viernes, 2 de julio de 2010

La Muerte Digna

Acabo de ver la película de Dr. Muerte con Al Pacino. Simpático personaje este Dr. Kervorkian obsesionado con la muerte y preso hasta hace poco en EEUU por asistir alrededor de 130 suicidios de enfermos terminales en el Estado de Michigan en los años 90.

¿Como terminó preso por homicidio  a pesar de contar con la plena autorización de sus pacientes? Pues como siempre los políticos “saben” que es mejor para uno, incluso cuando de la muerte se trata.

Si usted esta  desahuciado, moribundo y sufriendo lo indecible pues aguántese que dado que algunas personas  el suicidio asistido no les parece correcto entonces esta prohibido.

Estar en contra de los suicidios asistidos es incoherente con el principio de que cada uno es propietario de su cuerpo y puede disponer de el como bien disponga. Mucha gente esta en contra por cuestiones religiosas y como no podía ser de otra manera llama a la intervención del Estado en la libertad de terceros para terminar su vida de una manera digna.

Así que ya saben si tienen mala suerte y enferman gravemente el Estado no solo les mantendrá sufriendo el mayor tiempo posible sino que una vez muertos ejecutará el impuesto sobre la herencia, salvo que tengan la suerte de vivir en algún país donde no existan ambas coerciones (Suiza por ejemplo).

Lecturas recomendadas

Suicidio, suicidio asistido y eutanasia involuntaria por Albert Spuglas

Ética y eutanasia por Francisco Capella

El regreso de Jack Kevorkian por Álvaro Vargas Llosa

viernes, 25 de junio de 2010

Poder y Mercado. Una Travesía Personal al Anarcocapitalismo

Recuerdo haber iniciado este blog como penitencia por haber votado por Correa y lo llame “Libertad Ecuador” con una clara inclinación liberal clásica. Con el paso de los años el título se me ha quedado corto y he decidido cambiarlo por “Poder y Mercado”. Tomo el título de un libro de Murray Rothbard donde ataca todas las intervenciones estatistas desde una perspectiva anarcocapitalista. (Como no elegirlo si en el prefacio indica “Si Ud. Odia al Estado, Lea Este Libro…”).

Me ha tomado más de 3 años mi transformación política a golpe de lectura. Miles de artículos (para demostrarlo visiten mi cuenta de twitter, leo cada artículo que comparto) y decenas de libros. He llegado a la conclusión que no se puede coordinar la cooperación social por vía democrática que siempre termina siendo la tiranía de las mayorías o mejor dicho el saqueo de grupos organizados contra grupos desorganizados.

Soy ahora profundamente anarquista y anti-estatista. Esto no significa que apoyo el caos sino la ausencia de un ente coactivo y violento como el Estado. Soy partidario del autogobierno y del voluntarismo. El Estado solo puede crecer y crecer basta ver lo que pasa en los EEUU para darse cuenta que es imposible dar marcha atrás cuando hay intereses creados, el Estado Limitado terminó destruyéndose de intervención en intervención.

Cualquier política económica exitosa puede ser echada al tacho de basura vía legislación y con beneplácito de los votantes siempre ávidos que les llegue algo de la “redistribución de la riqueza” o las prestaciones del Estado de “Bienestar”.

Hasta hace uno año todavía pensaba que existían políticos liberales, pero la verdad es que todos son lo mismo salvo por el grado de intervención que quieren aplicar. Me repugnan los políticos de todas las tendencias, tipos despreciables que tienden a creerse superiores a los demás. Detrás de todo político existe un ingeniero social dispuesto a recortar las libertades civiles y económicas en nombre del bien “común”.

Mucha ha tenido que ver mi giro del liberalismo clásico al anarquismo de mercado las constantes visitas al Mises Institute y las lecciones de economía por audio del profesor Huerta de Soto, ha sido un segundo despertar ideológico el primero fue dejar de ser Idiota.

domingo, 13 de junio de 2010

Keynes y Sus Sin Sentidos

Posiblemente el economista del siglo pasado que mayor daño haya hecho es John Maynard Keynes. Su influencia nefasta sobre las políticas económicas a partir de la Gran Depresión puede resumirse en el desbocado gasto público con la subsecuente perdida de valor adquisitivo de la moneda (inflación) y la condena a pagar impuestos draconianos para las futuras generaciones debido a las abultadas deudas soberanas de todos los estados de bienestar. Todo con la excusa de mantener la demanda agregada.

El keynesianismo podría resumirse como un refrito de ideas viejas como la inflación y el mercantilismo y la supuesta refutación de otras como la Ley de Say. Ya lo decía Mises: “La mayor contribución de Lord Keynes no consistió en desarrollar nuevas ideas, sino en ‘escapar de las viejas’”

Cuando se presenta una crisis como la actual, los keynesianos tienen listas sus recetas: Inflar la oferta monetaria y expandir el crédito para elevar el consumo. Para lograr esto  se puede contratar a las personas inactivas para cavar huecos y volverlos a tapar o ingresar a  un conflicto mundial para salir de la depresión mediante el gasto bélico. La causa de la crisis es muy simple para los keynesianos, los “espíritus animales” de los empresarios, algo así como una locura generalizada que los obliga a dejar de invertir sin mayores explicaciones. Si sus recetas fallan alegarán que no se gasto lo suficiente y pare de contar.

Keynes solo dio teoría económica al deseo de los políticos por mas poder por eso lo adoran en los círculos estatistas de todo el mundo. El provee el justificativo perfecto para el intervencionismo estatal o en otras palabras el fascismo económico. El mismo lo puso de manifiesto en el prólogo a la edición alemana de su más famosa obra “Teoría General del empleo, el interés y el dinero” , en 1936, en plena época nazi:

“La teoría de la producción global, que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia y un grado considerable de laissez-faire”.

Les dejo con dos videos interesantes sobre los sin sentidos de Keynes, el primero el famosísimo rap del debate de Keynes vs. Hayek sobre la crisis crediticia:

El segundo es la refutación por el profesor Huerta de Soto de la “Paradoja del Ahorro” keynesiana. Aquella que indica que el ahorro es perverso para la sociedad y que el gasto público es lo máximo:

Adicionalmente adjunto varios enlaces a artículos en contra de Keynes que pueden servir para obtener una visión general sobre las políticas contra sentido común que recetaba este señor:

Keynes y su herencia

Keynes era keynesiano

Ilusiones de la época de Keynes

Lord Keynes y la Ley de Say

El mito de Keynes

La refutación de Keynes

Hazlitt y el fracaso de la economía keynesiana

El colapso de la macroeconomía... y de Keynes

La inmensa influencia del desastre llamado Keynes

domingo, 30 de mayo de 2010

El Crimen y las Armas

A más armas menor crimen, tan simple como eso.

Hace algunos meses el gobierno ecuatoriano lanzaba una campaña para justificar el envío al pleno desempleo a un  pueblo entero donde sus habitantes fabricaban pistolas artesanales. Según los genios que nos gobiernan desarmar a la mayor cantidad de gente es positivo para la lucha contra el crimen.

Para no perder la ocasión  “oportunamente” ponían como ejemplo a EEUU donde al parecer el crimen campea a sus anchas por ser las armas un producto más que uno lo puede comprar casi sin restricciones. Obviamente no hablaron del estatus de Caracas, capital de la revolución bolivariana continental, convertida en una de las ciudades más peligrosa del mundo gracias al empeñoso trabajo del Coronel Chávez.

Dos gráficos comparativos muestran la mentira del gobierno a menor restricción en la compra de armas menor tasa de homicidios. El primer gráfico muestra la concesión de armas de fuego en ascenso desde 1986 para los EEUU y el segundo el declive de los homicidios.

A primera vista suena ilógico, pero al parecer los delincuentes y los maniáticos piensan dos veces en atacar lugares donde existe la posibilidad de que una o más personas estén armadas. Razón por la cual la mayoría de matanzas estudiantiles ocurren en las llamadas “gun-free zones” (sería mejor llamarles “zonas de víctimas desprotegidas").

Al parecer la cuestión del control de armas va por otro lado, les dejo una ilustración que no necesita comentarios:

martes, 25 de mayo de 2010

Estatismo a Fondo: El Desastre Griego

El desastre griego y próximamente español, portugués, italiano son muestra de los horrores que produce el estatismo cuando se le aprieta el acelerador. Déficits gigantes, deudas impagables y una presión fiscal insoportable, todo sea para mantener a esos seres improductivos, los burócratas y la gran ficción de creer que se puede vivir a costa del resto indefinidamente.

Ya nos advertía Juan Montalvo que los izquierdosos no tardaron en salir a culpar del desastre griego al capitalismo, al parecer aún cuando el 70% de la economía de un país está en manos del estado y su presidente es socialista todavía se le puede achacar de sus males al capitalismo neoliberal.

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Pero vamos que Grecia es el paraíso de todo progre, muchos burócratas y poca productividad. Supuestamente el gasto público es tan alto que según estándares keynesianos debió haber llevado a ese país directo a ser la primera potencia mundial.

Ahora los señoritos burócratas salen a incendiar las calles, con una mujer embarazada muerta de por medio, para evitar reducciones en sus fastuosas prebendas.

Deberían estar tranquilos, los años de vivir del prójimo están lejos de acabar gracias al rescate de la UE y el FMI. Estas entidades burocráticas sentaron un lastimoso precedente que solo acelerará la caída al estilo dominó del resto de economías prebendarías para reclamar ser rescatadas mediante inflación al poner a funcionar la maquina de imprimir billetes. Una vez más los políticos, como en todas las latitudes, muestran una vez más su ignorancia económica y obviamente la de sus electores. 

Lecturas recomendadas:

Grecia y España: el enésimo fracaso keynesiano

GRECIA O EL ENFERMO QUE NO QUIERE CURARSE

Ecuador al rescate de Grecia

El fracaso del modelo económico griego

A Greek Tragedy in the Making

Have We Crossed the Point of No Return?

miércoles, 12 de mayo de 2010

La Herencia de la Larga Noche Neoliberal

Es común que en los monólogos sabatinos que Rafael Correa, en los que actúa cual animador de peña bailable para a sus obedientes y serviles súbditos, ataque a los gobiernos anteriores y la la larga noche neoliberal.

La larga noche aparentemente es una nefasta época donde el Estado estaba “ausente”, no había impuestos y se privatizaba todas la empresas públicas. Oyéndole hablar a Correo uno pensaría que el Ecuador desde el 79 vivió en una sociedad anarco-capitalista,, el sueño de Murray Rothbard hecho realidad, hasta que el Dios en la Tierra ganó las elecciones del 2006.

Restando los años de los gobiernos progres de Roldós, Hurtado, Borja y Palacio además del nefasto gobierno del populista anti-oligárquico Bucarám que no fueron otra cosa más que ensayos del correismo al parecer existieron años donde una banda de liberales acecharon el país. Entre estos prominentes “liberales” figuran Febres Cordero, Sixto Durán Ballén, Alarcón, Mahuad, Gustavo Noboa y Lucio Gutiérrez. Según lo que dan a entender estos neoliberales de seguro admiradores del individualismo de Ayn Rand, la economía de la escuela austriaca y acérrimos defensores de los derechos naturales.

IVA del 12%, ICE del 15% a las telecomunicaciones, impuesto a la renta empresas 25%, retención del 8% de los trabajadores por servicios profesionales para impuesto a la renta personas, 25% de impuesto cuando una empresa ecuatoriana tiene como proveedor a una empresa internacional, aranceles, cuotas de importación, retenciones a los rendimientos financieros, impuestos prediales, y un largo etc todos recolectados de forma eficiente por obra y gracia de la señora Elsa de Mena, de seguro una fanática del Ludwig Von Mises Institute.

No son las Telefónicas fijas públicas y la móvil Alegro, empresas de energía municipales o provinciales, empresas de agua potable públicas que no admiten competencia, banca de desarrollo estatal (quebrada), TAME, Andec, FLOPEC otra muestra más de la “ausencia” del Estado. De seguro fueron implantadas por algún oscuro estudioso de las teorías de Friederich Hayek.

Ni que hablar de la contaminación neoliberal en la administración del IESS, el IECE, Registro Civil  y en las innumerables secretarias y ministerios que ya existían, haciendo de los trámites en las mismas un calvario. Malditos Chicago Boys!!!

Gracias señor Correa por llegar a salvarnos del capitalismo salvaje.

lunes, 3 de mayo de 2010

De la NO-República a la NO-República

El libro de Pablo Lucio Paredes debería ser más crítico. La réplica al libro de Correa es buena en general pero encontré 3 cuestiones que no me gustaron:

1. El autor se considera liberal pero no tiene empacho en consentir algo de planificación estatal. En vez de sugerir que el Estado sea el árbitro de la sociedad y pare de contar Paredes le asigna tareas de obra pública y políticas económicas e inclusive pretende democratizar la “planificación”. (Como anécdota el autor fue Secretario General de Planificación del gobierno de Mahuad!).

2. El autor deja la puerta abierta al intervencionismo monetario al afirmar que es bueno devaluar la moneda pero solo en casos de crisis. Aparentemente para Paredes la moneda es más que un medio de intercambio y debe poderse manipular, la diferencia con Correa en este sentido solo es de grado.

3. En varias partes del libro el autor repite que el liberalismo con sus defectos es mejor que el socialismo con sus virtudes. En ambos casos nunca hace una lista aclaratoria. En verdad me quede intrigado por las supuestas virtudes del socialismo, salvo que se refiera a la rica vida que se dan los burócratas y revolucionarios con el dinero de todos nosotros.

Bueno ahora si vamos con lo positivo del libro básicamente ataca las siguientes ideas equivocadas y falacias que repite Correa a cada momento:

La “inversión” pública genera empleo productivo. A mayor presión fiscal, mayor bienestar. En crisis se debe gastar y gastar para que la demanda agregada no se reduzca y se genere más desempleo. (En resumen Keynesianismo barato).

FALSO: Solo el ahorro puede generar empleo productivo a largo plazo. Todo proceso empresarial es fruto del ahorro. El gasto público es una transferencia de fondos del sector productivo a la burocracia y sus grupos de presión. (Este si es un juego de suma cero).

Razón por la cual la teoría de Correa que por cada 10 000 dólares de gasto público se genera un empleo es falsa en la práctica. Correa y su desbordado gasto público no han creado ni un solo empleo productivo ya que se ha dedicado a espantar a los inversionistas y ha llenar de parásitos (burócratas) los edificios públicos.

El comercio exterior es malo y hay que producir todo dentro de Ecuador por eso hay que ser proteccionistas e implementar la sustitución de importaciones.

La fuente de toda riqueza son las divisas fruto de la exportación, es decir exportaciones-importaciones.

AMBAS SON FALSAS: Se exporta para importar, es una salvajada despreciar la división internacional del trabajo e implantar medidas como la “sustitución de importaciones” la cual ha fracasado en todas las latitudes. La riqueza de una nación se mide en términos de la producción de bienes y servicios que pueden disfrutar sus ciudadanos.

La economía de los países prósperos se dirige siempre desde un ente de planificación central.

Los países prósperos son los que más “planifican” y fueron proteccionistas mientras se desarrollaban.

FALSO: Los países prósperos son aquellos donde existe mayor libertad económica, también en estos la desigualdad económica es menor a países con mayor intervención estatal.

La moneda es una herramienta económica para hacer más “competitivos” a los exportadores. La dolarización es una estupidez porque no deja inflar la oferta monetaria para solventar el gasto público.

FALSO: Para Correa aniquilar el poder adquisitivo de la moneda vía inflación es poca cosa alado de ayudar a los exportadores. Toda manipulación de la moneda no es nada más que aplicar un impuesto no aprobado vía legislación como es la inflación la cual afecta más a los más pobres y a la gente de ingreso fijo como la clase media.

El Ecuador fue azotado por una larga noche “neoliberal” llena de privatizaciones, bajos impuestos y sobre todo ausencia de Estado.

FALSO: El Ecuador sigue secuestrado por la larga noche mercantilista donde los allegados al poder son los que más se benefician de las leyes y regulaciones establecidas.

Ejemplos como la sucretización de las deudas privadas en los gobiernos de Hurtado y Febres Cordero y los salvatajes bancarios de la época Mahuad mencionados por Correa como monstruosidades “neoliberales” en realidad no lo son, hubiera sido liberal dejarles quebrar.

En resumen el libro hace bien desmintiendo las falacias del correismo y da al lector una vistazo general del verdadero liberalismo. El autor no se adhiere al 100% a la escuela austriaca pero en su libro hace varias referencias a economistas de la misma como Mises, Reisman, Murphy y Huerta de Soto así como a la cabeza más visible de esta tendencia económica en el Ecuador como es Juan Fernando Carpio por lo tanto se los recomiendo.

miércoles, 21 de abril de 2010

La ofensiva de la Banda del Ocho

Por Juan Ramón Rallo

Bob Geldof, promotor de LIVE 8.

La semana pasada concluimos que el camino de África hacia la prosperidad debe pasar necesariamente por el respeto a la propiedad privada y su apertura al exterior. En otras palabras, si algo necesita África es más capitalismo y globalización. Sin embargo, estas propuestas de sentido común, tanto teórico como histórico, son rara vez oídas en Occidente.

Los grandes medios de comunicación contraponen deliberadamente dos modos de solucionar la pobreza que en el fondo son idénticos: por un lado tenemos el G-8, cumbre política capitalista y economicista; por otro el Live 8, movimiento social y solidario

El G-8 y Live 8 son vistos como el frío y el calor, la razón y el corazón, el pragmatismo y las buenas intenciones. El ciudadano medio tiende a observar ambos movimientos como dos caminos para erradicar la pobreza: uno calculador, lento pero eficaz, y otro impulsivo, bienintencionado pero torpe.

En realidad, la diferencia entre el G-8 y el Live 8 son mínimas; mucho más adecuado sería agruparlos en el calificativo de la Banda del 8. Ambos movimientos desconfían del individuo, del capitalismo y de la propiedad privada. Sus recomendaciones pasan indefectiblemente por expoliar al ciudadano occidental e incrementar el intervencionismo y la planificación en África. Unos y otros son, al fin y al cabo, socialistas, ya sea de cabeza o de corazón.

Aun así, conviene estudiar cuáles son los efectos de algunas de sus más sonadas propuestas para desarrollar el Tercer Mundo. ¿Tienen algún efecto positivo?

La redistribución cósmica del 0’7%

Tanto el Live 8 como el G-8 parecen dispuestos a donar al Tercer Mundo un 0’7% de su PIB. Sin duda, se trata de la principal reivindicación de los grupos socialistas, que todavía no han entendido absolutamente nada acerca del funcionamiento de la sociedad.

La donación del 0,7% del PIB fue una de las promesas electorales de Zapatero.El gran economista del desarrollo P. T. Bauer solía resumir el problema de la ayuda externa en dos frases que nos servirán como guión para nuestra explicación.

Por un lado, la ayuda externa no es necesaria ni suficiente para lograr el desarrollo. Como dijimos, el elemento clave para la generación de riqueza es la propiedad privada, que da lugar a la división del trabajo y a la acumulación de capital. Sin propiedad privada la ayuda externa, simplemente, se despilfarrará.

Imagine que usted recibe un premio de 10.000 euros; tiene dos opciones: o gastarlo o invertirlo. El desarrollo necesita, como ya hemos señalado, de inversión en bienes de capital. Sin protección de la propiedad privada, empero, toda inversión resultará absurda, pues el Gobierno podría expropiarle en cualquier momento su riqueza. La decisión más racional será utilizar los 10.000 euros en gastos corrientes e inmediatos.

Además, aun cuando algún arriesgado africano se decidiera a invertirlos, sin reconocimiento de la propiedad privada, su empresa quebraría a las pocas semanas. ¿Quién puede acumular riqueza en un clima hostil a la riqueza? Por poner una analogía: antes de repoblar un bosque hay que apagar el incendio. Si empezáramos a plantar árboles cuando las llamas aún estuvieran incandescentes los nuevos árboles serían rápidamente arrasados por el fuego.

Ahora bien, la ayuda externa tampoco es necesaria para el desarrollo. Como vimos en el primer artículo, cuando la propiedad privada y la libertad comercial están presentes el ritmo de creación de riqueza deviene tan acelerado que las transferencias públicas resultan, cuando menos, irrelevantes. "Aramos", le dijo la mosca política al buey empresarial.

Ningún país se ha desarrollado gracias a la planificación política. El colapso del sistema socialista está suficientemente reciente como para que algunos sigan implorando la ayuda externa a modo de panacea.

Pero además P. T. Bauer resumía el problema de la ayuda externa como la transferencia coactiva de dinero desde los pobres de los países ricos hacia los ricos de los países pobres. El famoso 0’7% supone, en la práctica, una consolidación de las dictaduras que empobrecen África.

Lejos de contribuir a la limitación de su poder, el 0’7% incrementa el poder y afán dirigista de unos regímenes asentados en el vilipendio de las libertades de sus ciudadanos y en el nulo respeto a la propiedad privada. Cabe afirmar, pues, que, lejos de ser inútil, la ayuda externa resulta nociva para el Tercer Mundo.

Los tiranos desvían la atención del auténtico problema –su ataque a la propiedad privada–, los occidentales se sienten complacidos con su contribución y los africanos se estancan en la miseria. ¿Qué más podría esperarse de una transferencia desde los europeos a los políticos africanos?

Un impuesto regresivo llamado Tasa Tobin

Desde diversas asociaciones izquierdistas como Attac se viene clamando por la necesidad de imponer un impuesto a las transacciones financieras internacionales (concretamente, en el cambio de moneda) para obtener fondos suficientes para desarrollar el Tercer Mundo.

Campaña de Attac Italia en favor de la Tasa Tobin.La crítica al 0’7% resulta aplicable a este caso: la ampliación del poder político no sirve para enriquecer a los países, más bien para empobrecerlos. Pero es que, además, la Tasa Tobin tiene una serie de efectos perversos adicionales que conviene destacar.

Por un lado, el impuesto grava los canjes de moneda, de manera que se encarece invertir en el extranjero. Por ejemplo, si un europeo crea una empresa en Ghana, y contrata a varios trabajadores ghaneses, tendrá que convertir los euros en nuevos cedis (moneda oficial de Ghana), para lo cual tendrá que pagar el impuesto. En otras palabras, la Tasa Tobin, por mucho que sus defensores lo nieguen, reduce la inversión de capital en países extranjeros. En ese sentido, si recordamos el primer artículo rápidamente entenderemos los efectos perversos que puede tener para el desarrollo. Sin capital no hay posibilidad de aumentar la riqueza.

Por otro lado, la Tasa Tobin es un impuesto regresivo, especialmente perjudicial para los pobres. La razón es que las monedas débiles siempre se expresan en dólares, de manera que el número de transacciones se dobla. Imaginemos que un agricultor ghanés vende su mercancía en Japón. Lógicamente, tendrá que convertir los yenes en nuevos cedis; el problema es que antes deberá convertir el yen en dólares, y luego los dólares en nuevos cedis. Así, la Tasa Tobin grava doblemente a los más pobres con monedas débiles.

En resumen, como ayuda externa es nociva, en tanto refuerza el socialismo de las dictaduras africanas; como impuesto sobre las transacciones financieras desalienta la acumulación de capital y se ceba especialmente con los más pobres.

La cultura os hará ricos

Otro mito muy extendido acerca de África es que su pobreza está estrechamente relacionada con su escasa alfabetización. En realidad, la pobreza es la causa del analfabetismo, no a la inversa. Las sociedades primero se enriquecen y luego se alfabetizan; o, mejor dicho, se alfabetizan conforme se enriquecen.

Ya dijimos que cuando la división del trabajo opera en el marco del capitalismo y de la propiedad privada las personas se especializan en su oficio. Esta especialización es, precisamente, un tipo de educación. Se adquieren nuevas técnicas para servir de mejor modo al consumidor.

Además, las sociedades basadas en la propiedad privada se caracterizan por una continua acumulación de capital. Una forma de este capital es el aprendizaje que un individuo adquiere en el sistema educativo.

Ahora bien, de la misma manera que sería absurdo que un empresario construyera en Kenia "media" fábrica de automóviles (es decir, que la inversión en capital se quedara a la mitad), también resulta descabellado inundar África de universitarios cuando carecen de los bienes de capital necesarios para utilizarlos. ¿Qué hará un ingeniero de telecomunicaciones con una azada?

Dos alumnos de una escuela norteamericana.Planificar políticamente la educación de una sociedad suele tener, además, dos malignas consecuencias. Primero, supone una excusa perfecta para que los gobiernos expandan su poder planificador e incrementen los impuestos; esto no sólo supone un nuevo ataque a la propiedad privada de los africanos, sino que los occidentales verán reducidos los incentivos de invertir en un país donde una creciente parte de las rentes es expropiada por el Gobierno. Segundo, los individuos más educados no encuentran en sus países empleos "adecuados a sus capacidades" ni "retribuciones suficientemente altas". En otras palabras, tiene lugar la famosa "fuga de cerebros". Dado que Occidente necesita de universitarios, en lugar de trabajar en sus sociedades los individuos más preparados emigran a los países ricos.

El resultado neto es que los africanos financian coactivamente –a través de sus impuestos– la educación de los trabajadores de las empresas occidentales.

¿Quién debe a quién?

Aun cuando en principio me siento atraído por la idea de que los ciudadanos africanos se nieguen a pagar unas deudas que han sido contraídas entre los tiranos africanos y los tiranos europeos, hay que señalar que si algo no necesita África son tratos especiales.

Pocas cosas causan más daño a los africanos que la creencia de que el mundo tiene una deuda pendiente con ellos por siglos de colonización y explotación. Los africanos tienen que desarrollarse como lo ha hecho todo el mundo, no a través de vacíos créditos sociales. De esos créditos no se deriva la riqueza, sino su espejismo.

Primero, una gran cantidad del dinero ahora adeudado fue ingresado en las cuentas bancarias de los dictadores africanos. En este sentido, nada más sencillo para cancelar la deuda que localizar los activos de los dictadores.

Segundo, al igual que con el 0’7%, la cancelación de la deuda no es condición necesaria ni suficiente para el desarrollo. Si la propiedad privada sigue sin respetarse, la cancelación de la deuda sólo servirá para que los dictadores vuelvan a endeudarse y para expandir el poder del Estado. Si la propiedad privada se respeta no habrá dificultades para, a través de la continua generación de riqueza, devolver la deuda.

Tercero, una de las facetas de la propiedad privada es el cumplimiento de las obligaciones contractuales. Incluso en el caso de que la cancelación pudiera tener unas iniciales consecuencias beneficiosas, el daño moral causado por la violación pública e internacional del cumplimiento contractual compensaría, con mucho, los beneficios obtenidos.

Dicho todo esto, hay que señalar que las situaciones de deudas estatales internacionales son del todo repulsivas. Las burocracias internacionales como el FMI y el Banco Mundial deben ser inmediatamente cerradas. Es intolerable tanto que los tiranos africanos se endeuden en nombre de sus ciudadanos como que los tiranos europeos presten nuestro dinero sin nuestro consentimiento.

Conclusión

Después de esta serie de artículos podemos extraer una serie de conclusiones acerca del desarrollo. Primero, la propiedad privada es la base de la generación de riqueza, a través de la división del trabajo y la acumulación de capital. Segundo, la pobreza africana se debe, en buena medida, a esa ausencia de respeto a la propiedad privada, pero también a la nefasta política proteccionista de Occidente. Tercero, las propuestas socialistas de la Banda del 8, en caso de implementarse, no sólo no conseguirán enriquecer a África, sino que la hundirán más en la miseria.

África ya ha tenido suficientes décadas de caudillismo y socialismo como para perseverar en el mismo error. Démosle una oportunidad a la libertad.

lunes, 19 de abril de 2010

Por qué el socialismo empobrece a África

Por Juan Ramón Rallo

La semana pasada analizamos detalladamente cuáles eran las causas de la riqueza. No ha habido sociedad en la historia de la humanidad que no se haya enriquecido siguiendo el camino trazado: división del trabajo y del conocimiento, intercambios voluntarios y acumulación de capital.

A su vez, perfilamos que la globalización abre las posibilidades. La división del trabajo ya no tiene que ajustarse a los estrechos límites de un país como España, sino que la especialización puede realizarse a nivel europeo, incluso mundial, aumentando su eficiencia. Cada individuo, en cualquier parte del mundo, puede producir, tras un análisis empresarial de las necesidades de los consumidores, aquello para lo que está más capacitado, sabiendo que podrá venderlo a las más lejanas sociedades. Por último, el capital puede invertirse por todo el orbe de una manera más adecuada en atención a su productividad y a los costes asociados.

En este sentido, por ejemplo, si una guerra devastara toda la riqueza alemana, la recuperación económica sería rápida. Los alemanes estarían forzados al principio a aceptar bajos salarios, ya que sus bienes de capital habrían desaparecido y, por tanto, su productividad sería baja (unos salarios más elevados que la productividad significarían que el empresario está pagando más de lo que espera obtener vendiendo el producto). Estos bajos salarios permitirían a los empresarios españoles producir en Alemania lo mismo que en España, pero a un menor coste. Es más, podrían producir en Alemania y seguir vendiendo la producción a sociedades ricas como España o Reino Unido.

Por tanto, la inversión extranjera en bienes de capital empezaría a reconstruir todo el equipo productivo alemán que había sido destruido con la guerra, y ello, a su vez, provocaría un incremento de los salarios. De esta manera, la situación de pobreza postbélica sería rápidamente revertida. Alemania volvería a ser una sociedad rica, gracias a la globalización. Algo similar, de hecho, ocurrió tras la II Guerra Mundial.

Uno de los incontables rascacielos de Hong Kong.Con todo, muchos han sido los intentos por hacernos creer que el Plan Marshall salvó a Europa de la miseria. Hong Kong, por ejemplo, era por aquel entonces una ciudad paupérrima, y no recibió ningún tipo de Plan Marshall; hoy, gracias a sus libres mercados, interiores y exteriores, es la región más rica y libre del mundo. Fueron, pues, las inversiones empresariales las que reconstruyeron la riqueza Europea, no los planes de algunos políticos iluminados.

Ahora bien, si todo esto es así, ¿por qué África sigue siendo pobre?

Propiedad privada y estabilidad institucional

En el anterior artículo aseguramos que no puede haber riqueza sin propiedad privada. Si yo no soy propietario de una trozo tierra, no podré incorporarlo a mis planes como medio hacia mis fines y, por tanto, no podré considerarlo riqueza. La propiedad común hace imposible que el individuo satisfaga sus fines y, especialmente, dificulta la consecución de fines muy lejanos.

La ausencia de seguridad jurídica sobre la posibilidad de retener los bienes, así como sus rendimientos, crea un perverso incentivo cortoplacista a saquear las propiedades comunes. Lo que es del común es del ningún, reza el refranero español. En teoría económica, a este fenómeno se lo conoce como "Tragedia de los Comunes", expresión acuñada por Garrett Hardin.

La explicación no puede ser más simple. Sin seguridad jurídica yo no puedo incluir un bien en mis planes a largo plazo, pues ignoro si tal bien habrá sido ya usado por otra persona con anterioridad. Es más, en realidad sólo podré dar algún uso a ese bien si lo utilizo antes que los demás, si lo empleo para planes muy inmediatos (ya que, en caso contrario, serán otros quienes lo empleen). Así, se produce una carrera entre los potenciales usuarios para ver quién esquilma antes el bien, es decir, quién lo integra antes en sus planes.

El resultado es la progresiva degradación de la "riqueza natural", que no llegará a convertirse jamás en "riqueza humana". No sólo eso: nadie estará dispuesto a invertir en capital si no tiene la seguridad de que podrá rentabilizarlo.

En África la gran mayoría de las tierras son comunales. Nadie acepta sacrificar su riqueza presente en unas tierras cuyos rendimientos revertirán sobre otras personas que no han invertido. La tendencia, por tanto, es a limitar al máximo el esfuerzo laboral propio para consumir los bienes obtenidos por los compañeros de trabajo. Si el reparto de frutos no depende del esfuerzo individual sino del resultado común, ¿puede esperarse otra cosa que el parasitismo?

El dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, uno de los grandes expoliadores de África.Pero esto, a su vez, incide sobre los otros dos medios a través de los que se genera la riqueza: la división del trabajo y la acumulación de capital.

Como hemos dicho, ningún africano emprenderá proyectos empresariales de muy lejano alcance por la enorme inseguridad jurídica que rodea la retención de los medios necesarios para acometerlos. La división del trabajo es un proyecto empresarial de largo alcance; aun en su forma más simple, cada persona deberá esperar a que otros adquieran sus productos para poder consumir aquello que realmente desea. Hay que producir, intercambiar lo producido por dinero y luego comprar el bien deseado.

Sin derechos de propiedad bien definidos, el individuo ignora si podrá completar el proceso: bien podría perder la propiedad de sus mercancías o la del dinero obtenido. Por ello, cada persona tratará de proveerse de aquello que necesita directamente; no pretenderá especializarse en satisfacer las necesidades ajenas. Retrocedemos, así, a una economía de subsistencia donde la división social del trabajo y del conocimiento ha desaparecido.

De la misma manera, la ausencia de instituciones estables que garanticen el derecho de propiedad (las frecuentes guerras civiles, las férreas dictaduras y las recurrentes expropiaciones nacionalizadoras) desalientan tanto a los propios africanos como a los occidentales de invertir allí su riqueza en forma de capital. Recordemos que la inversión en capital supone sacrificar riqueza presente para obtener una renta futura que compense el sacrificio actual. La ausencia de propiedad, pues, no sólo vuelve incierta la propiedad sobre ese conjunto de rentas futuras, sino sobre la inversión de capital que da lugar a las mismas.

Sin derechos de propiedad la riqueza se esfuma, la división de trabajo se resquebraja y el capital desaparece en cuanto a tal.

El proteccionismo occidental

La responsabilidad de los africanos, y especialmente de sus políticos, es manifiesta. La ausencia de instituciones y el fomento de dictaduras anticapitalistas es la razón de fondo de la pobreza en África. Sin embargo, la inexistencia de dichas instituciones no significa que no puedan aparecer y formarse. La inversión occidental, por ejemplo, promovería el respeto por la propiedad privada, el esfuerzo individual y la iniciativa empresarial. Los africanos empezarían a imitar y copiar las provechosas conductas occidentales, aprendiendo a aumentar su propio bienestar sin atacar el de los demás.

El problema es que los africanos se han convertido en víctimas del proteccionismo occidental. En el primer artículo dijimos que el progreso económico necesitaba de libertad de movimientos de personas, mercancías y capitales, esto es, de globalización. Pues bien, a pesar de que la izquierda no deje de repetir lo contrario, la globalización se encuentra en un estadio extraordinariamente primitivo.

Tierras de labor de Guinea Conakry.Los aranceles europeos y norteamericanos están matando a África (no en vano, en las pasadas elecciones europeas Coalición Liberal utilizó el contundente slogan de "La PAC mata"). No se trata, solamente, de que el proteccionismo impide a los africanos vender sus productos en los mercados occidentales a precios más elevados de los que podrían obtener en los mercados locales: el perjuicio de los aranceles va mucho más allá.

Dado que los empresarios occidentales saben que, en caso de trasladar sus plantas a África, no van a poder vender sus productos en Europa, los incentivos a la inversión occidental en África desaparecen. En otras palabras, si el empresario tiene la ventaja de producir barato en África y se ve constreñido a vender barato "en África", la razón para invertir en una zona inestable e insegura, con márgenes de beneficio similares a los occidentales, es escasa.

Así, las sociedades africanas no pueden recurrir al ahorro occidental para financiar sus estructuras de capital; al no existir libre comercio, la libertad de movimientos de capital se marchita.

Y sin ella difícilmente podrá África prosperar a corto plazo. Por un lado, porque las empresas occidentales no ejercerán su necesaria función de liderazgo, generando de manera espontánea las instituciones y comportamientos pautados previamente descritos. Por otro, porque sin el capital occidental, como ya dijimos, los africanos son incapaces de explotar su inmensa "riqueza natural". La izquierda puede frotarse las manos ante los sustanciosos recursos naturales africanos, pero sin el capital occidental son del todo accesorios e inútiles.

Pero, finalmente, y sobre todo, porque los africanos no tienen capacidad para acumular a corto plazo el ahorro necesario como para emprender inversiones en capital. Europa necesitó varios siglos para obtenerlo; a Asia, en cambio, le han bastado unas pocas décadas, gracias al excedente de ahorro occidental. África debería seguir el mismo camino, si los políticos, europeos y africanos, no distorsionaran la libertad empresarial.

Inmigrantes del África negra hacinados en una patera.Además, si recordamos las conclusiones del artículo anterior, no nos será difícil comprender algunas de las consecuencias de la política arancelaria. Dijimos que había dos opciones para conseguir aumentar el nivel de vida de los africanos: o bien los empresarios occidentales invertían en África, donde los salarios son bajos, para vender sus productos en Europa, o bien los africanos acuden allí donde los salarios son elevados.

Ante la imposibilidad de la primera opción, la segunda vía de escape aparece como el único camino. No es extraño, pues, que Europa, ante sus irresponsables aranceles, esté padeciendo enormes oleadas de inmigración. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Si el capital no puede acudir allí donde el salario es barato, el trabajo acudirá allí donde el salario es alto.

En el caso de que los políticos europeos quisieran realmente reducir la creciente inmigración que padece Europa, nada hay más urgente que eliminar los gravosos aranceles comunitarios. No ya sólo porque empobrezcan a los africanos, sino porque hacen lo propio con los consumidores europeos, forzados a pagar un precio superior al que hubieran desembolsado sin arancel.

Vemos, pues, cómo el ataque al libre comercio repercute necesariamente sobre el movimiento de capitales y la división social del trabajo. Ninguna restricción de las libertades es inocua, todas provocan una serie de acontecimientos sociales, a cada cual más nocivo: y es que los problemas de la inmigración en occidente se ven, a su vez, agravados por otra serie de políticas intervencionistas.

Para terminar con la pobreza y la inmigración descontrolada debemos reestablecer el libre comercio que caracterizó al siglo XIX, el de mayor expansión económica de la historia. Sólo así los empresarios occidentales decidirán invertir en África, facilitando la emergencia del respeto a la propiedad privada y de una clase empresarial nativa que liderará en el futuro el desarrollo de sus sociedades. El libre comercio, además, permitirá a los africanos acumular sus propios ahorros, lo que a su vez dará lugar a una clase capitalista africana.

Ninguna de estas propuestas ha sido planteada por el Live 8 y el G-8. En su lugar, hemos escuchado propuestas tan pintorescas como la Tasa Tobin, la condonación de la deuda externa, la escolarización obligatoria de la población y, sobre todo, la ayuda externa estatal a través del 0’7%. ¿Tienen estas propuestas algún viso de viabilidad o simplemente acrecentarán el problema original de la pobreza? Lo explicaremos en el próximo artículo.

sábado, 17 de abril de 2010

El Origen de la Riqueza

Por Juan Ramón Rallo

Ilustración tomada del diario LA PRENSA (Nicaragua).

La pobreza está de moda. Los movimientos antiglobalización, los conciertos del Live 8 y los líderes políticos más poderosos del planeta parecen haber redescubierto que hay gente en el mundo que pasa hambre. Nuestro insigne presidente del Gobierno incluso ha relacionado, por enésima vez, pobreza con terrorismo (y ello a pesar de que ninguno de los 18 países más pobres del mundo acoja o financie grupos terroristas).

Cometen todos ellos, sin embargo, un error fundamental al afrontar el problema. Instalados en una sociedad inmensamente rica gracias al progreso capitalista, los occidentales contemplamos la pobreza como un fenómeno "extraño". La pobreza, se suela pensar, no es propia del siglo XXI, no es propia del hombre.

Con todo, pocas cosas hay más humanas que la pobreza. El hombre nace solo y muere solo, dice el refranero popular. Si bien no deja de ser cierto, más apropiado sería señalar que el hombre nace sin nada: todas las comodidades de las que disfrutará a lo largo de su vida habrán sido directamente producidas por los hombres.

Lo realmente extraordinario e inusual no es la pobreza, sino la riqueza. Richard Cantillon tituló uno de sus libros Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, y Adam Smith Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones; ambos economistas se preguntaban de dónde procedía el extraño fenómeno del comercio y de la riqueza entre las naciones. Buscaban sus causas, su naturaleza.

Gracias al capitalismo, en Occidente la riqueza se ha impuesto como norma, y la pobreza como marginal excepción. Los europeos se extrañan de que alguno de sus compatriotas no tenga agua corriente, lavadora, cuarto de baño, línea telefónica, televisión y, en muchos casos, un automóvil. Son elementos tan corrientes aquí como preciados y extraños en los países pobres.

Todo ello ha provocado que hoy en día contemplemos la riqueza como algo natural al hombre. En Europa los niños vienen a un mundo rico, donde no morirán de hambre y gozarán a lo largo de su vida de las mayores comodidades.

Ludwig von Mises.Si bien es cierto que la pobreza es el estado natural del hombre, no lo es menos que la reducción de la pobreza es, igualmente, el proceso consustancial del hombre empresarial, del capitalismo. Cuando al ser humano se le permite emplear la razón para buscar su bienestar personal sin esclavizar o robar a sus congéneres (esto es, cuando se forman las instituciones capitalistas), con su propia perspicacia consigue aumentar de manera progresiva su riqueza y su felicidad.

Los economistas del siglo XVIII se preguntaron cuáles eran las causas de que el hombre abandonara su natural estado de pobreza; los economistas liberales del siglo XX se han preguntado, a su vez, cuál era la causa de que el mismo capitalismo que salvó América y Europa no hiciera lo propio con el resto del mundo. Ciertamente, había unas causas (propiedad privada) que permitían al hombre prosperar, pero al mismo tiempo había otras (intervencionismo estatal) que contrarrestaban a las primeras. Quien probablemente sea el mejor economista del siglo XX, Ludwig von Mises, lo resumió así: "El Gobierno no puede enriquecer al hombre, pero sí puede empobrecerlo".

Por tanto, las preguntas deben plantearse en el siguiente orden: ¿cómo se enriquece el ser humano?, ¿qué mecanismos detienen ese proceso creador y dinámico? Una vez hecho esto podremos estudiar y comprender con más detenimiento por qué las propuestas de la banda del 8 (Live 8 y G-8) son absolutamente inútiles y contrarias al crecimiento económico.

¿Qué es la riqueza?

La característica esencial del ser humano es su acción. El hombre actúa para perseguir unos fines a través de unos medios. Al satisfacer sus fines logra bienestar y satisfacción, pero para ello tiene que trabajar previamente en la búsqueda y creación de los medios adecuados.

Así, definiremos la riqueza como la creciente disponibilidad de medios para la satisfacción de los fines. De esta definición en apariencia tan simple debemos destacar tres conclusiones.

Primero, no hay riqueza sin propiedad privada. Los fines son por naturaleza individuales, son concebidos y proyectados por una mente individual. La mente social no existe. Los políticos, por ejemplo, aseguran que sus planes satisfacen el bienestar general, pero siguen siendo sus planes, concebidos y creados por sus propias mentes. Si los fines son individuales, la existencia y naturaleza de los medios estará en función de esos fines, y en consecuencia deberán poder ser controlados y dirigidos hacia sus propios fines por el individuo.

En el cartel, una familia amish. Tomado de www.rainfall.com.Si yo quiero comerme una manzana pero no dispongo de ella, sino que es propiedad de mi vecino, no soy rico. De la misma manera, si no hay propiedad privada reconocida nadie me garantiza el acceso a una manzana; deberé luchar con mi vecino, y sólo al "apropiármela" (al convertirla en mi propiedad) podré decir que soy rico y satisfacer mi fin, "comer una manzana".

Segundo, una sociedad puede ser rica aun cuando en apariencia no disponga de muchos bienes materiales. Los amish norteamericanos no disponen, voluntariamente, de ninguno de los grandes adelantos del siglo XX. No carecen de riqueza, dado que tienen suficientes medios para satisfacer sus fines. En cambio, los países comunistas decían disponer de los mayores adelantos pero eran tremendamente pobres, ya que los fines de sus habitantes no podían satisfacerse, al no existir la propiedad privada.

Tercero, un país no es rico en función de los elementos materiales de que disponga, sino del uso que los individuos puedan hacer de ellos. África no es rica por disponer de oro, diamantes, petróleos y demás recursos naturales; los africanos, hoy por hoy, son incapaces de utilizarlos, y no les son en absoluto útiles. Sería como señalar que una empresa es rica porque posee todo el níquel del núcleo de la tierra, aun cuando no le resulta alcanzable.

Así pues, para contestar a nuestra primera cuestión tendremos que preguntarnos cuáles son las causas de las crecientes disponibilidades de medios, es decir, cuáles son las causas de la riqueza.

Propiedad privada, empresarialidad y bienes de capital

Hemos dicho que convenía distinguir entre "riqueza natural" y "riqueza humana". Aquélla sólo se convierte en ésta cuando el hombre domina y se apropia de la riqueza natural. Lo importante, por tanto, es que el ser humano domine su entorno a través de su trabajo, esto es, que incorpore "la riqueza natural" a sus planes. Sin embargo, si cada individuo pretendiera abarcar la totalidad de sus fines lo tendría bastante complicado. No sólo debería ejercer de agricultor, también de sastre, alfarero, transportista, mecánico, electricista, informático o arquitecto. Dado que las habilidades del hombre, y sobre todo su tiempo, no le permiten dedicarse a todas esas labores, el ser humano empezó a relacionarse con sus semejantes. Surgió así la sociedad, y la división social del trabajo y del conocimiento.

Cada ser humano pasaría a especializarse en una tarea, de manera que intercambiaría con el resto los bienes en que, a su vez, se hubieran especializado. Sin embargo, este sistema tenía un pequeño problema (que, en realidad, es su gran virtud): cada individuo debía ser suficientemente perspicaz como para conocer las necesidades de los otros individuos. Si cometía un error (por ejemplo, fabricar máquinas de escribir en la era de los ordenadores) no tendría nada que intercambiar con el resto, de manera que se quedaría sin nada.

Por ello, resulta lógico que algunos individuos prefieran asegurarse durante un tiempo una fuente estable de ingresos, evitando esta arriesgada actividad. Así, algunos individuos (trabajadores por cuenta ajena) deciden trabajar para otros (capitalistas) a cambio de una renta estable (salario) que no proviene de la venta de los productos, sino de sus patrimonios personales. Sin embargo, no por ello los trabajadores dejan de actuar empresarialmente: buscarán los salarios más elevados y se especializarán en las ocupaciones que crean que tienen un mayor futuro.

En otras palabras, cada individuo, antes de satisfacer sus propios fines, tenía que pensar e ingeniárselas para conocer y satisfacer las necesidades ajenas. Los vínculos sociales se refuerzan y los individuos se vuelven interdependientes.

Pero la especialización individual todavía no es capaz de explicar plenamente las causas de la riqueza. Por mucho que se especialice un individuo, su capacidad para satisfacer las necesidades ajenas tiene un límite temporal. Cada individuo, con sus propias manos, no puede ampliar continuamente la producción: necesita de herramientas (bienes de capital) con las que trabajar más eficientemente.

Los bienes de capital, pues, permiten ampliar la riqueza a través de varios mecanismos. Primero, los seres humanos devienen más productivos (más medios); segundo, pueden alcanzar "riquezas naturales" que previamente no podían usar (por ejemplo, el "oro negro" es inútil sin refinerías de petróleo); tercero, dado que los bienes de capital se utilizan como medios para obtener otros medios, podemos considerarlos a sí mismos como riqueza (si bien una riqueza más alejada del fin del individuo).

Aparentemente, los bienes de capital vendrían a ser la piedra filosofal que tanto buscaban los alquimistas. Sin embargo, su producción tiene un inconveniente: mientras se produce un bien de capital no se está produciendo un bien de consumo, por tanto los fines de muchas personas tienen que retrasarse. Si un panadero decide dedicar sus trabajadores a ampliar la capacidad y la potencia de sus hornos durante varios meses, los consumidores se quedarán sin pan. Sólo habrá dos maneras de evitar esta desagradable situación: que el panadero haya acumulado stocks de pan para varios meses o que contrate más trabajadores.

No obstante, aunque recurra a la segunda opción, fijémonos que los consumidores se quedarán sin los bienes de consumo que esos trabajadores hubieran podido producir. De este modo, la única manera de producir bienes de capital es el ahorro de los consumidores. Son ellos los que han de estar dispuestos a retrasar su consumo durante un tiempo para que éste sea mayor en el futuro.

Conviene tener presente en este punto que la investigación tecnológica (el famoso I+D) no es más que una inversión en capital, equivalente a que el panadero contrate a dos ingenieros para que diseñen un horno de mayor capacidad.

El camino hacia la riqueza, por tanto, es el siguiente: división del trabajo, intercambios voluntarios y acumulación de capital. Si extendemos esto a nivel internacional obtenemos la libre circulación de personas, mercancías y capitales, esto es, la famosa globalización.

Si hay un país extraordinariamente pobre, los empresarios y capitalistas de los países ricos trasladarán allí sus líneas productivas (libre movimiento de capitales), conocedores de que podrán producir barato para vender caro en Occidente (libre movimiento de mercancías). O bien, como alternativa, los trabajadores de los países pobres se trasladarán allí donde los salarios sean altos (libre circulación de personas), aumentando la producción y, por tanto, la riqueza.

La capacidad de un país pobre para salir de la pobreza sin inversión extranjera a corto plazo es muy reducida. Europa tardó siglos en que su ahorro cristalizara en una revolución industrial (esto es, en una masiva inversión en capital). El camino más rápido para acabar con la pobreza es recurrir a la inversión exterior, al ahorro occidental (como, por ejemplo, hizo España durante los años 60), atraída por sus bajos salarios.

La inversión extranjera siempre mejora la situación de los países pobres, los enriquecerá. Los supuestos salarios de miseria tienen que ser, forzosamente, superiores a los que percibían antes de que el empresario apareciera en el país (si no, nadie querría trabajar para él). Y así, cuando se multiplica la inversión extranjera en un país pobre los salarios empiezan a aumentar a un gran ritmo, ya que en caso contrario los empresarios entrantes no conseguirían contratar a ningún trabajador nuevo y los empresarios residentes no conseguirían retenerlos.

Éstas son las causas de la riqueza, la carrera hacia lo más alto de nuestro bienestar. El capitalismo y su expansión globalizadora reducen de manera expansiva la pobreza. Los europeos siguieron este camino, los estadounidenses siguieron este camino, los asiáticos están siguiendo este camino. Las hambrunas han desaparecido en estas zonas del mundo, y el bienestar se multiplica década a década.

Sin embargo, África sigue siendo pobre. Las causas de la riqueza parece que no operan allí. ¿Por qué? La respuesta está estrechamente relacionada con los mecanismos que contrarrestan la creación de riqueza. Cabe, pues, estudiar cómo la carrera hacia la cima puede convertirse en la caída hacia el infierno. Pero esto lo haremos la semana que viene.

viernes, 2 de abril de 2010

Mamá, de Grande Quiero ser Empresario

Es muy común oír a los niños querer ser bomberos, astronautas, policías o presidentes cuando sean grandes. Casi nunca van a mencionar ser inversores, banqueros o industriales; debe ser parte de la influencia mediática a la que se ven expuestos sus cerebros en pleno desarrollo. Si uno analiza la televisión va a encontrar que la gran mayoría de series y películas son alabanzas a la valentía y bravura de los burócratas (policías, detectives, militares, agentes especiales, fiscales, jueces, maestros de escuelas públicas o forenses estilo CSI).

A diferencia de la vida real en la ficción los burócratas trabajan tiempo extra para servir al público y no hay lugar para una huelga, además se ve que viven muy modestamente los pobres. La realidad es otra obviamente: trabajo asegurado de por vida, jubilación temprana, cero evaluaciones de desempeño y horarios reducidos y cómodos.

Los productores de los medios no son menos generosos con los políticos (presidentes, alcaldes, congresistas) sobretodo cuando estos luchan contra la malvada empresa privada para defender el bien común. Si por un acaso el político es el corrupto en la película, más que seguro que es de derecha y esta aliado a alguna empresa privada cuyas oficinas son muy lujosas y sus ejecutivos andan vestidos impecablemente.

Es extremadamente raro encontrar una película o serie donde se exalte la figura del empresario. Es realmente triste que siempre se le vincule a la figura malvada del explotador que maximiza sus ganancias a costa de sus empleados, clientes y el público en general. El cerdo capitalista que solo piensa en mejorar la cuenta de resultados vendiendo productos peligrosos a sus ingenuos clientes o en su defecto obteniendo mercados cautivos gracias a alguna conexión política.image

Cuando crecen los niños en su mayoría deja sus aspiraciones de ser astronauta o detective de lado y se enganchan en el vida productiva ya sea en la empresa privada o pública. Lastimosamente la mayoría de estos ya adultos siguen y seguirán manteniendo su fe por los políticos. Es increíble ver como gente adulta se apasiona fervientemente por algún candidato o político de su preferencia.

El progreso de la humanidad se ha venido dando gracias al trabajo realizado por millones de individuos que satisfacen las necesidades del resto con  la producción de bienes y servicios, en otras palabras gracias al mercado. Un logro a pesar de los políticos y NO gracias a ellos y prueba de ello es que los países más prósperos del planeta son aquellos donde sus políticos y burócratas obstruyen en menor medida los procesos productivos

Ayn Rand equiparaba a los empresarios con Atlas, aquel que carga todo el peso del mundo bajo sus hombros. La analogía hoy no puede ser más real en todas las latitudes la gente productiva tiene que producir para mantenerse a ellos mismos y también al lastre parasitario de la burocracia y a los receptores pasivos de la “redistribución” de la riqueza.

Resulta entonces incomprensible la actitud hostil de casi todos los políticos y burócratas hacia los empresarios. En el fondo no parecen darse cuenta que son los que les dan de comer y siguen espantando la creación y expansión del sector empresarial mediante regulaciones e impuestos.

Ser o No Empresario

Para ser empresario no necesitas de carisma o competencias extraordinarias mientras sepas satisfacer a tus clientes no hay problema si eres pequeño, feo, flaco, gordo, viejo, joven, mujer o negro o incluso tímido.

Es una opción arriesgada sobretodo en países como el Ecuador donde el clima de negocios no es muy agradable. No solo uno debe contentarse con hacer bien las cosas para satisfacer a sus clientes sino que debe entregar ingentes cantidades de trabajo y recursos a mantener contenta a la burocracia local.

El empresario debe centrarse en la satisfacción de las necesidaes de sus clientes y siempre estar atento a la competencia. No es una tarea fácil pero las retribuciones son mayores a las de ser un empleado.

A la final si el emprendimiento, a pesar de los obstáculos, tiene éxito la satisfacción es inmensa. No solo que se contribuye con la generación genuina de riqueza y con eso con empleo para más gente sino que uno va a tener una mayor independencia financiera.

Toda los productos y servicios que nos hacen la vida más confortable y llevadera son fruto de alguna acción empresarial. Por eso debemos incentivar en los niños la misión de ser empresarios que eso es lo que más necesita el país y el mundo, que burócratas y políticos ya tenemos bastantes.

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