Goldman Sachs $739,521
UBS AG $419,550
Lehman Brothers $391,774
Citigroup Inc $492,548
Morgan Stanley $341,380
Latham & Watkins $328,879
Google Inc $487,355
JPMorgan Chase & Co $475,112
Sidley Austin LLP $370,916
Skadden, Arps et al $360,409
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Este blog tiene por objeto proveer al lector material relacionado al pensamiento anarcocapitalista, en especial el vinculado a de la escuela austriaca de economía; la cual se basa en la acción humana y sus 3 pilares (Vida, Propiedad y Libertad). Por ende criticaré toda forma de colectivismo(fascismo, comunismo, socialismo).
Por Alvaro Vargas Llosa
The Washington Post -
El Instituto Independiente
Washington, DC—La coalición social que respaldó a Barack Obama en los comicios estadounidenses implica un alineamiento político que viene a reemplazar al iniciado por Richard Nixon, que alcanzó su zenit con Ronald Reagan y parece haber expirado con George W. Bush. Si la coalición de Obama es duradera o efímera es algo que dependerá de cómo él la interprete. El consenso dice que las distintas corrientes que se aglutinaron tras la candidatura del demócrata esperan, como escribió Harold Meyerson en el Washington Post, que su líder "ejecute una versión siglo 21 de las reformas de Franklin Roosevelt". Yo no estoy tan seguro.
La coalición de Obama está constituida por minorías, profesionales blancos, estudiantes y un número sustancial de mujeres de clase media y raza blanca.
Las minorías respaldaron a Obama en proporción asombrosamente alta. En el caso de los negros, la coalición incluye un significativo número de afro-estadounidenses de clase media que tienen escasa conexión con los programas asistenciales de Lyndon Jonson orientados hacia las minorías; en el caso de los hispanos, incluye a muchos de aquellos latinos de tendencia conservadora que votaron por George W. Bush en 2004 pero que se resintieron por la fobia del Partido Republicano contra los inmigrantes.
Tampoco existe razón para creer que los profesionales blancos que votaron por Obama están a favor de un gobierno socialista de estilo europeo. La mayoría de ellos se dedican a actividades que ya están altamente reglamentadas y gravadas. La suya es probablemente una reacción contra el populismo anti-intelectual del ala del Partido Republicano que controló el poder en los últimos años y contra la excesiva intromisión de la religión en la política, particularmente respecto de las cuestiones morales.
Finalmente, que Obama fuera capaz de atraer a tantos votantes de la clase media blanca, particularmente las llamadas "mamás de Wall-mart", indica que el ansia de seguridad económica fue una fuerza motora del éxito demócrata: un sentimiento, desde luego, que hermana a todos los ciudadanos de la coalición.
Como en 1932, cuando Roosevelt derrotó a Herbert Hoover, muchos de los votantes de Obama seguramente sienten que el gobierno no supo protegerlos de la incertidumbre. El instinto a favor de la protección del Estado —frente a la competencia exterior, la pérdida de valor de las propiedades inmuebles y la vejez, ahora que las finanzas de la Seguridad Social parecen precarias— es muy fuerte hoy en los Estados Unidos. Pero este instinto existe desde hace bastante tiempo y durante muchos meses no fueron suficiente para que Obama le sacara una ventaja abrumadora a John McCain……hasta que estalló la crisis financiera.
Cuando la crisis remeció al país, muchos nuevos votantes se plegaron a la coalición de Obama por una mezcla de disgusto con la administración Bush y temor al futuro. Todo ello hizo que vencieran su resistencia frente a las propuestas del demócrata que pocas semanas antes suscitaban escepticismo. Esto sugiere que una corriente subterránea en la coalición de Obama desconfía de la noción de que el socialismo de estirpe europea es la solución contra la recesión norteamericana y los rigores de la adaptación a la sociedad global. Por eso, el propio Obama habló de un Estado "mejor" en lugar de "más Estado".
El Estado ha venido creciendo más del 13 por ciento al año, la deuda nacional se ha duplicado en los últimos ocho años y el déficit fiscal se aproxima a los 500 mil millones de dólares. Añádanse a esos desequilibrios fundamentales la política de dinero fácil llevada a cabo por la Reserva Federal y el sistema que fomentaba préstamos a personas que no podían pagarlos, y se entenderán mejor los orígenes de los problemas económicos de hoy, que no reclaman precisamente socialismo.
Obama tendrá que tener todo esto en mente cuando reciba la presión de algunas facciones del Partido Demócrata a las que les gustaría traducir su mandato en una expansión rooseveltiniana del Estado. Si eso ocurriera, la capacidad de los Estados Unidos para competir en el mundo global se vería severamente socavada—y la impresionante coalición social de Obama no sobreviviría a su Administración.
Durante el curso de su campaña, Obama se ganó el respeto, y en algunos casos el apoyo, de un buen número de conservadores partidarios del libre mercado que se han rebelado contra lo que perciben como la mentalidad populista e insular del ala dominante del Partido Republicano. La mayoría de ellos señalan que vieron en el juicio sereno de Obama, su historia de hombre hecho a sí mismo y su desconfianza en la política identitaria a alguien que no sucumbirá ante el canto de sirena del ala socialista de su propio partido. Esperemos que así sea.
Alvaro Vargas Llosa es director del Centro Para la Prosperidad Global en el Independent Institute y autor de "Rumbo a la Libertad".
(c) 2008, The Washington Post Writers Group
El nuevo libro de Tim Harford en Libertad Digital no sale muy bien parado, la verdad es su primer libro es mucho mejor:De todos modos Tim Harford a mi parecer topa temas bastante interesantes, siempre tomando en cuenta los incentivos que motivan a las personas a tomar una u otra decisión, toda decisión queramos o no tiene un efecto económico.
Anécdotas sobre los incentivos que mueven a los criminales, a las prostitutas mexicanas a no usar preservativos, o los empleadores al seleccionar personal de forma "racista". Los lobbys de la industria azucarera gringa y su habilidad para mantener los subsidios a costa de los contribuyentes, de los votantes y sus decisiones irracionales, de las parejas que se divorcian. de los sueldos de nuestros jefes. Harford trata de explicar como es que escogemos un vecindario sobre otro, una pareja sobre otra; también sobre los jugadores de póquer y de los estrategas de guerra y la interrelación entre ambos; las causas del auge y decaimiento de las ciudades.
Al final del libro que a mi parecer es el mejor, nos indica como la Revolución Industrial es la que levantó al mundo de la pobreza, la que inició el camino a la prosperidad pues hizo brincar la productividad que es la fuente de la riqueza. Como es de esperarse el autor revela que los "incentivos" económicos fueron la base de tal revolución y que los países donde esta se dió crearon las leyes e instituciones para el efecto.
En resumen sociedades libres y respetuosas de la propiedad privada progresan de manera mucho más rápida e incluyendo a todos sus habitantes que los países dominados por jerarcas absolutistas que lo único que lograron fue estancar o decaer la calidad de vida de sus habitantes.
Si esta es la supuesta oposición como no va a arrasar Correa y su keynesianismo trasnochado:
Milton y Maynard
Por Walter Spurrier, Diario El Comercio
Hay vientos de fronda en la ortodoxia económica. Desde los setenta prima el criterio de permitir que los mercados se desenvuelvan con el mínimo de regulación.
En las últimas dos décadas la economía mundial conoció el retorno de la globalización y un período de crecimiento sin precedentes. Los mercados financieros tuvieron un colosal desarrollo con novísimos instrumentos, los derivados, que las autoridades monetarias optaron por no regular.
Todo corroboraba la propuesta de Milton Friedman y la escuela de Chicago, de retorno al capitalismo clásico.
Hoy, ese mundo colapsa. Las ganancias de papel se desmoronan. Las autoridades del Primer Mundo entran al salvataje de bancos de inversión: el encadenamiento de estos bancos con el resto del sistema financiero y productivo amenaza un derrumbe económico.
La intervención de las autoridades en la banca recuerda lo que sucedió hace 80 años.
También colapsó el sistema financiero, y en aquel entonces no había seguro de depósitos; los ahorristas se quedaron en la calle. Se asentó una gran depresión mundial. Cada país se encerró, tocó fin a una era de globalización. Hasta entonces, los países ni siquiera requerían visas de los extranjeros.
Un ilustre economista británico de la Universidad de Cambridge, John Maynard Keynes (Maynard, para sus amigos) venía argumentando que el Estado debía intervenir para moderar los ciclos del capitalismo, dado a enormes bonanzas seguidas de drásticas contracciones.
La salida de la crisis pasaba por el crecimiento del gasto público, sostuvo, y debía imprimirse todo el billete necesario para ello. Como la depresión venía acompañada de deflación, no había que temer que tanta nueva moneda causase inflación.
El electorado de los Estados Unidos censuró a los republicanos que dominaban la política nacional y eligió presidente a Franklin Roosevelt, que se posesionó en 1932, hizo suyas las tesis de John Maynard Keynes y Estados Unidos salió de la depresión. Para unos, se validaron las tesis de Keynes; coincidencia, según otros.
El keynesianismo se convirtió en ortodoxia y reinó 40 años. Pero en los setenta la economía mundial se estancó mientras sufría de alta inflación.
La propuesta de Milton Friedman de liberar los mercados fue ganando terreno y retorna con fuerza al poder con Ronald Reagan y Margaret Thatcher. La liberación de los mercados estuvo tras las grandes innovaciones de las últimas décadas.
La economía no es una ciencia exacta. A lo mejor lo que se requiere es alternancia de períodos de libertad de mercado y de proactividad estatal.
Hoy, John Maynard Keynes recupera prestancia académica y Milton Friedman y sus teorías de liberalismo económico deberán resignarse a un papel secundario, hasta que el ciclo vuelva a dar la vuelta.
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Carta Abierta a Spurrier:
Señor Spurrier, por personas como Ud. es que el común de los personas odian a la iniciativa privada y los empresarios. Con su oposición no hacen falta los enemigos marxistas. Ud. no toma en cuenta la participación en la crisis de las semiestatales Fannie Mae y Freddie Mac, infladas artificialmente por las administraciones Demócratas de Clinton y Carter; la ley Community Reinvestment Act que OBLIGA a los bancos a prestar a personas que no calificarían normalmente a un crédito y a las políticas keynesianas de la Fed al expandir la oferta monetaria y las bajas tasas de interés que impuso la misma para “reactivar” la economía a partir de 2001.
En este punto recién se puede sumar a la irresponsabilidad de los bancos en la actual crisis. Como ve el Estado si tiene su responsabilidad y el sector financiero no es el más desregulado sino que se controla por las siguientes entidades y acuerdos: Oficina del Controlador de la Moneda, los acuerdos internacionales de Basilea, las autoridades a nivel estatal, la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos y la Ley Sarbanes-Oxley: Le invito a informarse y poco mas y de esa manera no desinformar a un público ya saturado de odio al capitalismo y al liberalismo.