El aumento histórico y la caída del poder económico del Japón ofrecen lecciones valiosas para los EEUU y China.
En los 15 años a partir de 1965, Japón aumentó su PIB de $ 91 millones a US $ 1 billón. En 1987, cuando comencé mi tesis doctoral sobre las prácticas de gestión empresarial japonesa, los japoneses ricos habían comprado en efectivo Pebble Beach, el Rockefeller Center y había comenzado a devorar a los bancos. Muchos observadores están convencidos de que no habría como detener a Japón. Luego, en 1989, todo terminó abruptamente cuando las burbujas inmobiliaria y bursátil japonesas explosionaron.
En un intento para reiniciar su fallida economía, el gobierno japonés rescató a los grandes bancos, adoptó políticas keynesianas de estímulo y redujo las tasas de descuento a corto plazo a un poco más que cero y las retuvo allí durante años.Diez años más tarde, en 1999, los gastos de estímulo de Japón superaron los $ 1,5 billones, con pocos beneficios económicos. Hoy, la deuda de Japón es del 192% del PIB, el más alto de todos los países del G-20. Y en la primera década del nuevo milenio, ajustado a la inflación el crecimiento del PIB de Japón es del 0,22%. Japón cayó y sigue sin poder ponerse de pie ....... Diez años después del colapso del "milagro japonés", el profesor de Harvard y gurú de la estrategia de Michael Porter y el profesor japonés Hiroshi Takeuchi realizaron una autopsia. Sus resultados, publicados en el libro Puede Competir Japón? identificaron varias causas del fracaso económico. La más perniciosa fue la intervención del gobierno en el mercado libre.... En años de auge de Japón, uno de los trabajos más prestigiosos del país era en el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI). MITI contrataba sólo 1 de cada 10.000 aspirantes. El papel del MITI era la formalización de una alianza entre el gobierno y la industria por el bien del país. MITI establecía las metas de producción (por ejemplo, duplicar la producción de acero en cinco años), asignaba las cuotas a las empresas y disponía que los bancos proporcionen los fondos. El MITI forzaba la cooperación entre las empresas y protegía las industrias objetivos de la competencia internacional. Los partidarios de la economía de libre mercado en otros países gritaron “falta”, pero Japón continuó impertérrito.La filosofía del gobierno era:
1. Las exportaciones crean la riqueza nacional.
2. El gobierno debe apoyar a las industrias que aumenten las exportaciones.
3. La competencia es un desperdicio, destructivo y debe ser evitado.4. Las industrias refugiadas en Japón invertirán grandes ganancias en el país para capturar cuotas del mercado internacional.... La investigación detallada de Porter y Takeuchi reveló un dramático contraste en el desempeño de las industrias que no fueron objeto de influencia de parte del gobierno frente a los que si fueron.El gobierno japonés ofreció poco apoyo en las industrias donde Japón es más competitivo hoy: motos, coches, equipos de audio, robótica, instrumentos musicales, cámaras y video juegos. Un ejemplo fue la entrada de Honda en los automóviles. El gobierno japonés se opuso activamente al ingreso de Honda en la atestada industria del automóvil japonés. El audaz desafío de Honda a empresas establecidas como Nissan (NSANY), Toyota Motor (TM) y Mitsubishi dio como resultado la industria más dominante de Japón.Irónicamente prácticamente todas las industrias que el gobierno apoyó no se convirtieron nunca en competitivas a nivel mundial. Estas incluyen: las aeronaves, los servicios financieros, productos farmacéuticos, chocolates, software, productos no electrónicos de consumo y alimentos. En otras industrias apoyadas (tales como líneas aéreas, la banca minorista, las telecomunicaciones, la mercancía general, venta al por menor y restaurantes), Porter y Takeuchi encontraron que la productividad del trabajador era un 40% inferior a las normas de EEUU. Porter y Takeuchi afirma que "el papel del gobierno debe ser mejorar el medio ambiente para la productividad y la competencia, para no involucrarse directamente en el proceso competitivo." Leerlo completo en inglés.
Este blog tiene por objeto proveer al lector material relacionado al pensamiento anarcocapitalista, en especial el vinculado a de la escuela austriaca de economía; la cual se basa en la acción humana y sus 3 pilares (Vida, Propiedad y Libertad). Por ende criticaré toda forma de colectivismo(fascismo, comunismo, socialismo).
domingo, 20 de febrero de 2011
Las Verdaderas Lecciones del Lejano Oriente
jueves, 17 de febrero de 2011
How Capitalism Saved America
Este libro constituye una excelente introducción al capitalismo y su gran aporte a la historia de los EEUU, fue escrito por Thomas J. DiLorenzo, un economista e historiador que pertenece al Mises Institute. Si tienen oportunidad no duden en comprarlo. Francisco Ibero (@fi50) tuvo el acierto de realizar pequeños resúmenes de los capítulos principales, mismos que enlazo a continuación:
- Cómo el capitalismo enriqueció a los trabajadores
- La verdad sobre los "Robber Barons"
- ¿Qué causó la Gran Depresión?
- Cómo el New Deal casi acabó con el capitalismo(1)
domingo, 30 de enero de 2011
Neo-mercantilismo Criollo
Usando eufemismos como “sustitución de importaciones”, “desarrollo endógeno”, “apoyo a la industria nacional” el gobierno ecuatoriano esta reactivando el viejo mercantilismo, que no es más que beneficiar a sus amigotes y compinches "empresarios" disfrazándolo de "bien común" en perjuicio de consumidores y otros empresarios no alineados al régimen.
El sinsentido de medir la balanza comercial
Justifican sus medidas proteccionistas utilizando las balanzas comerciales deficitarias que el Ecuador tiene con varios países. El concepto de balanza comercial es un sinsentido que pocos se atreven a cuestionar. En el largo plazo las exportaciones tenderán a equipararse con las importaciones. Utilicemos una analogía, yo tengo una balanza deficitaria con el supermercado de mi barrio, le compro todas las semanas y ellos no me compran absolutamente nada. De seguro todos los comercios, restaurantes y gasolineras tienen una balanza superavitaria conmigo.
Yo solamente tengo una balanza comercial favorable con mi empleador, el compra mis servicios profesionales y yo no le compro nada. En el largo plazo las balanzas que mantengo de seguro seguirán en el mismo estatus pero vale aclarar que mi balanza comercial favorable comparada con la suma de las que me son deficitarias serán casi iguales en valor absoluto. No podre comprarles más de lo que gano. Esto aplica a nivel de país, no podré importar más de lo que exporto, por lo tanto al desincentivar las importaciones casi siempre reduce las exportaciones.
Vale la pena unas aclaraciones adicionales con respecto al tema de las importaciones:
- Los países no comercian entre sí, son los individuos los que comercian. El Ecuador no le compra a Japón autos, son ciertos ecuatorianos que prefieren un auto japonés pagado con su propia plata.
- Teniendo en cuenta lo anterior, no existe razón alguna para que el Estado te impida a ti como individuo comprar la marca que prefieres, mucho menos si es tu plata y supuestamente te pertenece y la puedes disponer libremente.
- Sumar todos los gastos de los ecuatorianos en empresas japonesas y luego la de los japoneses en empresas ecuatorianas y restarlos para ver si existe superávit o déficit comercial es un sinsentido. Esos gastos son privados y no públicos y no tienen ninguna relación entre ellos.
- Obviamente el interés para impedirte elegir libremente solo podría venir de un "empresario" interesado en su propio lucro. Este hará lobby para lograr que el Estado le favorezca con aranceles, cuotas y demás coacciones conocidas para impedir la libre elección de los consumidores.
- Cuando el empresario gracias al político haya logrado su fin de impedirte elegir libremente, ambos dirán que lo hacen por el "bien común". El "empresario" nacional al tener el mercado cautivo empeorará la calidad de sus productos y establecerá el mayor precio posible. No tiene incentivos para hacer lo contrario.
- El "empresario" creerá con el tiempo que es su sagacidad y no la mano pesada del Estado la que lo esta haciendo lucrar, se embarcará en expansiones de su industria contratando más empleados y comprando equipos. Luego permanentemente tendrá que hacer lobby para que no levanten las restricciones aduciendo que da empleo a muchos ecuatorianos.
- El consumidor ecuatoriano a diferencia del empresario y posiblemente sus empleados será mucho más pobre pues estará obligado a comprar solo lo que le dejen así esto sea mas caro y de menor calidad.
Por último si fuera coherente medir balanzas comerciales se lo debería también medir entre provincias y ciudades. Tamaña sorpresa se llevarían al medir la balanza comercial entre Quito e Ibarra o Guayaquil y Salcedo. ¿Acaso esto justificaría establecer aduanas internas?
El problema del gobierno pasa por no entender la Ley de Asociación de Ricardo enunciada hace 200 años. Los individuos se deben especializar en aquello en lo que tienen ventajas absolutas o ventajas comparativas. De ninguna manera los ecuatorianos podrán competir en un mercado libre en zapatos con China o en autos con Japón, salvo que busquen el apoyo del Estado para perjudicar al consumidor y favorecer al “empresario” como ya he señalado en ocasiones anteriores.
Debate con la Ministra Cely
A continuación reproduzco un extracto del intercambio de ideas con la Ministra Cely llevado a cabo en la web del MCPEC, una muestra de la arrogancia que caracteriza a los políticos y burócratas que creen que pueden dirigir algo tan complicado como la economía de un país desde sus escritorios:
Cely: " Esta teoría en su modelo asume que hay competencia e información perfecta, lo que empíricamente se ha probado que no se cumple. "
Respuesta: Incorrecto, mi posición es la de la escuela austriaca, la misma que indica que es imposible tener toda la información, peor tener la información "perfecta". Teniendo en cuenta esto aún más se justifica la no intervención del Estado en la economía. Si la información esta tan dispersa entre millones de individuos que intercambian productos en los mercados día a día, ¿como es que unos cuantos burócratas pueden sintetizar toda esta información y generar políticas para el dichoso bien común?
Cely: "Mi opinión es que en el mundo real no hay "libre comercio como lo señalan los modelos Ricardianos", es decir de "texto"
Respuesta: Correcto, siempre ha existido el "empresario" mercantilista que usa al poder político para lucrar a costa del consumidor interno.
Cely: "y si usted revisa la historia de los países desarrollados y los de reciente desarrollo (tigres asiáticos, Brasil, México, India, China, entre otros), todos ellos han usado su política comercial para en ciertos periodos "proteger " el crecimiento de ciertos sectores"
Respuesta: Si esos países optaron por lastimar y seguir lastimando a sus consumidores es su problema. El tema no es proteger a la industria sino ser competitivo, no es favorecer a un sector de la clase empresarial perjudicando a los consumidores y a otros sectores no protegidos. Mi punto de vista sobre la industria protegida lo puede ver acá. ¿Como le indica al ecuatoriano que debe comprar obligado unos zapatos ambateño, solo por poner un ejemplo, a un mayor precio y posiblemente menor calidad que un zapato chino que es por el beneficio general de toda la población? Que manera tan sui generis de ayudar al pobre haciéndole pagar más por bienes de primera necesidad. Esto aplica en todos los países, por eso la protección de los agricultores europeos se traduce en precios astronómicos de la comida para el francés, alemán y español de a pie.
Cely: "En nuestro país, carente de política monetaria, las cosas son más aún complejas, y la tarea pasa por fomentar nuestras exportaciones en las que tenemos ventajas comparativas reveladas, trabajar en aquellos sectores con potencialidades y en los que han existido fallas de mercado o de gobierno"
Repuesta: Política monetario que no es más que devaluar la moneda para favorecer a los exportadores en el corto plazo, perjudicando a la totalidad de la población incluidos los propios exportadores que en el largo plazo tendrán que producir más para poder hacerse de insumos importados a mayores precios. Un sinsentido completo y que gracias a la dolarización no se puede aplicar directamente en el Ecuador, pero si indirectamente gracias a la constante depreciación del dólar gestionada por la FED.
Cely: "Para nada se intenta centralizar las decisiones de los actores empresariales o de los ciudadanos en el gobierno, tanto los ciudadanos y los empresarios cuentan con la libertad de hacerlo, sino contribuir con políticas e incentivos para desarrollar esos sectores en que existen ventajas comparativas latentes y que requieren de apoyo para que se revelen"
Respuesta: Obviamente sería un sinsentido aplicar la autarquía y suponer que se puede ayudar a todos los sectores. Los incentivos y restricciones al consumidor solo se pueden aplicar a algunos sectores e incluso empresas, posiblemente los que tengan buenas conexiones con los burócratas y políticos de AP.
Cely: El que se utilice medidas arancelarias para proteger "temporalmente" un sector, es válido solo para dos casos de nuestra estrategia: calzados y textiles, los que si tienen potencialidad para poder exportar."
Respuesta: ¿Exportar? Si tuvieran verdadero potencial exportador no necesitarían de protección. Es un absurdo, el consumidor exigiría el producto haciendo rentable a la empresa.
Cely: "Nuestra apuesta no es la de un estado centralizador de las decisiones, y peor aún de las individuales, pero si un estado que fomente la competitividad sistémica, como de hecho lo hemos hecho con inversión en infraestructura, reducción de costos de tramitología en aduana, entre otros y que contribuya al desarrollo productivo"
Respuesta: Reducir la pesada carga estatal a las empresas SI que es una buena medida para incrementar la producción sin perjudicar al consumidor y favorecer al "empresario" se le felicita por este acierto.
Cely: "Todo esto sin dejar utilizar la política productiva para reducir la inequidad en el país."
Respuesta: Paradójico, como se puede decir que se va a reducir la inequidad en el país repartiendo privilegios a empresarios para aprovecharse al máximo del consumidor ecuatoriano, sobretodo al más pobre que es el que no puede viajar como los pelucones y traer toda la ropa, zapatos, etc de afuera a precios razonables. Brasil un país proteccionista por excelencia muestra el peor índice de Gini de la región.
Cely: "Finalmente, así como hay fallas de mercado, hay fallas de gobierno, cuando las decisiones no son transparentes y son capturados por grupos de poder. En ese sentido, hacemos nuestros esfuerzos porque todos las decisiones sean públicas, se comuniquen los planes de mejora competitiva y sus indicadores, para que exista la disciplina "a la asiática" de abandonar apuestas que no cumplan con las mejoras productivas y de exportación que se deben establecer. Creo en la cooperación pública-privada para establecer estos planes de mejora competitiva, pero no en la rentista sectorial, sino pensando en el bienestar común y siempre con absoluta transparencia."
Respuesta: Otra vez la paradoja, los gobiernos anteriores otorgaban privilegios a sectores o empresas especificas, lo mismo que Uds. A los anteriores los llaman "grupos de poder", ¿como llamamos a los suyos? Difícilmente exista transparencia cuando es un burócrata o un político el que escoge ganadores y perdedores en vez del consumidor. El empresario que querrá mantener el negocio deberá abogar con coimas de todo tipo al señor del cual depende si sigue o no en el negocio.
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Para ahondar más sobre este tema, siempre controversial, les recomiendo el artículo de Walter Block defendiendo al “malicioso” importador: Parte 1, Parte 2 y Parte 3.
martes, 18 de enero de 2011
Marx, Cerveza y Empleo en Ecuador
Era un 12 de diciembre de 2010, en plena final de fútbol ecuatoriano. Liga Deportiva Universitaria acababa de proclamarse campeón del fútbol ecuatoriano. Solo faltaba cerveza para festejar. Lastimosamente, algunos hinchas no encontraron con qué satisfacer su sed, las tiendas estaban desabastecidas de la popular Pilsener. Una jueza decidió que la mayor cervecería ecuatoriana cierre sus operaciones por varios días hasta que cancele cerca de 90 millones de dólares en utilidades que debía a casi1000 ex-empleados.![]()
La sentencia, por un lado, reafirmó la mentalidad anti-empresa imperante en el país, y, por otro, puso en evidencia el mito popular del supuesto “neoliberalismo” imperante en décadas pasadas.
La medida en cuestión beneficia con la repartición del 15% de las utilidades generadas cada año por la empresa a sus empleados.
La norma que establece el “reparto de utilidades” es muy beneficiosa para las finanzas familiares de los empleados que reciben su porcentaje.
La vocación marxista de dicha norma es clara: se debe devolver al empleado la “plusvalía” que el empresario le extrae al contratarlo.
Si fuésemos coherentes, la repartición de utilidades a los empleados se la debería considerar como parte del impuesto a la renta que pagan las empresas, porque significa de un pago impuesto por el Estado en atención a su nivel de renta. Lo único que cambia es el destinatario: en vez del fisco, el dinero pasa a manos del trabajador. Por tanto, en el caso especifico del Ecuador, deberíamos hablar entonces de un impuesto a la renta del 40%, y no de uno del 25%.
En este punto podemos analizar brevemente cómo las intervenciones estatales en el mercado laboral perjudican a la larga a los que quieren beneficiar: los empleados.
¿Por qué un mayor impuesto a la renta deriva en menores salarios?
Los salarios aumentan a medida que crece la tasa de capitalización (inversiones en bienes de capital), esto quiere decir que mientras más y mejores herramientas posea una empresa para su producción ésta podrá pagar mejores salarios debido a que cada empleado producirá más en menor tiempo. Por eso es que un trabajador automotriz en EEUU gana muchísimo más que uno en Ecuador, porque seguramente su fábrica estará casi por completo robotizada.
La tasa de capitalización se incrementa invirtiendo las utilidades generadas con anterioridad. Y al reducir el monto de estas simplemente se está condenando a los empleados a tener un menor nivel de productividad y por ende a un salario menor. Si en verdad se quisiera aumentar y mejorar el empleo, entonces se debería dar todas las facilidades a los capitalistas para retener sus ganancias que posteriormente serán invertidas, antes que imponer trabas e imposiciones que solo pueden generar desempleo y bajos salarios.
Wladimir Kraus en su artículo, ¿Quién explota a quién?, lo describe de la siguiente manera:
El gasto productivo de los empresarios y capitalistas en la forma de pago de salarios y compras de bienes de capital no sólo crea una clase distinta de asalariados, sino también al mismo tiempo generan las condiciones necesarias para una mayor productividad física de un determinado número de personas dispuestos a trabajar por salarios, elevando los salarios reales.
Las instituciones del capitalismo como el sistema económico monetario y el sistema de propiedad privada permiten a aquellos individuos en una sociedad humana que son más inteligentes, productivos y prudentes que otros aplicar su propio trabajo y el de otros para la tarea de la producción por lo tanto mejorar sus propias vidas y también, y en una medida enormemente mayor, la vida de otras personas que son menos capaces.
Me gustaría concluir con una pregunta: ¿quién de hecho “explota” a quien? Los empresarios y los capitalistas explotan a los trabajadores, o los trabajadores viven básicamente de la inteligencia, la productividad, y la prudencia de los empresarios y los capitalistas?
¿Por qué las “conquistas sociales” generan desempleo?
El código laboral marxista vigente en Ecuador define claramente al empresario como enemigo del empleado y por esa razón este último debe ser protegido por el Estado. El trabajo es un derecho y se enumera varias conquistas sociales que evitan la explotación laboral, entre ellas el seguro social obligatorio, las indemnizaciones por despido, sobresueldos y prohibiciones de despido bajo circunstancias especificas.
Pongamos en claro que al trabajador se le tenderá a pagar su aporte al proceso productivo. Ergo, mientras más importante sea su aporte mayor será su paga. Es lo que se conoce en economía como la “productividad marginal”. Todas las famosas “conquistas sociales” salen de la propia producción de cada empleado, al momento que estas sobrepasen lo que el trabajador aporta a la empresa este será despedido o la diferencia tomada de la producción de otros trabajadores reduciendo así los salarios de todos.
Una de las supuestas conquistas sociales más populares es el salario mínimo, este por desconocimiento o demagogia de los políticos que lo manejan no considera la productividad marginal de cada empleado. Al elevarlo coactivamente expulsa del mercado laboral a todos aquellos cuya productividad marginal es menor al salario mínimo. Los grupos más afectados en este caso son los pobres sin conocimientos técnicos y los jóvenes recién integrados al mercado laboral.
En muchas partes, pero especialmente en el tercer mundo, se ataca al empresario como el enemigo de los empleados gracias al desconocimiento del importante rol del empresario. Este absorbe la incertidumbre, luego pacta voluntariamente el salario con sus trabajadores (el cual como ya indiqué depende de su aporte a la producción), les paga mes a mes (muchas veces a cargo de sus ahorros previos) incluso cuando el proceso productivo aún no sea rentable o no este finalizado.
Nuevamente cito a Kraus:
Los trabajadores requieren de los capitalistas porque no pueden o no quieren esperar hasta la maduración de la totalidad del valor del producto de su trabajo en bienes de consumo. Desde esta perspectiva, la función básica de un capitalista parece ser simplemente la de un buen vendedor que comercia bienes de consumo presentes terminados a cambio de mercancías sin terminar en el futuro “. , los trabajadores sólo tienen un valor descontado, que sigue siendo supuestamente igual al valor de su producto marginal, de lo que eventualmente se convertirá en bienes presentes en valor total del mercado y los capitalistas obtendrán la diferencia de ingresos de intereses. Podemos decir, usando una expresión popular entre los economistas, que los capitalistas realizan una función de “espera” .
Analizando detenidamente se puede apreciar que los empleados son los que más necesitan de empresarios y no al revés. El marxismo sindical por años ha invertido esta verdad para beneficio de unos cuantos líderes sindicales y en detrimento de la gran mayoría de empleados. No sorprende que casi 6 de cada 10 ecuatorianos carezca de un empleo formal, gracias a un código laboral que impide la creación de puestos de trabajo con sus innumerables “conquistas sociales”.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Injusta Prosperidad Artificial
La ciudad de Ambato se ha convertido, según nos dicen, en la muestra empírica de las bondades del modelo proteccionista aplicado por el gobierno ecuatoriano. Al parecer la sustitución de importaciones ha hecho de la ciudad una joya: tiene bajo desempleo y su industria florece. Específicamente el caso de éxito se centra en su industria de calzado.
Es indudable que la industria del calzado crece como nunca gracias a los aranceles impuestos a las importaciones de zapatos desde el extranjero. Imponer un arancel a productos que podríamos importar de afuera beneficia a la industria nacional que fabrica ese producto; incluso si la industria nacional que fabrica ese producto es muy ineficiente y sus precios poco competitivos.
Dada esta ventaja artificial quien resulta perjudicado es el consumidor. Miles de consumidores tendrán que pagar más por un producto de calidad inferior o a un precio mayor al que podría encontrar en un mercado libre de aranceles. El perjuicio esta distribuido en los miles de consumidores de zapatos a nivel nacional. Las medida proteccionista protegerá a centenas o decenas de productores. Esto no hace más que propiciar la desigualdad dándole un mercado cautivo a uno o varios empresarios.
Parafraseando a Frederic Bastiat, el agudo intelectual francés del siglo XIX, este es el típico caso donde lo que “se ve” está concentrado en unos pocos beneficiarios y es fácil de identificar y lo que “no se ve” es decir el perjuicio esta disperso en muchos afectados y es difícil de identificar.
Henry Hazlitt en su libro “La Economía en Una Lección” nos indica que aparte de los consumidores existe un segundo grupo de afectados por esta medida, otros empresarios:
El arancel ha sido definido como un medio de beneficiar al productor a expensas del consumidor. Ello es correcto en un sentido. Los partidarios del arancel piensan solamente en los intereses de los fabricantes directamente beneficiados por los derechos de que se trata. Olvidan, desde luego, el interés del consumidor, al que directamente perjudica el pago de tales gravámenes. Pero es equivocado examinar el problema arancelario como si se tratase de un conflicto de intereses entre consumidores y fabricantes, considerados en su conjunto. Es cierto que los aranceles perjudican a todos los consumidores en cuanto tales. Pero es equivocado suponer que benefician a todos los fabricantes en cuanto tales. Por el contrario, como acabamos de ver, subvencionan a los fabricantes protegidos a expensas de todos los demás fabricantes nacionales y particularmente de aquellos que poseen un mercado potencial de exportación más amplio.
Ilustremos con un ejemplo lo que indica por Hazlitt, digamos que por ejemplo los aranceles elevan una cantidad de dólares a todos los pares de zapatos, adicionalmente el precio de los zapatos nacionales sube porque los empresarios tienen un mercado cautivo. En resumen el ecuatoriano deberá desembolsar un monto mayor de sus ingresos para comprar zapatos. En otras palabras lo que esta a la vista es todos los puestos de trabajo que no crearon o se destruyeron cuando se dejar de consumir bienes y servicios con ese dinero extra que le quedaba al consumidor al adquirir un par de zapatos importados baratos. Antes con el mismo dinero que compraba un par de zapatos y unas medias, ahora solo nos alcanza para los zapatos.
Esto hace más pobre al consumidor pues tendrá solo los zapatos (posiblemente de menor calidad) y si quiere las medias tendrá que abonar dinero extra, también hace más pobre al comerciante de las medias que verá reducidas sus ventas o al desempleado que podría haber sido empleado en la industria de medias.
Los teóricos del proteccionismo que es el otro nombre para el mercantilismo, el corporativismo o la sustitución de importaciones justifican sus medidas indicando que al importar productos del exterior las industrias nacionales son afectadas en sus ingresos y por ende el desempleo aumenta. Hay dos aclaraciones a esta verdad; la primera para contrarrestar este efecto la industria nacional, ya sin la protección artificial del Estado, deberá ofrecer un mejor producto a un menor precio; pues solo así se convertirá en la primera opción de compra para los consumidores ecuatorianos. La única manera de hacerlo es siendo más competitivos y eficientes. Otra opción es que se dediquen a producir algo en lo que si puedan competir.
Si no podemos competir con los chinos en zapatos, juguetes y baratijas; debemos cerrar esas industrias en el Ecuador y dedicarnos a producir lo que nos resulte más ventajoso y en lo que seamos más productivos. Debemos aprovechar la división del trabajo global que nos permite comprar al menor precio posible un bien o servicio.
La segunda, efectivamente un mercado libre produce perdedores específicamente los trabajadores y empresarios ligados a las industrias que no pueden competir con los productos fabricados en el extranjero. Pero en este caso tenemos dos claros beneficiarios: los consumidores que conseguirán un producto a un mejor precio por lo cual tendrán mas dinero en su bolsillo para destinarlo a consumir otros bienes o servicios. De esta manera se benefician los empresarios y trabajadores que producen otros productos y servicios a los que los consumidores destinarán su dinero extra. No existe un aumento del desempleo sino un desplazamiento de los trabajadores de las industrias afectadas, por ejemplo la del calzado, a las empresas cuyas actividades se verán beneficiadas.
La realidad es que se esta engañando a mucha gente haciéndole creer que al limitar las opciones de compra de los consumidores por arte de magia aparecen productivos empresarios que a su vez disminuyen el desempleo al contratar empleados. Esta prosperidad artificial, un verdadero juego de suma cero, solo favorece a sus directos implicados pero empobrece al país como conjunto. Nuevamente cito a Henry Hazlitt:
Hemos visto que el sobreprecio que los consumidores pagan por un artículo protegido reduce en una suma igual su capacidad adquisitiva para comprar otros artículos. No se deriva de ello ganancia alguna para la industria del país considerada en su conjunto. Pero como resultado de tal barrera artificial levantada contra los productos extranjeros, el trabajo, el capital y la tierra son desviados de las producciones más rentables a otras que ofrecen menores perspectivas. Por lo tanto, como consecuencia de los obstáculos arancelarios, la productividad media del trabajo y del capital nacional queda reducida.
Como conclusión todo arancel favorece a pocos interesados a cambio de perjudicar a un número grande de consumidores que estará tan disperso como para tomar cartas en el asunto y reclamar al respecto. El beneficio debería estar del lado del consumidor, que somos todos, mas no del productor con conexiones políticas. Si en verdad no se quiere favorecer a grupos de presión determinados se debería apoyar un verdadero libre mercado sin aranceles, cuotas de importación u otras barreras al comercio. No se debería dar protección artificial a industrias nacionales ruinosas que sin esta no durarían mucho tiempo en el mercado a costa de otras empresas más eficientes y competitivas.
viernes, 3 de diciembre de 2010
¿Qué le ha hecho el Gobierno a nuestras familias? (2/2)
Se puede ver la primera parte de este artículo aquí.
Entre 1935 y 1975, la agenda interna de los Myrdals guió a trompicones la evolución del Estado de bienestar sueco. Los períodos de activismo político y burocrático de 1935 a 1938, de 1944 hasta 1948, y de 1965 hasta 1973, fueron interrumpidos por la evidente y tenaz resistencia de la población sueca, o por restricciones presupuestarias que retrasaron su plena aplicación. Sin embargo, al final del proceso, la mayoría de los elementos de la agenda de la familia Myrdal estaban en su lugar.
¿Cuáles fueron los resultados concretos? Con la familia despojada, por mandato del Estado de todas las funciones productivas, de todas las funciones de seguro y el bienestar y de casi todas las funciones del consumo, causó poca sorpresa que cada vez menos suecos decidieran vivir en familia. La tasa de nupcialidad cayó a un mínimo histórico entre las naciones modernas, mientras que la proporción de adultos que vivían solos se disparó. En el centro de Estocolmo, por ejemplo, las dos terceras partes de la población vivían en hogares unipersonales a mediados de la década de 1980. Con los costos y beneficios de los niños totalmente socializados y con los beneficios económicos naturales de los matrimonios deliberadamente eliminados por ley, el sostenimiento de los niños fue separado también del matrimonio: en 1990, más de la mitad de los nacimientos suecos se encontraban fuera del matrimonio.
También los niños disfrutaron como "derechos" una parcela grande de beneficios aportados por el Estado: atención médica y dental gratuita, transporte público abundante y barato, comidas gratis, educación gratuita e incluso "defensores del niño" estatales a su disposición para intervenir cuando los padres excedieran sus límites. Los niños tampoco necesitaban de una "familia": el Estado ahora se desempeñaba como su padre real.
En efecto, el sociólogo de la Universidad de Rutgers David Poponoe sugiere que el término "Estado de bienestar" no hace justicia a esta forma de total dependencia personal en el gobierno. En su lugar, utiliza la etiqueta, "sociedad clientelista", para describir a una nación "en la que los ciudadanos son mayoritariamente clientes de un grupo grande de empleados públicos que se ocupan de ellos durante toda su vida."
En Suecia, las personas mayores son "libres" de la potencial dependencia sobre sus hijos mayores; bebés, niños pequeños y adolescentes son "libres" de la dependencia de sus padres para la protección y apoyo básico; los adultos son "libres" de las obligaciones significativas ya sea para sus padres biológicos, o para sus hijos, y los hombres y las mujeres son "libres" de cualquiera de las promesas mutuas, alguna vez incorporadas en el matrimonio. Esta "libertad" ha venido a cambio de una dependencia universal y común con el Estado, y la burocratización casi completa de lo que había sido la vida familiar. Von Mises tenía razón: demostró que aquí no existe "camino medio", más bien, Suecia representa una versión más completa y por lo tanto más opresiva del doméstico orden socialista, una que supera en su integridad incluso a la de la Unión Soviética. Pero el Estado moderno de bienestar sueco contiene sus propias contradicciones, problemas que están llegando a un primer plano.
Para empezar, la "contradicción demográfica" del Estado del bienestar no es tan fácil de desterrar. En un orden democrático de búsqueda de rentas, los que controlan el mayor número de votos disfrutan de una mayor ganancia. Incluso en Suecia, sigue siendo cierto que votan los mayores mientras los niños no lo hacen. Mientras que en Suecia la "política familiar" ha sido lo suficientemente eficaz como para destruir a la familia como una entidad independiente, no ha tenido éxito en poner fin al flujo neto de los programas estatales y los ingresos de los relativamente jóvenes a los relativamente viejos.
En segundo lugar, el estado clientelista no puede proporcionar toda la atención necesaria en una sociedad, simplemente porque sería demasiado costoso. Sin embargo, al mismo tiempo, las familias en el Estado de bienestar son sancionadas cuando prestan atención a los suyos por cuenta propia, porque con ello renuncian a los beneficios de la atención pública y son recompensados con la atención pública sólo cuando dejar de dar atención basada en la familia. El oficial del Estado de bienestar danés Bent Andersen explicó el problema de esta manera:
El estado del bienestar racionalmente fundado tiene una contradicción intrínseca: para poder cumplir con las funciones previstas, los ciudadanos deben abstenerse de explotar a su máximo los servicios y prestaciones, es decir, deben comportarse irracionalmente, motivados por controles sociales informales, que sin embargo, tienden a desaparecer a medida que crece el Estado de bienestar.
Esta contradicción ha sido la fuerza impulsora detrás de la reciente rebelión contra el estado clientelista moderno, una rebelión que comenzó (entre los países escandinavos) en Dinamarca y Noruega a través del éxito electoral de los partidos anti-estatistas Progreso, y que ahora se ha extendido a Suecia. Apenas el mes pasado, los socialdemócratas suecos sufrieron una derrota política importante, perdieron el poder en las elecciones nacionales a favor de una coalición de centro-derecha, unidos por un compromiso común para reducir el Estado de bienestar. Particularmente sorprendente fue la aparición de dos nuevos partidos, que ganaron bloques de escaños en el Riksdag sueco (o Parlamento) por primera vez.
La primera de ellas, la Democracia Cristiana, hizo del lamentable estado de la vida familiar sueca su tema central de plataforma. Hicieron un llamamiento para una reducción en la interferencia burocrática en las relaciones familiares, y el fin de los incentivos estatales que alientan los nacimientos fuera del matrimonio y desalientan el cuidado de los padres hacia los niños. El otro partido, llamado la Nueva Democracia, combina temas libertarios de fuertes reducciones fiscales, fuertes reducciones de beneficios, y el fin de la ayuda extranjera con medidas destinadas a frenar la inmigración. En conjunto, estos nuevos grupos mantienen el equilibrio del poder parlamentario. La eliminación de las prestaciones sociales rara vez ha tenido éxito en cualquier país moderno, pero por primera vez desde 1930 los suecos tienen la oportunidad de recuperar un cierto grado de autonomía familiar y libertad personal.
Por todos los signos, entonces, parecería que el modelo sueco, "el camino del medio", la tercera opción, ha sido desacreditado en el momento mismo que el comunismo, la “otra” vía, se ha derrumbado. Desafortunadamente, sin embargo, el modelo sueco vive y pronto puede prosperar en los Estados Unidos, donde la lógica y los argumentos utilizados por el Myrdals en la década de 1930 están a punto de tener éxito político.
En un volumen de 1991, titulado “When the Bough Breaks”, emitido por Basic Books (la editorial preeminentemente neo-conservadora), la economista Sylvia Ann Hewlett, escribe: "En el mundo [moderno], no sólo son los niños "inútiles" para sus padres, ellos implican grandes gastos de dinero. Las estimaciones del costo de criar a un hijo están en el rango de $ 171.000 a $ 265.000. A cambio de esos gastos, "se espera un niño provea amor, sonrisas y satisfacción emocional," pero no dinero o trabajo. "
Continúa: "Lo que nos lleva a un dilema crítico en América Esperamos que los padres gasten cantidades extraordinarias de dinero y energía en la crianza de sus hijos, cuando es la sociedad en general la que recoge las recompensas materiales Los costos son privados, los beneficios son cada vez más… públicos.... En la edad moderna, confiar en la vinculación irracional de los padres para financiar la empresa de criar niños es un negocio arriesgado, temerario y cruel. Es hora de que aprendamos a compartir los costos y las cargas de la crianza de nuestros hijos. Es tiempo para tomar parte de la responsabilidad colectiva para la próxima generación."
Hewlett va a diseñar una nueva agenda para América, incluyendo el permiso parental mandatorio, acceso gratuito garantizado a la atención de salud materno-infantil, la provisión estatal de cuidado infantil de calidad, más "inversión en educación," importantes subvenciones para vivienda de familias con niños, y así sucesivamente.
¿Le suena familiar? Debería, estos son los argumentos básicos y el orden del día propuestos para los suecos por Alva y Gunnar Myrdal, en 1934, aunque despojados de su más radicales retórica abiertamente socialista. Sin embargo, este es un libro que llevó al Presidente (retirado) de Procter and Gamble, Owen Butler, a afirmar que: "La conclusión es ineludible, a menos que invirtamos más sabiamente en nuestros niños hoy en día, el futuro económico y social de la nación está en peligro. " Estos son también los argumentos que están dominando la llamada “nueva política de los niños” en Washington.
Al mismo tiempo, "la política social de prevención" se ha convertido en el grito de guerra de otros proponentes americanos del cambio. Los argumentos suenan familiares: la ayuda de los funcionarios del Estado al principio de la vida es más económico y más eficaz que la ayuda más tarde, mientras más larga es la espera antes de descubrir los síntomas de estrés más costoso será; las intervenciones tempranas presentan el problema de toda inversión en crecimiento el cual es que los dividendos vendrán después ", etc, etc. Todo esto suena razonable de cierta manera, pero el producto final será una pesadilla burocrática del gobierno y la virtual destrucción de la familia en América.
En el informe de septiembre de la Junta Consultiva sobre el Maltrato y el Abandono Infantil en EE.UU se capta el sabor de este inminente nuevo orden americano. Este panel, nombrado exclusivamente por los gobiernos de Reagan y Bush, denomina al abuso infantil una "emergencia nacional", y añade: "Ningún otro problema puede ser igual en su poder para causar o exacerbar una serie de males sociales." La principal conclusión del informe es que los gobiernos federal y estatal han dedicado demasiado tiempo a la investigación de casos sospechosos de abuso, sino que el gobierno federal debe centrarse en la prevención del abuso y el abandono antes de que sucedan. La Junta recomienda que el Gobierno Federal desarrolle de inmediato un programa nacional de "visitas domiciliarias" a todos los nuevos padres y sus bebés por los trabajadores de salud del gobierno y los investigadores sociales, que identificarán a los abusadores potenciales y los ayudarán.
Además de este planteamiento de un "burócrata de bienestar en cada hogar", la Junta hace un llamamiento para una "política nacional de protección de la infancia", donde el gobierno federal garantice el derecho de todos los niños a vivir en un ambiente seguro con herramientas apropiadas para su aplicación.
Hewlett esta en lo correcto, por supuesto, acerca de las fallas en la seguridad social estadounidense existente: hemos socializado el valor económico de los niños pero hemos dejado los costes individuales a los padres. Los Estados Unidos en 1991, como Suecia en 1934, tienen una versión incompleta del modelo de Estado de bienestar puro. Ella acierta también al indicar que esto tiene un precio: el número de niños estadounidenses nacidos cada año dentro del matrimonio se ha estancado a lo largo de los años ochentas a un nivel del 30 por ciento por debajo de la tasa de crecimiento cero. Los estadounidenses simplemente no están invirtiendo su tiempo y su dinero en más de uno o dos niños, en gran parte porque no es digno de su tiempo. (La tasa de natalidad general, es cierto, ha subido un poco, pero esto se debe enteramente a la fuerte alza en el número de los nacimientos fuera del matrimonio de 665.000 en 1980 a más de 1.000.000 en 1990, estos nacimientos al parecer son subvencionados por el sistema de bienestar también.)
Pero hay una alternativa a la "solución sueca". Es una de la que la Dra. Hewlett se niega a hablar, y es la que los Myrdals calificaron de "más allá del debate razonable" hace sesenta años. Esta opción se llama "sociedad libre", en donde en lugar de completar el sistema de bienestar estatal clientelista mediante la extensión de los tentáculos burocráticos completamente alrededor de los niños, en lugar desmantela lo que ya lo han hecho. El programa es simple, radical y pragmáticamente anti-burocrático:
- Acabar con la educación obligatoria y controlada por el Estado, dejando la formación y educación de los hijos a sus propios padres o tutores legales.
- Abolir las leyes de trabajo infantil, una vez más razonando que los padres o tutores son los mejores jueces de los intereses y el bienestar de los niños, mucho mejor que cualquier combinación de los burócratas del Estado.
- Desmantelar el sistema de Seguridad Social, dejando la protección o la seguridad en la vejez que se proporcionen nuevamente por los individuos y sus familias.
Estos actos restauraran los beneficios económicos de los niños hacia los padres, y así podrán poner fin a la contradicción anti-niños que está en el centro del incompleto Estado de bienestar.
La mayoría de los comentaristas responden que estas acciones serían imposibles, inconcebibles en una sociedad industrial moderna. Teniendo en cuenta las realidades y complejidades del mundo moderno, dirán que el resultado será el caos si nos ocupamos en estas actividades reaccionarias.
Mi respuesta sería apuntar a grupos dispersos en los Estados Unidos, que por algún capricho histórico sorprendente o algún milagro político, todavía habitan una de las pocas "zonas de libertad" que sobreviven bajo ese régimen "imposible".
Un ejemplo inesperado pero interesante es el de los Amish, que vencieron las amenazas del gobierno a sus prácticas especiales de educación limitada (es decir, la escuela sólo por profesores Amish y sólo hasta el octavo grado), que hacen un uso intensivo de mano de obra infantil y que evitan por principio la Seguridad Social (así como la asistencia social del gobierno a las granjas). No sólo los Amish han logrado sobrevivir en un entorno de mercado industrial, sino que han prosperado. Sus familias son tres veces más grandes que el promedio americano. Cuando enfrentan una competencia leal, sus fincas producen beneficios en "momentos buenos y malos."
Su tasa de ahorro es extraordinariamente alta. Sus prácticas agrícolas, desde cualquier punto de vista ambiental, son ejemplares, marcada por una gestión comprometida de la tierra y la evitación de los productos químicos y fertilizantes artificiales. En un momento en que el número de agricultores estadounidenses ha caído fuertemente, las colonias agrícolas amish se han extendido ampliamente, desde una base en el sureste de Pennsylvania a Ohio, Indiana, Iowa, Michigan, Wisconsin y Minnesota.
Es cierto que relativamente pocos estadounidenses contemporáneos optan por vivir como los Amish, dada una verdadera libertad de elección. Por otra parte, nadie puede estar seguro de lo que Estados Unidos sería si los ciudadanos fueran liberados de la norma burocrática sobre las familias que comenzó a imponerse aquí hace más de cien años, comenzando con el auge de la escuela pública obligatoria.
Sin embargo no tengo absolutamente ninguna duda que bajo un régimen de verdadera libertad las familias serían más fuertes, los niños más abundantes y los hombres y mujeres más felices y contentos. Para mí, eso es suficiente.
[Publicado el 06 de enero 2004, a partir de un documento que fue escrito e impreso en 1991]
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Allan Carlson, autor de "El experimento de Suecia en la política familiar y de Familia: Reflexiones sobre la crisis social americana”, es presidente del Howard Center en Rockford, Illinois. Escribió este artículo para la conferencia Williamsburg del Instituto Mises sobre "La economía política de la burocracia." Allan@profam.org
lunes, 29 de noviembre de 2010
¿Qué le ha hecho el Gobierno a nuestras familias? (1/2)
por Allan Carlson
El destino de las familias y los niños en Suecia muestra la verdad de la observación de Ludwig von Mises de que "no hay compromiso" posible entre el capitalismo y el socialismo. Aquí muestro cómo el crecimiento del estado de bienestar se puede ver como la transferencia de la función de "dependencia" de las familias a los empleados estatales. El proceso comenzó en Suecia en el siglo 19, a través de la socialización del tiempo económico de los niños a través de asistencia a la escuela, la prohibición del trabajo infantil, y las leyes estatales de pensión por vejez. Estos cambios, a su vez, crearon incentivos para tener solo unos pocos, o ningún hijo. En la década de 1930, los socialdemócratas Gunnar y Alva Myrdal utilizaron la consiguiente "crisis de despoblación" para argumentar a favor de la plena socialización de la crianza de los hijos. Su "política familiar", implementada durante los próximos cuarenta años, casi destruyó a la familia autónoma en Suecia, sustituyéndola por una "sociedad cliente", donde los ciudadanos son clientes de los empleados públicos. Mientras que ahora Suecia está tratando de salir de la trampa del Estado de Bienestar, los viejos argumentos de la socialización de los niños han llegado a los Estados Unidos.
En su volumen corto, Burocracia, Ludwig von Mises señala que el socialismo moderno "sostiene al individuo en estricto control desde el vientre a la tumba", mientras que "los niños y adolescentes están firmemente integrados en el aparato de control global del Estado." En otro contexto, el contrasta "el capitalismo" con el "socialismo", y concluye: "No hay compromiso posible entre estos dos sistemas contrario a la falacia popular no hay un término medio, no es posible un tercer sistema como un modelo orden social permanente". Mis observaciones se centran en la validez de esta última declaración, viéndola a través de la suerte de la familia y los niños en el Estado moderno sueco, quintaesencia del Estado "termino medio".
Al observar a Suecia, nos encontramos con un caso clásico de la manipulación burocrática para destruir el principal rival del Estado como foco de lealtad: la familia. Viendo esta rivalidad entre el Estado y la familia, es importante entender que un nivel básico de "dependencia" es constante en todas las sociedades. En toda comunidad humana, hay bebés y niños, personas de edad muy avanzada, individuos que tienen discapacidades severas, y otras personas que están gravemente enfermos. Estas personas no pueden cuidar de sí mismos. Sin la ayuda de otros, morirían. Toda sociedad debe tener una forma de cuidar a estos dependientes. Bajo el dominio de la libertad, la institución natural de la familia (junto con el apoyo de las comunidades locales y organizaciones voluntarias), proveen la protección y el cuidado que estos "dependientes" necesitan. De hecho, es en la autonomía de la familia-y sólo en la familia-donde el principio socialista puro realmente funciona: a cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades.
El aumento del estado de bienestar se puede describir como la transferencia constante de la función de "dependencia" de la familia al estado; de personas unidas por lazos de sangre, matrimonio o adopción a personas ligadas a empleados públicos. El proceso se inició en Suecia a mediados del siglo 19, a través de proyectos burocráticos que comenzaron a desmantelar los vínculos entre padres e hijos. En el modelo clásico, la primera afirmación del control estatal de los niños se produjo en la década de 1840, con la aprobación de una ley de asistencia escolar obligatoria. Si bien fue justificada como una medida para mejorar el conocimiento y el bienestar de la gente, la dinámica más profunda era la socialización de tiempo de los niños, a través de la hipótesis de que los burócratas funcionarios del Estado, el reino de Suecia, sabían mejor que los padres cómo deben pasar los niños el tiempo, y que de los padres no se podía esperar confiar para proteger a sus niños de la explotación.
El siguiente paso llegó en 1912, con la legislación que prohibió el trabajo infantil en las fábricas, y hasta cierto punto en las granjas. Una vez más, el supuesto implícito era que los funcionarios del estado de bienestar son mejores jueces de la utilización del tiempo de los niños, y tienen más compasión hacia los niños que los padres tienen o pudieran tener.
El paso final llegó casi al mismo tiempo, cuando el gobierno sueco puso en marcha un programa de jubilación o pensiones de jubilación que rápidamente se convirtió en universal. El acto fundamental aquí es la socialización de otra función de la dependencia, esta vez, la dependencia de la "viejos" y los "débiles" en los adultos maduros. Por eternidades, el cuidado de los ancianos ha sido un asunto de familia. En adelante, sería la preocupación del estado. Tomando todas estas reformas en conjunto, el efecto neto fue el socializar el valor económico de los niños. La economía natural de la familia, y el valor que los niños habían traído a sus padres, ya sea como trabajadores en la empresa familiar o como "póliza de seguro" para la vejez fue despojado. Los padres se quedaron todavía con los costos de crianza de los hijos, pero la ganancia económica que eventualmente representaría había sido tomada por "la sociedad", es decir, el Estado burocrático.
El resultado previsible de este cambio, como un economista de la "Escuela de Gary Becker," le diría, sería una disminución de la demanda por niños, y eso es exactamente lo que ocurrió en Suecia. A partir de finales de 1800, la fertilidad sueca entró en caída libre y en 1935, Suecia tuvo la menor tasa de natalidad en el mundo, por debajo del nivel de crecimiento cero, donde una generación sólo se las puede arreglar para reemplazarse a sí misma.
La teoría estándar de la transición demográfica ha sido durante mucho tiempo que esta caída en la tasa de natalidad era la consecuencia necesaria e inevitable de la industrialización moderna: que los incentivos de una economía capitalista perturban las relaciones familiares tradicionales. Si bien es cierto que la estructura familiar tradicional se enfrenta a un nuevo tipo de estrés en la sociedad industrial, trabajos más recientes sugieren que el mayor desafío-de hecho-se deriva del crecimiento del Estado.
Observando la experiencia de muchas naciones, el demógrafo de la Universidad de Princeton Norman Ryder, rastreó la causa central común de disminución de la fecundidad a la introducción de la educación pública masiva. "La educación de las generaciones jóvenes es una influencia subversiva", dice. "Las organizaciones políticas, como las organizaciones económicas, demandan lealtad y tratan de neutralizar el particularismo de la familia. Hay una lucha entre la familia y el estado por la mente de los jóvenes", donde la escuela pública obligatoria sirve como "el principal instrumento para la enseñanza de la ciudadanía en una apelación directa a los niños sobre las cabezas de sus padres." Confirmando la validez universal del ejemplo sueco, Ryder añade que si bien la educación obligatoria eleva el costo a los padres de los niños, la prohibición de trabajo infantil reduce aún más su valor económico. Por otra parte, un sistema estatal de seguridad social reduce los vínculos naturales entre las generaciones de una familia en otro sentido, dejando en primer lugar al Estado como el nuevo lugar de lealtad.
Si bien el sistema de familia de una nación puede reorganizarse, por un tiempo, alrededor de la unidad de reproducción nuclear "marido y mujer", incluso esa base de independencia finalmente se disuelve. El resultado final de la intervención estatal, Ryder señala, es cada vez menor fertilidad, con las personas viviendo solos una relación de dependencia con el gobierno.
Las contradicciones inherentes a esta forma de organización social llenaron Suecia a principios de 1930. Con la tasa de natalidad habiendo caído por debajo del nivel de crecimiento cero, los conservadores suecos reaccionaron de forma frenética sobre la "amenaza de la despoblación," y la desaparición de niños suecos. Estas voces argumentaron que la raíz del problema era la dislocación espiritual, o el declive del cristianismo, o el aumento del materialismo, o el egoísmo personal. Nadie, ni una sola alma en la derecha política se centró en los problemas que se recogen en la legislación educativa y social de los últimos 90 años. Así mientras la "crisis demográfica" se extendía en Suecia, la oportunidad estaba madura para la demagogia y la explotación.
En esta situación transitaron dos jóvenes científicos sociales suecos, Gunnar Myrdal y su esposa, Alva Myrdal. Antes de pasar a su uso y abuso de la cuestión de la población, permítanme decir unas cuantas cosas sobre su origen y las influencias ejercidas sobre su trabajo.
El paternalismo burocrático ha tenido una larga historia en Suecia, con raíces en el aparato estatal construido por los Reyes Vasa en el siglo 16, fue avanzado a través de la trituración de la autonomía regional en la estela de la fracasada revuelta de Nils Dacke en la década de 1540. Sin embargo, los Myrdals representaban algo nuevo, y "muy del siglo 20." Ellos eran los científicos sociales, intelectuales de la academia, dedicados a un nuevo tipo de activismo estatal. Como Alva Myrdal se explicó: "La política ha sido ahora... sometida al control de de la lógica y los conocimientos técnicos y así se ha visto obligada a convertirse, en esencia, en ingeniería social constructiva."
En segundo lugar, a pesar de que los estadounidenses han sido acosados por los reiterados comentarios sobre la sabiduría del "modelo sueco", es importante observar cómo gran parte del estado de bienestar sueco se basaba en la experimentación en América. Ambos Myrdals pasaron el año académico 1929-1930, los últimos meses de "Era Progresista", en un viaje a Estados Unidos, las becas fueron proporcionadas por el Laura Spelman Rockefeller Foundation. Durante este tiempo, Alva Myrdal cayó bajo la influencia de la llamada "escuela de Chicago de la sociología." William Ogburn, en particular, la impresiono con su opinión de que el Estado y la escuela habían crecido inevitablemente a costa de la familia, y que la familia se enfrentaba a una progresiva "pérdida de funciones", ya que se retiró de la necesidad histórica a una preocupación exclusiva con la personalidad. Alva Myrdal pasó un tiempo considerable en el Instituto de Desarrollo Infantil de la Universidad de Columbia y visitó preescolares experimentales y guarderías que operaban con subvenciones de la Fundación Rockefeller, ejemplos de paternidad social que la impresionaron profundamente.
Por su parte, el trabajo de Gunnar Myrdal en Columbia y en la Universidad de Chicago le hizo consciente del potencial político enorme que encontraría en Suecia con el emergente debate sobre la "Crisis de Población".
En un importante artículo de 1932, "El dilema de política social," para la revista de vanguardia sueca, Spektrum, Gunnar Myrdal puso el dedo en la palanca de la política necesaria. Comenzó delineando el compromiso en Europa antes de 1914 de un "socialismo infundido de liberalismo" con un " liberalismo infundido de socialismo." Bajo este acuerdo, dijo, el liberalismo del siglo 19 había abandonado su pesimismo malthusiano y el dogmatismo de libre mercado y en su lugar había abrazado la necesidad de reformas para proteger a los trabajadores, mientras que los socialistas habían renunciado a los objetivos de la revolución y la redistribución masiva de la propiedad, expresando su satisfacción con medidas incrementales para ayudar a la clase obrera.
La Primera Guerra Mundial, sin embargo, había roto este compromiso. Myrdal declaró que el liberalismo clásico había muerto y sus partidarios diseminados. También argumentó que era necesario que el movimiento de trabajadores volviera a radicalizarse, y buscar un nuevo tipo de política social. Bajo el antiguo compromiso, Myrdal señaló, la política social ha sido orientada por los síntomas, dando ayuda a los pobres o a los enfermos. La nueva política social, declaró, debe ser de naturaleza preventiva. Los científicos sociales, utilizando técnicas modernas de investigación, tienen en su poder utilizar el Estado para prevenir que emerjan patologías sociales. Cuando se basan en premisas de valor orientadas al humano y la ciencia racional, dijo, esta política social de prevención conlleva a un "matrimonio natural" de la técnica correcta con la solución política radical. Myrdal señaló específicamente la crisis de población de Suecia, como una oportunidad para el análisis sociológico racional para producir ideas eficaces y radicales para el cambio aplicado vía el Estado.
Los Myrdals plasmaron este programa en su bestseller de 1934, “Crisis en la Cuestión de la Población”, un volumen brillantemente argumentado que transformó sustancialmente a Suecia. Mientras que los conservadores suecos siguieron preocupándose por la inmoralidad sexual, la Myrdals apuntaron directamente a las contradicciones creadas por un Estado de bienestar incompleto. Las acciones anteriores del gobierno, tales como la asistencia escolar obligatoria, la prohibición del trabajo infantil, y las pensiones públicas de vejez, admitieron ellos, habían arrancado el valor de los niños a los padres. Pero los costos de los niños se quedaron en casa. En consecuencia, los niños se habían convertido en la principal causa de la pobreza. Teniendo en cuenta los incentivos establecidos por el Estado, las mismas personas que contribuyeron de mayor manera a la supervivencia de la nación teniendo niños fueron arrastrados a la pobreza, a viviendas de mala calidad, mala nutrición, y limitadas oportunidades recreativas. Una elección voluntaria entre la pobreza con niños o un nivel de vida más alto sin ellos era lo que las parejas jóvenes ahora enfrentaban. Los adultos jóvenes se vieron obligados a sostener a los jubilados y a los necesitados a través del sistema de bienestar del Estado, y también a los niños a los que dieron vida. Bajo esta carga múltiple, ellos habían optado por reducir el número de niños como el único factor sobre el que tenían control. El resultado para Suecia fue la despoblación y el fantasma de la extinción nacional.
De acuerdo con el Myrdals, sólo había dos alternativas. La primera era el desmantelamiento de la educación estatal, las leyes de trabajo infantil, y las pensiones de vejez con el fin de restaurar la autonomía de la familia, era "ni siquiera digno de ser discutido." La otra alternativa, y la más práctica fue sólo completar el estado de bienestar, y eliminar los desincentivos existentes a los niños, socializando virtualmente todos los costes directos que intervienen en su nacimiento y crianza. El argumento real fue algo como esto: con el fin de resolver los problemas causados, en gran parte por las intervenciones estatales previas, el gobierno ahora necesita intervenir por completo.
Esto significó un compromiso con un nuevo tipo de asistencialismo: "Se trata de una política de prevención social, estrechamente guiada por el objetivo de elevar la calidad de materiales humanos, y al mismo tiempo llevar un efecto radical en las políticas de redistribución para hacer una parte importante de la carga de apoyo a los niños una preocupación de toda la sociedad." La burocracia estatal nunca había disfrutado antes de ese mandato. Por la naturaleza misma de la palabra, una política "preventiva" dio la apertura a todas las familias suecas para apoyo, escrutinio y control. Uno nunca sabe dónde puede ocurrir un problema: por lo tanto, las medidas universales de intervención burocrática se deben implementar para hacer que la prevención sea una realidad.
Haciendo hincapié en este imperativo, los Myrdals concluyeron: "la cuestión de la población queda transformada en el argumento más eficaz para una remodelación completa socialista y radical de la sociedad." La alternativa, dijeron simplemente, era la extinción nacional.
Su programa abarca subsidios estatales universales de ropa para niños, un plan de seguro médico universal, un derecho universal al cuidado de niños, campamentos de verano operados por el Estado para los niños, desayunos y almuerzos escolares, vivienda de familia financiada por el estado, bonos para cubrir los costes indirectos de tener hijos, préstamos matrimoniales, expansión de la maternidad del Estado y servicios de parteras, planificación económica centralizada, y así sucesivamente. Su objetivo era, en efecto, la socialización del consumo, proporcionando a todas las familias un determinado conjunto uniforme de servicios estatales determinados de manera racional, gestionados por los empleados públicos, y financiados a través de impuestos sobre los ricos y los que no tenían hijos.
Las críticas de que su programa amenazaba a la familia trajo una respuesta típicamente contundente: "la pequeña familia moderna es ... casi patológica", dijeron los Myrdals. "Los viejos ideales deben morir con las generaciones que los apoyaron."
Llamamientos a la autonomía y libertad de la familia evocaron respuestas igualmente mordaces. Los Myrdals denunciaron que el "falso deseo individualista" de los padres por la "libertad" para criar a sus hijos tenía un origen poco saludable: "... gran parte de los irritantes patéticos que defienden " la libertad individual y la responsabilidad " de su propia familia, se basan en una disposición sádica para extender esta "libertad" a un derecho sin límites y sin control para dominar a los demás."
Con el fin de educar niños aptos para un mundo socialmente cooperativo ", debemos liberar a los niños más de nosotros mismos", entregándoles a expertos estatales certificados en el cuidado y la formación. La guardería colectiva a cargo de expertos controladas por el Estado, en lugar de la pequeña familia patológica, estaba más en consonancia con los objetivos adecuados para la eliminación de las clases sociales y la creación de una sociedad basada en la democracia económica.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Mises: El Revolucionario
Por Ralph Raico
Se dice que hace algunos años, cuando Bill Buckley estaba al principio de su carrera como orador en la universidad y era un poco más tolerantes con los liberales a lo que es hoy, una vez escribió dos nombres en la pizarra dramatizando muy bien el punto que los estudiantes en su audiencia habían sido expuestos a un solo lado del gran debate en todo el mundo entre el capitalismo y el socialismo. El nombre del defensor del socialismo democrático, creo que fue Harold Laski, posiblemente John Dewey, fue reconocido por la mayoría de los presentes.
El nombre de Ludwig von Mises era totalmente desconocido para ellos. Huelga decir que la situación básicamente no ha mejorado desde entonces, (al menos tal vez en el sentido de que la mayoría de los estudiantes universitarios ahora reconocerían el nombre de William F. Buckley, Jr.) ¿Cómo ha sido posible que la gran mayoría de los estudiantes de economía y ciencias sociales, incluso en las universidades estadounidenses de élite, tengan a Mises como un completo desconocido? Incluso el New York Times, en la comunicación al momento de su muerte en octubre de 1973, llamó a Mises "uno de los economistas más destacados de este siglo", y Milton Friedman, de una tradición totalmente diferente del pensamiento económico, lo llamó "uno de los grandes economistas de todos los tiempos".
Pero Mises fue más que un gran economista. En todo el mundo, entre personas con conocimientos - en la Europa de habla alemana, en Francia, en Gran Bretaña, en América Latina, en nuestro propio país - Mises fue famoso por ser el campeón del gran siglo XX de una escuela de pensamiento que se puede decir que tienen un cierta importancia histórica y una cierta respetabilidad intelectual: la que comenzó con Adam Smith, David Hume, y Turgot, e incluyó Humboldt, Bentham, Benjamín Constant, Tocqueville, Acton, Böhm-Bawerk, William Graham Sumner, Herbert Spencer, Pareto y muchos otros. De improviso, uno hubiera pensado que sólo por esta reconocida posición Mises hubiera adquirido el derecho a ser presentado en el "pluralista" escenario progresista de izquierda del mundo académico.
Y luego están los logros científicos de Mises, que fueron extraordinarios. Por ejemplo, es reconocido por todos lados, que en toda discusión que gire en torno a la viabilidad de un sistema de planificación económica central, Mises desempeñó un papel clave. Es muy posible que el gran escándalo intelectual (aún no admitido) del siglo pasado ha sido que el gran movimiento internacional marxista, incluyendo a miles y miles de pensadores profesionales en todos los campos, fue por generaciones contentado con discutir toda la cuestión del capitalismo contra el socialismo sólo en términos de los vicios alegados al capitalismo. La cuestión de cómo y qué tan bien funcionaría una economía socialista se evitó como un tabú.
Fue un logro de Mises, y una muestra de su esplendida independencia de pensamiento, dejar de lado ese piadoso "no se debe hablar de ese tipo de cosas", y haber presentado completa y llamativamente los problemas inherentes al intentar el cálculo económico racional en una situación donde no existe un mercado para los bienes de producción. Cualquiera que esté familiarizado con los problemas estructurales con los que los países comunistas más avanzados se enfrentan continuamente y con el debate sobre el "socialismo de mercado", percibirá la importancia y pertinencia de los trabajos de Mises solamente en este campo.
Entonces, ¿cómo podemos explicar el hecho de que los que lograron tomar un Laski y un Thorstein Veblen, o incluso un Walter Lippmann y un Kenneth Galbraith, en serio como importantes filósofos sociales de alguna manera no pudieran llegar a familiarizar a sus estudiantes con Mises o para mostrar a él las marcas de reconocimiento público y el respeto que se le debe (nunca fue, por ejemplo, presidente de la American Economic Association)? Al menos parte de la respuesta, creo, radica en lo que Jacques Reuff, en un cálido homenaje, llamado la "intransigencia" de Mises.
Mises era un doctrinario completo y un luchador incansable e implacable de su doctrina. Durante más de sesenta años estuvo en guerra con el espíritu de su época, y con cada una de las avanzadas, victoriosas, o las escuelas políticas simplemente de moda, a la izquierda y la derecha.
Década tras década, luchó el militarismo, el proteccionismo, el inflacionismo, todas las variedades del socialismo, y todas las políticas del Estado intervencionista, y durante la mayor parte de ese tiempo se quedó solo, o cerca. La totalidad y duradera intensidad de la batalla de Mises sólo podía ser alimentada a partir de un profundo sentido interno de la verdad y el valor supremo de las ideas por las cuales él estaba luchando.
Esto, así como su temperamento, suponen ayudaron a producir una determinada "arrogancia" en su tono (o calidad "apodíctica", como algunos de nosotros en el seminario de Mises la llamamos con cariño, usando una de sus palabras favoritas), que era lo último que los académicos de izquierda-progresista y socialdemócratas podrían aceptar en un defensor de una visión que consideraban sólo marginalmente digna de tolerar para empezar. (Creo que esto en gran medida cuenta para el reconocimiento mayor que ha sido concedido a Friedrich Hayek, incluso mucho antes de su merecido Premio Nobel. Hayek es de temperamento mucho más moderado en la expresión de lo que Mises fue alguna vez, prefiriendo, por ejemplo, evitar la vieja consigna de "laissez faire". Y es difícil imaginar a Mises hacer un gesto como Hayek hizo al dedicar “Camino de servidumbre" a los socialistas de todas las partidos.")
Pero la falta de reconocimiento parece no haber influido o desviado a Mises en lo más mínimo. En cambio continuó con su trabajo, década tras década: acumulando contribuciones a la teoría económica, al desarrollo de la estructura teórica de la Escuela Austriaca, y, a partir de su comprensión de las leyes de la actividad económica, elaborando, corrigiendo y poniendo al día a la gran filosofía social del liberalismo clásico.
Ahora, dentro de la tradición liberal clásica, se pueden extraer distinciones. Una muy importante es entre lo que puede llamarse liberales "conservadores" y "radicales". Mises pertenecía a la segunda categoría, y sobre esta base se puede contraponer a los escritores, por ejemplo, como Macaulay, Tocqueville, y Ortega y Gasset. Hubo muy poco de Whig sobre Mises. Las virtudes tan cacareada de las aristocracias, la supuesta necesidad de una base religiosa para "la cohesión social," la reverencia por la tradición (que era de alguna manera siempre la tradición autoritaria a ser reverenciada, y nunca la tradición de pensamiento libre y la rebelión), el miedo al emergente "hombre-masa", que estaba echando a perder las cosas por sus mejoras intelectuales y sociales, toda la crítica cultural que más tarde que proveyó siempre un punto de apoyo importante para el ataque a la sociedad de consumo, estos no encontraron lugar en el pensamiento de Mises.
Por tomar un ejemplo, Tocqueville en “La democracia en América”, en un momento exclama: "Nada concebible es tan pequeño, tan insípido, tan lleno de gente con intereses mezquinos - en una palabra, tan anti-poético - como la vida de un hombre en los Estados Unidos ". Sea o no este un juicio verdadero, Mises nunca se habría molestado en hacerlo. Como liberal utilitario, tenía más respeto por las normas por las que la gente común juzga la calidad de sus propias vidas. Es muy dudoso que Mises sintiera reparo alguno como los de liberales como Tocqueville hacia la americanización del mundo. (De hecho, su actitud hacia Estados Unidos sería un buen criterio para la categorización de los liberales clásicos como "radicales" o "conservadores").
Mises, entonces, era un liberal radical, en la línea de los filosóficos radicales y los hombres de Manchester. Todos los elementos del liberalismo radical están ahí: en primer lugar, y el más básico, su racionalismo intransigente, reiterado una y otra vez. (Síntoma de la evasión de Mises de todo lo que él consideraría místico y oscurantista en el pensamiento social es el hecho de que, que yo sepa, nunca en todos sus escritos publicados menciona alguna vez a Edmund Burke, excepto en el contexto de alguien que, en alianza con escritores como De Maistre, fue en definitiva un oponente filosófico del mundo liberal en desarrollo).
Es su utilitarismo, teniendo como el fin de la política no el ser "el bueno", más bien el bienestar humano como hombres y mujeres de forma individual lo definan por sí mismos. Es su defensa de la paz, que en la tradición de los liberales del siglo XIX que más se identificaban con la doctrina del completo laissez faire - Richard Cobden, John Bright, Bastiat Frédéric, y Herbert Spencer – él basa la infraestructura económica del libre comercio. Y, más sorprendente, hay en Mises una preocupación básicamente democrática y, en un sentido importante, el igualitarismo, de tal manera que esto requiere un comentario especial.
El punto de vista fundamentalmente democrático e igualitario de Mises no es, por supuesto, para ser entendido en términos de la creencia en la igualdad de talentos innatos o en la igualdad de ingresos. Cuando Mises explica la gran cuestión de la igualdad no tiene en cuenta una fantasía utópica del futuro, donde cada determinación absolutamente contará para uno y no más de uno, sino más bien las condiciones empíricas bajo las cuales los seres humanos hasta ahora se encontraban en diversas sociedades.
¿Cuáles han sido realmente las condiciones de clase, estatus, grado, y privilegio en la historia de la humanidad, y qué diferencia hace el capitalismo? La historia de las sociedades pre-capitalistas es una de la esclavitud, de servidumbre, castas y privilegios de clase en las formas más degradantes. Es la historia hecha por los propietarios de esclavos, nobles guerreros, y responsables de eunucos, por los reyes, sus amantes, y los cortesanos, los sacerdotes y otros intelectuales de Mandarín - por parásitos y opresores de todo tipo. El capitalismo cambia todo el centro de gravedad de la sociedad ("The World Turned Upside Down", como las tropas de Lord Cornwallis tocaron en Yorktown).
En la trillada pero cierta y sociológicamente enormemente importante declaración: cada dólar, ya sea en posesión de alguien carente totalmente de gracia social, de alguien de "medio nacer," de un Judío, de un negro, de quien nadie ha oído, es la igualdad de todos los dólares y la dirección de los productos y servicios en el mercado que las personas con talento deben estructurar su vida para proveerlos. Como Marx y Engels observaron, el mercado desmorona cada Muralla China y nivela al mundo a la condición y los privilegios tradicionales que Occidente heredó de la Edad Media.
Es el ariete de la gran revolución democrática de los tiempos modernos. Mises sostenía que la pseudo revolución que el socialismo produciría era mucho más probable que lleve a la reaparición de la sociedad de status y re-degradación de las masas a la posición de peones, controlados por una élite que se asignaría el papel principal en el melodrama heroico, el hombre conscientemente hace su propia historia.
En cuanto al calibre y la calidad del pensamiento de Mises, mi opinión es que es capaz de penetrar en el corazón de las cuestiones importantes, donde otros escritores suelen agotar sus capacidades en puntos periféricos. Algunos de mis ejemplos favoritos son sus conversaciones sobre el "control obrero" (que promete convertirse en el sistema social preferido de la izquierda en muchos países occidentales), y de la filosofía social marxista (que Mises se ocupa en varios de sus libros, pero más extensiva y mordazmente en “Teoría e Historia”.)
En la conjunción de este breve análisis de gran alcance intelectual, razonamiento riguroso y defensa orgullosa de los valores liberales clásicos, el lector puede vislumbrar algo del carácter distintivo de Mises como filósofo social.
Ningún reconocimiento de Mises estaría completo sin decir algo, sin embargo inadecuado, sobre el hombre y el individuo. La inmensa erudición de Mises, trayendo a la mente otros estudiosos de habla alemana, como Max Weber y Joseph Schumpeter, que parecían funcionar en el principio de que algún día todas las enciclopedias podría muy bien acabar de desaparecer de las estanterías, la claridad cartesiana de sus presentaciones en clase (se necesita un maestro para presentar un tema complejo, de manera simple); su respeto por la vida de la razón, evidente en cada gesto y la mirada, su cortesía, amabilidad y comprensión, incluso para principiantes; su ingenio real, de la clase proverbialmente criada en las grandes ciudades , similar a la de los Berlineses, de los parisinos y neoyorquinos, sólo que vienesa y más suave - permítanme decir que para tener, en la primera fase, llegar a conocer al gran Mises tiende a crear en la mente de uno las normas para toda la vida de lo que un intelectual ideal debe ser.
Estas son las normas a las que otros estudiosos que uno se encuentra casi nunca igualaran, y juzgado contra los ordinarios profesores universitarios - en Chicago, Princeton, o Harvard- es simplemente una broma (pero sería injusto juzgarlos por tal medida, aquí estamos hablando de dos tipos completamente diferentes de los seres humanos). Fue totalmente adecuado que Murray Rothbard, en el obituario que escribió para Mises en el Foro Libertario, añadiera estas líneas de Adonais de Shelley, y es apropiado para nosotros recordarlas en el año del centenario de Mises:
For such as he can lend — they borrow not
Glory from those who made the world their prey;
And he is gathered to the kings of thought
Who waged contention with their time's decay,
And of the past are all that cannot pass away.
Por último, para el lector serio de la política y la filosofía social que nunca ha estudiado Mises mi consejo sería que corrija la omisión tan pronto como sea posible: se ahorrará una gran cantidad de esfuerzo innecesario en el camino a la verdad. “Liberalismo” o la “Burocracia” serían un buen comienzo, o bien, para aquellos con un especial interés en la historia del siglo XX, “Gobierno Omnipotente”, o su “Socialismo”, que sigue siendo para mí el mejor libro que he leído en las ciencias sociales. Teniendo en cuenta el lugar absolutamente crítico que EEUU tiene en la civilización occidental hoy en día, realmente sería una tragedia si unos pocos profesores del Establishment lograran mantener a los jóvenes estadounidenses inteligente lejos de familiarizarse con el rico patrimonio de ideas que nos dejó Ludwig von Mises.
Ralph Raico profesor de historia en Buffalo State College y miembro senior del Instituto Mises
Una versión de este artículo apareció en el número 10 de 1981 de la Revista Libertario.
Traducido al español por el Instituto Ludwig Von Mises Ecuador.
lunes, 8 de noviembre de 2010
El Importador (3/3)
Por Walter Block, tomado de “Defending the Undefendable”, Capítulo 23. Ver la primera parte y la segunda parte.
Consideremos ahora una situación que superficialmente parece la pesadilla de los proteccionistas hecha realidad. Imaginemos que hay un país que puede producir mejor en todas las industrias. Supongamos que Japón (el cuco de la ILGWU), puede producir todo más eficientemente que América, no sólo las banderas, guantes de béisbol, radios, televisores, coches, y las grabadoras de cinta, sino todo. ¿Sería válida la afirmación de la ILGWU de que se debería restringir el comercio, entonces?
La respuesta es que nunca es justificable restringir el comercio entre dos adultos consientes, o incluso entre naciones de adultos consientes, definitivamente no en razón de que el comercio perjudicará a una de ellas. Porque si para un parte el comercio es dañino, simplemente lo podría negar. La prohibición no sería necesaria. Y si ambas partes dan su consentimiento para el comercio, con qué derecho cualquier tercero lo puede prohibir. La prohibición sería el equivalente a una negación de la vida adulta de una o ambas partes de la transacción, por tratarlos como menores de edad que no tienen el sentido o el derecho a contraer obligaciones contractuales.
A pesar de todos los argumentos morales, los proteccionistas todavía querrán prohibir el comercio sobre la base de que un desastre se produciría si eso no se realizara. Tomemos la situación de que existe entre Estados Unidos y Japón las condiciones de pesadilla que han estipulado. Supuestamente, Japón exportará bienes y servicios, sin importar nada de los Estados Unidos. Esto traería prosperidad a la industria japonesa, y depresión a la nuestra. Finalmente, Japón supliría todas nuestras necesidades y, como no habría exportaciones para contrarrestar esta situación, la industria norteamericana llegaría machacada a pararse. El desempleo se elevaría a proporciones epidémicas y habría una dependencia completa en Japón.
Esta descripción puede parecer un poco absurda, sin embargo la historia del proteccionismo en los Estados Unidos y el éxito de la campaña ILGWU, indican que tales "pesadillas" prevalecen de mayor manera de lo que cabría imaginar. Tal vez este sueño horrible prevalece porque es más fácil achicarse en horror antes que hacerle frente.
Al contemplar esta pesadilla, se plantea la cuestión de qué usarán los estadounidenses para comprar productos japoneses. No pueden utilizar el oro (o cualquiera otro metal precioso), porque el oro en sí mismo es una mercancía. Si los estadounidenses utilizarían oro para pagar las importaciones el efecto es que exportarían oro. Esto iría en contra de la pérdida de empleos debido a las importaciones, y estaríamos de vuelta a la situación prototípica. Los estadounidenses podrían pierden puestos de trabajo en radios y televisiones, pero aumentarían en la extracción de oro.
La economía estadounidense se asemejaría a la de Sudáfrica, que paga por sus importaciones en gran medida con las exportaciones de oro. El único medio adicional de pago sería en forma de dólares de los Estados Unidos. Pero, ¿qué harían los japoneses con los dólares? Sólo hay tres posibilidades: podrían devolver estos dólares a nosotros como pago de nuestras exportaciones a ellos, podrían mantener el dinero, o podrían gastar en productos de países distintos a los Estados Unidos. Si optaron por la última alternativa, los países con los que comerciaron tienen las mismas tres opciones: gastar en los Estados Unidos, el acaparamiento, o gastar en otros países, y así sucesivamente para los países con los que comercien a su vez. Si dividimos el mundo en dos partes; los Estados Unidos y todos los demás países, podemos ver que las tres posibilidades se reducen a dos: o el papel moneda que enviamos vuelve a comprar nuestros productos o no.
Supongamos que la "peor" posibilidad sucede, que nada del dinero vuelve a estimular nuestras exportaciones. Lejos de ser un desastre, como los proteccionistas afirman, esto en realidad sería un bendición absoluta! Los dólares de papel que enviamos al extranjero serían sólo eso, papel sin valor. Y ni siquiera se podría gastar tanto papel simplemente se podría imprimir dólares con ceros extra. Así, en la pesadilla de la ILGWU, Japón nos enviaría los productos de su industria, y nosotros enviaríamos tan solo piezas de papel verde con muchos ceros impresos en ellos al Japón. Sería un gran ejemplo de desprendimiento. La negativa de los extranjeros para sacar provecho de sus dólares correspondería a un gran regalo para los Estados Unidos. Nosotros recibiríamos los productos, y ellos recibirían papeles sin valor!
A diferencia de las fantasías de la ILGWU y los grupos proteccionistas, los destinatarios de regalos grandes no suelen sufrir agonías indecibles. Israel ha recibido reparaciones de Alemania durante muchos años, y regalos de los Estados Unidos, sin ningún tipo de efectos nocivos evidentes. El país receptor no tiene qué interrumpir su propia producción. Porque los deseos de cualquier población son infinitas. Si los japoneses dieran un automóvil Toyota a todas las personas en los Estados Unidos, ellos quisieran pronto dos, tres o muchos Toyotas. Evidentemente, es inconcebible que los japoneses (o cualquier otra persona) sean tan abnegados que incluso lleguen a tratar de satisfacer todos los deseos del pueblo estadounidense sin recompensa. Sin embargo, sólo si tuvieran éxito en esta tarea imposible todas las industrias nacionales colapsarían, porque entonces todo el mundo tendría todo lo que quisiera.
Pero en este caso imaginario, el colapso de la industria nacional sería algo para ser alabado, no condenado. La gente en el Estados Unidos suspendería toda la producción sólo si sentiría que tiene suficientes posesiones materiales y que seguirá teniéndolas en el futuro. Tal situación no sólo no es horrible, sería bien recibida por los estadounidenses como lo más cercano a una utopía.
En realidad los japoneses y otros no se contentaran con acumular los dólares que se les dio como pago por sus productos. Tan pronto como sus saldos en dólares se pongan por encima del nivel que elijan, ellos usarán los dólares estimulando así las exportaciones de manufacturas de los Estados Unidos. Podrían comprar productos estadounidenses y por lo tanto estimular directamente las exportaciones americanas.
O puede ser que demanden oro por sus dólares (un "ataque" al dólar), que requeriría una devaluación que haría las exportaciones americanas más competitivas en los mercados mundiales. De cualquier manera, los dólares volverían a los Estados Unidos, y nuestras industrias nacionales se verían estimuladas. La pérdida de empleos debido a las importaciones serían contrarrestadas por los aumentos en otras partes, tal como en el caso de Vermont y Florida.
¿Por qué comerciaría Japón con un país cuya producción es menos eficiente que la suya? Debido a la diferencia entre lo que se denomina la ventaja absoluta y ventaja comparativa. El comercio tiene lugar entre dos pares (Países, estados, ciudades, pueblos, barrios, calles, personas) no de acuerdo con su capacidad absoluta para producir, sino de acuerdo con su capacidad relativa. El ejemplo clásico es el de la mejor abogada de la ciudad que también es la mejor mecanógrafa. Esta persona tiene una ventaja absoluta sobre su secretaria en la prestación tanto de los servicios jurídicos como de los mecanográficos. Sin embargo, la abogada decide especializarse en la profesión en la que tiene una ventaja comparativa, la ley. Supongamos que es 100 veces tan buena abogada como su secretaria, pero sólo dos veces más eficiente como mecanógrafa. Es más ventajoso para ella ejercer la profesión jurídica, y contratar (o comerciar con) una mecanógrafa. La secretaria tiene una ventaja comparativa en escribir: tiene tan sólo el 1 por ciento de la eficacia en derecho frente a su empleadora, pero es la mitad de buena como ella escribiendo. Ella es capaz de ganarse la vida mediante el comercio a pesar de que es más pobre en ambas habilidades.
El Japón que hemos estado imaginando tiene una ventaja absoluta en la producción de todos los bienes. Pero cuando los japoneses vuelven con nuestros dólares hacia nosotros a cambio de nuestros productos, Estados Unidos exportará los bienes en los que tiene una ventaja comparativa. Si somos la mitad de buenos como los japoneses en la producción de trigo, pero sólo una cuarta parte tan buenos en la producción de aparatos de radio, exportaremos trigo como pago de nuestra importación de aparatos de radio. Y así ganamos todos.
Por lo tanto, no importa qué situación se prevé, incluso en las más extremas, el argumento proteccionista resulta inadecuado. Pero debido a la potencia emocional de su influencia, los importadores han sido vilipendiados. Por su persistencia en una tarea que es intrínsecamente útil, los importadores deben ser considerados como los grandes benefactores que son.
