Repuesta: Política monetario que no es más que devaluar la moneda para favorecer a los exportadores en el corto plazo, perjudicando a la totalidad de la población incluidos los propios exportadores que en el largo plazo tendrán que producir más para poder hacerse de insumos importados a mayores precios. Un sinsentido completo y que gracias a la dolarización no se puede aplicar directamente en el Ecuador, pero si indirectamente gracias a la constante depreciación del dólar gestionada por la FED.

Cely: "Para nada se intenta centralizar las decisiones de los actores empresariales o de los ciudadanos en el gobierno, tanto los ciudadanos y los empresarios cuentan con la libertad de hacerlo, sino contribuir con políticas e incentivos para desarrollar esos sectores en que existen ventajas comparativas latentes y que requieren de apoyo para que se revelen"

Respuesta: Obviamente sería un sinsentido aplicar la autarquía y suponer que se puede ayudar a todos los sectores. Los incentivos y restricciones al consumidor solo se pueden aplicar a algunos sectores e incluso empresas, posiblemente los que tengan buenas conexiones con los burócratas y políticos de AP.

Cely: El que se utilice medidas arancelarias para proteger "temporalmente" un sector, es válido solo para dos casos de nuestra estrategia: calzados y textiles, los que si tienen potencialidad para poder exportar."

Respuesta: ¿Exportar? Si tuvieran verdadero potencial exportador no necesitarían de protección. Es un absurdo, el consumidor exigiría el producto haciendo rentable a la empresa.

Cely: "Nuestra apuesta no es la de un estado centralizador de las decisiones, y peor aún de las individuales, pero si un estado que fomente la competitividad sistémica, como de hecho lo hemos hecho con inversión en infraestructura, reducción de costos de tramitología en aduana, entre otros y que contribuya al desarrollo productivo"

Respuesta: Reducir la pesada carga estatal a las empresas SI que es una buena medida para incrementar la producción sin perjudicar al consumidor y favorecer al "empresario" se le felicita por este acierto.

Cely: "Todo esto sin dejar utilizar la política productiva para reducir la inequidad en el país."

Respuesta: Paradójico, como se puede decir que se va a reducir la inequidad en el país repartiendo privilegios a empresarios para aprovecharse al máximo del consumidor ecuatoriano, sobretodo al más pobre que es el que no puede viajar como los pelucones y traer toda la ropa, zapatos, etc de afuera a precios razonables. Brasil un país proteccionista por excelencia muestra el peor índice de Gini de la región.

Cely: "Finalmente, así como hay fallas de mercado, hay fallas de gobierno, cuando las decisiones no son transparentes y son capturados por grupos de poder. En ese sentido, hacemos nuestros esfuerzos porque todos las decisiones sean públicas, se comuniquen los planes de mejora competitiva y sus indicadores, para que exista la disciplina "a la asiática" de abandonar apuestas que no cumplan con las mejoras productivas y de exportación que se deben establecer. Creo en la cooperación pública-privada para establecer estos planes de mejora competitiva, pero no en la rentista sectorial, sino pensando en el bienestar común y siempre con absoluta transparencia."

Respuesta: Otra vez la paradoja, los gobiernos anteriores otorgaban privilegios a sectores o empresas especificas, lo mismo que Uds. A los anteriores los llaman "grupos de poder", ¿como llamamos a los suyos? Difícilmente exista transparencia cuando es un burócrata o un político el que escoge ganadores y perdedores en vez del consumidor. El empresario que querrá mantener el negocio deberá abogar con coimas de todo tipo al señor del cual depende si sigue o no en el negocio.

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Para ahondar más sobre este tema, siempre controversial, les recomiendo el artículo de Walter Block defendiendo al “malicioso” importador: Parte 1, Parte 2 y Parte 3.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Injusta Prosperidad Artificial

La ciudad de Ambato se ha convertido, según nos dicen, en la muestra empírica de las bondades del modelo proteccionista aplicado por el gobierno ecuatoriano. Al parecer la sustitución de importaciones ha hecho de la ciudad una joya: tiene bajo desempleo y su industria florece. Específicamente el caso de éxito se centra en su industria de calzado.

Es indudable que la industria del calzado crece como nunca gracias a los aranceles impuestos a las importaciones de zapatos desde el extranjero. Imponer un arancel a productos que podríamos importar de afuera beneficia a la industria nacional que fabrica ese producto; incluso si la industria nacional que fabrica ese producto es muy ineficiente y sus precios poco competitivos.

Dada esta ventaja artificial quien resulta perjudicado es el consumidor. Miles de consumidores tendrán que pagar más por un producto de calidad inferior o a un precio mayor al que podría encontrar en un mercado libre de aranceles. El perjuicio esta distribuido en los miles de consumidores de zapatos a nivel nacional. Las medida proteccionista protegerá a centenas o decenas de productores. Esto no hace más que propiciar la desigualdad dándole un mercado cautivo a uno o varios empresarios.

Parafraseando a Frederic Bastiat, el agudo intelectual francés del siglo XIX, este es el típico caso donde lo que “se ve” está concentrado en unos pocos beneficiarios y es fácil de identificar y lo que “no se ve” es decir el perjuicio esta disperso en muchos afectados y es difícil de identificar.

Henry Hazlitt en su libro “La Economía en Una Lección” nos indica que aparte de los consumidores existe un segundo grupo de afectados por esta medida, otros empresarios:

El arancel ha sido definido como un medio de beneficiar al productor a expensas del consumidor. Ello es correcto en un sentido. Los partidarios del arancel piensan solamente en los intereses de los fabricantes directamente beneficiados por los derechos de que se trata. Olvidan, desde luego, el interés del consumidor, al que directamente perjudica el pago de tales gravámenes. Pero es equivocado examinar el problema arancelario como si se tratase de un conflicto de intereses entre consumidores y fabricantes, considerados en su conjunto. Es cierto que los aranceles perjudican a todos los consumidores en cuanto tales. Pero es equivocado suponer que benefician a todos los fabricantes en cuanto tales. Por el contrario, como acabamos de ver, subvencionan a los fabricantes protegidos a expensas de todos los demás fabricantes nacionales y particularmente de aquellos que poseen un mercado potencial de exportación más amplio.

Ilustremos con un ejemplo lo que indica por Hazlitt, digamos que por ejemplo los aranceles elevan una cantidad de dólares a todos los pares de zapatos, adicionalmente el precio de los zapatos nacionales sube porque los empresarios tienen un mercado cautivo. En resumen el ecuatoriano deberá desembolsar un monto mayor de sus ingresos para comprar zapatos. En otras palabras lo que esta a la vista es todos los puestos de trabajo que no crearon o se destruyeron cuando se dejar de consumir bienes y servicios con ese dinero extra que le quedaba al consumidor al adquirir un par de zapatos importados baratos. Antes con el mismo dinero que compraba un par de zapatos y unas medias, ahora solo nos alcanza para los zapatos.

Esto hace más pobre al consumidor pues tendrá solo los zapatos (posiblemente de menor calidad) y si quiere las medias tendrá que abonar dinero extra, también hace más pobre al comerciante de las medias que verá reducidas sus ventas o al desempleado que podría haber sido empleado en la industria de medias.

Los teóricos del proteccionismo que es el otro nombre para el mercantilismo, el corporativismo o la sustitución de importaciones justifican sus medidas indicando que al importar productos del exterior las industrias nacionales son afectadas en sus ingresos y por ende el desempleo aumenta. Hay dos aclaraciones a esta verdad; la primera para contrarrestar este efecto la industria nacional, ya sin la protección artificial del Estado, deberá ofrecer un mejor producto a un menor precio; pues solo así se convertirá en la primera opción de compra para los consumidores ecuatorianos. La única manera de hacerlo es siendo más competitivos y eficientes. Otra opción es que se dediquen a producir algo en lo que si puedan competir.

Si no podemos competir con los chinos en zapatos, juguetes y baratijas; debemos cerrar esas industrias en el Ecuador y dedicarnos a producir lo que nos resulte más ventajoso y en lo que seamos más productivos. Debemos aprovechar la división del trabajo global que nos permite comprar al menor precio posible un bien o servicio.

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La segunda, efectivamente un mercado libre produce perdedores específicamente los trabajadores y empresarios ligados a las industrias que no pueden competir con los productos fabricados en el extranjero. Pero en este caso tenemos dos claros beneficiarios: los consumidores que conseguirán un producto a un mejor precio por lo cual tendrán mas dinero en su bolsillo para destinarlo a consumir otros bienes o servicios. De esta manera se benefician los empresarios y trabajadores que producen otros productos y servicios a los que los consumidores destinarán su dinero extra. No existe un aumento del desempleo sino un desplazamiento de los trabajadores de las industrias afectadas, por ejemplo la del calzado, a las empresas cuyas actividades se verán beneficiadas.

La realidad es que se esta engañando a mucha gente haciéndole creer que al limitar las opciones de compra de los consumidores por arte de magia aparecen productivos empresarios que a su vez disminuyen el desempleo al contratar empleados. Esta prosperidad artificial, un verdadero juego de suma cero, solo favorece a sus directos implicados pero empobrece al país como conjunto. Nuevamente cito a Henry Hazlitt:

Hemos visto que el sobreprecio que los consumidores pagan por un artículo protegido reduce en una suma igual su capacidad adquisitiva para comprar otros artículos. No se deriva de ello ganancia alguna para la industria del país considerada en su conjunto. Pero como resultado de tal barrera artificial levantada contra los productos extranjeros, el trabajo, el capital y la tierra son desviados de las producciones más rentables a otras que ofrecen menores perspectivas. Por lo tanto, como consecuencia de los obstáculos arancelarios, la productividad media del trabajo y del capital nacional queda reducida.

Como conclusión todo arancel favorece a pocos interesados a cambio de perjudicar a un número grande de consumidores que estará tan disperso como para tomar cartas en el asunto y reclamar al respecto. El beneficio debería estar del lado del consumidor, que somos todos, mas no del productor con conexiones políticas. Si en verdad no se quiere favorecer a grupos de presión determinados se debería apoyar un verdadero libre mercado sin aranceles, cuotas de importación u otras barreras al comercio. No se debería dar protección artificial a industrias nacionales ruinosas que sin esta no durarían mucho tiempo en el mercado a costa de otras empresas más eficientes y competitivas.

sábado, 16 de octubre de 2010

El Gobierno en Negocios

Por Murray Rothbard. Publicado en The Freeman, Sept/1956

En medio de la prosperidad de todo el país, algunos de los problemas económicos y sociales mantienen molesto al público. En todo el país, adoptan la misma forma. ¿Cuáles son? La congestión del tráfico, carreteras inadecuadas, hacinamiento en las escuelas, la delincuencia juvenil, la escasez de agua. Estas cuestiones resultan problemáticas en muchos aspectos, sobre todo, parecen crean conflictos. Feroces batallas están en su apogeo entre los grupos militaristas estadounidenses. Algunos quieren educación "progresista", otros quieren mezclas distintas de tradiciones. Algunos quieren que el socialismo se enseñe en las escuelas, otros favorecen la libre empresa. Algunos quieren religión en las escuelas, y otros proclaman la separación de Iglesia y Estado. Algunos estadounidenses quieren agua fluorada, y otros la quieren al natural.

¿Hay algo especial sobre el agua o la educación que crea problemas insolubles? ¿Cómo puede ser que no hay argumentaciones fuertes sobre qué tipo de acero o de automóviles a producir, no hay batallas sobre el tipo de periódicos para imprimir? La respuesta: Existe algo especial para los problemas de escolarización y suministro de agua estos son ejemplos de lo que sucede cuando el gobierno, en lugar de la empresa privada, opera un negocio.

¿Alguna vez has oído hablar de una empresa privada que propone para "resolver" una escasez del producto que vende decir a la gente que compre menos? Por supuesto que no. Las empresas privadas reciben con satisfacción a sus clientes, y se expanden cuando su producto genera gran demanda, sirviendo y beneficiando a sus clientes y a sí mismas. Únicamente el gobierno "resuelve" el problema del tráfico en sus calles, sacando a los camiones (o vehículos particulares o autobuses) de las vías. De acuerdo con este principio, la solución "ideal" para la congestión del tráfico sería prohibir por ley todos los vehículos! Y, sin embargo, estas son las sugerencias que uno espera de la gestión del gobierno.

¿Existe la congestión del tráfico? Prohibir todos los coches! ¿La escasez de agua? Beber menos agua! ¿Déficit Postal? Cortar las entregas de correo a una al día! ¿Delincuencia en las zonas urbanas? Imponer toques de queda! Ningún proveedor privado podría permanecer en el negocio si rechaza los deseos de sus clientes. Pero cuando el gobierno es el proveedor, en lugar de guiarse por lo que el cliente quiere, le dirige a hacer con menos o prescindir del servicio. Mientras que el lema de la empresa privada es "el cliente siempre tiene la razón", el lema del gobierno es "el público no importa!"

 burocracia

Los conflictos y la amargura son inherentes a la operación del gobierno. Imagine qué pasaría si todos los periódicos se publicaran por el gobierno. En primer lugar, porque es una operación del gobierno obtiene sus ingresos de impuestos coercitivos en lugar del pago voluntario por los servicios prestados, no está obligado a ser eficiente en el servicio al consumidor.

Y, en segundo lugar, los conflictos entre grupos de contribuyentes sobre la política editorial, el contenido de noticias, e incluso el tamaño tabloide o regular. "Derechistas", "izquierdistas", "centristas", cada uno sería obligado a pagar por el papel, naturalmente, tratarían de regular la política del diario.

En el mercado libre, por el contrario, cada grupo financia y apoya su producto preferido, ya sea un diario, la escuela, o un paquete de alimentos para bebés. Los socialistas, empresarios libres, progresistas, tradicionalistas, aficionados a los chismes, y los amantes del ajedrez-, todos encuentran las escuelas, el papel o las revistas que satisfacen sus necesidades. Las preferencias tienen rienda suelta, y nadie está obligado a tomar un producto no deseado. Cada preferencia política, todas las variedades de sabor, están satisfechas. En lugar de una mayoría o el poder político tiranizando a una minoría, cada individuo puede tener tanto como pueda permitirse y precisamente lo que él desee.

La respuesta estándar del gobierno a las acusaciones de ineficiencia o la escasez es culpa del público: "Los contribuyentes no nos van a dar más dinero" El público, literalmente, tiene que ser obligado a entregar más dinero de impuestos para carreteras, escuelas, etc. Sin embargo, una vez más, surge la pregunta: "¿Por qué la empresa privada no tiene estos problemas?" ¿Por qué las empresas de televisión o las empresas siderúrgicas no tienen problemas para encontrar capital para su expansión? Debido a que los consumidores pagan por las vigas de acero y televisión, y los ahorradores, como resultado, pueden ganar dinero invirtiendo en esos negocios. Para las empresas que atienden al público con éxito es fácil obtener capital para expandirse, las que no tienen éxito, las empresas ineficientes, por supuesto, van a la quiebra. En el gobierno, no hay beneficios para los inversores y no hay castigo para los operadores ineficientes. Nadie invierte, por lo tanto, nadie puede asegurar que las plantas exitosas se expandan y las fracasadas desaparezcan. Estas son algunas de las razones por las cuales el gobierno debe aumentar su "capital", literalmente, vía reclutamiento.

Mucha gente piensa que estos problemas podrían resolverse si tan sólo "el gobierno se manejara como un negocio." Y por ello abogan por elevar las tarifas postales hasta que la Oficina Postal "genere beneficios." Por supuesto, los usuarios estarían tomando dinero de los contribuyentes. Pero hay errores fatales en esta idea de que el gobierno opere como un negocio. En primer lugar, un servicio del gobierno no se puede ejecutar como un negocio, porque el capital es reclutado del contribuyente. No hay forma de evitar eso. (Financiarse vía la emisión de bonos todavía se basa en la potestad tributaria para redimir esos bonos.) En segundo lugar, las ganancias de las empresas privadas se realizan mediante la constante reducción de costes. El Gobierno no necesita reducir los costos, sino que puede reducir sus servicios o simplemente elevar los precios. Los servicios del Gobierno son siempre un monopolio o semi-monopolio. A veces, como en el caso de la Oficina de Correos, es un monopolio obligatorio donde la competencia es ilegal. Si no es ilegal, la competencia privada se ve estrangulada por los impuestos para cubrir el déficit de explotación y obtener capital para la operación del gobierno que además tiene exención de impuestos.

Hay otro problema crítico en la operación del gobierno de los negocios. Las empresas privadas son modelos de eficiencia en gran parte debido a que el libre mercado establece los precios que les permitan calcular, que deben hacer para obtener ganancias y evitar pérdidas. Por lo tanto, el "capitalismo" libre tiende a fijar los precios de tal manera que los productos estén bien repartidos entre todas las ramas intrincadas y las zonas de producción que conforman la economía moderna. El cálculo de ganancias y pérdidas capitalista hace posible esta maravilla y sin planificación central por parte de agencia alguna. De hecho, los planificadores centrales, estando privados de la información precisa sobre precios, no pueden calcular, por lo que no podrían mantener una economía moderna de producción en masa. En pocas palabras, no pueden planear. No hay forma de medir el éxito de un producto que los clientes se ven obligados a comprar. Y todas las veces que los gobiernos entran en un negocio, distorsionan los precios un poco más, y sesgan el cálculo. En resumen, una empresa del gobierno introduce una perturbada isla de cálculo caótico en el sistema económico.

No es de extrañar, entonces, que los problemas económicos se centren en las empresas estatales. La propiedad del gobierno genera conflictos insolubles, ineficiencia inevitable, y la reducción del nivel de vida. La propiedad privada trae la paz, armonía mutua, gran eficiencia y mejoras notables en los estándares de vida.

Traducido por Libertario

jueves, 30 de abril de 2009

LAN y el Oligopolio Vigente

La señora Sommefield, la más alta ejecutiva de Aerogal tiene el descaro de quejarse de las tarifas reducidas de LAN que benefician al consumidor. Algo tan inverosímil como lo siguiente:

"no nos oponemos a una competencia sana ni a la entrada de un competidor, a pesar de que se demostró que no existía mercado para un nuevo integrante, pero sí a prácticas predatorias que buscan que en el corto tiempo se consolide un monopolio por el fracaso de los otros competidores en el mercado".

"Los empleados han enviado cartas al presidente de la República, las aerolineas hemos hecho lo mismo y además hemos puesto una denuncia de esta práctica predatoria ante la Subsecretaría de Competitividad"

Como no era de esperarse los empleados de Tame y Aerogal organizaron una marcha para defender al turismo y el "empleo" nacional, como que los empleados de LAN fueran todos chilenos que nos quitan el trabajo.

Un oligopolio asegurado por el Estado, eso es lo que se entiende por competitividad en este país. Que se aguante el consumidor los altos precios, total las empresas por más ineficientes que sean deben mantenerse en el mercado. Espero que estos reclamos no terminen en la salida de LAN del mercado nacional de vuelos.
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